¿qué es y por qué aparece?


Todos tenemos algo a lo que temer, bien sea algún animal, objeto o elemento de la naturaleza que tiene el poder de generarnos ansiedad incluso de solo pensar en exponernos a este. Los miedos pueden variar en sus niveles de intensidad, por ejemplo, ser leves y que al afrontarse se logre superar o ser graves, pudiendo paralizar a una persona hasta el grado de convertirse en un fobia. ¿Has tenido algún miedo así o has logrado eliminarlo?

Existen miedos que son muy comunes, como a los animales salvajes, a la oscuridad o a las alturas, pero, ¿sabías que también la suciedad es una fobia común? Este es un tipo de temor se convierte en una conducta compulsiva, ya que las personas se enfocan de manera obsesiva en eliminar cualquier rastro de contaminación que puedan percibir en su casa o entorno.

Un tema muy interesante el cual estaremos tocando a fondo en este artículo, donde conocerás qué es este miedo a la suciedad y por qué la gente lo padece.

¿Qué es la misofobia?

Este es el término con el que se le conoce al miedo o fobia a la suciedad. La misofobia, también conocida como rupofobia, tiene una relación directa con el rechazo hacia los gérmenes y la contaminación a la cual se pueda ver expuesta una persona. De manera que, al tener la sensación de ‘estar sucio’ puede entrar en una serie de ataques de ansiedad, paranoia, preocupación, estrés y temor paralizante, hasta que logren eliminar toda esa suciedad de la manera en que consideran mejor hacerlo.

Es por esta razón que aquellos quienes padecen de esta fobia tienden a desarrollar comportamientos obsesivos compulsivos con la limpieza para evitar que prolifere algún tipo de impureza en sus hogares. Llegando a un punto de extremidad alto en donde utilicen productos químicos agresivos, eviten el contacto con otras personas, no mantengan acercamiento físico de ningún tipo, reduzcan sus salidas a ciertos lugares y exijan medidas de limpieza constante a quienes entren a su hogar.

La misofobia es una fobia específica, es decir, un miedo irracional causado por un elemento en particular que en este caso es la suciedad. En donde la persona encuentra pavoroso el hecho de contaminarse y permanecer con bacterias en su cuerpo, sin importar si sea por períodos largos o cortos de tiempo y si no representan un riesgo real para su salud. Además, pueden sentir miedo únicamente con pensar en ello, anticiparse a creer que se verán propensos a ensuciarse o presenciar un sitio que no esté limpio según sus estándares propios.

Sintomatología de la misofobia

Al tratarse de una fobia específica y, por ende, pertenecer a los trastornos de ansiedad, es común ver un patrón de estrés constante en la persona ya que están enfocados en generar acciones que los protejan de entrar en contacto con cualquier tipo de suciedad. Por ejemplo, pueden utilizar todo el tiempo guantes o tapabocas, lavarse las manos repetitivamente durante el día o limpiar el hogar por lo menos 3 veces al día.

Como lo mencionamos antes, los miedos pueden presentarse en menor o altos niveles, pero cuando ocurren los casos de ataques de pánico, entonces debemos estar pendientes de los siguientes síntomas:

  • Aislamiento social
  • Tensión y opresión en el pecho
  • Palpitaciones y aumento del ritmo cardíaco
  • Sudoración excesiva
  • Problemas respiratorios
  • Falta de equilibrio
  • Náuseas y mareos
  • Sensación de pérdida de control
  • Escalofríos
  • Hormigueos en la piel o parálisis de miembros
  • Sensación de estar en peligro de muerte
  • Desrealización y despersonalización

Como vemos, la misofobia puede llegar a comprometer enormemente la calidad de vida de la persona, pues sufre signos clínicos que, en ocasiones, pueden ser discapacitantes, además de que la obsesión por la limpieza condiciona mucho el día a día.

Comportamientos habituales en las personas misófobas

Es habitual que muchos quieran desinfectar sus hogares de manera regular, así como sus áreas de trabajo, de estudio de viaje o de un sitio para reposar. Al fin y al cabo, es cierto que estamos en constante predisposición a contaminarnos con gérmenes que afecten nuestra salud. Por ello es importante mantener hábitos de higiene personal diaria y llevar consigo toallas y gel desinfectante para mantener nuestras manos limpias.

Sin embargo, las personas con esta fobia llevan las cosas al extremo, impidiendo relacionarse de manera normal con las personas a su alrededor e incluso evitando que se concentren en algunas tareas comunes. Aquí te dejamos alguno de los comportamientos más comunes de las personas que sufren de misofobia.

1. Limpiadores compulsivos

Quizás conozcas la serie televisiva de Discovery “H&H”, que muestra cómo un grupo de personas limpian de manera obsesiva-compulsiva sus hogares, de tal manera que hasta pueden beber del agua de su inodoro sin ningún riesgo. Estas personas pueden tardar horas en limpiar su hogar ya que lo hacen de manera minuciosa y perfecta, utilizando cada producto del mercado que pueda contribuir a desinfectar por completo el lugar de bacterias y suciedades acumuladas.

No conforme con esto, las personas pueden envolver sus más preciadas pertenencias con protectores para que nadie las toque o las utilice (incluyendose a sí mismos), por ejemplo, los sillones, camas, un espacio específico, el mobiliario, etc.

Eso no solo sucede en los hogares, también se puede observar este comportamiento en cualquier área donde la persona tendrá que estar por un período de tiempo considerable, como el trabajo, la escuela, el transporte, la habitación de hotel, etc.

2. Higiene desmedida

Por supuesto que las personas con miedo a la suciedad no solo se enfocan en librar sus espacio de los gérmenes, sino que lo hacen también con ellos mismos, por lo que adquieren una rutina estricta y repetitiva donde deben asearse a la perfección para estar libres de cualquier tipo de impureza.

En este caso, es posible que la persona se lave las manos una cantidad de veces específica (por lo general más de 40 veces al día) con productos desinfectantes, que tomen varias duchas al día, que no salgan de sus hogares sin tapabocas y guantes, evitan tocar superficies, objetos y personas, etc.

3. Nerviosismo

Cuando la persona se siente en comodidad, refiérase a estar en un espacio pulcro, puede verse como alguien tranquilo y feliz, pero esto cambia rápidamente cuando algo se sale de su control o del orden estricto que se autoimponen. Así que no es extraño verlos en constante preocupación y estrés ante el desconocimiento de la calidad de limpieza de un sitio que no han tratado o cuando una persona invitada no hace lo que ellos han indicado para preservar la limpieza de su lugar. Manifestando así alguno de los síntomas que hemos descrito con anterioridad.

Esta ansiedad no disminuye hasta que la persona se haya asegurado totalmente de la desinfección completa del lugar tal y como ella considera que debe serlo.

4. Malestar ante la suciedad

Cuando un individuo con misofobia se acerca o presencia algún establecimiento que esté contaminado o no esté propiamente acondicionado, puede mostrar malestares psicosomáticos debido a la acumulación de estrés. Siendo común que se muestran enfermos, con mareos, náuseas, taquicardias, falta de respiración, vómitos e incluso desmayos.

¿Por qué las personas desarrollan esta fobia?

Pueden existir diversas causas para el desarrollo de esta fobia, dependiendo de las experiencias o la naturaleza genética de la persona.

1. Eventos del pasado

Al igual que el resto de las fobias o miedos irracionales, su origen puede deberse a algún trauma del pasado, así como una mala experiencia que desee evitarse por completo. Puede ser el caso de que hayan existido rutinas de limpieza extremas en la niñez o por el contrario, haber vivido en un hogar desordenado y descuidado.

También puede deberse a un estricto régimen impuesto debido a una afección o problema de salud relacionado con exponerse a la suciedad, por lo que se relaciona a la contaminación con una salud débil.

2. Herencia genética

Otro componente común es la carga hereditaria que se pueden recibir de los familiares, lo cual puede explicar porque algunas personas son más sensibles que otras con el tema de la limpieza o la predisposición a mostrar ansiedad cuando se está en presencia de un lugar desordenado. De todos modos, los genes no lo son todo.

3. Aprendizaje vicario

Muchos de nuestros comportamientos, manías y gustos provienen de lo que aprendimos en el hogar con nuestros padres a través del modelado. Es decir, que al tener padres que hayan sido obsesivos con la limpieza, es muy probable que la persona desarrolle también esta tendencia.

Relación con el trastorno obsesivo compulsivo

Existe una gran discusión acerca de si esta fobia pertenece de forma exclusiva a los trastornos de ansiedad o es también una manifestación del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

Podemos decir que es un poco de ambas, ya que, debido a que se presenta un malestar general y un temor irreal sobre un elemento específico (suciedad y gérmenes), no solo al estar expuestos sino al anticiparse a ellos, se clasifica como una fobia específica. Pero es el comportamiento de tener un ritual inflexible y diario de limpieza que se genera que también puede clasificarse como TOC.

Recordemos que el trastorno obsesivo compulsivo se trata de pensamientos repetitivos que provocan malestar emocional y conductas que se establecen con el fin de disminuir dicha tensión acumulada. Por lo tanto, de alguna manera, esto sirve como una catarsis y terapia para las personas misófobas, aunque no es completamente efectivo pues el efecto tranquilizador no es duradero.

Para tratar este trastorno es necesario asistir a consulta terapéutica y entrar en una serie de intervenciones para eliminar la cadena de pensamientos repetitivos y la necesidad constante de limpiar.

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