¿qué son y qué tipos existen?


Siempre recalcamos el hecho de que más que las experiencias que vivimos, es el sentido que le otorgamos a esas experiencias lo que realmente nos marca. Es la interpretación a esos eventos lo que ocasiona las emociones que sentimos y lo que nos lleva a querer vivir de nuevo el acontecimiento o evitarlo a toda costa.

Pero, ¿qué sucede cuando nuestras percepciones sobre lo que somos son incorrectas? ¿Podemos actuar con tranquilidad sabiendo en nuestro interior que algo no anda bien a pesar de que nadie lo encuentre incorrecto?

Pues de esto se trata en resumen las disonancias cognitivas. Son una especie de confrontación constante entre lo que pensamos y lo que hacemos en el día a día, ya que causan un conflicto interno entre nuestras acciones y las ideas que tenemos sobre algo. Pero, ¿qué tanto nos afectan las disonancias cognitivas en la cotidianidad?

Si quieres averiguarlo, entonces no te pierdas este artículo, donde hablaremos sobre este fenómeno y cuáles son los tipos de disonancias cognitivas que existen. ¿Podrás reconocer alguna?

¿Qué son las disonancias cognitivas?

De acuerdo a las teorías psicológicas, las disonancias cognitivas hacen referencia a la alteración del sistema de creencias y emociones que se percibe frente a un acontecimiento que genera incomodidad, debido a que ocurre un choque directo entre ideas opuestas o incompatibles. De esta manera, la persona se encuentra experimentando una continua discordancia entre lo que está pensando y lo que está manifestando con sus acciones, afectando a sus actitudes y a la manera en cómo se muestra ante los demás.

Un ejemplo muy claro para este caso es ver aquellas personas que promulgan tener un control perfecto de sus emociones, alegando que utilizan más su raciocinio que su lado sentimental, pero suelen estallar de manera irracional frente a un acto que les molesta. Así pues, queda en evidencia que mantiene un conflicto interno entre lo que cree que hace y lo que realmente hace.

Por lo tanto, en ciertos momentos y a niveles muy concretos, todos hemos experimentado algún caso de disonancia cognitiva, donde creemos tener la razón sobre algo y convencernos de ello, pero a la hora de experimentarlo, nuestro comportamiento es por completo diferente a esta creencia. ¿Te ha pasado alguna vez? Si es así, no necesitas asustarte, ya que esta alteración puede incluso ayudarte a identificar tus debilidades, superarlas y mejorarlas.

¿Por qué se ocasiona este fenómeno?

Esta disonancia cognitiva fue planteada en 1957 por el psicólogo Leon Festinger, en una teoría que manifiesta la necesidad de las personas por mantener un control constante y racional entre sus ideas y su comportamiento, con la finalidad que exista una coherencia entre ambos y así pueda alcanzar un nivel de armonía completa e irrompible.

Sin embargo, esto es casi imposible, ya que siempre existirán inconsistencias entre estas y es justo eso lo que nos hace crear nuestro propio sistema de creencia y desarrollar las actitudes que tomamos frente al mundo.

Por eso, cuando ocurren estas alteraciones, las personas intentan lo posible en disminuirlas, evitarlas o eliminarlas, produciendo ansiedad y estrés constante por esta presión de mantener el equilibrio perfecto. En casos extremos, las personas llegan a encontrar justificaciones para sus actos y defender sus ideales, al punto de llegar a autoengañarse, optar por las falacias o realizar cambios bruscos en sus comportamientos y conductas.

Estas disonancias pueden, además, relacionarse de tres maneras diferentes:

  • De manera disonante: se presenta cuando el individuo sabe que una acción está mal pero de todas maneras lo hace sin analizar o sin importarle las consecuencias.

  • Relación consonante: es la contraria a la anterior, cuando la persona sabe que algo tiene una consecuencia y, por lo tanto, actúa en pro de evitarla.

  • Irrelevante: en este caso las personas actúan casi de manera ignorante ante un evento que puede perjudicarlos, casi como si estos no existieran.

Tipos de disonancias cognitivas

Conocer estos tipos de disonancias cognitivas te puede ayudar no solo a identificar cuándo puedes estar utilizándolas, sino también cuando los demás a tu alrededor lo manifiestan.

1. Abstracción selectiva

Llamado también como filtraje, consiste en que las personas se inclinan por tener una ‘visión de túnel’, es decir, que solo pueden concentrarse en un solo aspecto de algo en lugar de observar el panorama completo o considerar otras alternativas. Esto lleva a que las personas terminen recordando el evento o a una persona solo por ese factor, el cual termina por influir de manera negativa en su percepción.

2. Sobregeneralización

Este, como su nombre lo indica, se basa en que las personas tienden a exagerar y globalizar algo debido a que hayan experimentado un único evento, que puede o no tener una relación directa con el mismo, pero que de igual manera termina influyendo hasta terminar como una conclusión inválida.

Un claro ejemplo de ello es pensar que una persona ha perdido el interés o está haciendo algo engañoso cuando no nos ha contestado un mensaje rápido. Porque eso es lo que hacen los infieles o quienes quieren terminar una relación. Todo es fruto de nuestra mente.

3. Pensamiento polarizado

Esta disonancia consiste en que una persona puede pasar de un extremo a otro en cuanto a su percepción sobre algo, sin tomar en cuenta los elementos intermediarios entre ambos. Solo ven dos opciones: ‘blanco o negro’, ‘si o no’ o ‘bueno o malo’. No consideran en absoluto que existen otras posibilidades en medio de ambos razonamientos. Esto es muy común en la gente que se autocastiga o se desvaloriza.

4. Inferencia arbitraria

A partir de una información que bien puede estar incompleta o no ser verídica, se pueden emitir juicios y conclusiones que afecten la opinión que se tiene sobre un tema en particular. En esta situación, las personas no se molestan en indagar más sobre el asunto, sino que se conforman con escuchar lo que más capte su atención.

5. Interpretación o lectura del pensamiento

De seguro alguna vez te ha pasado o has escuchado a alguien decir ‘Se están riendo mucho, seguro hablan de mí’ refiriéndose a un grupo de personas. Esa persona está convencida de que se ríen de ella. Esto se debe a que se tiende a interpretar las intenciones o los pensamientos de los demás sin base alguna, pero con un carácter proyectivo.

6. Sesgo confirmatorio

Esta es una tendencia muy común que es posible que también hayas experimentado. Se basa en que damos una interpretación a una realidad o damos una conclusión a un evento de manera tal que concuerde con las creencias que teníamos al respecto. Por ejemplo. ‘ya sabía que no me podía ir bien en ello, porque lo presentía’.

7. Visión catastrófica

Quizás el nombre te pueda dar una idea de a qué se refiere esta disonancia cognitiva. Se trata de siempre pensar y magnificar de manera adelantada el desenlace de un suceso, el cual nos afectará personalmente de manera muy negativa.

8. Falacia de la recompensa divina

Esta es una de las disonancias cognitivas más populares de todas y se atañe casi a un concepto religioso y místico. Ya que se tiene la creencia que, sin importar los problemas que se tienen o las consecuencias de los mismos, la situación siempre mejorará con el tiempo, incluso si no hacemos nada por cambiarla.

9. Personalización

Es un tanto parecida a la lectura del pensamiento, sólo que en esta se tiene la firme creencia que todo lo que sucede en nuestro alrededor de alguna u otra manera tiene que ver con nosotros, como si influenciáramos en el curso del mismo.

10. Error del adivino

Esta es tener una especie de aproximación certera e intuitiva de algo que va a suceder en el futuro (según nuestra percepción de un evento) y por ende, se actúa con respecto a él. Esto muchas veces suele utilizarse como excusa para evitar algo o para la procrastinación.

11. Culpabilidad

Esta disonancia tiene que ver con atribuirle un sentido de responsabilidad extrema e injustificada bien sea a uno mismo o a otra persona, sin considerar en lo absoluto la involucración de otros aspectos. Es como ser juez, jurado y verdugo al mismo tiempo.

12. Los “deberías”

‘No debería hacer eso’, ‘es mejor que haga aquello’, ‘deberían hacerme caso’… Los “deberías” son considerados como un estigma social que la persona adopta para manejar su vida de manera controlada y perfecta. Por lo tanto, no deja espacio para cometer algún acto que se desvíe de alguna normativa, sino que prefiere seguir las normas de manera rígida y correcta, sin espacio para la flexibilización.

13. Tener razón

Esta se basa en la necesidad frecuente, repetitiva y casi obsesiva de demostrar cada vez que se tenga la oportunidad, que se está en lo correcto sobre algo, llegando al punto de desestimar y humillar la opinión ajena. Estas personas no pueden ni siquiera escuchar los argumentos de otras personas que vayan en una dirección diferente a sus creencias.

14. Falacia del cambio

Esta es otra disonancia muy frecuente. Se trata de que las personas tengan la firme convicción de que su situación particular se ve influenciada por los actos de aquellos que les rodean, de manera que, si los demás cambian la propia vida personal, todo va a mejorar. Esto se debe a que creen con firmeza que su mundo depende por completo de los demás, en lugar de ser ellos mismos quienes deben hacer los cambios necesarios.

15. Falacia de la justicia

Se trata de considerar como injustas todas aquellas cosas ocurridas que no se relacionan con lo que las personas esperan que ocurran o con sus creencias. Es como si el mundo estuviese en su contra constantemente. Por ejemplo, suele suceder con los estudiantes que suspenden y piensan que se debe a una injusticia cometida contra ellos y no porque no hayan dedicado esfuerzo a sus estudios.

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