Si el trading es tan sencillo ¿dónde está mi Porsche?


Lo que necesitas para desarrollar una operativa de éxito son tres cosas: participar con una ventaja, mantener tu riesgo de ruina por debajo de cero, y ejecutar esa ventaja con disciplina.

Pero entonces, ¿Por qué no lo logras? 

¿Cómo es que llevas tanto tiempo, esfuerzo, dinero y energía invertidos en pos de ese objetivo, y parece que estés en el mismo punto de salida? 

Los resultados están al alcance de la mano, pero cuando la alargas se mueven un poco más hacia adelante, y luego un poco más y otro, fuera de tu alcance.

Tu no desistes, no te rindes, no lo harás, haces acopio de energía y vas a por ellos en otro intento más. Esperas que sea el último y en realidad parece que vaya a ser así: tus resultados teóricos, tus datos señalan que ya estás ahí, puedes ganar más que perder, puedes hacer crecer tu cuenta, y si te apalancas, si capitalizas tu trabajo y aprovechar el interés compuesto, el cielo es el límite. Has visto en una hoja Excel cómo multiplicar una cuenta pequeña, solo necesitas una cosa: hacer en la práctica lo que haces en la teoría, ejecutar con dinero real lo que ejecutas con una cuenta simulada, conseguir que tus teorías cobren forma, y ahí está el problema: lo que parece funcionar no funciona, lo que parece que va a ser suficiente no lo es en realidad, lo que terminaría con todo el sufrimiento y te daría las llaves del reino es un espejismo. Tu consistencia se aleja un poco más. Se aparta, se dispone tras un obstáculo último que debes remover. Si das ese paso, si eliminas ese obstáculo entonces sí, habrás logrado el tan anhelado éxito como operador.

Pero este ciclo de ilusión, esfuerzo, frustración, ya lo has vivido demasiadas veces. Estar a punto de conseguirlo, tocar las monedas de oro con la punta de tus dedos, y no poder cogerlas, ya sabes qué es eso ¿Por qué va a ser diferente en esta ocasión?

¿La responsabilidad está dentro de ti o está fuera de ti? ¿Eres responsable de tus resultados o tus resultados dependen de factores ajenos a ti? ¿Lo que logras depende de lo que haces, o depende del azar?

¿Qué es más cómodo, asumir tu propia responsabilidad o culpar a factores externos?

La mayoría de personas prefieren una mentira cómoda a una verdad incómoda. Es así. Una mentira fácil, sencilla, que no les señale a ellos, que no les responsabilice, a una verdad despiadada.

Te lo diré con claridad: Tus resultados dependen de lo que haces tú. Tus resultados no dependen de tu sistema, de tu mercado, de tus indicadores, no dependen de tu ordenador, graficador, o marco de representación. Dependen de ti, de lo que decides hacer con lo que sabes. De lo que eliges hacer con tu sistema, mercado e indicadores.

Si lo que haces no te está funcionando, deja de hacerlo. Para. Deja de hundirte más y más en estas arenas movedizas. La salida está en otra dirección ¿que no lo ves? Más y más y más de todo esto que llevas haciendo no te dará lo que buscas. No hay salida por ahí, no dobles tus esfuerzos en la dirección equivocada, no sigas intentando más de lo mismo, cometiendo el mismo error una y otra vez, y otra más.

Debes parar. Ya se que ardes en deseos de lograr el éxito. Ya se que parar es lo último que quieres hacer. Ya se que no estás dispuesto a dejar a un lado la mentira cómoda con la que te abrigas, pero eso no te está funcionando y no te dará lo que anhelas. 

Desde aquí lo que veo es a un loco motivado. A una persona con el fervoroso deseo de lograr un cambio de vida para él y para los suyos, a una ser humano sensible, que sueña con un futuro mejor, más cómodo, con más recursos, más tiempo y mayor satisfacción, una persona a la que ha picado la mosca del trading y que, como un zombie avanzará en busca del éxito. Alguien que no importa cuantas veces caiga, porque estará dispuesto a levantarse una vez más, a hacer un intento más, a tomar un camino más, pero un zombie es alguien muerto. No conseguirás lo que anhelas haciendo lo incorrecto. Por más cómoda que sea esa mentira no será cierta aunque la repitas mil veces.

Te he dicho que necesitas tres cosas: participar con una ventaja, mantener tu riesgo de ruina por debajo de cero, y ejecutar esa ventaja con disciplina, pero ¿qué es lo que haces? Dedicas tus esfuerzos a una sola de esas cosas y descuidas las otras dos, ¿por qué? Porque es una mentira cómoda y te permite eludir tu responsabilidad.

Mira lo que haces con tu tiempo, no escuches tus historias, apárcalas por un momento, ya se que te parecen verdades, pero atiende: ¿qué haces con tu tiempo? ¿A qué dedicas tu esfuerzo? ¿donde inviertes la mayoría de tu energía? Encontrar una ventaja, una entrada, un sistema, un método. Esa es la mentira cómoda. Si alguien te dijera dónde debes participar, en qué tipo de ventana de oportunidad, de qué forma, entonces lograrías escalar las más altas cimas del éxito, o ese crees tú.

Un sistema, una nueva forma de analizar el mercado, una entrada específica, cerrada, concreta en un mercado determinado, no pides mucho, solo el aprender esa forma de operar que te permita entrar en el mercado y poner las probabilidades a tu favor. No necesitas ganar todas tus operaciones, eso lo aprendiste a estas alturas: quieres participar explotando una ventaja así que te has librado de buscar un sistema que te haga ganar siempre, pero sigues pensando que la solución está ahí, en el sistema, método, indicadores.

No está ahí y no encontrarás lo que buscas donde no está. Por más vueltas que le des, por más que te esfuerces, si lo haces en la dirección equivocada jamás lo conseguirás.

¿Dónde pones tu tiempo? Lo inviertes en el mercado, en analizar, el precio, en estudiar sistemas, métodos, indicadores, en buscar entradas, conceptos, principios, y ¿dónde dejas de ponerlo? En los otros dos elementos: mantener el riesgo de ruina por debajo de cero y ejecutar con disciplina.

La verdad incómoda es que si operas con una ventaja, mantienes el riesgo de ruina por debajo de cero, y ejecutas con disciplina ganarás de forma consistente y harás explotar tus resultados.

También lo es que si operas con una ventaja, y sitúas tu riesgo de ruina por encima de cero, antes o después quebrarás tu cuenta.

También lo es que si operas con una ventaja y no ejecutas con disciplina, pierdes esa ventaja.

Te diré tres cosas muy despacio: Mantener tu riesgo de ruina por debajo de cero es un concepto matemático que nada tiene de complicado. Empieza por arriesgar como máximo el 1% de tu capital.

Ejecuta con disciplina depende de ti y de nadie más. No es algo que puedas delegar en un sistema, en un gurú o en una escuela, no es algo que dependa de ningún factor externo. Depende de ti y para lograrlo debes trabajar sobre ti. Escucha bien, no lo lograrás aprendiendo más métodos, más entradas y más indicadores, no lo conseguirás ahí afuera, en otro mercado, o con otro tipo de gráfico. Esos son caramelos para niños. Lo que debes hacer es dedicar tiempo a trabajar en ti mismo, en la mente que ejecuta, en las creencias que tienes, en la gestión de tu respuesta emocional, en la identificación de tus errores, de tu mala praxis, de tus pifias, en tus necesidades psicológicas y emocionales, estas es la verdad incómoda.

No hay nada ni nadie que pueda evitarte ese trabajo. Es un camino que tienes que recorrer tú. Nosotros, en Trading de futuros, te podemos acompañar en el desarrollo de la disciplina, podemos diseñar un plan de entrenamiento para ti, pero tú tienes que estar dispuesto a convertirte en un trader disciplinado. Ser disciplinado es algo imprescindible que debes asumir tú.

Y tres: operar con una ventaja es muy sencillo, no lo hagas complicado, no dediques más energía a ese aspecto. Para. Probablemente ya conoces demasiadas formas de operar con una ventaja. Deja de dedicar tus recursos en esa dirección porque son recursos que no dedicas a la dirección necesaria. Si crees que te hace falta una ventaja te invito a que mires el vídeo “Entradas de trading: Así operamos en los mercados” cuyo enlace te dejo en la descripción de este vídeo. No es más difícil que eso.

Acepta que lo que has intentado hasta ahora no te ha funcionado y que más de lo mismo no te llevará donde quieres ir, y decide que harás lo que debe ser hecho por más incómodo que resulte porque no hay otra forma de lograr la consistencia. No puedes ser consistente siendo indisciplinado. Eso no sucederá.

No le pidas a la vida que sea más fácil sino que se que tengas el valor de hacer lo que debe ser hecho.



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