Los 23 poemas más célebres de Lope de Vega (y su significado)


Lope Félix de Vega Carpio, más conocido como Lope de Vega, es considerado como uno de los más reconocidos y admirados poetas y dramaturgos del conocido Siglo de Oro Español, el cual alcanzó una amplia recepción internacional gracias a sus obras. Fue conocido por expresar en todo momento posible su pasión por la literatura y la poesía, así como por plasmar sus experiencias personales en sus versos. Y con esta selección de sus mejores poemas, pretendemos homenajear a su figura.

Mejores poemas de Lope de Vega

A continuación traemos los más célebres poemas de Lope de Vega y el significado tras sus versos.

1. Ir y quedarse

Ir y quedarse, y con quedar partirse,

partir sin alma, y ir con alma ajena,

oír la dulce voz de una sirena

y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse,

haciendo torres sobre tierna arena;

caer de un cielo, y ser demonio en pena,

y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,

pedir prestada sobre fe paciencia,

y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,

es lo que llaman en el mundo ausencia,

fuego en el alma, y en la vida infierno.

  • Este poema nos habla sobre un amor intenso pero que es efímero. Lo que nos coloca entre la espada y la pared. Entre quedarnos o irnos.

2. A una dama que salió revuelta una mañana

Hermoso desaliño, en quien se fía

cuanto después abrasa y enamora,

cual suele amanecer turbada aurora,

para matar de sol al mediodía.

Solimán natural, que desconfía

el resplandor con que los cielos dora;

dejad la arquilla, no os toquéis, señora,

tóquense la vejez de vuestra tía.

Mejor luce el jazmín, mejor la rosa

por el revuelto pelo en la nevada

columna de marfil, garganta hermosa.

Para la noche estáis mejor tocada;

que no anocheceréis tan aliñosa

como hoy amanecéis desaliñada.

  • Quédate junto a una persona que te encuentre hermosa durante el día, despreocupada y no solo cuando estés arreglada.

3. A la santísima Magdalena

LXVIII

Buscaba Madalena pecadora

un hombre, y Dios halló sus pies, y en ellos

perdón, que más la fe que los cabellos

ata sus pies, sus ojos enamora.

De su muerte a su vida se mejora,

efecto en Cristo de sus ojos bellos,

sigue su luz, y al occidente dellos

canta en los cielos y en peñascos llora.

«Si amabas, dijo Cristo, soy tan blando

que con amor a quien amó conquisto,

si amabas, Madalena, vive amando».

Discreta amante, que el peligro visto

súbitamente trasladó llorando

los amores del mundo a los de Cristo.

  • Uno de los poemas de su serie de versos religiosos. En este relata la pasión de María Magdalena junto a Cristo.

4. Noche

Noche fabricadora de embelecos,

loca, imaginativa, quimerista,

que muestras al que en ti su bien conquista,

los montes llanos y los mares secos;

habitadora de cerebros huecos,

mecánica, filósofa, alquimista,

encubridora vil, lince sin vista,

espantadiza de tus mismos ecos;

la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,

solícita, poeta, enferma, fría,

manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya;

si velo, te lo pago con el día,

y si duermo, no siento lo que vivo.

  • Hay algo tan misterioso y místico sobre la noche que puede encantar a muchos. Tal y como relata este poema.

5. A una calavera de mujer

Esta cabeza, cuando viva, tuvo

sobre la arquitectura de estos huesos

carne y cabellos, por quien fueron presos

los ojos que mirándola detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,

marchita ya con tan helados besos;

aquí los ojos, de esmeralda impresos,

color que tantas almas entretuvo;

Aquí la estimativa, en quien tenía

el principio de todo movimiento;

aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!

En donde tanta presunción vivía

desprecian los gusanos aposento.

  • Versos que nos relatan una persona que fue y ya no es. Imaginando cómo pudo ser aunque nunca se tenga la seguridad de esa ilusión.

6. La nena astuta

Un lobito muy zorro junto a un cortijo

se ha encontrado a una niña

y así le dijo:

  • Mira niña, vente conmigo a mi viña

y te daré uvas y castañas.

  • Un sencillo poema hecho para el público infantil.

7. Un soneto me manda hacer Violante

Un soneto me manda hacer Violante

que en mi vida me he visto en tanto aprieto;

catorce versos dicen que es soneto;

burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,

y estoy a la mitad de otro cuarteto;

mas si me veo en el primer terceto,

no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,

y parece que entré con pie derecho,

pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho

que voy los trece versos acabando;

contad si son catorce, y está hecho.

  • Un divertido poema sobre la métrica de los sonetos, los cuales deben ser 14 versos para que puedan ser así.

8. Dulce desdén, si el daño que me haces

Dulce desdén, si el daño que me haces

de la suerte que sabes te agradezco,

qué haré si un bien de tu rigor merezco,

pues sólo con el mal me satisfaces.

No son mis esperanzas pertinaces

por quien los males de tu bien padezco

sino la gloria de saber que ofrezco

alma y amor de tu rigor capaces.

Dame algún bien, aunque con él me prives

de padecer por ti, pues por ti muero

si a cuenta del mis lágrimas recibes.

Mas ¿cómo me darás el bien que espero?,

si en darme males tan escaso vives

que ¡apenas tengo cuantos males quiero!

  • Amores que de alguna manera lastiman pero que anhelamos con toda el alma. Aunque deseamos que sea diferente y mejor, pero sabiendo que nunca cambiará.

9. Soneto

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor, quien lo probó lo sabe.

  • Un poema sencillo que relata las amargas experiencias que se vive en el amor, pues no todo es color rosa.

10. A una rosa

XXXVII

¡Con qué artificio tan divino sales

de esa camisa de esmeralda fina,

oh rosa celestial alejandrina,

coronada de granos orientales!

Ya en rubíes te enciendes, ya en corales,

ya tu color a púrpura se inclina

sentada en esa basa peregrina

que forman cinco puntas desiguales.

Bien haya tu divino autor, pues mueves

a su contemplación el pensamiento,

a aun a pensar en nuestros años breves.

Así la verde edad se esparce al viento,

y así las esperanzas son aleves

que tienen en la tierra el fundamento…

  • Las rosas son una muestra de la belleza de la naturaleza y símbolo de las diferentes emociones de las personas.

11. No sabe qué es amor quien no te ama

No sabe qué es amor quien no te ama,

celestial hermosura, esposo bello,

tu cabeza es de oro, y tu cabello

como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio, que derrama

licor al alba, de marfil tu cuello;

tu mano en torno y en su palma el sello

que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando

tanta belleza y las mortales viendo,

perdí lo que pudiera estar gozando?

Mas si del tiempo que perdí me ofendo,

tal prisa me daré, que aun hora amando

venza los años que pasé fingiendo.

  • Hay ocasiones en donde esperamos demasiado tiempo para expresarle a una persona lo que sentimos por ella. Es cuando ya es tarde que tenemos el ímpetu de actuar.

12. Dura necesidad, madre afrentosa.

Dura necesidad, madre afrentosa

de la vergüenza y vil atrevimiento,

oscuridad del claro entendimiento

tal vez en los peligros ingeniosa;

Inventora de máquinas famosa,

pensión del generoso nacimiento,

consejera del mal, Argos del viento

y a la mortal naturaleza odiosa;

Vil salteador que a los caminos sales,

los peregrinos matas o detienes

y para derribar el honor vales;

Sólo una cosa provechosa tienes;

que al hombre que jamás probó los males

es imposible conocer los bienes.

  • Las carencias son difíciles de afrontar y generan mucho dolor y angustia. Pero también nos ayudan a darnos cuenta de nuestros bienes.

13. A don Luis de Góngora

Claro cisne del Betis que, sonoro

y grave, ennobleciste el instrumento

más dulce, que ilustró músico acento,

bañando en ámbar puro el arco de oro,

a ti lira, a ti el castalio coro

debe su honor, su fama y su ornamento,

único al siglo y a la envidia exento,

vencida, si no muda, en tu decoro.

Los que por tu defensa escriben sumas,

propias ostentaciones solicitan,

dando a tu inmenso mar viles espumas.

Los ícaros defienda, que te imitan,

que como acercan a tu sol las plumas

de tu divina luz se precipitan.

  • Poema dedicado a un hombre que Lope de Vega admiraba.

14. ¿Quién mata con más rigor?

¿Quién mata con más rigor?

Amor.

¿Quién causa tantos desvelos?

Celos.

¿Quién es el mal de mi bien?

Desdén

¿Qué más que todos también

una esperanza perdida,

pues que me quitan la vida

amor, celos y desdén?

¿Qué fin tendrá mi osadía?

Porfía.

¿Y qué remedio mi daño?

Engaño.

¿Quién es contrario a mi amor?

Temor.

Luego es forzoso el rigor,

y locura el porfiar ,

pues mal se pueden juntar

porfía, engaño y temor.

¿Qué es lo que el amor me ha dado?

Cuidado.

¿Y qué es lo que yo le pido?

Olvido.

¿Qué tengo del bien que veo?

Deseo.

Si en tal locura me empleo,

que soy mi propio enemigo,

presto acabarán conmigo

cuidado, olvido y deseo.

Nunca mi pena fue dicha.

Desdicha.

¿Qué guarda mi pretensión?

Ocasión.

¿Quién hace a amor resistencia?

Ausencia.

Pues ¿dónde hallará paciencia,

aunque a la muerte le pida,

si me han de acabar la vida

desdicha, ocasión y ausencia?

  • Todas las cosas tienen su lado bueno y su lado malo. La vida está llena de felicidades y miedos que hay que vivir, disfrutar y aprender.

15. Circe, que de hombre en piedra me transforma.

Circe, que de hombre en piedra me transforma,

quiere, o lo quieren los contrarios cielos,

que viva ausente, sin matarme celos,

cosa imposible si de amor se informa.

Tanto el temor con el amor conforma

que era pedir centellas a los hielos

estar ausente y no tener recelos

aun a la sombra que el pensarlos forma.

Al contrario presente aunque atrevido,

bien puede hacer un hombre resistencia,

mas no cuando a traición otro le embiste.

Los celos por los ojos me han venido,

pero por las espaldas el ausencia,

y lo que no se ve no se resiste.

  • Los celos son causantes de grandes males no solo en las relaciones, sino que además destruyen a la persona misma que se deja consumir por ellos.

16. Canta Amarilis

Canta Amarilis, y su voz levanta

mi alma desde el orbe de la luna

a las inteligencias, que ninguna

la suya imita con dulzura tanta.

De su número luego me trasplanta

a la unidad, que por sí misma es una,

y cual si fuera de su coro alguna,

alaba su grandeza cuando canta.

Apártame del mundo tal distancia,

que el pensamiento en su Hacedor termina,

mano, destreza, voz y consonancia.

Y es argumento que su voz divina

algo tiene de angélica sustancia,

pues a contemplación tan alta inclina.

  • Amarilis fue una poetisa anónima originaria de Perú y admiradora de las obras de Lope de Vega, por lo que le envió sus poetas y al parecer su admiración fue recíproca.

17. Yo me muero de amor, que no sabía

Yo me muero de amor, que no sabía,

aunque diestro en amar cosas del suelo,

que no pensaba yo que amor del cielo

con tal rigor las almas encendía.

Si llama la moral filosofía

deseo de hermosura a amor, recelo

que con mayores ansias me desvelo

cuanto es más alta la belleza mía.

Amé en la tierra vil, ¡qué necio amante!

¡Oh luz del alma, habiendo de buscaros,

qué tiempo que perdí como ignorante!

Mas yo os prometo agora de pagaros

con mil siglos de amor cualquiera instante

que por amarme a mí dejé de amaros.

  • Hay personas que creen que el amor solo se basa en las pasiones carnales, hasta que conocen a una persona que les conquista el alma.

18. A la muerte de Cristo nuestro señor

La tarde se oscurecía

entre la una y las dos,

que viendo que el Sol se muere,

se vistió de luto el sol.

Tinieblas cubren los aires,

las piedras de dos en dos

se rompen unas con otras,

y el pecho del hombre no.

Los ángeles de paz lloran

con tan amargo dolor,

que los cielos y la tierra

conocen que muere Dios.

Cuando está Cristo en la cruz

diciendo al Padre, Señor,

¿por qué me has desamparado?

¡ay Dios, qué tierna razón!,

¿Qué sentiría su Madre,

cuando tal palabra oyó,

viendo que su Hijo dice

que Dios le desamparó?

No lloréis Virgen piadosa,

que aunque se va vuestro Amor,

antes que pasen tres días

volverá a verse con vos.

¿Pero cómo las entrañas,

que nueve meses vivió,

verán que corta la muerte

fruto de tal bendición?

«¡Ay Hijo!, la Virgen dice,

¿qué madre vio como yo

tantas espadas sangrientas

traspasar su corazón?

¿Dónde está vuestra hermosura?

¿quién los ojos eclipsó,

donde se miraba el Cielo

como de su mismo Autor?

Partamos, dulce Jesús,

el cáliz desta pasión,

que Vos le bebéis de sangre,

y yo de pena y dolor.

¿De qué me sirvió guardaros

de aquel Rey que os persiguió,

si al fin os quitan la vida

vuestros enemigos hoy?»

Esto diciendo la Virgen

Cristo el espíritu dio;

alma, si no eres de piedra

llora, pues la culpa soy.

  • Un largo y conmovedor poema que relata lo que pudo haber sucedido durante la muerte de Cristo y los sentimientos de todos los involucrados.

19. A un peine que no sabía el poeta

Sulca del mar de Amor las rubias ondas,

barco de Barcelona, y por los bellos

lazos navega altivo, aunque por ellos

tal vez te muestres y tal vez te escondas.

Ya no flechas, Amor, doradas ondas

teje de sus espléndidos cabellos;

tú con los dientes no le quites dellos

para que a tanta dicha correspondas.

Desenvuelve los rizos con decoro,

los paralelos de mi sol desata,

boj o colmillo de elefante moro;

y en tanto que esparcidos los dilata,

forma por la madeja sendas de oro

antes que el tiempo los convierta en plata.

  • Las cosas no son eternas e incluso pueden ser muy breves, pero no por ello son menos apasionantes o significativas cuando se experimentan.

20. La anunciación – encarnación

Estaba María santa

Contemplando las grandezas

De la que de Dios sería

Madre santa y Virgen bella

El libro en la mano hermosa,

Que escribieron los profetas,

Cuanto dicen de la Virgen

¡Oh qué bien que lo contempla!

Madre de Dios y virgen entera,

Madre de Dios, divina doncella.

Bajó del cielo un arcángel,

Y haciéndole reverencia,

Dios te salve, le decía,

María, de gracia llena.

Admirada está la Virgen

Cuando al Sí de su respuesta

Tomó el Verbo carne humana,

Y salió el sol de la estrella.

Madre de Dios y virgen entera,

Madre de Dios, divina doncella.

  • Otro de los poemas más conocidos de su trabajo religioso. Esta vez exponiendo el suceso de la Asunción de la virgen María.

21. Amor con tan honesto pensamiento

Amor con tan honesto pensamiento

arde en mi pecho, y con tan dulce pena,

que haciendo grave honor de la condena,

para cantar me sirve de instrumento.

No al fuego, al celestial atento,

en alabanza de Amarilis suena

con esta voz, que el curso al agua enfrena,

mueve la selva y enamora el viento.

La luz primera del primero día,

luego que el sol nació, toda la encierra,

círculo ardiente de su lumbre pura,

y así también, cuando tu sol nacía,

todas las hermosuras de la tierra

remitieron su luz a tu hermosura.

  • Cuando amamos, vemos en esa persona una belleza inmensa que emana de su ser con cada gesto que hace.

22. Canta pájaro amante

Canta pájaro amante en la enramada

selva a su amor, que por el verde suelo

no ha visto al cazador que con desvelo

le está escuchando, la ballesta armada.

Tirale, yerra. Vuela, y la turbada

voz en el pico transformada en yelo,

vuelve, y de ramo en ramo acorta el vuelo

por no alejarse de la prenda amada.

Desta suerte el amor canta en el nido;

mas luego que los celos que recela

le tiran flechas de temor de olvido,

huye, teme, sospecha, inquiere, cela,

y hasta que ve que el cazador es ido,

de pensamiento en pensamiento vuela.

  • Entre metáforas, este poema nos habla de cómo los celos nos hace perdernos entre las intrigas, el miedo y las malinterpretaciones que invaden la mente.

23. De Andrómeda

Atada al mar Andrómeda lloraba,

los nácares abriéndose al rocío,

que en sus conchas cuajado en cristal frío,

en cándidos aljófares trocaba.

Besaba el pie, las peñas ablandaba

humilde el mar, como pequeño río,

volviendo el sol la primavera estío,

parado en su cénit la contemplaba.

Los cabellos al viento bullicioso,

que la cubra con ellos le rogaban,

ya que testigo fue de iguales dichas,

y celosas de ver su cuerpo hermoso,

las nereidas su fin solicitaban,

que aún hay quien tenga envidia en las desdichas.

  • Las personas envidiosas no miran más allá de aquello que envidian de una persona, sin importar la situación real de la misma.

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