Si no haces lo que sabes ¿qué haces?


Dices que quieres ser un trader consistente, pero lo que haces es inconsistente.

Dices que quieres perder peso pero comes como un cerdo. Quieres un cuerpo sano pero lo maltratas, quieres más salud pero lo que haces va en contra de esa salud, quieres más dinero pero lo pierdes.

¿Qué te pasa? ¿Qué estás haciendo con tu trading?

¿Qué estás haciendo con esta oportunidad? ¿qué estás haciendo con tu vida?

Y lo que yo te diga ¿qué? Si ya sabes lo que debes hacer. ¿Qué más da lo que te diga yo o cualquier otro? Qué más da lo que te digas tú mismo. ¿Qué importa eso? Al final harás lo que decidas.

Si ya sabes lo que debes hacer y no lo estás haciendo tienes un problema muy gordo ¿me explico? Tienes un problema de tres pares de narices. Da igual el tiempo que lleves en esta actividad, si eres incongruente, si dices una cosa y haces otra, si te mantienes aferrado a tus hábitos auto-destructivos ¿qué esperas conseguir que no sea más de la misma mediocridad?

Una parte de ti dice que quiere, que anhela, que desea, que está dispuesta a todo, pero la realidad es que, quien manda en ti tiene otros planes, otra agenda.

No serás un trader consistente mientras no hagas las paces con esa otra parte ¿me explico? Esa parte manda y toma las decisiones importantes, las que cuentan, tú puedes ir soñando a lo grande y contándote milongas que mientras quien decide de verdad no esté alineado con tus sueños y deseos, no lograrás nada de provecho.

Entiende que más tiempo no cambiará nada. Puedes estar ahí años y años, y mientras estés al servicio del mismo jefe harás lo que vienes haciendo y seguirás logrando lo mismo.

¿Entonces qué? ¿Lo dejamos de una vez? Yo no me canso de repetir lo mismo. Es mi camino. Soy esa voz que te acompaña. Escucha. Escucha de verdad: si no haces lo que debes hacer, si no haces lo que sabes que tienes que hacer, tienes un problema que puede acabar con tu cordura.

Pero escucha también: todo tiene solución. No estás condenado. No estás en un juego determinista. No eres un esclavo realmente, solamente te comportas como uno, tú puedes liberarte.

No será fácil, creeme, o ya lo hubieras conseguido, pero si es posible y vale la pena, ¿qué más da lo que cueste?

Empezarás realizando la verdad. Debes descubrir si estas palabras son para ti ¿Me entiendes? Empieza por ahí.

Comprende también dónde está tu libertad ¿eres libre en algún sentido? ¿O estás gobernado por unas fuerzas misteriosas que te esclavizan, que te dominan y te someten? ¿Qué fuerzas son esas? ¿cuál es su naturaleza?

Si no eres libre entonces ¿qué más da lo que intentes? ¿Lo ves? Si no tienes libertad de elección, si estás en modo respuesta automática, entonces lo que te diga, lo que quieras o lo que esperes no cambiarán tu determinismo.

Insisto, ¿mantienes aún cierto grado de libertad? Pregúntate, ¿puedes elegir donde prestar atención? ¿Puedes prestar atención a mi voz? ¿Puedes prestar atención a la sensación de la temperatura que hay donde estás? ¿Puedes prestar atención al peso de tu cuerpo? ¿Te es dado hacer eso?

Porque, si resulta que puedes manejar tu foco de atención ya has recorrido la mitad del camino, pero si resulta que no puedes manejar tu atención, entonces quién maneja tu atención maneja tu conducta ¿lo ves? Si tu atención se va a cualquier estímulo interesante, si respondes al primer “ding” de tu teléfono móvil, si pierdes el foco con el primer sonido, con la primera señal con los que te cruzas, ahí estás perdido y tienes mucho trabajo por delante.

Si manejas tu foco de atención debes preguntarte, ¿puedes separar los hechos de las opiniones sobre estos hechos? ¿Te das cuenta que una cosa es lo que te pasa y una cosa distinta es lo que te dices sobre lo que te pasa? ¿Ves que una cosa es que lleves años intentando ser consistente y otra muy distinta que seas un fracasado? ¿Ves que una cosa es que te salte un stop y otra que el mercado vaya a por ti? Por un lado está lo que vives, por otro lado está lo que te dices sobre lo que eso significa. Debes preservar la integridad de esta libertad si quieres salir del agujero.

Eres libre de elegir donde pones tu foco de atención, es algo que puedes entrenar, puedes, y debes, dominar tu foco, entiende que aquello a lo que atiendas cobrará vida, entrará en tu consciencia, y eres libre de elegir el significado que les das a lo que observas. Con estos dos elementos puedes reconfigurar la forma como ves el mundo y reescribir la historia que crees que estás viviendo.

Si no haces lo que sabes que debes hacer, deja de hacer lo que sea que estés haciendo y reflexiona. Lo que te pasa tiene solución pero no desde el mismo nivel lógico desde el que creas el conflicto. Debes dar un salto hacia arriba. Debes ser capaz de ver lo que estás dejando de ver. Debes entender dónde estás generando el drama que te hace vivir.

Yo te digo que tienes dos áreas de trabajo: el control de tu foco de atención, y el control del significado, hay una tercera área, determinar qué es lo mejor que puedes hacer a continuación.

Sea lo que sea que creas que estás viviendo, pregúntate ¿qué es lo mejor que puedo hacer a continuación? ¿Es seguir haciendo más de lo que no te ha funcionado? ¿es insistir en una dirección en la que sabes que no hay salida? ¿Es permanecer ciego a la incongruencia con la que te entretienes? ¿ o es algo completamente distinto? Tal vez debas despertar, abre los ojos ¿qué estás haciendo con tu vida?

¿Puedes dirigir tu atención? ¿puedes notar tu respiración? ¿el peso de tu cuerpo? ¿La luz que hay donde estás? Esa es tu libertad.



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