Qué es y para qué sirve el sérum


La rutina de cuidado de la piel se encuentra formada por una serie de productos que han sido desarrollados con la finalidad de proporcionarle todos los nutrientes que necesita para su hidratación, cuidado y protección. Y aunque para algunas personas el cuidado de la piel únicamente se limita al uso de una crema hidratante, la realidad es que un régimen de belleza completo y adecuadamente elaborado va mucho más allá. Por ejemplo, es común el uso de un limpiador (especialmente si te has maquillado a lo largo del día, la limpieza profunda de la piel en estos casos es, cuanto menos, esencial), a la vez que, entre medias del uso del desmaquillante y el humectante existen otros productos que, aunque no sean del todo indispensables, sí nos harán más bien que mal si decidimos añadirlos igualmente a nuestra rutina.

Es el caso de los sérums faciales, un producto que hace algún tiempo llegó con fuerza para quedarse, y que cada vez más mujeres (y también bastantes hombres) han decidido incluir e integrar en su rutina de cuidado de la piel, no solo por sus principales ventajas, o por su facilidad de aplicación, sino debido fundamentalmente a los diferentes beneficios y cualidades que proporcionan. ¿Sabes por qué? Aunque analizaremos esta cuestión en el apartado especialmente dedicado a ello, principalmente porque se trata de un producto sencillo, con una consistencia ligeramente espesa (pero no tanto como una crema hidratante, y no tan ligera como el tónico facial), en cuya formulación contiene una elevadísima concentración de diferentes ingredientes activos.

Qué es y para qué sirve el sérum

Esta es, de hecho, una de sus principales y más palpables características. Y es que gracias a esa elevada concentración de principios, ingredientes y agentes activos (que encontramos en su composición en grandes cantidades), una pequeñísima cantidad nos ayuda muchísimo cuando lo aplicamos sobre la piel. Pero para que cumpla con sus cualidades más básicas es esencial saber en qué momento debemos aplicárnoslo, ya que en lo que en la rutina de cuidado de la piel se refiere, sí es esencial seguir el orden más adecuado para conseguir que todos y cada uno de los productos puedan cumplir mejor con todos y cada uno de sus beneficios.

¿Qué es un sérum o suero facial? ¿En qué consiste?

Lo cierto es que hay muchas personas que únicamente tienden a preocuparse de su piel cuando presenta algún problema (por ejemplo, cuando se inflama, se enrojece o se irrita), o bien cuando ya comienzan a aparecer algunos de los primeros signos del envejecimiento, especialmente cuando se trata del envejecimiento prematuro. Y, si lo hacen, en muchas ocasiones únicamente utilizan un poco de crema hidratante sobre la piel del rostro. Por ejemplo, cuando sentimos que la piel está ligeramente seca, tendemos a aplicarnos un poco de humectante con la finalidad de tratarla y aliviar todos los síntomas relacionados (descamación, textura áspera y en algunos casos inflamación). Se trata, por tanto, de una rutina simple de cuidado de la piel. 

Sin embargo, lo ideal es ir un poco más allá y preocuparnos, antes de que sea tarde, en proporcionar a nuestra piel todo el cuidado y la atención que necesita, ya que si conseguimos hacerlo antes de tiempo, lo más habitual es que consigamos reducir al máximo la mayoría de sus problemas más comunes. Y lo que es aún mejor, conseguiremos prevenir el envejecimiento prematuro, que es aquel que ocasiona la aparición / formación de líneas finas de expresión y arrugas ligeramente profundas, antes de tiempo.

No te pierdas: Cómo aplicar el sérum

Y cuando deseamos completar nuestra rutina de cuidado de la piel, es cuando nos encontramos con los sérums faciales. Lo cierto es que, con tantos productos en el mercado, atender a cuál podría ser la fórmula más correcta para las necesidades específicas de cuidado de la piel puede acabar siendo enormemente abrumador, motivo por el cual es fundamental, en primer lugar, descubrir qué es y en qué consiste.

Básicamente podríamos definir un suero facial como una fórmula altamente concentrada de ingredientes activos, los cuales han sido especialmente escogidos para que puedan penetrar mejor y más rápidamente en nuestra piel, gracias a que, en la mayoría de las ocasiones, contienen unas moléculas más pequeñas que favorecen y ayudan a que puedan entrar mejor a través de los poros, y alcanzar capas de piel más profundas.

Es decir, consisten en un humectante liviano capaz de penetrar más profundamente en la piel con la finalidad de proporcionarle una diversidad interesante de diferentes ingredientes activos

Esto se debe principalmente a que en su base nos encontramos sobre todo agua, de manera que al no usar una base de crema o gel como medio portador, sus ingredientes activos se encuentran altamente concentrados. Gracias precisamente a que no contienen los ingredientes más pesados que sí encontramos en la mayoría de cremas hidratantes tradicionales, los sérums poseen una concentración proporcionalmente muchísimo más elevada de ingredientes activos.

Por tanto, en comparación con las cremas o geles humectantes que sí suelen tener una consistencia muchísimo más pesada y en algunos casos también ligeramente grasa, al estar formulados con moléculas más pequeñas se consigue una penetración mucho más profunda en la piel. Además, su consistencia ligera y liviana ayuda bastante a la hora de conseguir que a piel pueda absorberlos rapidamente.

Esta es, precisamente, una de las principales diferencias que encontramos con las cremas hidratantes, puesto que en la mayoría de las ocasiones una crema hidratante únicamente contiene algunos ingredientes con la finalidad de cumplir con sus funciones básicas, pero en muchos casos en concentraciones bastante bajas que apenas alcanzan entre el 5 al 10 por ciento. En el caso de los sueros faciales, sin embargo, nos encontramos con concentraciones de principios activos que pueden llegar al 70 por ciento, por lo que crean y generan resultados poderosos para las necesidades específicas de cuidado de la piel.

Cuando decidimos añadirlo a nuestra rutina de cuidado de la piel, y aún cuando muchos dermatólogos y expertos en belleza coinciden en señalar que no son tan indispensables cómo si lo es el uso y la aplicación regular de una crema hidratante, podemos disfrutar fácilmente de una amplia variedad de diferentes beneficios, que van desde hidratación a una mayor iluminación y brillo, pasando hasta la mejora de la textura de la piel, la disminución de arrugas y líneas finas, e incluso reducir los problemas relacionados con la hiperpigmentación (manchas oscuras).

Por lo general los podemos encontrar en pequeñas botellitas, la mayoría de las cuales vienen con cuentagotas para favorecer enormemente su aplicación (ya que debemos recordarte que para disfrutar de sus beneficios apenas basta con una pequeña cantidad de producto), y también en concentrados más pequeños. 

Descubre: Diferencia entre sérum y crema

¿Qué beneficios proporcionan los sérums faciales y para qué sirven?

Los sérums faciales son especialmente útiles para una amplia variedad de diferentes tipos de piel, hasta el punto que un mismo suero puede ser ideal y apto para prácticamente cualquier tipo de piel. Es cierto que muchas mujeres los valoran especialmente por sus distintas cualidades antienvejecimiento, pero la realidad es que sus beneficios pueden ir incluso mucho más allá.

Por ejemplo, las personas con piel mixta o grasa (entre los que se encuentra sobre todo el sector masculino), pueden optar por un sérum hidratante sin obstruir los poros, ya que al no ser comedogénicos no existe riesgo de formación de brotes de acné a consecuencia de que, tras su aplicación, los poros pueden taparse. Y, además, disfrutarán de una reducción en la producción del exceso de sebo, por lo que la piel tendrá una tonalidad ligeramente más matificada, sin excesos de brillos incómodos.

Para qué sirve el suero facial

Quienes tienen la piel seca también pueden disfrutar al máximo de sus propiedades. Y es que los sérums faciales se llevan tremendamente bien con los humectantes. Aunque es cierto que los sueros funcionan como humectantes suaves, se sabe que no deben sustituir a ninguna crema hidratante, porque precisamente no es esa su función. Sin embargo, aplicados antes del humectante, y aplicada la crema hidratante inmediatamente después, cuando todavía el sérum se encuentra sobre la piel, puede acabar siendo de mucha ayuda a la hora de reforzar sus cualidades hidratantes.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que el efecto concentrado de sus ingredientes activos es una cualidad que comparten la mayoría de los sérums faciales que encontramos en estos momentos en el mercado. No obstante, los ingredientes activos que encontraremos en su formulación determinarán principalmente qué beneficios específicos acabarán proporcionando.

A pesar de sus beneficios, debemos recordar lo que opinan muchos dermatólogos y también bastantes expertos de belleza: aunque proporcionan, como hemos visto, interesantes beneficios y cualidades sobre la piel, no es tan necesario tener un sérum facial en nuestro régimen de cuidado de la piel, de la misma manera que -por ejemplo- sí ocurriría con las cremas hidratantes, que son esenciales a la hora de humectar la piel y mantenerla adecuada y debidamente hidratada.

Esto significa que un sérum facial se convierte simplemente en un paso adicional para quienes tienen el tipo de piel más adecuado, y en definitiva, buscan llevar a cabo un esfuerzo adicional en sus rutinas diarias para brindarle a la piel una serie de ingredientes activos, en elevadas concentraciones, que completan al máximo su régimen de belleza. Si tenemos en cuenta que cuanto mejor esté la piel, más sorprendente y cuidada se verá, por lo que cuanto menos problemas tengamos que solucionar más saludablemente se mostrada. En resumidas cuentas, los sueros faciales son excelentes -aunque no indispensables- para ayudar a darle a la piel una apariencia más saludable, fresca y joven.

A continuación te ofrecemos un interesante resumen acerca de cuáles son los principales beneficios que proporcionan los sérums faciales:

  • Ideal para hidratar la piel. Tal y como te hemos comentado, es cierto que los sérums faciales no pueden ni deben sustituir al uso de una crema hidratante. Pero la piel necesita hidratación, y todos aquellos productos que ayuden a humectarla son siempre tan útiles como indispensables. Los sueros humectan e hidratan ligeramente, por lo que optar por un sérum hidratante es útil para obtener una dosis diaria de humedad, obteniendo con ello una piel más húmeda. Son útiles para combatir la sequedad y convertir con ello la piel opaca y seca en una piel muchísimo más saludable y nutritiva. El ácido hialurónico se convierte en un ingrediente activo bastante interesante en este sentido, puesto que ayuda a bloquear la humedad en la piel, dejándola más suave y tersa. Y si tenemos la piel seca o extremadamente seca, no hay duda que podemos disfrutar de todas sus cualidades y beneficios. ¿La clave? Aplicarnos el sérum facial hidratante y, seguidamente, sellarlo con la ayuda de una crema hidratante. Será ideal para despertarnos con una piel más brillante y saludable a la mañana siguiente.
  • Ayuda a reducir la hidratación. Si tienes la piel sensible es normal que también se irrite con demasiada frecuencia, lo que significa que la mayor parte del tiempo está enrojecida, con picazón y también con algunos síntomas más molestos, como por ejemplo podría ser el caso de las erupciones cutáneas. En estos casos es normal que la crema hidratante no sea suficiente, por lo que es necesario optar por otros productos que puedan ayudar. No hay duda que uno de los muchos beneficios que proporcionan los sérums faciales que son tremendamente útiles para ayudar a reducir la inflamación y la irritación de la piel, al contener ingredientes activos con cualidades calmantes. Destacan el áloe vera, la glicerina o la árnica. 
  • Útil contra los brotes de acné y para eliminar el exceso de aceite. Lo cierto es que la piel grasa puede beneficiarse muchísimo del uso de un sérum facial especialmente diseñado y concebido para este tipo de piel. ¿Sabes principalmente por qué? Fundamentalmente porque contienen una gran cantidad de ingredientes activos útiles para combatir la sobreproducción de aceite, como por ejemplo podría ser el caso del extracto natural de fresa, el ácido salicílico o el aceite de árbol del té. Todos ellos son útiles para mantener el exceso de aceite bajo control, matificando el rostro a la vez que ayudan a reducir los brotes.
  • Disminuyen los poros. Si tienes la piel grasa es común que los poros no sean grandes, sino que también tiendan a ser tremendamente visibles y molestos. Los sérums faciales son útiles para ayudar a disminuirlos, aumentando además el recambio y la renovación celular, lo que ayuda positivamente a la hora de minimizar los poros más grandes. Lo que es aún mejor: son útiles para desobstruir y desatascar los poros, eliminando la suciedad y el sebo que se ha podido acumular en su inferior, gracias a que en su formulación contienen una serie de ácidos exfoliantes y antioxidantes naturales, útiles por tanto para reducir la formación de espinillas y puntos negros; y, con ello, reducir el riesgo de brotes.
  • Útiles contra las imperfecciones. Las ojeras, las bolsas bajo los ojos, las manchas oscuras, las cicatrices del acné o los problemas relacionados con la hiperpigmentación pueden acabar convirtiéndose en un obstáculo tremendamente negativo a la hora de conseguir una piel tan saludable como perfecta. Si estos son algunos de nuestros problemas, podemos optar por un sérum facial que contenga ingredientes aclarantes e iluminadores, útiles por tanto a la hora de tratar este tipo de imperfecciones y cicatrices, desbloqueando la piel para conseguir que brille y se vuelva todavía más saludable si cabe.
  • Piel más rejuvenecida. Si tienes la piel opaca, y además ya se han presentado signos visibles del envejecimiento -prematuro o no-, como podría ser el caso de las líneas finas de expresión, las arrugas y las típicas patas de gallo, los sérums faciales pueden ser de bastante ayuda, sobre todo si optas por alguno que contenga en su formulación cantidades elevadas de determinados ingredientes activos como la vitamina C, el resveratrol o los retinoles. Son ideales para disfrutar de un aspecto cutáneo más saludable, una piel más radiante, al actuar directamente contra algunas de las principales señales del envejecimiento. Además, ayudan a dejar la piel mucho más fresca, suave y firme. En este sentido, los sérums faciales antienvejecimiento son de enorme utilidad, dado que ayudan a tonificar y a rellenar la piel fácilmente. Todo ello gracias a que actúan reparando las diferentes células cutáneas, revitalizando la piel tanto desde el interior como desde el exterior, iluminando la tex a la vez que le proporciona un brillo natural. 

En resumidas sueras, existen muchísimos beneficios del sérum facial, de manera que dependiendo de la fórmula pueden: aclarar, hidratar, suavizar, minimizar los poros, tensar la piel, disminuir líneas finas y arrugas, secar y eliminar el acné, prevenir la formación y aparición de nuevas imperfecciones, combatir las principales señales de la edad prematuramente, protegerla contra la irritación, calmar sensibilidades, aumentar la resistencia de la piel a los irritantes ambientales, aclararla, eliminar los radicales libres, aumentar la eficacia y eficiencia de la crema hidratante, conseguir una piel más regordeta… y ayudar, básicamente, a que la piel se vea y muestre muchísimo más saludable.

Lee también: Cómo hacer un sérum facial casero

¿Pueden servir para sustituir una crema hidratante?

Como te hemos explicado ya en varias ocasiones, un sérum facial consiste en un producto útil para el cuidado de la piel, que se aplica después de la limpieza y del tónico, pero antes de humectarla. ¿El objetivo? Como hemos visto, proporcionar y administrar toda una potente inyección de diferentes ingredientes activos directamente en la piel.

A diferencia de una crema hidratante, los sérums faciales poseen una base soluble en lípidos, lo que ofrece la interesantísima posibilidad de permitir que los ingredientes activos puedan penetrar mejor en la epidermis, en lugar de permanecer únicamente en la superficie (como, por ejemplo, ocurre con los humectantes). Gracias a ello, pueden ofrecer dosis altamente concentradas directamente a la piel, de ahí que sean tan útiles e interesantes a la hora de abordar problemas específicos, como hidratación, brillo, acné o arrugas y líneas finas de expresión.

En otros casos la hidratación proporcionada por el sérum facial no es suficiente, lo que significa que el suero únicamente se convierte en un paso más en el que la crema hidratante no debe faltar nunca. ¿Lo mejor en estos casos? Disfrutar de la hidratación que brinda una crema rica de día o de noche. Esto es aún más interesante si cabe en pieles secas o demasiado maduras. En estos casos, lo más adecuado es optar por un sérum como complemento del régimen de cuidado de la piel, aplicada en forma de capas siempre debajo del humectante (esto es, antes de la aplicación de la crema hidratante). 

¿En qué momento debemos aplicarlos?

A diferencia de lo que habitualmente se piensa, la realidad es que el momento más oportuno y adecuado para utilizar un sérum depende de distintos factores que deberíamos tener en cuenta en todo momento: tanto la fórmula (es decir, los ingredientes activos que posee en su formulación), y la rutina de cuidado de la piel que tendamos a seguir cada día.

Por ejemplo, es posible aplicar un sérum tanto por la mañana como por la noche, o simplemente por la noche. De hecho, tal y como opinan la mayoría de expertos en belleza, siempre es más recomendable aplicarlo al menos en la rutina de cuidado de la piel nocturna, puesto que proporcionamos a la piel todo el cuidado que necesita por la noche, mientras se recupera y se recarga. Por este motivo muchos fabricantes aconsejan aplicarlos siempre por la noche, aunque en algunos casos también recomiendan hacerlo por la mañana (esto es, dos veces al día).

También depende de la rutina que se siga cada día. Por ejemplo, si ya se está utilizando un retinoide tópico (un derivado de la vitamina A que habitualmente se utiliza como exfoliante suave, con la finalidad de acelerar al máximo la renovación de las células y la eliminación de las células muertas), los dermatólogos desaconsejan aplicarse un sérum facial por la noche en aquellos momentos en los que también se está aplicando el retinoide, puesto que puede ocasionar irritación.

Sin embargo, en el caso de tener la piel seca o muy seca, la aplicación de un sérum facial en capas debajo de la crema hidratante (ya sea matutina y / o nocturna) se convertirá en la mejor opción para brindarle a la piel toda la hidratación que necesita, para retener así toda la humedad posible y evitar que la sequedad siga causando estragos. 

La clave está en no abusar nunca del producto. De hecho, como ya te hemos explicado en algún que otro momento, dado que se trata de un producto de belleza que contiene una elevadísima concentración de ingredientes activos, es esencial utilizar una pequeñísima cantidad de producto. No en vano, en el caso de los sérums faciales, es un completo error pensar que una gran cantidad es mejor. Al contrario, únicamente acabarás desperdiciando un producto verdaderamente útil y valioso, puesto que dado que suelen estar muy concentrados, un poco ayuda muchísimo.

Ahora bien, es importantísimo tener siempre presente cuál es la rutina a seguir a la hora de aplicarte tu sérum facial favorito, y, sobre todo, en qué momento del régimen de belleza deberías hacerlo y cómo. Dado que en la rutina de cuidado de la piel es esencial aplicarse los productos de más ligero a más pesado, es conveniente comenzarla siempre con la ayuda de un limpiador (leche desmaquillante, si utilizas maquillaje, un limpiador profundo o agua micelar). A la hora de aplicarte el limpiador, es necesario tener en cuenta que los pasos a seguir dependerán de qué limpiador has escogido y estés utilizando. Si se trata de agua micelar, por ejemplo, puedes optar por aplicarte un poco en un disco de algodón y arrastrar con suavidad toda la suciedad del rostro, sin necesidad de aclarado.

Ahora, con la piel todavía ligeramente humedecida, es el momento del tónico facial. El tónico es un producto de belleza que aunque antaño también era considerado como innecesario, demasiado astringente o muy seco (porque habitualmente contenía alcohol en su formulación y de hecho se utilizaba principalmente por sus cualidades astringentes), hoy en día consiste en un producto con concentraciones elevadas de algunos agentes activos para abordar casi todos los problemas de la piel, con una enorme cantidad de agua, ácidos, antiinflamatorios, glicerina y antioxidantes. Se trata básicamente en un producto muy interesante porque posee una consistencia todavía más liviana que los sueros, gracias a lo cual penetra rápidamente y proporciona a la piel un golpe rápido de hidratación, ayudando a reforzar las cualidades del limpiador al eliminar algunas células muertas de la superficie de la piel.

Después del tónico le llega el turno a nuestro sérum facial favorito. Lo aconsejable es aplicarlo también con la piel todavía ligeramente humedecida por la acción del tónico, y lo aconsejable es aplicarse igualmente unas pocas gotitas del producto, masajeando con suavidad para que el suero llegue a todas las partes del rostro (eso sí, a menos que se trate de una opción igualmente aconsejada para la delicada zona del contorno de los ojos, lo esencial es evitar esta área). 

La clave está en utilizar una mínima cantidad de producto, habitualmente la cantidad recomendada es el equivalente al tamaño de un guisante. Solo tendrás que masajear con suavidad el producto durante un par de minutos. No obstante, es necesario tener presente que todo dependerá del tipo de piel que tengamos. Así, si tenemos la piel sensible, lo mejor es esperar entre 10 a 15 minutos después de lavarnos la cara antes de utilizar el sérum, puesto que en estos casos, cuando la piel todavía está húmeda, el riesgo a que este producto a base de agua ocasione irritación aumenta considerablemente. Así, permitir que la piel se seque por completo afecta a la penetración del producto, al ralentizarla.

Luego, a los pocos segundos, es conveniente seguir con la crema hidratante, lo que ayudará a que la piel quede todavía más hidratada y humectada si cabe, dado que una de las principales ventajas que proporciona el sérum es que ayuda a hidratar la piel ligeramente, aumentando las cualidades del humectante.

En lo que se refiere a los sérums faciales, recuerda que existen fórmulas específicamente diseñadas para ser utilizadas solo por la noche, lo que significa que disfrutaremos de todos sus beneficios por la noche para luego, a la mañana siguiente, observar los mejores resultados. 

Beneficios del sérum facial

¿Qué sérum facial escoger? Tipos e ingredientes útiles

Con tantas variaciones en el mercado, hoy en día se hace tremendamente complicado y difícil escoger un sérum facial. Por tanto, para ayudarte a escoger cuál sería el más adecuado en función de tu tipo de piel, de las diferentes necesidades que esta tenga, o de los resultados que desees conseguir con su aplicación y uso regular, a continuación te explicamos algunos de los principales tipos de sérums que puedes encontrar en tu tienda de belleza favorita:

  • Sérums hidratantes. Los sueros hidratantes tienden a incorporar una serie de ingredientes con cualidades emolientes capaces de unirse al agua para ayudar a que la piel pueda retener mejor la humedad del agua. El áloe vera, por ejemplo, se convierte en uno de los ingredientes activos y naturales más conocidos en este sentido, y uno de los comúnmente más utilizados en la formulación de muchos sueros. El ácido hialurónico también se convierte en otro muy popular, que no es un ácido en la forma en que funciona, dado que no exfolia la piel, sino que ayuda a retener más de 1.000 veces su peso en agua, proporcionando un impulso de humedad que nuestra piel necesita, dejándola con un brillo mucho más húmedo.
  • Sérums exfoliantes. Los sueros exfoliantes contienen una serie de enzimas o ácidos capaces de disolver los enlaces naturalmente presentes entre las células de la piel, ayudando a que las células viejas y muertas se desprendan con una mayor facilidad, y acelerando con ello el proceso de renovación celular de la piel, creando una textura mucho más suave y un brillo igualmente más juvenil. Eso sí, es necesario tener en cuenta que su efecto dependerá del ingrediente activo en cuestión, por lo que podrían ser ligeramente irritantes. Por ejemplo, las enzimas se caracterizan por ser más suaves. Mientras que los ácidos alfa-hidroxiácidos son más fuertes (dependiendo de su formulación, pueden ocasionar descamación e irritación), los BHA tienden a penetrar más profundamente en los poros, y son comúnmente utilizados para el tratamiento del acné. Destacan principalmente el ácido glicólico, ácido láctico, ácido cítrico, ácido salicílico, retinol y retinoides (derivados de la vitamina A).
  • Sérums para pieles propensas a los brotes. Si tienes la piel mixta o grasa es muy probable que también tenga cierta propensión a los brotes de acné. Si es así, existen sérums especialmente diseñados para ayudarte a proporcionarle a tu piel una maravillosa y completa combinación de ingredientes activos útiles para ayudar a disolver el exceso de sebo (el aceite naturalmente presente en la piel), y exfoliar las capas superiores de la piel con la finalidad de evitar la obstrucción de los poros, al ayudar a conseguir una mayor descamación (esto es, un mayor desprendimiento de la piel).
  • Sérums iluminadores. Son sueros que incorporan una serie de extractos naturales conocidos por actuar directamente sobre los melanocitos presentes en la piel, los cuales son células productoras de melanina, responsables de darle color a la piel. Lo cierto es que existen muchos elementos y factores que pueden afectar a la pigmentación de la piel. Los ingredientes activos con cualidades aclarantes o iluminadoras son capaces de inhibir la respuesta de la melanina, además de aclarar muchas de las áreas de la piel con problemas relacionados con la hiperpigmentación, como por ejemplo podría ser el caso del daño solar, el melasma, los cambios hormonales o las manchas propias de la edad. El ácido kójico o la vitamina C son muy interesantes en este sentido.
  • Sérums antienvejecimiento. Son sueros útiles para proporcionar a la piel ingredientes avanzados, como células madre o péptidos, que actúan aumentando la fuerza general de la piel, proporcionando vitalidad y fuerza a las células, aumentando su capacidad natural para combatir la degradación de la piel, ayudando positivamente a la hora de disminuir la acción de las líneas finas de expresión y las arrugas. 

Pero no solo en los distintos tipos de sérums faciales tendemos a encontrar muchas de sus ventajas. También en los ingredientes que deberíamos identificar en su formulación (concretamente, en su listado de ingredientes), dado que en función de las necesidades que tenga nuestra piel y lo que deseemos conseguir, unos determinados ingredientes activos acabarán siendo más beneficiosos que otros. A continuación te ofrecemos un breve resumen de algunos de los más útiles e interesantes. Toma nota:

  • Ácido hialurónico. Se convierte posiblemente en uno de los más populares, a la vez que uno de los más conocidos. Y con razón. Se trata de un ingrediente activo sumamente útil a la hora de reponer la piel seca y reseca. Una cualidad esencial si tenemos especialmente en cuenta que, a medida que vamos envejecimiento, nuestra piel tiende a perder la capacidad natural de retener la humedad naturalmente presente en ella. Y la humedad es imprescindible para disfrutar de una piel no solo más flexible, sino sobre todo con una apariencia mucho más juvenil. Así, el ácido hialurónico destaca en este sentido por su capacidad a la hora de extraer agua y retener la humedad. Al rehidratar la piel, la suaviza y la rellena, reduciendo drásticamente tanto las líneas finas de expresión como las arrugas.
  • Vitamina C. Se trata de un nutriente esencial que proporciona a la piel una interesantísima acción antioxidante. La protege frente a la acción -negativa- de los radicales libres causados por factores ambientales comunes (como la exposición solar) y el estrés oxidativo, ayudando a reparar las células, combatir la inflamación y promover la producción y la síntesis de colágeno. Gracias a ello, la piel no solo se vuelve más resistente, sino más elástica y con una menor cantidad de líneas finas y arrugas. Además, es útil a la hora de iluminar el tono de la piel, reduciendo la decoloración causada por el daño solar, las manchas de la edad y las cicatrices.
  • Alfahidroxiácidos. Sobre estos ingredientes activos ya te hemos hablado en varias ocasiones. Consisten básicamente en una serie de ácidos naturales que se obtienen de determinadas frutas y también de otros alimentos (como por ejemplo podría ser el caso de la caña de azúcar). Actúan como exfoliantes químicos, ayudando a mantener un cutis limpio al eliminar la acumulación de células de la piel muertas, con lo que se evita a su vez que nos poros se obstruyan, ayudando a prevenir los brotes de acné. Son tremendamente útiles, además, para conseguir que los productos faciales sean mejor absorbidos -especialmente de forma más eficiente-, al limpiar y eliminar la piel muerta.
  • Retinol. Se trata de un derivado de la vitamina A que ha pasado a convertirse en uno de los ingredientes antienvejecimiento más estudiados y beneficiosos. ¿Por qué? Muy sencillo: es capaz de estimular la producción de colágeno, lo que conduce, con el tiempo, a conseguir una piel mucho más regordeta y firme. Posee propiedades exfoliantes útiles para estimular la renovación celular y ayudar a la eliminación de las células muertas de la piel. Pero sus cualidades no quedan aquí, ya que también reduce la hiperpigmentación al actuar directamente sobre el tono de la piel, y aprieta los poros.
  • Vitamina E. Al igual que la vitamina C, se convierte en una conocidísima vitamina con cualidades antioxidantes, la cual incluso tiende a funcionar muy bien con esta. Minimiza la acción nociva de los radicales libres a la vez que actúa revirtiendo los principales signos del envejecimiento. Además, es ideal a la hora de humectar la piel, dejando una tez mucho más suave y aclarada.
  • Péptidos. Juegan un papel importantísimo tanto en la estructura como en la fuerza de la piel. Consisten básicamente en una serie de aminoácidos (que son los componentes básicos de las proteínas). Actúan estimulando la reparación celular de la piel, a la vez que aumentan la producción de colágeno, reforzando y reafirmando la piel, reduciendo las líneas finas de expresión y las arrugas.
  • Extracto de té verde. Gracias a su contenido en antioxidantes naturales, también protege a la piel contra el daño causado por los radicales libres. Es útil para reducir o disminuir la formación de líneas finas y arrugas, actuando como un ingrediente natural útil a la hora de rejuvenecer la piel, alisarla y disminuir tanto los problemas de hiperpigmentación como las manchas oscuras. Además, también tiende a mejorar la luminosidad porque estimula la exfoliación de las células muertas que se han ido acumulando sobre la superficie con el paso del tiempo.
  • Resveratrol. Se trata de un antioxidante de origen natural que encontramos principalmente en la piel de las uvas, el cual actúa protegiendo la piel neutralizando el daño causado por los radicales libres. Actúa como un potente revitalizador natural de la piel, ayudando a restaurarla para conseguir un aspecto más rejuvenecido y firme. 
  • Glicerina. Consiste en un ingrediente que ha demostrado ser sumamente beneficioso en lo que al cuidado de la piel se refiere, ya que ayuda a mejorar la hidratación de ésta de forma ciertamente significativa. Pero este no es el único beneficio que proporciona. Es útil para restaurar -y mejorar- la función de barrera protectora cutánea, a la vez que es capaz de ayudar a atraer y a retener la humedad, manteniéndola lo más flexible y suave posible.

Evidentemente, existen otros muchos ingredientes que pueden completar al máximo las diferentes cualidades y beneficios que podría brindar un sérum facial. Es el caso, por ejemplo, de otros tantos extractos botánicos o naturales, como el extracto de fresas, papaya, manzana… O agentes activos igualmente interesantes como el ácido glicólico o el ácido salicílico. La clave, como vemos, está en indagar acerca de qué cualidades nos brindan, y descubrir cuál nos interesará más (en función, claro está, de la composición del sérum facial que hayamos escogido).

Cómo elegir nuestro sérum facial

Como hemos visto a lo largo del apartado anterior, escoger nuestro sérum facial puede acabar convirtiéndose en una auténtica odisea si no sabemos muy bien por dónde empezar. Y es que, ¿qué necesita exactamente nuestra piel? ¿Quizá necesitamos luchar contra la sobreproducción de sebo, porque tenemos la piel grasa y además con cierta tendencia al acné? ¿Necesitamos tratar determinadas manchas causadas por la exposición solar sin protección? ¿O únicamente precisamos un poco de vitalidad y energía extra, para disfrutar así de una piel mucho más revitalizada y con más energía? 

Lo cierto es que existen innumerables opciones dentro de cada categoría. Además, es normal que, en la mayoría de las ocasiones, deseemos utilizar un producto que contenga una combinación de todas estas cualidades, como por ejemplo podría ser el caso de proporcionar un efecto antienvejecimiento y también de hidratación, o luchar contra el acné a la vez que ayuda a desvanecer los problemas relacionados con la pigmentación. Por suerte, existen formulaciones donde los ingredientes se combinan entre sí, reforzando al máximo todas sus cualidades y beneficios.

Así, es perfectamente posible disfrutar -y utilizar- un sérum hidratante, antienvejecimiento, antioxidante… y proporcionar a su vez cualidades iluminadoras y exfoliantes. Pero, ¿cómo escoger nuestro sérum facial? Básicamente debemos decidir cuál es la principal preocupación de nuestra piel, y qué necesidades concretas tiene. Para afecciones secundarias, lo más adecuado es utilizar un sérum capaz de tratar estos problemas. Por ejemplo, podemos usar un sérum facial especialmente destinado para equilibrar la piel por la noche, y utilizar por la mañana un sérum facial específico para tratar esos problemas. 

También es perfectamente posible crear una rutina de cuidado de la piel estacional para tratar aquellas preocupaciones principales en función de los diferentes efectos estacionales. Por ejemplo, durante el verano lo más común son los problemas relacionados con la hiperpigmentación. Mientras que, durante el otoño y el invierno, es habitual tener que tratar los síntomas asociados con la piel seca. ¿Lo más aconsejable? Utilizar un sérum facial que trate la preocupación -y necesidad- principal de la piel hasta que se trate y se elimine por completo, y luego llevar a cabo un cambio a un enfoque más estacional, para que así todas las afecciones cutáneas reciban toda la atención posible.

Efectos secundarios de los sueros faciales

Como ocurre con cualquier producto que apliquemos sobre la piel, lo cierto es que ningún producto de belleza está exento de riesgos o de contraindicaciones, por lo que siempre que vamos a utilizar uno por primera vez, es necesario ya no solo conocer qué posibles efectos secundarios podrían producirse, o qué contraindicaciones presenta, sino qué debemos hacer a la hora de aplicárnoslo para reducir al máximo los problemas (en caso de que surjan).

Si vamos a integrar un nuevo producto en nuestra rutina de cuidado de la piel, y además se convierte en la primera vez que lo vamos a hacer, es imprescindible llevar a cabo lo que se denomina como prueba del parche. Es decir, consiste básicamente en ponernos sobre la piel una mínima cantidad de producto, y esperar durante al menos 24-48 horas para comprobar si se produce o no algún tipo de irritación o reacción. En la mayoría de las ocasiones lo más aconsejable es hacernos esa prueba en una zona de la piel no tan expuesta, como por ejemplo podría ser el caso de la parte anterior del brazo. Así, si no surge ningún tipo de reacción, podemos estar seguros de aplicarnos sobre la piel del rostro una mayor cantidad de producto. 

No obstante, es necesario tener en cuenta que los serums faciales no son para todos. Aún cuando la mayoría de los tipos de piel se pueden beneficiar de todas sus cualidades y propiedades únicas, es cierto que cuando se sufren determinadas afecciones cutáneas pueden acabar no siendo muy recomendados. Es el caso, por ejemplo, de afecciones crónicas de la piel como podría ser el caso de la rosácea y el eccema, las cuales tienden a debilitar la barrera cutánea, por lo que para estas personas los sueros faciales pueden penetrar demasiado rápido en la piel, lo que origina cierta irritación, aumentando los problemas y las molestias.



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