Un ejercicio de meditación para traders


En esta ocasión quiero ofrecerte un simple ejercicio para que puedas entrenarte y desarrollar sistemáticamente tu control.

La raíz del problema que quiero que veas es que no te basta con saber lo que debes hacer para que lo hagas de forma sistemática y disciplinada. Si bastase con el conocimiento o la voluntad hace mucho tiempo que estarías actuando a favor de tu mejor interés, que no moverías los stops, que aguantarías las posiciones ganadoras hasta su objetivo máximo, que no promediamos a la baja, ni te saltarás tu trading plan. Y da igual qué tipo de error te es preferido, saber que debes esperar con paciencia, que debes generar contexto, que debes permanecer sin introducir modificaciones en tu sistema o que debes recopilar y analizar tu trabajo no basta. 

Pero ¿por qué? Pues porque por un lado está la mente racional que ahora me escucha y que tiene buenos propósitos, y por otro lado está la configuración mental con la que te enfrentas al mercado. Esa otra mente, que se activa en un entorno de incertidumbre, cuando se activa a nivel emocional o al percibir una potencial amenaza, esa mente, va por libre.

De hecho debes saber que hay un circuito en tu cerebro que “se salta el lóbulo prefrontal” y manda la información directamente a la amígdala cuando se siente amenazado. Eso quiere decir que no en esos casos no tomas una decisión informada y razonada sobre lo que percibes sino que actúas primero y reflexionas después.

Es lo que sucede cuando sales de una operación ganadora antes del primer pequeño retroceso y luego te arrepientes al ver que el precio sigue en su dirección inicial: tu cerebro ha percibido el retroceso como una “amenaza”, la pérdida de una ganancia potencial, y ha actuado al margen de tus buenas intenciones y de tus planes moviendo la mano y saliendo del mercado.

¿Cómo nos entrenamos para que podamos “frenar” esos comportamientos impulsivos que tanto daño hacen a nuestra operativa?

Te he comentado en alguna ocasión la conveniencia de aprender a observar el hilo de nuestro pensamiento sin necesitar actuar, pero esa habilidad debes aprender a realizarla fuera del mercado, no cuando estás bajo presión y con tu cuenta real.

Desarrollar una práctica meditativa es un activo que puedes poner a tu servicio y que como trader te dará dividendos muy rápido. No se trata de que estés años encerrado en una cueva para realizar tu seguridad, ni que vayas a un monasterio Tibetano a practicar la respiración tomo, sino más bien que encuentres un espacio de introspección en el que puedas entrenarte, de entre 5 y 20 minutos y que puedas sostener a lo largo del tiempo.

En este caso es mucho mejor que dediques 5 minutos todos los días a tu preparación que una hora una vez a la semana.

Y puedes hacer algo tremendamente sencillo, no necesitas un equipo especial, ni incienso, ni música, ni adoptar la postura de la flor del loto.

Que no te confunda la palabra meditación. No se trata de hacer nada extraordinario, sino más bien algo muy sencillo que no es en absoluto fácil. 

Mi sugerencia es que te sientes en una postura que sea cómoda para ti y que, que cierres los ojos y que estés totalmente quieto. No muevas los dedos, ni la mandíbula, ni los pies. No ajustes su postura, no la cambies ni alteres en lo más mínimo, y verás como tu mente y tu cuerpo luchan con esa quietud.

A la mayoría de personas les resulta tremendamente difícil mantener la quietud en sus cuerpos y rápidamente aparecen los primeros síntomas de incomodidad: la espalda duele, la cara pica, la mano quiere abrirse o cerrarse.

En ese momento tu trabajo consistirá en observar el hilo de pensamiento que te lleva a hacer algo que has dicho que no harás, en ver cómo tu mente quiere convencerte para que te muevas que es justo lo que te has propuesto ‘no hacer’.

Por un lado está tu compromiso de mantener la quietud, por otro lado la batalla por moverte.

No es más complejo que eso, en cambio no es algo que pueda hacer la mayoría de personas cuya experiencia es que tan pronto deciden estar inmóviles sienten la urgencia de moverse, tan pronto deciden que estarán quietos sienten que deben sucumbir a los deseos de sus cuerpos, notan una activación mental instantánea que les lleva a hacer justo lo que han dicho que no harán.

Este ejercicio tan sencillo y que puedes hacer en cualquier sitio te dará la oportunidad de observar las historias que te cuentas para moverte. Verás que tu cabeza comienza a generar argumentos para que hagas ese reajuste, para que te rasques o te toques la nariz, y tu trabajo consistirá en observar eso.

Da igual si te mueves o no, si respondes o aguantas en absoluta quietud, el valor del ejercicio está, primero en hacerlo, no en escuchar mi propuesta, y luego en observar con curiosidad cómo responde tu mente a una orden tuya. Tú dices “quieto” y tu mente y tu cuerpo comienzan a activarse.

Haz la prueba y mantén tu trabajo durante cinco días seguidos, cinco días, cinco minutos. Eso puede enseñarte mucho sobre lo que sucede cuando estás frente al mercado y dices que vas a aplicar tu Trading Plan, esa es tu intención, pero tu mente y tu cuerpo quieren ir por libre, y activarán los mismos exactos circuitos, excusas, y artimañas, solo que esta vez estarás alerta porque te habrás familiarizado con ellos.

Al final de la semana verás que puedes limitarte a observar los deseos de tu mente y de tu cuerpo sin responder a sus llamadas, que da igual que lo digan, lo que te sugieran o que te impiden a hacer, puedes atender con curiosidad, y responder con la quietud, y en ese momento estarás en condiciones de aprender a liberarte de tus condicionamientos psicológicos y emocionales.

En vez de responder de forma automática irás creando un espacio entre la petición impulsiva y tu respuesta, y en ese espacio irá creciendo tu libertad.



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