Los 11 tipos de mascarillas (y cómo usarlas correctamente)


Sabemos que estos tiempos actuales no han sido nada fáciles para muchas personas, con la llegada de la pandemia y el resguardo de la cuarentena, la vida tal y como la conocíamos ha dado un giro inesperado, pero que también nos ha enseñado grandes lecciones que no podemos desaprovechar.

Una de esas lecciones es el cuidado mayor por nuestra salud, tanto el mantener nuestro sistema inmunológico fuerte como tener una mayor atención al peligro de los agentes externos que pueden perjudicar el mismo.

El mayor consejo para conseguirlo es tener un estilo de vida saludable pero además es necesario adquirir hábitos de higiene para que las bacterias y virus no se cuelen por cualquier debilidad que podamos tener en nuestro organismo. Lavarse las manos con regularidad, llevar consigo antibacterial y el uso de mascarillas se ha convertido en rutina esencial para todas las personas en el mundo, pero… ¿por qué razón? ¿qué tiene de importante el uso de las mascarillas para protegernos de los virus?

Pues en este artículo te explicaremos todo lo que necesitas saber acerca de las mascarillas y sus funcionalidades, así como el uso correcto que se les debe dar para estar protegidos de enfermedades causadas por virus y bacterias altamente contagiosas.

¿Qué son las mascarillas?

Conocidos también como respiradores, tapabocas, mascarillas quirúrgicas o cubre bocas, es un tipo de dispositivo fabricado para filtrar las impurezas del aire exterior, con la finalidad de que las toxinas, bacterias o virus aerosoles no entren a nuestro organismo. De esa manera podamos prevenir enfermedades virales e infecciones (como gripes o influenzas) ya que nuestro sistema respiratorio se encuentra protegido al no verse expuesto a estos agentes negativos, evitando la vulnerabilidad de la inmunología del organismo.

La mayoría de estas mascarillas (sobretodo en el caso de las mascarillas quirúrgicas) cubren la nariz y la boca de la persona (para evitar inhalar por cualquier medio las toxinas o las bacterias). Podemos ver su uso en la mayoría por parte del personal médico durante las operaciones o durante la aplicación de tratamientos, pero es también recomendado su uso en la población civil para evitar contagios de enfermedades.

¿Para qué sirve el uso de las mascarillas?

La principal función de las mascarillas es proteger a las personas de inhalar agentes microscópicos dañinos para el organismo que se encuentran presentes en el aire y que pueden generar enfermedades graves en el sistema respiratorio. ¿Por qué motivo? Pues, estos microorganismos al entrar en contracto con el organismo, se reproducen dentro de este, alterando las funciones del sistema inmunológico y llegando al punto en que este se vea diezmado por la agresividad de las mutaciones virales o bacterianas.

Es por esa razón que al enfermarnos, adquirimos un cansancio muy abrumador, el cuerpo se debilita y el organismo está librando una batalla intensa para erradicar todas los microorganismos dañinos, los cuales pueden afectar por mucho tiempo a los órganos internos o la efectividad de sus funciones, incluso después de haber erradicado el problema.

Con el coronavirus, es importante el uso constante de mascarillas quirúrgicas que sean lo suficientemente fuertes y eviten la filtración de estos agentes tóxicos, para evitar tanto el contagio como la propagación de la enfermedad. Debido a que este virus puede estar en el aire (aerosol) y en las micro partículas líquidas que salen después del estornudo o tos, además que quedan adheridas a las superficies por mucho tiempo (dependiendo del tipo de material).

Tipos de mascarillas y cómo usarlas adecuadamente

Existen diversos tipos de mascarillas según la función que se espera que cumplan o el material del que están fabricado y por ello debes estar atento cuál es la que más necesitas dependiendo de tu situación.

1. Según el origen del aire

Este tipo de mascarillas se utilizan con dos funciones, la primera es que puedan filtrar el aire del exterior y la segunda es que puedan crear su propio sistema de aire. Entre las cuales se tienen dos tipos:

1.1. Mascarillas purificadoras

Como hemos estado hablando en todo el artículo, la función principal de este tipo de mascarillas es evitar que las personas inhalen los microorganismos tóxicos del exterior presentes en el aire y las partículas líquidas pequeñas. Puede ser de un ambiente contaminado, para protegerse de los agentes tóxicos químicos, para evitar respirar el polvo o la suciedad y prevenir el contagio por alguna enfermedad viral de aerosol.

Son las mascarillas más comunes y a su vez diversas de todas, se pueden conseguir en farmacias o centros especializados y son bastantes asequibles para todo el público.

1.2. Mascarillas con suministro de aire

Como su nombre lo indica, son mascarillas especiales que tienen su propio sistema de aire, a través de bombonas de oxígeno, esto se hace con el fin de proveer aire a las personas que se les dificulta respirar con normalidad. Por lo general se utilizan en unidades de cuidados intensivos, en personal que trabaja con materiales tóxicos o de riesgos biológicos, bomberos, expertos químicos y quienes trabajan en laboratorios.

2. Según su uso

En esta categoría puedes encontrar las mascarillas según el uso que se le dan en la cotidianidad.

2.1. Mascarillas higiénicas

Son consideradas un producto no sanitario y son un complemento a las medidas de distanciamiento impuestas por la OMS y los gobiernos de cada país. Deben cubrir nariz, boca y barbilla, las cuales se sujetan en la parte posterior de la cabeza o alrededor de las orejas.

Son elaboradas con distintos materiales textiles pero se recomienda que tengan un tipo de tela que sea respirable como el algodón, la cual debe conformar la capa interna de la misma. La parte exterior debe ser de un material impermeable. Como son un producto no sanitario, se recomienda su uso para prevención y solo para aquellas personas que no presentan ningún tipo de síntoma de alguna enfermedad viral, ya que esta no previene el contagio.

2.2. Mascarillas quirúrgicas

Son las que utilizan el personal sanitario, médicos, enfermeras y pacientes infectados o sospechosos de presentar algún agente infeccioso. Tienen un diseño que permite filtrar el aire exhalado y su función es proteger a las personas que están alrededor y no al que lo lleva puesto ya que funciona como una barrera de protección en caso de estornudar o toser, pero no evita el contagio.

Esta mascarilla se ciñe de manera que la nariz, boca y barbilla queden estrechamente protegidas, su duración va a depender del fabricante y su uso no debe exceder de las cuatro horas por razones de higiene y comodidad. La parte coloreada va hacia el exterior mientras que la cara con la banda metálica es la que se ajustan a la nariz.

2.3. Mascarillas EPI

Este tipo de mascarillas son conocidos como equipos de protección individual y su uso es para reducir el riesgo de contagio entre el personal y el usuario. Así mismo está recomendado para aquellas personas muy vulnerables ya que tienen como finalidad filtrar el aire que se inhala y así eliminar la entrada de partículas contaminantes al organismo.

3. Según normas europeas (FFP)

Estas son las clasificaciones derivadas de las mascarillas EPI y son las más recomendadas por su capacidad de protección y filtración de impurezas.

3.1. Mascarilla FFP1

Son aquellas que tienen un grado de efectividad alrededor de los 78% y tiene como finalidad evitar que la persona que la tenga puesta se contagie de cualquier enfermedad. Es muy utilizada en el mundo laboral, sobre todo lo que tiene que ver con el uso de veneno y fabricación de aerosoles.

3.2. Mascarilla FFP2

Tienen una efectividad del 92% y están diseñadas para mantener protegida a quien la utilice para contagiarse y a su vez contagiar a otras personas. Su utilización es común en aquellos casos en donde se está expuesto a la presencia de humo, polvo y agentes contaminantes que causan problemas respiratorios.

3.3. Mascarilla FFP3

Son las mascarillas más efectivas ya que tienen un poder de protección de 98% y su protección es elevada. Es muy empleada en aquellos casos en donde hay contactos con partículas cancerígenas, radiactivas y venenosas.

4. Según normas estadounidenses (N)

Estas son mascarillas que se evalúan según su grado de resistencia al aceite. Se distinguen según su capacidad de filtración, el cual son 3 grados (95, 99 y 100)

4.1. Sin resistencia al aceite (Clase N)

Estas mascarillas tienen una filtración bastante alta, entre el 95% hasta 99.97% de las micropartículas que se encuentran en el aire. Entre estas están las: N 95, N 99 y N 100.

4.2. Resistente al aceite (Clase R)

Estas mascarillas son indicativo a la resistencia de partículas microscópicas de fluidos, como sangre, fluidos o líquidos. Se pueden conseguir como: R 95, R 99 y R 100.

4.3. A prueba de aceite (Clase P)

Son las más resistentes de todas y por ello, las que pueden proteger con mayor efectividad. Se distinguen como: P 95, P 99 y P 100.

Recomendaciones generales para el uso de las mascarillas

Antes de utilizar tu tapabocas o mascarillas, debes tener en cuenta algunas recomendaciones presentes.

  • Tener en cuenta que el lavado de las manos antes y después de colocarse las mascarillas es sumamente importante para evitar los contagios cruzados.

  • Asegurarse de que el tapaboca no quede flojo, es decir, que no queden espacios a los costados.

  • Colocarse de manera apropiada el tapaboca en todo momento, evitar tenerlo por debajo del mentón cuando estemos en zonas muy concurridas.

  • El tapaboca debe ponerse y quitarse dentro de la casa.

  • Una vez colocado no hay que tocarlo, si se necesita hacer algún reajuste, se debe hacer a través de las bandas o tiras.

  • El cubreboca debe estar seco y limpio al momento de usarlo, si mientras lo usamos se humedece, hay que reemplazarlo inmediatamente. Al llegar a casa lavarlo, secarlo y airearlo.

  • Los tapabocas de algodón son los más recomendados.

Aunque las mascarillas no puedan protegernos por completo, ya que es imposible filtrar las partículas de tamaño microscópico en su totalidad, son una herramienta eficaz para proteger nuestra salud en tiempos de epidemias y pandemias.

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