¿Qué mascarilla facial necesito según mi tipo de piel?


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Es bastante probable que ya las hayas utilizado, tanto en casa (aplicada de forma casera), como en cualquier centro de belleza o cosmética. Sin embargo, lo cierto es que su uso no es tan común o popular como el resto, a pesar de que debería convertirse en un elemento imprescindible para el cuidado del rostro, gracias a que proporciona innumerables propiedades, beneficios y cualidades para la dermis.

Pero con una ventaja añadida. Y es que podemos aprender a preparar nuestras propias mascarillas faciales caseras fácilmente en casa, usando para ello únicamente ingredientes cien por cien naturales. Lo cierto es que son tremendamente versátiles, de manera que si te animas a elaborarlas por ti misma, puedes escoger únicamente aquellos ingredientes que necesites en función de las cualidades y efectos que desees que te proporcionen. 

Qué mascarilla facial necesito según mi tipo de piel

Y no es necesario contar con docenas de ingredientes o productos naturales. En la mayoría de las ocasiones basta con 2 o 3 ingredientes para elaborar una máscara facial con excelentes cualidades para la piel. Ingredientes, dicho sea de paso, que posiblemente tengas siempre en la despensa, como por ejemplo podría ser el caso del aceite de oliva, el yogur, el huevo, el aguacate o los copos de avena (y solo por citar algunos ejemplos).

Pero, ¿sabes verdaderamente qué es y en qué consiste la mascarilla facial? Son auténticos ungüentos multifunción, que no deben ser confundidas con las cremas convencionales (y que tendemos a usar diariamente), a pesar de la enorme diversidad de cualidades que pueden llegar a ofrecer. Por ejemplo, proporcionan hidratación, luminosidad y limpieza, además de nutrir, calmar y refrescar, en función de los ingredientes que se hayan utilizado para su elaboración.

En su composición encontramos elevadas concentraciones de principios activos, por lo que actúan de manera casi instantánea a partir del momento en el que la aplicamos sobre la piel. Pero lo que es aún mejor: no solo actúan en la capa más superficial de nuestra piel; ejercen un efecto en la epidermis más profunda, por lo que aportan incluso un mayor beneficio en comparación con las cremas convencionales, que únicamente actúan de manera superficial (aunque posteriormente nutran e hidraten hasta llegar al interior desde el momento en el que sean absorbidas).

¿Cuándo se deben usar las mascarillas faciales?

Como opinan muchos expertos, la clave está en utilizarlas con regularidad para proporcionar con ello las diferentes cualidades u beneficios que ofrecen, pero a diferencia de lo que podría pensarse, no es tan aconsejable utilizarlas diariamente, sino de manera semanal.

Esto no significa que no se deba seguir con la rutina diaria de cuidado de la piel, que debe incluir la limpieza, la hidratación y finalmente la aplicación de algún sérum o suero específico que necesite cada mujer. Sin embargo, la aplicación de la mascarilla, por su concentrado, debe limitarse únicamente a una o dos veces por semana. Y es que aún cuando su efecto tiende a ser inmediato, especialmente a nivel superficial, sus efectos en las capas más profundas de la piel pueden incluso tardar algunos días.

Respecto a cuál sería el mejor momento de la rutina a la hora de aplicar la mascarilla facial, una vez hayas establecido tus horarios de rituales de belleza habituales, es necesario tener presente en qué paso de la rutina es imprescindible introducirla, puesto que para que los productos proporcionen el efecto y las cualidades deseadas sobre la piel, es fundamental aplicarlos en el momento más oportuno.

Así, es mejor aplicar la mascarilla facial luego de la limpieza facial y el tónico, pero antes del sérum o suero, el contorno de ojos y la crema hidratante.

Descubre: Mejores mascarillas faciales

¿Qué tipo de piel tengo? Descubre sus principales señales

Como probablemente sepas, al igual que ocurre con otros productos cosméticos y de belleza, todo dependerá del tipo de piel que tengas, puesto que no es lo mismo utilizar un determinado compuesto para una piel sensible que para una piel seca, con exceso de grasa o mixta.

Por tanto, en primer lugar es imprescindible conocer qué tipo de piel tenemos, para usar aquellos ingredientes que más beneficios nos puedan brindar, y sin causar problemas incómodos o efectos secundarios que, al final, podrían arruinar los esfuerzos que hemos podido llevar a cabo para el cuidado de nuestra piel.

La piel normal

Lo cierto es que, como opinan la mayoría de dermatólogos y expertos en belleza, podríamos decir que la piel normal se caracterizaría, curiosamente, por lo que en realidad no es. Esto significa que, si nuestra piel no tiene grasa, ni se seca, posiblemente se trate de un tipo de piel normal.

Pero cuidado. La piel normal puede ser ciertamente susceptible a determinadas afecciones cutáneas, como por ejemplo podría ser el caso de grasa o sequedad ocasional, o algunas imperfecciones relacionadas. Es decir, aún cuando nuestra piel sea considerada como normal, no significa necesariamente que en algunos momentos no pueda presentar grasa o sequedad.

Y es que como ocurre con el resto de pieles, los mismos estresores que afectan al estado de la piel grasa o seca también pueden acabar influyendo de manera negativa en una piel normal, como podría ser el caso de:

  • Fluctuaciones y cambios hormonales. Incluso aquellas mujeres que poseen una piel normal y perfectamente equilibrada, pueden en algunos momentos acabar experimentando brotes de acné, u otros problemas que en muchas ocasiones pueden coincidir con cambios y fluctuaciones causados directamente por las hormonas. Un buen ejemplo lo encontramos con el cortisol, conocida popularmente como la “hormona del estrés”, la cual puede desencadenar la producción excesiva de aceite. Ocurriría lo mismo con los niveles disminuidos de estrógenos, aunque en esta ocasión podría provocar la formación de piel escamosa y seca.
  • Utilizar productos para el cuidado de la piel incorrectos o no adecuados. Como te explicábamos anteriormente, es fundamental utilizar los productos adecuados en función del tipo de piel que tengamos. Aún cuando sigas una rutina regular de cuidado de la piel, si te aplicas productos que en realidad no son recomendables, porque no están especialmente concebidos para tu piel, no solo podría irritarse o inflamarse, sino que podría provocar incómodos y molestos brotes de acné. Y lo que es aún peor: se pueden alternar estados de piel seca con exceso de producción de grasa o aceite.
  • Exposición excesiva a los rayos UV. Posiblemente sepas que uno de los mayores enemigos para disfrutar de una piel perfecta es el daño provocado por los rayos UV, dado que tiende a acumularse con el paso del tiempo, y provocar la aparición del envejecimiento prematuro en absolutamente cualquier tipo de piel. 

Para evitar que surjan molestias o afecciones indeseadas en la piel normal, es imprescindible limpiar la piel de forma regular, gracias a que ayuda a eliminar la suciedad, el aceite, el maquillaje y otros contaminantes, y finalmente hidratarla, pudiendo ayudar de manera verdaderamente positiva a la hora de mantenerla en perfecto equilibrio. Los beneficios serán aún mayores si, además, te aplicas algún excelente humectante natural.

La piel seca

Lo cierto es que es enormemente sencillo saber si nuestra piel es seca o no. La piel seca suele estar principalmente relacionada con la producción de aceite de la piel, así como con su contenido, de manera que, con mayor frecuencia, es un tipo de piel que tiende a estar causada por una predisposición genética.

Aquellas personas cuya piel produce naturalmente una menor cantidad de grasa de lo considerado como normal, es muy probable que acaban experimentando una piel seca crónica, cuyas principales señales suelen ser descamación, sensación de tensión y opacidad.

Para controlarla y cuidarla de forma efectiva, es fundamental prestar especial atención a los productos que estés usando habitualmente, dado que los ingredientes agresivos, que eliminan los aceites presentes naturalmente en la piel, podrían terminar empeorando el problema. ¿Lo mejor? Escoger aquellos productos que contengan fundamentalmente ingredientes con cualidades nutritivas e hidratantes.

Por otro lado, no se debe confundir la piel seca con la piel deshidratada. En este caso, la piel deshidratada está relacionada con la capacidad que posee la piel para retener agua, por lo que cuando carece de suficiente contenido de agua puede acabar pareciendo seca, escamosa o arrugada.

¿Y por qué podríamos tener la piel deshidratada? Generalmente suele ser causada por determinados hábitos relacionados con nuestro estilo de vida. Por ejemplo, fumar, consumir alcohol en exceso, seguir una dieta demasiado elevada en sal o el consumo de ciertos medicamentos. Además, también puede ser el resultado de factores ambientales, como los cambios estacionales (relacionados directamente con el clima, como la humedad existente en los meses de verano o el aire seco y frío del invierno), o la excesiva exposición solar.

Piel seca

La piel grasa

La piel grasa ocurre principalmente cuando las glándulas sebáceas, presentes de forma natural en la piel, producen demasiada cantidad de sebo, una sustancia aceitosa y de textura cerosa que ayuda tanto a proteger como a hidratar la piel, siendo esencial para disfrutar y mantener de una piel lo más saludable posible.

Sin embargo, cuando tenemos un exceso de sebo puede acabar produciendo la formación de piel grasa, con un riesgo mayor de poros obstruidos y acné. Lo cierto es que igualmente se trata de un tipo de piel fácil de diagnosticar, puesto que por lo general tiende a mostrarse con un aspecto grasiento y brillante, con poros muy grandes y visibles, la piel se ve áspera o muy gruesa, suelen verse poros y puntos negros obstruidos, y es más habitual que se formen espinillas ocasionales (o persistentes).

Como ocurre con la piel normal, que puede verse puntualmente afectada por determinados cambios y fluctuaciones hormonales (o niveles elevados de estrés), en el caso de la piel grasa pueden aumentar la producción de sebo no solo en la piel del rostro, sino del resto del cuerpo.

No te pierdas: Como hacer una mascarilla facial hidratante

La piel mixta

La piel mixta es conocida así porque, en realidad, se trata de un tipo de piel que presenta dos o más tipos distintos de piel, pudiendo fluctuar entre las estaciones. Generalmente, este tipo de piel se caracteriza por la existencia de una piel seca y descamada, especialmente en la zona de las mejillas, mientras que en otras áreas de la cara puede formarse un exceso de grasa y de brillo.

Se cree que la piel mixta es uno de los tipos de pieles más comunes que existen, por lo que es necesario prestar especial atención a los síntomas, signos y señales que surgen para determinar si, en realidad, se trata o no de un tipo de piel mixta.

Por ejemplo, si en el rostro se forman algunos parches aceitosos, es posible notar que, en estas áreas de la piel, los poros se ven más grandes, como consecuencia de la producción del exceso de sebo y la presencia de células muertas de la piel, que bloquean los poros.

La piel tiende a verse brillante, algo más frecuente en la conocida como zona T del rostro, y ocurre principalmente como consecuencia del exceso de producción de sebo. Además, cuando el aceite se queda atrapado en los poros, se mezcla con las células muertas de la piel y otros desechos y contaminantes, ocasionando una obstrucción/tapón.

Además, la caspa suele ser otro de los indicadores de la piel mixta, especialmente cuando se tienen parches escamosos y secos en el cuero cabelludo.

Si aún tienes dudas: descubre en 3 pasos qué tipo de piel tienes

Aunque conocer qué tipo de piel tienes puede ser algo sencillo en función de los síntomas y señales que aparezcan y se formen en ella, en ocasiones puede no ser tan sencillo o fácil como cabría esperar en un primer momento. En estos casos, lo más recomendable es acudir a la consulta del dermatólogo, quien nos ayudará a descubrirlo fácilmente.

No obstante, también es posible descubrir el tipo de piel que tenemos en casa, fácilmente y de la manera más sencilla posible:

1. Lávate el rostro

Para descubrir cuál es tu tipo de piel es esencial que se encuentre perfectamente libre de suciedad, contaminantes ambientales, aceite y otros desechos que se acumulan en ella de manera natural a lo largo del día.

Y es que sería ciertamente difícil determinar con cierta precisión cuál es el tipo de piel que tenemos si utilizas maquillaje, humectante o cualquier otro producto para el cuidado de la piel. Por tanto, antes de seguir con el siguiente paso, es esencial que la piel se encuentre perfectamente libre de suciedad y desechos.

¿El paso esencial? Lavarte la cara co la ayuda de un limpiador suave

2. Ten paciencia, y espera

Una vez lavada la cara, con la ayuda de tu limpiador suave habitual, es necesario tener algo de paciencia y dejar que la piel vuelva a su estado normal.

Antes de observar más de cerca la piel, para determinar qué tipo de piel tenemos, una buena opción es la de esperar al menos dos horas.

3. Descúbrelo

Es hora de examinar cómo se ve tu piel naturalmente, sin ningún tipo de maquillaje o cualquier otro producto que la cubra. Como ya te hemos indicado, en términos generales existen cuatro tipos principales de piel:

  • Tienes la piel normal si… No es seca, grasa o escamosa. Se encuentra libre de acné, puntos negros y espinillas, y tampoco es particularmente sensible.
  • Tienes la piel grasa si… Presenta una apariencia brillante o aceitosa. Además, es más propensa a que los poros sean más visibles, y a la formación de brotes de acné.
  • Tienes la piel seca si… Sientes que no produce la suficiente cantidad de aceite, se irrita con facilidad porque es sensible, o notas que está habitualmente escamada, opaca o tensa.
  • Tienes la piel mixta si… Es una combinación de las pieles secas y grasas. Por ejemplo, la “zona T” del rostro, que incluye la frente, la nariz y la barbilla se observa grasa, mientras que el resto se muestra seca.

Entonces, ¿qué mascarilla facial escoger según mi tipo de piel?

Una vez tenemos clara cuál es nuestro tipo de piel, es el momento perfecto para escoger el tipo de mascarilla facial que necesita nuestro rostro

Las mejores mascarillas para pieles sensibles: utiliza las menos abrasivas

Las pieles sensibles suelen irritarse con mayor facilidad, por lo que es fundamental tener cierto cuidado con los productos que se utilicen sobre ella, para evitar ocasionarle mayores problemas. ¿Lo mejor? Utilizar ingredientes calmantes, antiinflamatorios e hidratantes.

Por ejemplo, destacan ingredientes como la glicerina, la avena, ácido hialurónico, manzanilla, áloe vera y las ceramidas. 

Eso sí, es fundamental que en su composición no se encuentren fragancias, puesto que pueden acabar irritando la piel sensible. Y no solo se incluyen las fragancias sintéticas, también los aceites esenciales (que al ser naturales, tendemos a pensar que son inocuos, cuando en realidad no son así, y en determinados tipos de pieles, como por ejemplo podría ser el caso de la piel sensible, pueden acabar porduciendo mayores problemas).

Ni qué decir de la importancia de mantenerse especialmente alejados de aquellas mascarillas faciales que contengan alcohol, dado que pueden ser particularmente agresivos par este tipo de piel, aumentando la irritación y, además, produciendo un incómodo y molesto escozor.

Las mejores mascarillas para pieles secas o normales

Lo más adecuado es buscar mascarillas faciales que contengan ingredientes naturales nutritivos, calmantes e hidratantes, como por ejemplo podría ser el caso del áloe vera, aceite de jojoba, ácido hialurónico, vitamina E, ceramidas o escualano.

Todos estos ingredientes proporcionan un efecto hidratante, especialmente útil a la hora de reconstruir la barrera de humedad naturalmente presente en la piel, proporcionando además un efecto de relleno prácticamente instantáneo. 

Conoce también: Como hacer una mascarilla facial iluminadora

Mascarilla para dormir

Una mascarilla para dormir generalmente consiste en una máscara hidratante que se deja actuando durante toda la noche, para proporcionar con ello una nutrición adicional. El motivo es más que evidente: dejarla durante más tiempo sobre la piel ofrece a los ingredientes más tiempo para trabajar.

Por este motivo, suelen ser mascarillas que poseen una textura más ligera, de manera que no corremos el riesgo de manchar la funda de la almohada cuando nos acostamos con ella puesta. Por este motivo, pueden ser utilizadas como el último paso en tu rutina nocturna de cuidado de la piel. Además, dependiendo de lo seca que tengas la piel, es posible utilizarla en sustitución de tu crema hidratante de noche.

Mascarilla iluminadora

Las mascarillas iluminadoras son excelentes para quienes tienen la piel seca u opaca, y en definitiva para cualquier persona que tenga un tono de piel desigual o sufran de exceso de pigmentación.

Para ello, es necesario que entre sus ingredientes contengan ingredientes poderosos en este sentido, como por ejemplo podría ser el caso de la vitamina C, reconocido nutriente con cualidades antioxidantes, el extracto de gayuba o la arbutina. Todos ellos ayudan a mejorar el tono uniforme de la piel, dejándola sumamente brillante, además de radiante y suave.

Las mejores mascarillas para pieles grasas

Lo cierto es que la mayoría de mascarillas concebidas para pieles grasas también tienden a funcionar casi a la perfección para las pieles mixtas. Así, si tienes la piel grasa o mixta, lo ideal es buscar mascarillas faciales que contengan azufre como uno de sus principales ingredientes.

¿Por qué? Fundamentalmente porque es un compuesto naturalmente antibacteriano, y que además proporciona propiedades antiinflamatorias muy interesantes en este caso, al calmar el enrojecimiento y ayudar a disminuir la producción excesiva de sebo.

También podemos mencionar otros ingredientes útiles junto con el azufre, como podría ser el caso de la vitamina E, la arcilla de caolín o el aceite de árbol del té. Además, si contiene óxido de zinc podría ser excelente para tratar los brotes de acné.

Mascarillas de arcilla

Las mascarillas de arcilla son especialmente adecuadas para las pieles con exceso de grasa, puesto que ayudan a absorber el exceso de aceite presente en la superficie de la piel. Además, si ha sido adecuadamente formulada, después de ser aplicada y retirada dejará la piel sin brillo, pero sin causar tirantez o sequedad.

Es útil para limpiar en profundidad, descongestionando y refinando los poros mientras se seca cuando la dejamos aplicada sobre la piel. Posteriormente, una vez retirada y eliminada, la piel queda perfectamente flexible, brillante y revitalizada.

Mascarilla de carbón

Al igual que la mascarilla de arcilla, la mascarilla de carbón es una opción excelente para las pieles grasas. Incluso también para las mixtas, puesto que el carbón actúa de manera similar a como lo hace la arcilla: absorbe el exceso de aceite presente en la superficie de la piel.

Pero no solo eso, también posee la capacidad -única- de extraer con suavidad la suciedad acumulada en los poros congestionados. En definitiva, ayuda a equilibrar la piel y actúa de la misma manera que lo haría un imán para atraer la suciedad presente en los poros.

Las mejores mascarillas para pieles con propensión al acné

Como hemos visto, las pieles grasas suelen tener una mayor propensión al acné, aunque esto nos significa que las piles normales, en algunos momentos puntuales, no puedan también sufrirlo.

Si tu piel se encuentra congestionada, busca mascarillas faciales con cualidades calmantes o aclarantes, que contengan en su composición algunos ingredientes como la arcilla de caolín -o cualquier otro tipo de arcilla con cualidades absorbentes- que ayudará a eliminar el exceso de sebo y disolver los desechos, el aceite del árbol del té o el ácido salicílico.

Las mejores mascarillas para conseguir un tono de piel uniforme

Bajo el nombre de hiperpigmentación nos encontramos ante la existencia de un tono de piel desigual, el cual puede ser causado por distintos factores, entre los que podemos mencionar la exposición -excesiva- a los dañinos rayos UV, la cicatrización de los brotes de acné, cambios y fluctuaciones en los niveles hormonales, o la contaminación ambiental.

En este sentido, existen mascarillas faciales que pueden ser de mucha ayuda, y que pueden ayudar a igualar el tono de la piel. Es el caso, por ejemplo, de mascarillas faciales con cualidades exfoliantes, como las que contienen ácido glicólico, útil para la eliminación de las células muertas acumuladas en la piel, y para tratar tanto la decoloración como las cicatrices.

Es igualmente interesante que contengan algunas vitaminas (como la vitamina C y la vitamina E), útiles para promover el recambio celular de la piel y aclarar la tez al reducir la pigmentación. El retinol, a su vez, es útil para tratar la decoloración, suavizar y aclarar la piel y reparar el daño solar. 

Eso sí, es imprescindible tener en consideración algo fundamental: los problemas relacionados con la pigmentación simplemente no se pueden “arreglar”. Es decir, aunque pueden reducir la apariencia de la pigmentación, lo imprescindible es reparar la mayoría del daño causado a la piel, y evitar que puedan volver a surgir en un futuro.

En caso de que desees aligerar y reducir la pigmentación, lo más recomendable es optar por mascarillas que contengan vitamina C, ácido azelaico, extracto de raíz de regaliz o ácido kójico, los cuales ayudan a disminuir la producción de melanina (pigmento).

Por otro lado, son especialmente interesantes las mascarillas faciales formuladas con ácido glicólico, o bien con otros hidroxiácidos alfa y beta, al ser útiles para estimular el recambio celular natural de la piel, y eliminar las células muertas.

Pero estos no son los únicos ingredientes en los que debes fijarte. También destacan el ácido ascórbico, el extracto de raíz de ginseng o la vitamina C.

Las mejores mascarillas para todo tipo de pieles

Las mascarillas hidratantes son las mejores opciones para cualquier tipo de piel. Y pueden ser especialmente interesantes, por ejemplo, para quienes utilizan con cierta regularidad productos útiles en el tratamiento del acné, que suelen secar la piel, como ocurre con aquellos que contienen cantidades elevadas de peróxido de benzoilo, ácido salicílico o retinol recetado.

Aún cuando tengas la piel grasa o ésta sea propensa a la congestión, y utilices alguna mascarilla con los ingredientes que te comentábamos en el apartado especialmente indicado a ello, lo más adecuado es utilizar una mascarilla hidratante que  no contenga aceite, ni que sea comedogénica (es decir, que no obstruya los poros).

Sin embargo, si tienes la piel irritada puedes optar por mascarillas faciales hidratantes que, entre su fórmula, incluya algún ingrediente nutritivo, como por ejemplo podría ser el caso del aceite de semilla de uva.

Mascarilla de burbujas

Las mascarillas de burbujas no solo se ven enormemente divertidas cuando se aplican sobre la piel, también son tendencia en estos momentos, volviéndose enormemente populares en los últimos tiempos.

Generalmente presentan una textura de gel, la cual una vez se aplica sobre la cara se transforma en una maravillosa espuma burbujeante. Pero con una particularidad: el efecto espumante no causa irritación en la piel gracias a la presencia de sus ingredientes.

Mascarillas útiles para calmar el enrojecimiento

Si el enrojecimiento se convierte en el único problema de la piel, existen mascarillas faciales sumamente útiles en este sentido. Es el caso de aquellas máscaras faciales que contengan niacinamida, una forma de vitamina B3 que ayuda a acelerar la renovación de las células cutáneas, reducir la aparición de cicatrices como consecuencia de los brotes de acné, disminuir la inflamación y prevenir las manchas asociadas a la edad.

Por otro lado, las mascarillas con cafeína ayudan a combatir no solo el enrojecimiento y la hinchazón, sino que son útiles para disfrutar de una piel muchísimo más revitalizada y firme.

Mascarillas adecuadas para eliminar los puntos negros

En caso de que sufras de incómodos y antiestéticos puntos negros, también existen determinadas máscaras faciales especialmente concebidas para reducirlos e incluso eliminarlos por completo.

Debes buscar aquellas que contengan arcilla y ácido salicílico. En este sentido, la arcilla de caolín, cuando se encuentra combinada con el ácido glicólico y el ácido salicílico, es especialmente útil para eliminar la excesiva producción de sebo, que como probablemente sepas, se convierte en la principal causa de los puntos negros.

Descubre además: Como aplicar correctamente una mascarilla facial

Mascarillas ideales para reducir los poros

En caso de que tengas los poros excesivamente abiertos, las mascarillas de barro que además contengan algunos ingredientes naturales con cualidades astringentes pueden ser de muchísima utilidad.

Destacan principalmente ingredientes como el té verde o el hamamelis, que entre otros interesantes aspectos, no solo son útiles para tensar los poros de la piel, sino que ayudan a descongestionarla.

Mascarilla facial 

Mascarillas contra el envejecimiento

Aunque el envejecimiento no se puede evitar, sí se puede prevenir que aparezca de forma prematura. El daño solar o el exceso de estrés (sobre todo si se trata de estrés crónico) son dos de los factores habitualmente asociados para la aparición del envejecimiento prematuro.

Por tanto, lo más aconsejable es buscar determinadas mascarillas faciales que hayan sido formuladas con ingredientes con cualidades antienvejecimiento, útiles por ejemplo para proporcionar una hidratación muchísimo más profunda si cabe, así como reducir la aparición de las típicas líneas finas de expresión.

Destacan principalmente aquellas que contienen escualano, especialmente útil para reforzar la barrera natural de la piel, o las formuladas con péptidos, retinol, bakuchiol o ácido glicólico, que además estimulan la producción de fibras tanto de elastina como colágeno, aumentan la luminosidad y mejoran el tono natural de la piel.

Tampoco podríamos olvidarnos en este punto de algunos de los ingredientes populares en muchas mascarillas faciales: las algas marinas (o, lo que es lo mismo, el extracto natural de algas). ¿Por qué? Fundamentalmente porque son útiles para calmar la piel, refrescarla, llenar las células cutáneas con una maravillosa humedad nutritiva, y revitalizar la piel.

Algunas cuestiones importantes a tener en cuenta antes de terminar

Una vez hayas descubierto la mascarilla facial que mejor funciona, siempre teniendo en cuenta cuál es tu tipo de piel, es importante considerar algunas cosas importantes a tener en consideración:

  • Utilízalas con cuidado, y bien. Todo dependerá del tipo de mascarilla facial que vayas a utilizas. Y es que no es lo mismo usar una máscara con cualidades hidratantes, reparadoras o nutritivas, que usar una mascarilla exfoliante. En caso de que se trate de esta última, por ejemplo, lo más recomendable es usarla solo una o dos veces a la semana. Sin embargo, las mascarillas hidratantes de acción calmante son ideales incluso para ser utilizadas todas las noches, si lo deseas, puesto que son muchísimo más suaves.
  • Mantén una rutina equilibrada de cuidado de la piel. La importancia de mantener un régimen equilibrado de cuidado de la piel diariamente es fundamental, sobre todo si deseas conseguir los mejores resultados posibles.
  • Evita sobrecargar la piel. Utilizar demasiadas mascarillas y otros productos tópicos a la vez no es muy útil, ya que no por usar más productos significará necesariamente que disfrutarás de más beneficios. ¿Lo mejor? No excederse nunca.
  • Aliméntate adecuadamente. Es posible que cuides tu piel externamente, pero lo cierto es que internamente también es esencial nutrirla. La piel es un órgano más, de manera que lo que comes cada día juega un papel esencial en su salud (y aspecto general). Por tanto, lo ideal es escoger siempre aquellos alimentos con un elevado contenido en antioxidantes naturales y vitaminas. ¿Y cuáles son los más interesantes? Destacan fundamentalmente las fresas, naranjas y limones, nueces, aguacate, brócoli, pimiento, el pescado graso, las semillas de girasol y las semillas de calabaza.



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