Los 12 principios fundamentales del ‘realfooding’


No hay nada mítico en el dicho de “somos lo que comemos” porque, en efecto, la comida que ingerimos a diario tiene un impacto tanto positivo como negativo para el funcionamiento adecuado de nuestro organismo y nuestra apariencia física. A pesar de que el cuerpo necesita grasas, carbohidratos y proteínas para estar óptimo, un exceso de las mismas puede causar un efecto totalmente opuesto.

Es por ello que es muy necesario tener una dieta alimenticia que sea a su vez balanceada, nutritiva y saludable, en donde las verduras, frutas y cereales sean las estrellas del plato, mientras que las grasas, los azúcares y las comidas procesadas se oculten tras bastidores. Es entonces cuando comienzas a percibir un impacto muy positivo no solo en tu figura, sino en la forma en que tu cuerpo mismo parece llenarse con más energía.

Persiguiendo estos objetivos de salud y energía sana, llega a la actualidad la tendencia del ‘realfooding’, la cual parece ser la clave exacta para que puedas obtener una dieta ideal y dejar a un lado el lado negativo de las comidas procesadas. En este artículo te diremos todo lo que tienes que saber sobre esta tendencia y los principios que debes seguir.

¿Qué es el realfooding?

El realfooding o ‘comida real’ es una tendencia alimenticia creada por el nutricionista Carlos Ríos, la cual consiste en elegir alimentos naturales y poco procesados para consumir a diario, con la finalidad de garantizar una alimentación más saludable, a través de la absorción de los nutrientes y elementos naturales de dichos alimentos que normalmente se pierden por la preparación industrial. Este estilo de vida busca concienciar a las personas acerca de lo que comen, qué cosas los están perjudicando y cómo pueden contrarrestarlo.

Recordemos que muchas de las comidas que ingerimos son procesadas, es decir, que cuentan con aditivos, conservantes, grasas y sabores artificiales para que puedan perdurar por mayor tiempo y al mismo tiempo tener un impacto atractivo para el paladar. El problema es que mientras más procesados sean, más pierden sus cualidades naturales y por ende se vuelven dañinos para el organismo, en lugar de ser beneficiosos para este.

Siendo justamente esa ignorancia de no saber qué contienen los alimentos que compramos, lo que da paso libre a los múltiples problemas de salud, obesidad o metabolismo. Esa es la razón por la que Carlos Ríos, junto a los ‘realfooders’ (personas que se han unido al movimiento), nos invita a analizar con cuidado cada cosa que compremos. Para ello es importante preguntarnos si lo que tenemos es ciertamente saludable, si aporta algún tipo de nutrición o si su sabor es real o artificial.

¿En qué se basa este movimiento?

¿Cómo podemos saber que esta tendencia alimenticia es tan beneficiosa como dice ser? Muchas veces tendemos a seguir dietas, consejos alimenticios o rutinas para comer que al principio lucen ideales, pero terminan teniendo un efecto rebote o dañino para nuestra salud. Sin embargo, este estilo de vida del realfooding, nos invita a centrarnos en las propiedades de los alimentos y la calidad que estos nos ofrecen fuera de los límites del procesado industrial. No se trata de comer menos. Se trata de que lo que comamos, sea de valor nutricional.

Así que es importante revisar estos 12 perceptos que nos ayudarán a identificar una comida real.

1. Adiós a los alimentos ultraprocesados

Existe una gran diferencia entre los alimentos procesados de manera adecuada y aquellos que están ultraprocesados. Después de todos, para que un alimento pueda tener una larga duración en las cocinas, debe tener algún ingrediente que ayude a mantenerlas frescas y conservadas. Sin embargo, la industria alimenticia tiende a exagerar con los aditivos y componentes que añaden a sus productos, creando un resultado por completo alterado a lo que debería ser su original.

En este sentido, los alimentos ultraprocesados son aquellos que han sido preparados industrialmente a partir de otros alimentos que han sido sometidos a un proceso de hidrogenación (aceites transformados en grasas sólidas) y a los cuales se les añaden cantidades considerables de azúcar, grasas, harinas o aceite refinado, saborizantes artificiales, colorantes y sal. Por lo que pierden casi por completo su esencia natural y, por ende, los nutrientes que trae consigo.

2. Sí a la comida casera

Muchos suelen pensar que las dietas son restrictivas (y la mayoría ciertamente lo son) y por ello se desmotivan a intentarlas ya que saben que no podrán calmar su hambre o sentirse saciados, lo cual termina por aumentar los malos hábitos de alimentos. Sin embargo, el realfooding no se basa en la premisa de restricción, sino de darle la vuelta a las comidas industriales por una opción saludable y para este caso, nada mejor que la comida casera.

Existen miles de tutoriales en donde puedes conseguir opciones diversas para no recurrir a las comidas chatarras, dulces, frituras, etc. Por ejemplo, hacer pizzas en casa, preparar tus propias salsas, crear helados con frutas, preparar postres bajos en grasas, entre otras.

Esto incluso puede ayudar a cuidar tu bolsillo pues, en lugar de comprar “comida dietética especial”, solo debes enfocarte en llenar tu despensa con más verduras, carnes frescas, frutas, semillas, cereales y legumbres. Nada que sea del otro mundo, que no hayamos consumido antes o que sea extremadamente caro y difícil de encontrar.

3. Cultiva en casa

No hay nada más saludable que cultivar tus propios vegetales, verduras y frutas en casa, esto te permitirá saber el origen de las mismas y tener la seguridad de que recibirás toda la nutrición que estos ofrecen. Así que busca un lugar en tu casa donde puedas hacer crecer tus plantas y ponte manos a la obra.

Si tienes un espacio pequeño entonces busca qué plantas son las más ideales para ti, por ejemplo las enredaderas (como las uvas), los tomates cherries, pimentones, chiles, ajos, plantas sazonadoras, etc pueden ser buenas opciones.

4. Buenos procesados

Como lo mencionamos anteriormente, es inevitable que las comidas que están en los mercados tengan algún tipo de aditivo y conservante para mantener una larga vida. Sin embargo, un buen procesado de estos es aquel que se considera leve-moderado, a través del procesamiento de 5 ingredientes como máximo, de esta manera sus nutrientes y la calidad no se ven afectadas. En este sentido los alimentos como la quinoa, las verduras congeladas, el aceite de oliva extra virgen, el pan o cereal integral son algunos ejemplos que puedes tomar en cuenta.

5. Un nuevo estilo de vida

Quizás la mayor diferencia entre las dietas convencionales y esta tendencia alimenticia es su presentación, ya que más que promover mejores hábitos alimenticios, invita a las personas a pensar en el realfooding como un estilo de vida donde poco a poco la persona deje a un lado los alimentos procesados por voluntad propia, con la consciencia del daño que estos causan al organismo y en su lugar vaya adoptando cada vez comidas más provechosas.

6. Hechos científicos

Otro punto a favor es que está sustentada en estudios científicos que permiten hablar con confianza sobre la negatividad de los alimentos ultraprocesados y los beneficios de adoptar una dieta más natural. No es de conocimiento privado que gran parte de las comidas procesadas contienen lo que se llaman “calorías vacías”, es decir, calorías que no aportan beneficios al funcionamiento de los organismos y que son muy difíciles de eliminar, a diferencia de las que podemos obtener de otras fuentes como por ejemplo los frutos secos.

El problema radica en que estas, en lugar de brindarnos energía, nos hace sentir más cansados y en algunos casos hasta pueden hacernos desarrollar adicción (en el sentido de querer consumir más y más del producto).

7. Pequeñas tentaciones

Algunos se preguntarán en este punto si se deben eliminar por completo estos alimentos ultraprocesados. Si bien se busca que se sustituya en lo más posible las comidas industriales, la idea no es una restricción total y agresiva, en este caso lo ideal es cambiar el porcentaje de alimentos procesados que consumimos a un 10% de la dieta, es decir, que podemos consumir en cantidades moderadas alguna chuchería de vez en cuando (máximo unas dos veces a la semana). Esto se debe a que el realfooding no es una guía absoluta para perder peso ni un remedio místico para una salud ideal.

8. No olvidar el ejercicio

Como acabamos de mencionar, esta tendencia no es una panacea y aunque ayuda en gran medida a bajar de peso y estabilizar los índices normales del organismo, es necesario integrar est estilo de vida con ejercicio físico si se quieren obtener resultados más permanentes. Eso sí, a medida que se avanza con la actividad física, es necesario adaptar la dieta para hacer más completa.

9. Toma el control

Algo muy importante a la hora de iniciar este viaje es que sepas que no necesitas hacerlo de un solo golpe, sino que es un proceso paulatino pero constante hasta que tu cuerpo logre adaptarse por completo al cambio. ¿Por qué es importante tomarlo con calma? Debido a que así se evita que el cuerpo genere resistencia a la nueva dieta y abstinencia por la comida acostumbrada, así podrás aceptar el cambio sin ningún tipo de rechazo, tener el control sobre lo que comes y, sobre todo, sin que tengas que sufrir en ello.

10. No te enfoques en las calorías

El realfooding no se centra en el consumo de determinadas cantidades de calorías, proteínas o carbohidratos, sino que se centra en la calidad natural de los alimentos y por ello es una gran opción para alimentarnos saludablemente. Esto se debe a que cuando las personas se centran en los números desarrollan ansiedades que los lleva a desmotivarse para seguir con una dieta sana o que los lleva a sentirse insatisfechos todo el tiempo.

Además, muchos productos se centran en la cantidad de nutrientes que poseen y por ello nos engañan, puede que no sean ricos en grasas pero sí en azúcares o poseen niveles bajos de calorías pero demasiados saborizantes artificiales, etc. No se trata de si tiene más o menos calorías. Se trata de si estas calorías aportan nutrientes.

11. Da paso libre a la creatividad

Créenos cuando te decimos que existen miles de tutoriales y recetas que puedes conseguir en internet que te ayudarán a reemplazar estos alimentos ultraprocesados por opciones más convenientes para tu salud. Así que no temas investigar y experimentar, crea tus propios postres y comidas principales, así tendrás mayor dominio sobre lo que comes y más organización en cuanto a tu dieta, ya que puedes personalizarla a tu gusto.

12. Presta atención al etiquetado

Este es un paso fundamental del movimiento de comida real ya que no podemos librarnos por completo de las comidas procesadas, así que hay que prestarle atención a lo que dicen las etiquetas de los alimentos. En este sentido debes fijarte en las porciones de azúcar, grasas, proteínas y calorías que indican tener, qué ingredientes poseen y cuánto de ello hay en realidad.

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