El sérum puede sustituir a la crema hidratante


Sobre el uso del sérum facial, la realidad es que no todos los expertos de belleza coinciden entre sí acerca de la idoneidad de su uso en una rutina de cuidado de la piel regular y diaria. Por ejemplo, mientras que algunos consideran que originalmente se trataría de un producto para nada indispensable, que solo podría ayudar ligeramente, otros son claros al incidir en que es una opción excelente para tratar determinadas afecciones o problemas de la piel, gracias a su concentración en determinados ingredientes activos, y porque además de hidratar suavemente (al actuar incluso como un humectante ligero), actúa preparando la piel para recibir mejor los efectos beneficiosos proporcionados tanto por la crema hidratante en sí como por cualquier otra crema de tratamiento y uso específico.

En cualquier caso, lo que sí es cierto es que prácticamente todos coinciden en señalar que no debería sustituir a la crema hidratante. Al contrario, solo pasa a convertirse en un complemento que completa la rutina de belleza, proporcionando otros beneficios interesantes. 

El sérum puede sustituir a la crema hidratante

¿Cuáles son las diferencias entre un sérum facial y una crema hidratante?

No hay duda que tanto los sérums como los humectantes (ya sean cremas o aceites) ayudan a la piel de forma tremendamente positiva, aunque de maneras diferentes. En ocasiones, es cierto, para lo que nuestra piel necesita podría bastar con un suero facial. Mientras que, en otros momentos, nos percataremos que lo que necesita nuestra piel es la acción de ambos productos; es ecir, tanto un suero como una crema hidratante.

Por lo general, los sérums faciales se caracterizan por presentar una textura o consistencia mucho más liviana y líquida, especialmente si los comparamos con los humectantes, y además poseen una amplia diversidad de beneficios y funciones. Destacan principalmente porque suelen contener una serie de ingredientes activos que penetran en la piel profundamente, en lugar de lo que ocurre con una crema hidratante, que tiende a quedarse en la superficie. 

Fundamentalmente por este motivo, es imprescindible aplicar primero un sérum directamente sobre la piel después de haberla limpiado y tonificado, pero antes de la aplicación del humectante y, si es por la mañana y vamos a salir a la calle, el protector solar. Una de sus principales ventajas es que pueden ser utilizados tanto por la mañana como por la noche, y se absorben rápidamente en la piel, de forma que no es necesario ni imprescindible esperar un rato hasta que se absorba completamente para proseguir con el resto del régimen de belleza.

Gracias a ello, los sueros faciales pueden ser capaces de actuar y funcionar de forma más efectiva en la piel, principalmente por dos razones básicas. Dado que los sueros poseen en su composición partículas de menor tamaño, pueden penetrar en la piel a un nivel celular muchísimo más profundo. Es más, puesto que los sérums tampoco contienen partículas gruesas herméticas con beneficios “sellantes”, que sí encontramos tradicionalmente en las cremas hidratantes, los ingredientes activos presentes en ellos pueden penetrar mejor en la piel, y además hacerlo más rápido.

Nos encontramos por tanto, en esta ocasión, con uno de esos beneficios únicos que hacen que el sérum facial pueda no faltar en nuestra rutina de cuidado de la piel, aún cuando algunos expertos consideren que su uso no es indispensable: brindan una elevada concentración de ingredientes activos, y penetran más profundamente, proporcionando a la piel, de manera efectiva y más directa, diferentes nutrientes beneficiosos y activos de hidratación a las capas más profundas de la piel; donde, dicho sea de paso, los humectantes no son del todo capaces de llegar.

Podríamos decir que otra gran diferencia que encontramos entre una crema hidratante y un sérum facial, es lo que los sérums no incluyen. Prácticamente todos los sueros tienden a omitir lo que en la industria se les conoce como ingredientes “selladores”, como los aceites minerales o sustancias como la vaselina, que las cremas y otros humectantes sí suelen poseer y utilizar con la finalidad de evitar que el agua salga y se evapore de la piel. Además, los sérums igualmente suelen contener menos cantidades de espesantes y agentes lubricantes.

Por este motivo, los sérums se caracterizan principalmente por ser productos livianos, ligeros, pero intensivos en lo que al cuidado de la piel se refiere, los cuales han sido en esencia formulados de tal manera que sus diferentes ingredientes activos pueden penetrar en la piel profundamente, combatiendo el daño causado por los radicales libres, algunos de los principales signos del envejecimiento, el exceso de pigmentación o la disminución de cicatrices. Todo ello gracias a que suministran nutrientes esenciales y vitaminas directamente a las células presentes en la piel, brindando además péptidos, antioxidantes naturales y otros agentes activos de suma importancia y acción, como por ejemplo podría ser el caso del ácido hialurónico. 

No obstante, no están destinados a reemplazar o sustituir a nuestro humectante favorito, porque no cumplen con esta función. Al contrario, sí podrían ser utilizados con la finalidad de aumentar los efectos hidratantes de la crema

En el caso de la crema hidratante, por el otro lado, nos encontramos ante una loción o crema que contiene emolientes con cualidades hidratantes, que actúan formando una barrera física sobre la piel, con la finalidad de ayudarla sobre todo más hidratada. En comparación con los sueros faciales, los humectantes poseen moléculas de mayor tamaño, de ahí que no puedan ser capaces de penetrar en la epidermis, y tiendan a actuar en la zona más superficial. De hecho, esta es una de sus principales cualidades, y es que sellan la piel, bloqueando la humedad, reteniendo el agua y también los diferentes nutrientes que se hayan podido aplicar en los pasos anteriores del régimen de belleza (tónico y suero, principalmente).

No te pierdas: Mejores serums hidratantes

¿Por qué un sérum facial no puede sustituir a la crema hidratante?

Antes de responder a esta duda, es necesario -e imprescindible- tener bien claro qué es, en qué consiste y para qué puede servir un sérum facial. Se utilizan principalmente a la hora de abordar una amplia variedad de problemas relacionados directamente con el cuidado de la piel. Así, por ejemplo, en el mercado y en las tiendas de belleza nos podemos encontrar sueros faciales antienvejecimiento, útiles para luchar contra algunos de los principales signos del envejecimiento (como las líneas finas y las arrugas); sueros faciales antimanchas, ideales para aclarar e iluminar la piel mientras se combaten los problemas relacionados con la hiperpigmentación; o sueros ideales para la prevención del acné y los brotes. 

Precisamente como consecuencia de su elevadísima concentración en ingredientes activos, lo más normal es que tiendan a ser más caros, en comparación con otros productos de cuidado de la piel. Sin embargo, al ser altamente concentrados, en esta ocasión podríamos decir que un poco ayuda muchísimo, por lo que no es necesario -ni de hecho es aconsejable- aplicarlo en grandes cantidades, ya que acabaremos desperdiciando producto, puesto que bastará con una pequeñísima cantidad (del tamaño de un guisante).

Como probablemente sepas, y hayas descubierto ya, las cremas hidratantes tienden a presentar una consistencia mucho más espesa y cremosa, por lo que ésta se caracteriza por ser, a simple vista, una de sus principales características y diferencias, si las comparemos con la textura de un sérum facial, que es más delgado y ligero. Por otro lado, las cremas están destindas a hidratar la piel, evitando la pérdida del agua. Además, también es posible que contengan algunos ingredientes útiles para tratar algunos problemas de la piel, como por ejemplo podría ser el caso de los ingredientes antienvejecimiento, de manera que en algunos casos pueden cumplir una doble función: hidratar, reteniendo la humedad y humectando la piel, y proporcionando cualidades para luchar contra el envejecimiento.

¿Tu piel necesita un sérum facial o una crema hidratante?

Como te hemos comentado a lo largo de la presente nota, una de las principales particularidades de los sueros faciales, es que en función del tipo de piel que tengamos, y en especial de las necesidades que pueda tener nuestra piel en un determinado momento, podría ser suficiente con aplicarlo sobre la piel, y evitar el uso de cualquier humectante. Esto, obviamente, no debe ser entendido ni concebido como un sustituto, puesto que no es el objetivo de los sérums. De hecho, si por ejemplo tienes la piel normal o grasa, un sérum facial podría proporcionarte la hidratación ligera que necesita tu piel, sin ningún tipo de textura aceitosa o grasosa. Sin embargo, esto no es lo ideal en caso de pieles secas, sensibles o mixtas, que precisan un aporte de hidratación adicional o extra, y sobre todo, cuando además desees tratar determinadas afecciones, síntomas o problemas de la piel.

Casi podríamos decir que es aquí donde entra en juego el conocido por los expertos como efecto en capas. Es decir, mientras que el suero actúa reparando las células de la piel, y si además contiene ingredientes activos con cualidades antioxidantes también combate la acción nociva de los radicales libres, la crema hidratante -o humectante- lo que hace es proporcionar una barrera física protegiendo la piel del rostro tanto de las diferentes partículas del maquillaje y de los cosméticos como de los irritantes presentes en el ambiente, evitando además la evaporación de la humedad, fundamental a la hora de mantener la piel debidamente hidratada y suave.

Es más, los sérums faciales pueden aumentar la efectividad del régimen de cuidado de la piel, y aumentará incluso los efectos hidratantes de la crema o humectante. En definitiva, pueden abordar problemas específicos de la piel de forma más efectiva que si únicamente utilizáramos un humectante, dado que pueden ser usados tanto por la mañana como por la noche. 

Una opción recomendada es usar un sérum facial con antioxidantes, que brindarán protección contra el daño ambiental y también contra los radicales libres. Y, a partir de los 30 años de edad, mejorará muchísimo la piel al combatir el envejecimiento y el daño cutáneo, con un mayor éxito.

En caso de que tengas la piel naturalmente más grasa, los sérums faciales pueden ser utilizados debajo de la crema hidratante, para ayudar a proteger los niveles de hidratación. Esto es, si cabe, una recomendación todavía más importante en caso de piel normal o piel seca. Lo mismo ocurriría en función de la estación en la que nos encontremos. Por ejemplo, durante los meses de invierno, es una excelente idea utilizar una crema hidratante inmediatamente después de la aplicación del sérum, puesto que con ello conseguimos una hidratación adicional, útil para combatir mejor tanto los vientos fríos y secos como los cambios de temperatura.

No en vano, integrar un sérum facial en nuestra rutina de cuidado de la piel puede proporcionar los siguientes beneficios: ayuda a reparar el daño solar y reducir las arrugas, es útil para una hidratación más profunda de la piel, es reafirmante a la vez que mejora la textura, es útil para exfoliar la piel suavemente dejando una piel más suave y lisa, calma el enrojecimiento y la sensibilidad, desvanece las manchas marrones y oscuras y los problemas relacionados con la hiperpigmentación, disminuye arrugas y líneas finas de expresión, y además limpia y previene la formación de imperfecciones.

En resumidas cuentas, a no ser que tengamos un tipo de piel tan debidamente hidratada que no necesite de la aplicación de ningún tipo de humectante (y bastará con la hidratación ligera que proporcionará el sérum facial), el suero no puede ni debe sustituir nunca una crema hidratante. Al contrario, como ya hemos visto, tenderán a funcionar muchísimo mejor si los combinamos y utilizamos ambos en nuestra rutina de cuidado de la piel, dado que mientras que el sérum, además de brindar hidratación, actuará sobre determinados problemas o condiciones de la piel, reforzando la acción hidratante del humectante.

Suero o crema hidratante

¿Cómo aplicar el sérum facial y la crema hidratante correctamente para disfrutar de todos sus beneficios?

¿Sabías que la piel húmeda se caracteriza por ser entre cinco a diez veces más permeable, en comparación con la piel seca? Por este motivo, no solo es aconsejable el uso y aplicación de un sérum facial dos veces al día (esto es, por la mañana y por la noche), sino aplicarlo directamente sobre la piel después del uso del limpiador profundo y el tónico facial, con la piel todavía ligeramente húmeda.

Por la mañana, por ejemplo, es aconsejable aplicarse el sérum facial antes de la crema hidratante. Y recuerda que, posteriormente, es esencial el uso de una crema hidratante con protección solar, o el uso del protector solar después, especialmente antes de salir a la calle. 

Por la noche, si embargo, lo más recomendable es aplicar el sérum en la rutina de cuidado nocturna, inmediatamente antes de la aplicación de la crema hidratante, o de la crema hidratante de acción nocturna (en caso, obviamente, de que se trata de una crema hidratante de uso únicamente por la noche).

Recuerda que la cantidad es esencial, ya que no por aplicarte una mayor cantidad disfrutarás de más beneficios. Al contrario, lo único que conseguirás es desperdiciar un producto tremendamente valioso, lleno de ingredientes activos altamente concentrados. Precisamente por esta elevadísima concentración, aplícate únicamente una cantidad equivalente al tamaño de un guisante, con la ayuda de la yema de los dedos, y aplicando mediante ligeras palmaditas. No es recomendable masajear la piel, sino dejarlo que la piel lo absorba por sí sola, aunque si es interesante incidir suavemente sobre aquellas zonas del rostro sobre las que se desee trabajar más. 

Por otra parte, el uso de la crema hidratante sobre el sérum facial es de suma ayuda a la hora de bloquear los ingredientes activos presentes en este, así como los diferentes nutrientes antienvejecimiento que encontramos en su formulación. Incluso algunos expertos aconsejan mantener la crema hidratante en la nevera. ¿Sabes por qué? Porque la temperatura fría que adquiere la crema, y tras aplicarla inmediatamente después del sérum, puede ayudar a empujar la sangre superficial hacia la piel a través de la contracción capilar, lo que aumentaría una mejor penetración de los ingredientes activos del suero. 

Por tanto, como vemos, es muchísimo mejor que el sérum y la crema hidratante trabajen juntos, lejos de que el suero facial sustituya la crema hidratante. Al contrario, funcionan idealmente bien cuando los utilizamos de forma conjunta en nuestra rutina de cuidado de la piel. Y es que no debemos olvidarnos de algo fundamental: los sueros no están destinados a ser humectantes, por lo que siempre es sumamente aconsejable seguir con una gran crema hidratante, a ser posible, rica en ceramidas y / o ácido hialurónico, que ayudarán -además- a reducir la sensación de sequedad que, en ocasiones, pueden ocasionar los sueros faciales.

Pero como ocurre cada vez que vamos a utilizar por primera vez un determinado producto sobre la piel, es fundamental hacer una prueba de sensibilidad antes de aplicarlo sobre toda la piel del rostro. Simplemente aplícate una pequeña cantidad del suero o crema en una parte no visible de la piel, y espera al menos 24 horas para comprobar si se ha producido o no algún tipo de reacción alérgica. En caso de que no surjan síntomas relacionados, como enrojecimiento, un sarpullido o una inflamación, entonces podrás aplicarlo sin problema al resto del cutis.



Leave a Reply

Il tuo indirizzo email non sarà pubblicato. I campi obbligatori sono contrassegnati *