Por qué utilizar un sérum antioxidante


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A medida que la rutina de cuidado de la piel se va enriqueciendo, es común utilizar cada día una serie de productos útiles para mejorar al máximo el régimen de belleza, aportando y proporcionando a la piel todos aquellos beneficios, nutrientes y el cuidado que tanto necesita cada día, con la finalidad no solo de mantenerla lo más joven y protegida posible, sino también saludable. De hecho, atrás quedaron los momentos en los que únicamente se enjuagaba la piel con agua tibia y se usaba una simple crema hidratante. Ahora, es necesario cumplir con un auténtico régimen de pasos en los que, en cada uno de ellos, le brindamos la atención que tanto se merece.

Si bien es cierto que, por ejemplo, una determinada crema hidratante con cualidades antienvejecimiento es únicamente adecuada -y recomendada- para cuando llegamos a una determinada edad (por ejemplo, cuando ya se han comenzado a formar los primeros signos del envejecimiento, como las líneas finas o las arrugas), o incluso cuando en teoría llegamos a la edad a la que deberían comenzar a aparecer, únicamente como medida preventiva, no ocurre lo mismo con otros productos cuyo uso sí es aconsejable incluso a cualquier edad.

Sérums antioxidantes

Lo que sí es cierto es que cada uno de los productos que utilizamos en nuestra rutina de cuidado de la piel debería contener una gran variedad de ingredientes útiles y adecuados para la restauración de la piel, su protección, y también una diversidad interesante de antioxidantes naturales. Y es aquí donde nos encontramos con los sérums faciales, formulaciones más avanzadas -y tremendamente concentradas-, diseñadas con la finalidad de abordar necesidades específicas de la piel, pero de una forma mucho más enriquecedora, completa y concentrada.

Dependiendo de cuáles sean nuestras preocupaciones específicas acerca del cuidado de la piel, es posible que necesitemos una mayor cantidad de determinados ingredientes activos útiles para su cuidado, y que brindan beneficios no solo contra el envejecimiento, sino también contra la contaminación ambiental y todos aquellos elementos o factores externos que, cada día, tienden a arruinar la salud de nuestra piel. 

No en vano, deseamos que todos esos ingredientes puedan caber en nuestras cremas hidratantes diurnas o nocturnas, pero la realidad es que simplemente no existe el espacio necesario como para incluir en su formulación / composición las cantidades adicionales de estos ingredientes estratégicos -y esenciales- para el cuidado de la piel, sobre todo en los niveles de concentración necesarios para que cumplan con las necesidades de nuestra piel.

Como veremos, una de las principales ventajas que nos proporcionan los sueros faciales es que si bien es cierto que no contienen emolientes o ingredientes selladores que ayudan a mejorar la textura que debería tener cualquier humectante (con independencia de que sea o no nocturno), los sérums faciales sí utilizan ese espacio adicional con la finalidad de incluir otros ingredientes sumamente adecuados y beneficiosos, como por ejemplo una mayor presencia de antioxidantes naturales.

Y lo que es aún mejor: los sueros faciales son aptos para todas las edades. Como opinan la mayoría de expertos, al igual que nunca es demasiado pronto para empezar a practicar ejercicio físico, o comer de forma consciente eligiendo únicamente alimentos nutritivos y saludables, lo cierto es que este aspecto fundamental de la vida también se aplica al cuidado diario y regular de la piel. 

Por ejemplo, el uso de sérums faciales repletos de antioxidantes y otros ingredientes activos antes de comenzar a ver las primeras señales del envejecimiento, así como algunos síntomas negativos directamente relacionados con la agresión de la contaminación ambiental, significará que nos estamos preocupando lo suficiente por el cuidado de nuestra piel, y que nos encontramos en el camino de poder disfrutar -y mantener- una piel lo más hermosa y sana posible, no solo ahora, sino también a largo plazo.

Debemos tener en consideración que la piel nunca se acostumbra a grandes ingredientes activos, de la misma manera que nuestro cuerpo nunca tiende a “acostumbrarse” a comer alimentos ricos en nutrientes. Por tanto, mantener una rutina regular en lo que al cuidado de la piel se refiere es esencial para proporcionarle esas cantidades generosas de los ingredientes más beneficiosos, dado que aunque puedan no ser necesarios ahora, aplicarlos sobre la piel no significa que no actúen cuando verdaderamente los necesite.

Eso sí, que sea apta para todas las pieles no significa necesariamente que un determinado sérum facial sea adecuado para nosotros si no coincide específicamente con nuestro tipo de piel. Igualmente, todo dependerá de la formulación y de la consistencia que tenga nuestro suero. Básicamente podemos encontrarnos dos tipos de suero bien diferenciados: el que contiene una base de agua, y el que contiene una base de aceite. Como probablemente sepas, los productos para el cuidado de la piel con aceite tienden a no ser tan adecuados para la piel grasa, por lo que si estamos buscando un sérum facial para pieles mixtas o grasas, lo más recomendable es optar únicamente por un sérum de loción ligera o líquida, que tenga igualmente una formulación potente, pero que no tenga peso sobre la piel.

En el caso de los sérums faciales para las pieles secas, lo mejor es optar por sérums llenos de aceites vegetales (no fragantes) y emolientes, además de ser enriquecidos con antioxidantes. En el caso de los antioxidantes, por otro lado, sí nos encontramos ante unos ingredientes activos que no deberían nunca faltar en ningún suero, porque siempre proporcionarán beneficios y propiedades excelentes.

¿Qué beneficios proporciona un sérum antioxidante para nuestra piel?

Como probablemente sepas, especialmente si te preocupas por el cuidado de tu piel y por proporcionarle todos aquellos ingredientes nutritivos y protectores que tantísimo necesita cada día, los antioxidantes son unos compuestos que se utilizan ampliamente en la industria de la belleza, y que encontramos en la formulación de una amplísima variedad de productos concebios para el cuidado de la piel. Se utilizan por vía tópica, aplicándolos sobre la piel con la finalidad de mejorar muchos problemas estéticos. Y, entre otros interesantes beneficios, se les atribuye beneficios protectores y antienvejecimiento.

En el caso de los sérums antioxidantes contienen en su composición una enorme cantidad de ingredientes activos con cualidades y beneficios antioxidantes, así como otros agentes activos que completan las propiedades que proporciona el producto. Concretamente, contiene vitaminas y enzimas antioxidantes, y se convierten sin duda alguna en un arma natural maravillosa, simple y sencilla, de luchar contra la acción de los radicales libres y el envejecimiento, sobre todo si se trata de envejecimiento prematuro. En resumidas cuentas, un sérum antioxidante es ideal para prevenir -y revertir- los principales signos del envejecimiento.

Pero, ¿qué otros beneficios proporciona un sérum antioxidante, especialmente cuando lo aplicamos de forma regular cada día, y lo integramos en nuestra rutina de belleza diaria? A continuación te los descubrimos:

Ayudan a corregir los principales signos de la edad

Como te descubriremos al final de esta nota, demasiados radicales libres producen estrés oxidativo, el cual actúa negativamente, entre otros aspectos, descomponiendo el colágeno, a la vez que dificulta el proceso de reparación -natural- de nuestra piel y a largo plazo desencadena la inflamación. 

El resultado es más que evidente: comienzan a formarse y a aparecer líneas finas de expresión y arrugas, la piel se vuelve más flácida, surgen problemas relacionados con el tono de piel, aparecen manchas y también el riesgo de sufrir brotes de acné es muchísimo mayor.

Sin embargo, al utilizar regularmente un sérum antioxidante conseguimos eliminar o, al menos, reducir al máximo los radicales libres, por lo que puede ser de enorme utilidad a la hora de prevenir y corregir algunos de estas principales señales visibles del envejecimiento, proporcionando a la piel un brillo más saludable y juvenil.

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Ayudan a conseguir un aspecto más reducido de las arrugas

No hay duda que hacer desaparecer las arrugas casi por completo es prácticamente imposible. Pero los productos para el cuidado de la piel con antioxidantes, como por ejemplo podría ser el caso de los sueros faciales ricos en ellos, pueden ser de mucha ayuda para rellenar la piel, haciendo que parezca todavía más joven si cabe.

Como hemos visto, son excelentes para reducir la aparición tanto de las líneas finas como las arrugas. Y, como veremos, existen dos vitaminas esenciales, comunes y conocidas, que son particularmente beneficiosas en este sentido: la vitamina C y la vitamina E.

La piel puede repararse a sí misma

Aunque el proceso de reparación de nuestra piel es total y completamente natural, determinados factores pueden acabar influyendo negativamente en ello. La piel inflamada, por ejemplo, se convierte en uno de esos elementos que impiden el proceso de rejuvenecimiento y reparación natural de la piel. 

Como hemos visto, dado que los sérums antioxidantes son capaces de reducir la inflamación, los antioxidantes que encontramos en su formulación, en grandes cantidades, ayudan a que la piel se repare y pueda corregir mejor los daños más visibles.

Por ejemplo, algunos antioxidantes naturales, como es el caso de la vitamina C, son capaces de estimular incluso la producción del colágeno, vital o esencial para disfrutar de una piel con una apariencia muchísimo más joven.

Ayudan a aclarar el tono de la piel

La exposición frecuente al sol, y además hacerlo sin la debida protección, es tremendamente negativa para la salud de nuestra piel, ya que, junto a los radicales libres, pueden desencadenar cambios en la producción de melanina. ¿El resultado? Comienzan a formarse manchas oscuras antiestéticas, así como un tono de piel desigual.

Por suerte, cuando reducimos el fotodaño (esto es, el daño causado a la piel por la acción de los rayos ultravioleta), es posible prevenir la aparición de pigmentaciones anormales en la piel

En este sentido, algunos antioxidantes, como nuevamente es el caso de la vitamina C, funcionan igualmente inhibiendo la tirosinasa, que es una enzima natural que actúa estimulando la producción de elastina.

Previenen las quemaduras solares

Un sérum antioxidante tiene la enorme capacidad de proporcionar cualidades antiinflamatorias. Es decir, es capaz de actuar sobre nuestra piel disminuyendo la respuesta inflamatoria de ésta a los rayos ultravioleta nocivos, evitando por tanto las quemaduras solares y proporcionando una mejor protección no solo contra el propio daño solar, sino sobre todo, contra el fotoenvejecimiento.

Por otra parte, y de acuerdo a los expertos, cuando utilizamos un sérum antioxidante de forma regular y consistente, integrándolo cada día en nuestra rutina de cuidado de la piel, deberíamos comenzar a ver resultados medibles entre 30 a 60 días después del primer uso. Eso sí, es imprescindible tener en cuenta algo sobre lo que en realidad pocas personas caen: con el paso del tiempo, a medida que vamos envejeciendo, el recambio celular se ralentiza, por lo que cuando más avanzado esté, más tiempo llevará ver los resultados de productos efectivos como los sueros.

Y lo que todavía es mejor si cabe: antes de que los sueros ofrezcan o muestren resultados visibles, protegen a nuestra piel de un mayor daño causado por los radicales libres, de ahí que la prevención sea siempre algo tan fundamental como imprescindible.

Pueden actuar reafirmando la piel

Además de reparar la piel previniendo los daños nocivos causados por el sol, la contaminación ambiental y los radicales libres, un cuidado regular con sérums antioxidantes ayudan a reafirmar la piel, gracias a que actúan revirtiendo algunos de los principales efectos relacionados con el envejecimiento, puesto que mejoran la salud de la piel, y rejuvenecen su apariencia.

Como veremos en el apartado siguiente, la coenzima Q10 destaca sobre todo por esta interesante cualidad, gracias a que se caracteriza por ser un antioxidante común capaz de reafirmar la piel.

Tratamiento de las cicatrices

Aunque es cierto que se trata de uno de los beneficios menos conocidos, lo cierto es que también encontramos otra cualidad sumamente interesante cuando utilizamos los antioxidantes de forma regular sobre la piel: ¿sabías que también pueden ayudar a reducir la apariencia del tejido cicatricial?

Esto significa que, entre otras cosas, pueden ayudar a tratar las cicatrices, minimizando el aspecto que éstas puedan tener al fomentar incluso de una nueva piel. ¿Y cómo podría ser esto posible? Debemos tener en cuenta que el tejido cicatricial posee una estructura celular diferente si la comparamos con la piel sana.

En el caso de los antioxidantes, aumentan el flujo sanguíneo al tejido cicatricial, lo que se traduce en que actúan directamente activando las células para el desarrollo de una piel más nueva y renovada.

¿Qué antioxidantes debemos encontrar en nuestro sérum antioxidante? ¿Cuáles utilizar?

Lo mejor de todo es que podemos optar por una amplia diversidad de antioxidantes que pueden proporcionar incluso diferentes beneficios, no solo a la hora de contrarrestar la acción de los radicales libres, sino que pueden llegar incluso a completar al máximo cualquier régimen de belleza. A continuación te proponemos algunos de los antioxidantes más interesantes.

Vitamina C

Sobre la vitamina C ya te hemos hablado en alguna que otra ocasión a lo largo de la presente nota. Y es que se convierte sin duda alguna en un nutriente esencial con excelentes cualidades antioxidantes, tremendamente útil cuando es incluido en cualquier sérum antioxidante.

Actúa ayudando a eliminar los radicales libres, a la vez que proporciona otros beneficios interesantes para la piel. Por ejemplo, aumenta la producción de colágeno, ideal por tanto a la hora de evitar que la producción natural de esta proteína se ralentice. Además, también actúa desvaneciendo y disminuyendo las manchas oscuras.

Eso sí, tiende a ser inestable, lo que significa que puede perder su efectividad y potencia cuando exponemos el sérum antioxidante con vitamina C a la luz o al aire. Por este motivo, siempre te recomendamos almacenar los sérums faciales, sean antioxidantes o no, en el mueble del baño, fresco y oscuro, o en cualquier otro lugar que cumpla con estas características básicas. En resumidas cuentas, lo único que debemos hacer es mantenerlo protegido de la luz solar.

Puedes encontrar la vitamina C en muchos sérums faciales antioxidantes, sobre todo mediante la forma como ácido L-ascórbico. En cualquier caso, como hemos visto, se convierte casi sin ninguna duda en uno de los antioxidantes naturales definitivos para conseguir mejorar la piel opaca y cansada, luchando a su vez contra la acción de los radicales libres.

Vitamina E

Al igual que ocurre con la vitamina C, la vitamina E destaca por su enorme poder antioxidante. No en vano, es fundamental -y necesaria- para el buen funcionamiento de nuestro organismo, y es ampliamente reconocida por su capacidad natural a la hora de acelerar el proceso de curación de la piel. 

Por este motivo, no es de extrañar que la encontremos como un ingrediente más no solo en la formulación de muchos sérums faciales (de acción antioxidante o no); también enuna amplia diversidad de humectantes, lociones y cremas formuladas para tratar la piel seca. Efectivamente, también actúa como un hidratante natural (una cualidad, es cierto, menos conocida de esta vitamina). Se convierte incluso en una opción excelente para proporcionar hidratación a la piel, a la vez que es un antiinflamatorio natural, destacando así por convertirse en un potente escudo contra los radicales libres, así como el envejecimiento prematuro.

Por otro lado, los expertos coinciden en señalar que es todavía más poderoso si lo encontramos en sérums faciales en cuya formulación se combinen la vitamina E con la vitamina C, al ser todavía más efectivo contra los radicales libres.

Retinol

El retinol es un derivado de la vitamina A, el cual ha pasado a convertirse en uno de los ingredientes antienvejecimiento más populares en los últimos años. ¿Sabes fundamentalmente por qué? Diferentes estudios han demostrado que es capaz de retrasar el envejecimiento de la piel, y todo ello de forma total y absolutamente natural.

De hecho, se convierte en un ingrediente ciertamente efectivo porque cuenta con una estructura molecular pequeña, lo que se traduce en que es capaz de penetrar mu profundamente en la piel, con la finalidad de estimular de manera efectiva, y al máximo, la producción de colágeno. A la vez, acelera la renovación / reparación celular, por lo que actúa alisando y disminuyendo las líneas finas y arrugas. Y, además, en el proceso es capaz incluso de mejorar el tono de la piel.

En cualquier caso, es posible encontrar retinol de dos formas: de venta libre (cuya concentración tiende a ser la suficiente como para no ocasionar ningún tipo de reacción, por lo que puede aplicarse libremente siguiendo las indicaciones establecidas por el fabricante en el etiquetado del producto en cuestión), o bien mediante prescripción médica (bajo el que la encontrarás con el nombre de tretinoína).

Sea como fuere, el retinol es un poderoso ingrediente activo con cualidades antioxidantes, útil para combatir algunos de los principales agresores ambientales que, a corto y a largo plazo, causan el envejecimiento prematuro de nuestra piel.

No obstante, no es aconsejable utilizarlo conjuntamente con la vitamina C, especialmente si tenemos la piel reactiva o sensible, puesto que esta combinación (incluso aunque no los usemos en el mismo momento, sino con horas de diferencia), pueden acabar irritando la piel.

Vitamina A

Podríamos decir que la vitamina A es, en realidad, lo mismo que el retinol. Aunque es cierto que el retinol consiste sobre todo en vitamina A concentrada, por lo que tiende a proporcionar muchos de los beneficios que ofrece esta vitamina, pero de manera elevada.

Actúa de la misma manera que lo hace el retinol, pero de forma mucho más suave. Por ejemplo, actúa suavizando las líneas finas de expresión y rellena las arrugas, suavizando también las protuberancias y siendo de mucha ayuda contra los parches secos y ásperos que se suelen formar no solo con la piel seca, sino también con la piel mixta (que como probablemente sepas, especialmente si tienes este tipo de piel, lo habitual es que en un mismo momento debas combatir las áreas grasas de la piel con zonas secas y escamadas).

Coenzima Q10

Hace unos años, la coenzima Q10 se convirtió en el ingrediente de moda, de tal manera que lo comenzamos a ver como el ingrediente estrella en infinidad de cremas y productos concebidos para el cuidado de la piel. Es lo que sucede ahora, por ejemplo, con otros ingredientes beneficiosos como el retinol o el ácido hialurónico.

En el caso particular de la coenzima Q10, nos encontramos ante un compuesto también conocido bajo el nombre de ubiquinona, que se encuentra naturalmente en nuestro cuerpo, pero cuya disminución (lo que se produce poco a poco, a medida que pasa el tiempo), hace que nuestra piel se vuelva más susceptible tanto a las arrugas como al daño causado por los rayos ultravioleta (fotoenvejecimiento).

Algunos estudios han mostrado que la aplicación tópica regular de este antioxidante natural ayudaría a combatir el daño causado por los radicales libres, gracias a que actúa manteniendo las células de la piel mucho más saludables. Además, entre otros interesantes aspectos, estimula la producción de colágeno, ayudando a mejorar la textura, firmeza y elasticidad de la piel, y puede ser fácilmente absorbido por la piel.

Resveratrol

Determinados compuestos químicos procedentes de plantas, hierbas, frutas y vegetales también pueden proporcionar ecelentes cualidades antioxidantes. Un buen ejemplo lo encontramos en muchos compuestos procedentes de las pieles de frutas, como es el caso del conocido como resveratrol, el cual se obtiene directamente a partir de las uvas y las bayas, pero también de otros alimentos y bebidas, entre los que podemos mencionar el té, el vino tinto y los cacahuetes.

Consiste en una sustancia antimicrobiana que las plantas producen de manera natural con la finalidad de protegerse frente a la contaminación del aire, la intensa radiación UV, los cambios climáticos más extremos y las infecciones.

En el caso que nos ocupa, también actúa como un antioxidante natural muy potente, aunque proporcionando unas cualidades ciertamente diferentes en comparación con otros antioxidantes: actúa aumentando la actividad de las mitocondrias (entendidas como la potencia de las células), por lo que promovería una vida celular mucho más larga.

Niacinamida (Vitamina B3)

Nos encontramos ante otra vitamina cuyas cualidades igualmente antioxidantes han hecho que se convierta en otro ingrediente más indispensable en la formulación de muchos sérums y productos con efecto antioxidante. También conocida como vitamina B3, se convierte de hecho en un poderosísimo antioxidante, capaz de mejorar la textura de la piel y el tono cutáneo desigual.

Pero sus cualidades no quedan aquí. Reduce las líneas finas de expresión, las arrugas y los problemas directamente relacionados con la hiperpigmentación. Además, reduce el riesgo de brotes y disminuye algunos de los principales problemas asociados a estos, gracias a sus cualidades antiinflamatorias.

Destaca principalmente por ser un compuesto antioxidante apto para absolutamente cualquier tipo de piel, de ahí que también sea utilizada no solo como antioxidante, sino también a la hora de tratar diferentes afecciones, como por ejemplo podría ser el caso del acné o la rosácea, pero todo ello sin causar reacciones adversas o efectos secundarios más comunes y habituales en otros tratamientos. Además, si se desea maximizar su efecto antioxidante, puede combinarse con otros antioxidanes, como por ejemplo es el caso del retinol, la propia vitamina A en sí, o la vitamina C.

Se convierte, por tanto, en otro poderosísimo antioxidante, que además ofrece beneficios útiles a la hora de disminuir la inflamación y la irritación de la piel, por lo que es excelente para pieles secas y / o demasiado sensibles.

Extracto de té verde

Posiblemente sepas ya que el té verde se convierte en una bebida natural sumamente beneficiosa, a la par que excelente por sus diferentes cualidades y propiedades no solo nutritivas, sino también protectoras. En su composición nos encontramos una diversidad interesante de antioxidantes naturales, entre los que destaca la presencia de los polifenoles.

Los polifenoles son unos antioxidantes de origen natural, que encontramos en el té verde y que proporcionan -de hecho- la mayor parte de sus propiedades. Brindan beneficios antiinflamatorios, útil para igualar el tono de la piel, por lo que es excelente para pieles maduras que tengan problemas relacionados con la hiperpigmentación.

No en vano, es ideal a la hora de desvanecer las manchas oscuras que aparecen con la edad, principalmente como consecuencia de la acción de la exposición solar, y también es interesante para reducir la aparición de las líneas finas de expresión y las arrugas.

Curcumina

Como su propio nombre podría ayudar a indicar, la curcumina es un compuesto que encontramos en la cúrcuma, una especia muy aromática que forma parte de la cocina india, y se convierte también en uno de los ingredientes indispensables en la elaboración del tradicional y popular curry.

Brinda cualidades antibacterianas y antioxidantes, por lo que puede ser de enorme utilidad para combatir el acné.

Polifenoles

Sobre los beneficios de los polifenoles ya te hemos hablado en un apartado anterior, concretamente cuando descubríamos algunos de los principales beneficios que nos ofrece el extracto de té verde. Lo cierto es que encontramos polifenoles no solo en el té verde, sino también en determinadas frutas y también en el chocolate.

Posee propiedades antiinflamatorias y inmunomoduladoras, además de antioxidantes, por lo que son útiles para prevenir el fotodaño de la piel causado por la acción de los rayos ultravioleta. 

Por ejemplo, distintos estudios han mostrado que el uso de forma tópica de ingredientes ricos en polifenol ayudarían a mejorar las defensas naturales de nuestra piel, sobre todo contra el estrés oxidativo, previniendo el envejecimiento prematuro de la piel. Además, se sabe que podrían actuar inhibiendo el cáncer de piel.

Glutatión

¿Sabías que el glutatión se caracteriza por ser también un poderosísimo antioxidante de origen natural? Entre otros interesantes beneficios, es capaz de ayudar a la reparación celugar, así como a proteger determinados órganos vitales, entre los que de hecho se encuentra la piel.

Es útil para desintoxicar la piel, reduciendo la aparición de las arrugas, de manera que ayuda muchísimo a la hora de conseguir una piel lo más suave y flexible posible. 

Flavonoides

Los flavonoides son unos antioxidantes naturales que también encontramos en el té verde, así como en el té negro. Diferentes estudios han encontrado que este antioxidante de origen natural tiene el potencial de reducir la inflamación y el estrés oxidativo, disminuyendo la acción de los radicales libres.

De acuerdo a esos estudios, los flavonoides serían incluso eficaces a la hora de absorber la luz ultravioleta, modulando las vías de señalización que influyen en la función celular, por lo que evitaría tanto el fotoenvejecimiento -esto es, el envejecimiento prematuro causado directamente por la exposición solar- y el daño.

Pero esto no lo es todo: los flavonoides son también capaces de disminuir la degradación del colágeno, por lo que retrasaría el envejecimiento de la piel.

Beneficios de los sérums antioxidantes

¿A qué edad deberíamos comenzar usando un sérum antioxidante?

Como opinan muchos expertos, en lo que al cuidado de la piel se refiere, la realidad es que no existe una edad a la que debamos empezar a utilizar un sérum facial. Por ejemplo, es aconsejable empezar a usarlo tan pronto como cumplamos los 20 años de edad, puesto que la prevención se convierte en un paso esencial en la lucha contra el envejecimiento.

Se sabe que, a partir de esta edad, la producción natural de colágeno por parte de nuestro cuerpo se ralentiza en torno a un 1 por ciento anual. Aunque es cierto que, en un principio, las señales del envejecimiento no comienzan a ser tan visibles hasta pasadas unas décadas, dependiendo de nuestro tipo de piel, el estilo de vida que sigamos y la exposición solar (por ejemplo, sin la debida y tan necesaria protección), tarde o temprano podría acabar apareciendo un envejecimiento prematuro, donde las líneas finas de expresión y las primeras arrugas se formen antes de lo esperado.

Por tanto, a la hora de aprovecharnos de los diferentes beneficios antioxidantes que nos puede proporcionar un sérum facial lo cierto es que no existe edad, ya que siempre es una buena idea prevenir la descomposición tanto del colágeno como de la elastina. Por ejemplo, después del protector solar, un sérum antioxidante pasa a convertirse en el siguiente mejor producto para el cuidado de la piel que una persona joven podría usar.

¿Son útiles también para las pieles maduras?

Lo mejor de todo es que no solo las pieles más jóvenes pueden disfrutar de los diferentes beneficios que proporcionan los sérums antioxidantes. Debemos tener en cuenta que los antioxidantes no solo ayudan a combatir los radicales libres. También actúan reparando el daño existente, por lo que son igualmente aptos para las pieles más maduras, cuando ya se han formado líneas finas de expresión y las arrugas, en definitiva, tienden a ser más profundas.

No debemos olvidarnos que muchos sérums faciales, sean o no antioxidantes, proporcionan igualmente interesantes beneficios a la hora de tratar y disminuir las manchas solares, que también se relacionan directamente con el envejecimiento prematuro. Y también en caso de problemas con la pigmentación de la piel, o con la aparición de parches secos y escamados (algo que tiende a ser más habitual a medida que se van cumpliendo años).

¿Cuándo aplicarte un sérum antioxidante?

Como hemos visto, a partir de los 20 años de edad, prácticamente cualquier persona -independientemente del tipo de piel que tenga- puede disfrutar de todos los beneficios que proporciona un sérum facial con ingredientes predominantemente antioxidantes. Dado que son ideales para reducir o prevenir la formación de las líneas finas de expresión, y las arrugas, podemos comenzar a utilizarlos tan pronto como comiencen a aparecer, o incluso mucho antes. Recuerda que, en lo que al cuidado de la piel se refiere, la prevención se convierte en algo fundamental. Y aquí se cumple esa máxima que dice que más vale prevenir, que curar. No hay duda que, si es así, nuestra piel lo agradecerá enormemente.

En el caso de los sueros antioxidantes básicamente debemos seguir las mismas indicaciones que ya te hemos ofrecido en otros momentos con el resto de sérums faciales. Esto significa que la consistencia y textura de este tipo de sérums tiende a ser siempre similar, independiente de las cualidades o los beneficios que proporcionen. Por tanto, en lo que al cuidado de la piel se refiere, es esencial comenzar siempre con los productos más livianos, y proseguir finalmente con los más pesados. Esto significa que primero deberemos empezar por el limpiador (una opción aconsejable ya que eliminaremos de nuestra piel del rostro las células muertas que se han podido ir acumulando a lo largo del día, así como el exceso de suciedad, grasa y / o maquillaje), seguido inmediatamente por el tónico facial con cualidades tonificantes y, finalmente, por nuestro sérum antioxidante. Finalmente, acabaremos con la aplicación del humectante, que podría ser una crema hidratante.

Eso sí, no olvides que para aprovechar mejor los beneficios que nos ofrece el sérum, lo fundamental es aplicarlo con la piel todavía húmeda, ya que sus ingredientes activos altamente concentrados tenderán a penetrar mejor en la piel. Incluso podría ayudar muchísimo a la hora de conseguir que el hidratante actúe todavía mejor, así como cualquier otro producto pesado que necesites aplicarte después.

Aunque todo dependerá directamente de las indicaciones del fabricante, y que encontraremos en el propio envase del producto, en la mayoría de las ocasiones lo ideal es aplicarnos el sérum antioxidante por la mañana y por la noche, en la rutina de cuidado de la piel matutina y en la rutina de cuidado de la piel nocturna. De esta forma, conseguiremos disfrutar al máximo de todas sus cualidades y beneficios.

¿Sabes exactamente qué son los antioxidantes y por qué son tan beneficiosos para la piel?

Podríamos decir que los antioxidantes han pasado a convertirse en uno de los ingredientes más interesantes para el cuidado de la piel, y los que en definitiva más “trabajo” tienden a realizar cada vez que lo aplicamos sobre la piel. ¿Sabes exactamente por qué? No solo porque son capaces de eliminar los radicales libres, algunos de los principales culpables del envejecimiento de la piel (los cuales, dicho sea de paso, influyen negativamente en la formación o aparición del envejecimiento prematuro), también promueven una piel muchísimo más brillante y uniforme, y son de utilidad a la hora de conseguir eliminar las líneas finas de expresión y mantener, por tanto, una piel con un aspecto mucho más fresco.

Es por este motivo por lo que muchos dermatólogos y expertos en el cuidado de la piel consideran, a menudo, a los antioxidantes como auténtica fuente de juventud, porque protegen, previenen y actúan limitando y reduciendo al máximo la acción negativa de los radicales libres, mientras que también podrían ayudar contra la inflamación, o a la hora de proporcionar una mayor hidratación. En resumidas cuentas, la piel no solo se verá más iluminada y mejor, también se verá más saludable y sana en general.

Pero, ¿qué son exactamente los antioxidantes y cómo actúan verdaderamente cuando los aplicamos sobre la piel? Antes de hablar de los antioxidantes en sí, y más concretamente de su acción beneficiosa sobre nuestra piel, debemos ocuparnos de los radicales libres. Estos juegan un papel en nuestro cuerpo, el cual puede ser beneficioso o perjudicial. Aunque no lo creas, nuestro organismo los crea a propósito con la finalidad de neutralizar virus y bacterias. Sin embargo, demasiada cantidad acaba afectando a nuestro ADN, las proteínas y los lípidos, pudiendo desencadenar, a la larga, determinadas enfermedades.

No en vano, nuestro cuerpo los produce en respuesta tanto a la exposición solar como a otros factores ambientales. Más concretamente, los produce a partir de una respuesta química a la exposición solar (y otros factores externos provenientes del ambiente). Por este motivo, se tiende a ver al sol como uno de los principales enemigos para la piel, aún cuando sea esencial para la síntesis de la vitamina D, un nutriente esencial de vital importancia para nuestro organismo.

Debemos tener en cuenta que los radicales libres son moléculas inestables y altamente reactivas, por lo que para ganar estabilidad, atacan aquellas moléculas que sí son estables, desencadenando una auténtica reacción en cadena que acaba dañando las células sanas. Así, una vez que se produce en nuestro cuerpo una sobrecarga de radicales libres, se origina lo que los médicos denominan estrés oxidativo; o, lo que es lo mismo, un desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad del organismo para contrarrestar sus efectos nocivos.

Entre otros aspectos, los radicales libres actúan de forma nociva descomponiendo el colágeno y la elastina. El colágeno, por ejemplo, es una proteína y en el componente principal del tejido conectivo de nuestro cuerpo. Se calcula que alrededor del 80 por ciento de la dermis (la parte de la piel que encontramos debajo de la epidermis) es colágeno, el cual proporciona fuerza a la piel. La elastina, por otro lado y tal y como su propio nombre indica, ofrece a la piel la capacidad de que pueda estirarse y recuperar la forma que tenía anteriormente. Como vemos, el colágeno y la elastina son esenciales para mantener tanto la elasticidad como la firmeza de la piel.

Por este motivo, los antioxidantes se convierten en uno de los ingredientes activos más interesantes, útiles y aconsejados a la hora de combatir los efectos más nocivos de los radicales libres. ¿Por qué? Principalmente porque protegen la piel limitando la producción de radicales libres, que tanto a corto como a largo plazo pueden acabar dañando la piel. 

Así, con un uso diario de productos para el cuidado de la piel especialmente ricos en antioxidantes, pueden ayudar a combatir los signos más visibles del envejecimiento, reducir las manchas solares (también conocidas como manchas de la edad o lentigos solares), y calmar las inflamaciones cutáneas. Pero eso no lo es todo, ya que también brindan hidratación y aumentan la retención de la humedad. ¿El resultado? La piel opaca se revitaliza, mostrándose más iluminada, sana y brillante.



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