Los 28 mejores poemas de Antonio Machado


Los grandes poemas no solo contienen versos inspiradores y reflexivos que nos llegan a los rincones más profundos del alma, sino que nos dan una muestra muy personal sobre la perspectiva de los autores con respecto a los distintos temas que se toman como motivación.

Bien sea la vida, conflictos sociales, la tristeza, el amor, la soledad, la felicidad, la distancia, la política, cada tema tiene su propio núcleo emotivo y son los poetas quienes le dan un sentido hermoso para ser leído y admirado.

Uno de esos grandes personajes es Antonio Machado, un poeta español cuyo trabajo evolucionó tanto como lo hizo él mismo con el paso del tiempo y así, sus visiones sobre el mundo, lleno de simbolismo y romance quedó plasmado de una manera que ha pasado a la historia. Por ello, te traemos en este artículo los mejores poemas de esta personalidad española y tengas una manera de conocer el mundo de una manera poética.

28 poemas más memorables de Antonio Machado

Conoce en este listado los poemas más interesantes del gran Antonio Machado, versátiles y simbólicos sobre la vida.

1. Anoche cuando dormía

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que una fontana fluía

dentro de mi corazón.

Di: ¿por qué acequia escondida,

agua, vienes hasta mí,

manantial de nueva vida

en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que una colmena tenía

dentro de mi corazón;

y las doradas abejas

iban fabricando en él,

con las amarguras viejas,

blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que un sol ardiente lucía

dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba

calores de rojo hogar,

y era sol porque alumbraba

y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que era Dios lo que tenía

dentro de mi corazón.

  • Este hermoso poema nos trae la afirmación de que, a pesar de todos los males que podamos estar experimentando, siempre existe lugar para que nazca la esperanza y la motivación de seguir adelante por nuestra cuenta.

2. Nunca perseguí la gloria

Nunca perseguí la gloria

ni dejar en la memoria

de los hombres mi canción;

yo amo los mundos sutiles,

ingrávidos y gentiles

como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana, volar

bajo el cielo azul, temblar

súbitamente y quebrarse.

  • Antonio Machado muestra lo significativamente hermoso que es mantenerse humilde ante cualquier situación. Ya que la gloria puede traer arrogancia y transformar lo obtenido en una carga oscura.

3. Preludio

Mientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero

poner un dulce salmo sobre mi viejo atril.

Acordaré las notas del òrgano severo

al suspirar fragante del pífano de abril.

Madurarán su aroma las pomas otoñales;

la mirra y el incienso salmodiarán su olor;

exhalarán su fresco perfume los rosales,

bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.

Al grave acorde lento de música y aroma,

la sola y vieja y noble razòn de mi rezar

levantará su vuelo suave de paloma,

y la palabra blanca se elevará al altar.

  • En este poema se muestra la preocupación hacia un nuevo amor que vendrá y cómo vendrá, ya que no tenemos el control completo de lo que nos depara el futuro, pero podemos de alguna forma adivinar qué camino tomará.

4. La saeta

Dijo una voz popular:

«Quién me presta una escalera

para subir al madero

para quitarle los clavos

a Jesús el Nazareno?»

Oh, la saeta, el cantar

al Cristo de los gitanos

siempre con sangre en las manos

siempre por desenclavar.

Cantar del pueblo andaluz

que todas las primaveras

anda pidiendo escaleras

para subir a la cruz.

Cantar de la tierra mía

que echa flores

al Jesús de la agonía

y es la fe de mis mayores

!Oh, no eres tú mi cantar

no puedo cantar, ni quiero

a este Jesús del madero

sino al que anduvo en la mar!

  • Podemos interpretar este poema como una reflexión acerca del verdadero camino que algunas personas tienen con respecto a las enseñanzas que ha dejado Jesús. Pues algunos lo toman para su conveniencia, mientras que otros promulgan el mensaje de amor.

5. A la muerte de Rubén Darío

Si era toda en tu verso la armonía del mundo

¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?

Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,

corazón asombrado de la música astral,

¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno

y con las nuevas rosas triunfante volverás?

¿Te han herido buscando la soñada Florida,

la fuente de la eterna juventud, capitán?

Que en esta lengua madre la clara historia quede;

corazones de todas las Españas, llorad.

Rubén Darío ha muerto en sus tierras de Oro,

esta nueva nos vino atravesando el mar.

Pongamos, españoles, en un severo mármol

su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:

Nadie esta lira pulse, si no es el mismo Apolo;

Nadie esta flauta suene, si no es el mismo Pan.

  • Un conmovedor poema que hace alusión de la gran magnitud significativa de las obras que Rubén Darío ha dejado en el mundo, así como un homenaje a la pérdida de tan gran artista.

6. Desgarrada la nube

Desgarrada la nube; el arco iris

brillando ya en el cielo,

y en un fanal de lluvia

y sol el campo envuelto.

Desperté. ¿Quién enturbia

los mágicos cristales de mi sueño?

Mi corazón latía

atónito y disperso.

¡El limonar florido,

el cipresal del huerto,

el prado verde, el sol, el agua, el iris!

¡el agua en tus cabellos!…

Y todo en la memoria se perdía

como una pompa de jabón al viento.

  • La sorpresa, intensidad y alegría acerca de algo nuevo pero que es más que bienvenido, es que nos demuestra este poema. Nunca tengas miedo a los cambios, en especial si buscas oportunidades beneficiosas.

7. Amanecer de otoño

Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros.
Zarzas, malezas,jarales.

Está la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del río.
Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor:
a la espalda la escopeta,
entre sus galgos agudos, caminando un cazador.

  • A veces necesitamos ser cazadores para poder encontrar no solo el camino que queremos recorrer hacia el futuro que deseamos, sino para agarrar las oportunidades que nos den dichos caminos.

8. Me dijo una tarde

Me dijo una tarde

de la primavera:

Si buscas caminos

en flor en la tierra,

mata tus palabras

y oye tu alma vieja.

Que el mismo albo lino

que te vista sea

tu traje de duelo,

tu traje de fiesta.

Ama tu alegría

y ama tu tristeza,

si buscas caminos

en flor en la tierra.

Respondí a la tarde

de la primavera:

—Tú has dicho el secreto

que en mi alma reza:

yo odio la alegría

por odio a la pena.

Mas antes que pise

tu florida senda,

quisiera traerte

muerta mi alma vieja.

  • Este gran poema nos deja una importante reflexión acerca de aceptar todo lo que pasa en el mundo como un proceso natural del mismo, tanto las alegrías como las tristezas. Ya que todas nos dejan lecciones y regalos muy apreciados.

9. Soñé que tú me llevabas

Soñé que tú me llevabas

por una blanca vereda,

en medio del campo verde,

hacia el azul de las sierras,

hacia los montes azules,

una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,

tu mano de compañera,

tu voz de niña en mi oído

como una campana nueva,

como una campana virgen

de un alba de primavera.

¡Eran tu voz y tu mano,

en sueños, tan verdaderas!…

Vive, esperanza ¡quién sabe

lo que se traga la tierra!

  • Rodearnos de personas que nos ayuden a nuestro crecimiento y apoyen nuestros sueños, hace que el mundo se vea más hermoso de lo que ya es. Más aún si son nuestras parejas.

10. Azorín

La roja tierra del trigal de fuego,

y del hablar florido la fragancia,

y el lindo cáliz de azafrán manchego

amó, sin mengua de la lis de Francia.

¿Cuya es la doble faz, candor y hastío,

y su trémula voz y el gesto llano,

y esa noble apariencia de hombre frío

que corrige la fiebre de la mano?

No le pongáis, al fondo, la espesura

de aborrascado monte o selva huraña,

sino, en la luz de una mañana pura,

lueñe espuma de piedra, la montaña,

y el diminuto pueblo en la llanura,

¡la aguda torre en el azul de España!

  • De nuevo, el poeta Antonio Machado deja en este poema un homenaje al maestro José Martínez Ruíz o ‘Azorín’ por sus grandes obras.

11. Mi bufón

El demonio de mis sueños

ríe con sus labios rojos,

sus negros y vivos ojos,

sus dientes finos, pequeños.

Y jovial y picaresco

se lanza a un baile grotesco,

luciendo el cuerpo deforme

y su enorme

joroba. Es feo y barbudo,

y chiquitín y panzudo.

Yo no sé por qué razón,

de mi tragedia, bufón,

te ríes… Mas tú eres vivo

por tu danzar sin motivo.

  • Existen ocasiones en donde el mundo parece burlarse de nuestras desgracias, pero también debemos recordar que el peso y el significado de esas ‘desgracias’ se lo atribuimos nosotros mismos en nuestra mente.

12. La plaza tiene una torre

La plaza tiene una torre,

La torre tiene un balcón,

el balcón tiene una dama,

la dama una blanca flor.

Ha pasado un caballero

  • ¡quién saber por qué pasó! –

y se ha llevado la plaza,

con su torre y su balcón,

con su balcón y su dama,

su dama y su blanca flor.

  • El caballero que siempre rescata a la dama de su enorme torre, que puede llevarla a un lugar mejor o no. Es un divertido poema para niños que los invita a interesarse más en la literatura.

13. A un viejo y distinguido señor

Te he visto, por el parque ceniciento

que los poetas aman

para llorar, como una noble sombra

vagar, envuelto en tu levita larga.

El talante cortés, ha tantos años

compuesto de una fiesta en la antesala,

¿¡qué bien tus pobres huesos

ceremoniosos guardan!?

Yo te he visto, aspirando distraído,

con el aliento que la tierra exhala

¿hoy, tibia tarde en que las mustias hojas

húmedo viento arranca?,

del eucalipto verde

el frescor de las hojas perfumadas.

Y te he visto llevar la seca mano

a la perla que brilla en tu corbata.

  • ¿Qué es lo que nos arrastra? ¿por qué aferrarnos a algo que nos hace daño en lugar de avanzar? Una dura metáfora sobre lo que dejamos pasar solo por quedarnos en el pasado.

14. Era una mañana y abril sonreía

Era una mañana y abril sonreía.

Frente al horizonte dorado moría

la luna, muy blanca y opaca; tras ella,

cual tenue ligera quimera, corría

la nube que apenas enturbia una estrella.

Como sonreía la rosa mañana,

al sol del oriente abrí mi ventana;

y en mi triste alcoba penetró el oriente

en canto de alondras, en risa de fuente

y en suave perfume de flora temprana.

Fue una clara tarde de melancolía.

Abril sonreía. Yo abrí las ventanas

de mi casa al viento… El viento traía

perfumes de rosas, doblar de campanas…

Doblar de campanas lejanas, llorosas,

suave de rosas aromado aliento…

…¿Dónde están los huertos floridos de rosas?

¿Qué dicen las dulces campanas al viento?

Pregunté a la tarde de abril que moría:

—¿Al fin la alegría se acerca a mi casa?

La tarde de abril sonrió: —La alegría

pasó por tu puerta-y luego, sombría—:

Pasó por tu puerta. Dos veces no pasa.

  • Una dura verdad que nos muestra este poema, donde las cosas puede que no se repitan porque no suceden igual y si no la sabemos aprovechar, se perderá nuestra oportunidad para ser felices.

15. Sol de invierno

Es mediodía. Un parque.

Invierno. Blancas sendas;

simétricos montículos

y ramas esqueléticas.

Bajo el invernadero,

naranjos en maceta,

y en su tonel, pintado

de verde, la palmera.

Un viejecillo dice,

para su capa vieja:

«¡El sol, esta hermosura

de sol!…» Los niños juegan.

El agua de la fuente

resbala, corre y sueña

lamiendo, casi muda,

la verdinosa piedra.

  • Aunque las cosas parezcan muy difíciles siempre podemos encontrar aunque sea una pequeña chispa de luz que nos guíe hacia adelante.

16. Deletreos de armonía

Deletreos de armonía

que ensaya inexperta mano.

Hastío. Cacofonía

del sempiterno piano

que yo de niño escuchaba

soñando… no sé con qué,

con algo que no llegaba,

todo lo que ya se fue.

  • Un poema que nos habla de la melancolía de los días pasados y las expectativas que tenemos hacia el futuro, que a veces no se hacen realidad.

17. Para tu ventana

Para tu ventana

un ramo de rosas me dio la mañana.

Por un laberinto, de calle en calleja,

buscando, he corrido, tu casa y tu reja.

Y en un laberinto me encuentro perdido

en esta mañana de mayo florido.

¡Dime dónde estás!

Vueltas y revueltas,

ya no puedo más.

  • El amor es complicado porque todos nos empeñamos en que sea así. Gracias a un sinfín de obstáculos que se convierten en pretexto y cuando queremos recuperar
  • el amor, a veces ya es demasiado tarde.

18. Cuando sea mi vida…

Cuando sea mi vida,

toda clara y ligera

como un buen río

que corre alegremente

a la mar,

a la mar ignora

que espera

llena de sol y de canción.

Y cuando brote en mi

corazón la primavera

serás tú, vida mía,

la inspiración

de mi nuevo poema.

Una canción de paz y amor

al ritmo de la sangre

que corre por las venas.

Una canción de amor y paz.

Tan solo de dulces cosas y palabras.

Mientras,

mientras, guarda la llave de oro

de mis versos

entre tus joyas.

Guárdala y espera.

  • Un hermoso poema que habla sobre la belleza misma de la poesía, que convierte cualquier sentimiento en una inspiración para ser admirada.

19. Caminante no hay camino

Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace el camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar.

  • Uno de los poemas más conocidos de Antonio Machado, el cual nos deja la lección de siempre mirar hacia adelante y nunca ver hacia atrás, ya que de nada sirve arrepentirse o volver a hacer lo de antes.

20. Amada, el aura dice…

Amada, el aura dice

tu pura veste blanca…

No te verán mis ojos;

¡mi corazón te aguarda!

El viento me ha traído

tu nombre en la mañana;

el eco de tus pasos

repite la montaña…

no te verán mis ojos;

¡mi corazón te aguarda!

En las sombrías torres

repican las campanas…

No te verán mis ojos;

¡mi corazón te aguarda!

Los golpes del martillo

dicen la negra caja;

y el sitio de la fosa,

los golpes de la azada…

No te verán mis ojos;

¡Mi corazón te aguarda!

  • Un poemas que es hermoso y triste a la vez, por la pérdida de un ser amado y la dura realidad que ahora se ha de afrontar sin verlo nunca más, aunque el amor
    hacia esta siga intacto.

21. Jardín

Lejos de tu jardín quema la tarde

inciensos de oro en purpurinas llamas,

tras el bosque de cobre y de ceniza.

En tu jardín hay dalias.

¡Malhaya tu jardín!… Hoy me parece

la obra de un peluquero,

con esa pobre palmerilla enana,

y ese cuadro de mirtos recortados…

y el naranjito en su tonel… El agua

de la fuente de piedra

no cesa de reír sobre la concha blanca.

  • Una interesante y muy bella metáfora que utiliza el poeta para describir la belleza y riqueza de cada elemento existente en un jardín colorido.

22. Los sueños

El hada más hermosa ha sonreído

al ver la lumbre de una estrella pálida,

que en hilo suave, blanco y silencioso

se enrosca al huso de su rubia hermana.

Y vuelve a sonreír porque en su rueca

el hilo de los campos se enmaraña.

Tras la tenue cortina de la alcoba

está el jardín envuelto en luz dorada.

La cuna, casi en sombra. El niño duerme.

Dos hadas laboriosas lo acompañan,

hilando de los sueños los sutiles

copos en ruecas de marfil y plata.

  • Los sueños son lugares a donde podemos escapar para imaginar y ser felices. Por eso nunca está de más apreciar nuestros sueños y convertirlos en una fuente de inspiración.

23. Yo voy soñando caminos

Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas! …

¿Adónde el camino irá?

Yo voy cantando, viajero

a lo largo del sendero…

—La tarde cayendo está—.

«En el corazón tenía

la espina de una pasión;

logré arrancármela un día,

ya no siento el corazón.»

Y todo el campo un momento

se queda, mudo y sombrío,

meditando. Suena el viento

en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;

y el camino que serpea

y débilmente blanquea

se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:

«Aguda espina dorada,

quién te pudiera sentir

en el corazón clavada.»

  • Este poema romántico nos demuestra que, por más que intentemos hacernos los fuertes y ‘dejar de sentir’, siempre existirá un estímulo que nos traiga todos esos
    sentimientos de vuelta, sentimientos que debemos afrontar.

24. Consejos

Este amor que quiere ser

acaso pronto será;

pero ¿cuándo ha de volver

lo que acaba de pasar?

Hoy dista mucho de ayer.

¡Ayer es Nunca jamás!

Moneda que está en la mano

quizá se deba guardar:

la monedita del alma

se pierde si no se da.

  • Palabras que hablan del miedo, la frustración y la incertidumbre acerca de un amor que está a punto de comenzar pero que no se sabe si durará.

25. La primavera pasaba…

La primavera besaba

suavemente la arboleda,

y el verde nuevo brotaba

como una verde humareda.

Las nubes iban pasando

sobre el campo juvenil…

Yo vi en las hojas temblando

las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,

todo cargado de flor

-recordé-, yo he maldecido

mi juventud sin amor.

Hoy en mitad de la vida,

me he parado a meditar…

¡Juventud nunca vivida,

quién te volviera a soñar!

  • Un poema un tanto amargo que habla sobre el sentimiento de haber ‘perdido el tiempo’ en la juventud y que por supuesto, ya no volverá.

26. Campo

La tarde está muriendo

como un hogar humilde que se apaga.

Allá, sobre los montes,

quedan algunas brasas.

Y ese árbol roto en el camino blanco

hace llorar de lástima.

¡Dos ramas en el tronco herido, y una

hoja marchita y negra en cada rama!

¿Lloras?…Entre los álamos de oro,

lejos, la sombra del amor te aguarda.

  • Antonio Machado nos deja una forma de atestiguar al amor como la salvación absoluta de la oscuridad que nos carcome, ya que representa una nueva oportunidad.

27. Daba el reloj las doce… y eran doce

Daba el reloj las doce… y eran doce

golpes de azada en tierra…

— ¡Mi hora! …—grité. El silencio

me respondió: —No temas;

tú no verás caer la última gota

que en la clepsidra tiembla.

Dormirás muchas horas todavía

sobre la orilla vieja,

y encontrarás una mañana pura

amarrada tu barca a otra ribera.

  • En este poema podemos ver un poco sobre la incertidumbre que nos depara el futuro, el cual, tarde o temprano llegará.

28. El amor y la sierra

Cabalgaba por agria serranía,

una tarde, entre roca cenicienta.

El plomizo balón de la tormenta

de monte en monte rebotar se oía

Súbito, al vivo resplandor del rayo,

se encabritó, bajo de un alto pino,

al borde de la peña, su caballo.

A dura rienda le tornó al camino.

Y hubo visto la nube desgarrada,

y, dentro, la afilada crestería

de otra sierra más tenue y levantada

-relámpago de piedra parecía-.

¿Y vio el rostro de Dios? Vio el de su amada.

Gritó: ¡Morir en esta sierra fría!

  • Un poema que es a su vez romántico y amargo, el cual nos muestra la búsqueda del amor por senderos difíciles, pero que podemos encontrarla para entregarnos a la eternidad.

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