Cuándo utilizar un sérum antimanchas


A la hora de disfrutar de una piel lo más saludablemente posible, es imprescindible cuidarla cada día, ofreciéndole todos aquellos nutrientes y la hidratación que tanto necesita cada día. Para ello es de vital importancia que esos cuidados sean específicos en función del tipo de piel que tengamos, dado que cada tipo presenta sus propias necesidades básicas. Por ejemplo, una piel seca tiende a ser ligeramente reseca y descamada casi todo el tiempo, mientras que la piel grasa suele ser más aceitosa la mayor parte del tiempo, la cual sufre a su vez cierta propensión a la aparición de brotes de acné, y los poros suelen ser más evidentes y visibles.

Con la piel mixta, sin embargo, la cosa se complica. De hecho, muchos expertos la consideran como uno de los tipos de piel con el que es tremendamente más difícil lidiar, porque se caracteriza por mostrar en algunas partes del rostro áreas secas o resecas y escamadas (habitualmente en la zona de las mejillas), mientras que la conocida como zona T del rostro (y que involucra principalmente la zona de la frente, la nariz y el mentón o barbilla), tiende a ser grasa. Pero eso no es todo: estas áreas secas y / o aceitosas varían a lo largo de las estaciones, por lo que en verano la producción de grasa suele ser mayor.

Cuándo utilizar un sérum antimanchas

Como vemos, por tanto, mientras que las pieles secas precisan de una hidratación constante, para reducir la sequedad al máximo y evitar algunas de las diferentes molestias que suelen surgir (utilizando, además, productos lo más suaves y respetuosos posibles, reduciendo las posibilidades de irritación, enrojecimiento y mayor sensibilidad), la piel grasa necesita de una hidratación media, pero con productos que no sean comedogénicos; es decir, que no obstruyan los poros para evitar males mayores a la larga.

Sea como fuere, lo que sí es cierto es que todos los tipos de piel son ciertamente proclives a la formación de manchas. Conocidas también con el nombre de hiperpigmentación, manchas de la edad o lentigos solares, pueden ocurrir en cualquier momento. Aunque es cierto que, con el paso de los años y sobre todo a medida que vamos envejeciendo, suelen hacer acto de aparición. Por este motivo, es muy habitual que aparezcan en la conocida como mediana edad.

¿Sus causas? Como conoceremos al final de esta nota, son consecuencia directa -y evidente- de la exposición solar, especialmente aquella exposición regular sin la debida protección, así como de la luz ultravioleta artificial comúnmente utilizada en nlas camas de bronceado. Eso sí, también pueden surgir como consecuencia de alguna determinada afección de la piel, o como efecto secundario de algún medicamento o fármaco. Por suerte, las manchas oscuras se caracterizan generalmente por ser inofensivas, y pueden reducirse, prevenirse o incluso eliminarse si así lo deseamos.

En lo que al cuidado de la piel se refiere, los sérums faciales siempre pueden convertirse en una opción excelente, a la hora de integrar productos altamente concentrados en nuestra rutina de cuidado de la piel diaria. Y los sérums antimanchas son bastante útiles en este sentido, porque si bien es cierto que los sueros faciales contienen una elevadísima concentración de ingredientes que pueden hidratar la piel ligeramente, rejuvenecerla y luchar contra algunos de los principales signos de la edad (como las líneas finas de expresión y las arrugas), en el caso particular de los sueros faciales contra las manchas, contienen precisamente una serie interesante de agentes activos que actúan aclarando la piel activamente.

¿En qué momento debemos comenzar a usar un sérum antimanchas?

Antes de descubrir cuándo es recomendable utilizar un sérum antimanchas, es esencial comprender cómo y en qué consiste el proceso de pigmentación que habitualmente se sigue a la hora de tratar estas manchas marrones de manera ciertamente efectiva. Como imaginarás, las manchas oscuras se convierten básicamente en el resultado tanto de la sobreproducción como de la distribución irregular de melanina, un pigmento natural producido por los melanocitos. 

La melanina es un pigmento natural que proporciona color a nuestra piel. Y es la responsable, por ejemplo, del cutis bronceado después de exponernos al sol durante algunas horas. Pero sus cualidades y efectos no quedan así, puesto que actúa como un escudo protector frente a la radiación ultravioleta emitida por el sol, al multiplicarse y producir una mayor cantidad de melanina con la finalidad de protegerla.

Encontramos a los melanocitos en la base de la epidermis. Pero a pesar de sus importantes funciones, presentan un problema: son tremendamente frágiles y susceptibles, lo que se traduce en que pueden desregularse fácilmente, en la mayoría de las ocasiones por problemas o elementos comunes propios del día a día, como por ejemplo podría ser el caso de los trastornos -o cambios- hormonales (el embarazo es un buen ejemplo de ello), el estrés o, como probablemente sepas, la exposición intensa a los rayos ultravioleta. 

Todos estos elementos tienden a incidir de forma directa en una hiperestimulación de los melanocitos, que finalmente terminan produciendo demasiada cantidad de melanina. ¿Y cuál es el resultado? Las células de la piel ya no son capaces de defenderse frente a la acción de los radicales libres (que, además, dicho sea de paso, tienden a estar muy relacionadas con la aparición del envejecimiento pematuro), y promueve la formación de las manchas oscuras. 

Aunque a menudo tienden a ser menos oscuras, si por ejemplo las comparamos con un lunar, las manchas pueden presentar un pigmento variable, con una forma irregular, y además, pueden extenderse y volverse marrón durante varios centímetros. Además, también es necesario tener presente que existen diferentes etapas por las que una mancha pasa antes de instalarse sobre la piel y quedarse fija. Por ejemplo, la conocida como mancha incipiente tiende a aparecer cuando los melanocitos son sobreestimulados, produciendo una mayor cantidad de melanina, la cual sube a la superficie de la epidermis y se vuelve poco a poco cada vez más evidente. Cuando esto ocurre, es común observar cómo algunas zonas de la piel ya no son tan homogéneas, aunque es cierto que, por ahora, la mancha no es visible. Luego, cuando ese exceso de melanina llega a las capas superiores de la epidermis, las manchas sí se establecen de manera gradual, volviéndose visibles. 

Pero lo cierto es que muchas personas que sufren de manchas de la edad, o de manchas solares en sí, suelen tener un problema al que se enfrentan bastante a menudo: aún cuando se trate una determinada mancha, o incluso consigamos que disminuya (o desaparezca), cuando el ambiente de las células pigmentarias se encuentra alterado, es común que nos encontremos ante una mancha recurrente, lo que significa que la mancha volverá nuevamente a formarse y a aparecer en cualquier momento, incluso aunque ésta haya sido eliminada de la superficie.

Sea como fuere, fundamentalmente existen tres tipos de manchas: melasma (un tipo de hiperpigmentación que suele surgir en la frente y en las mejillas, y que puede desencadenarse por la gestación o por determinados tratamientos hormonales, como por ejemplo la anticoncepción), manchas de la edad (las más comunes, también conocidas habitualmente como lentigos solares), y determinadas lesiones posinflamatorias (por ejemplo, después de algún brote de acné).

Las manchas de la edad, también conocidas como manchas solares, suelen formarse en zonas más visibles de la piel y que regularmente suelen estar expuestas al sol. Por este motivo, es común que se formen en la zona de la cara, el pecho y los antebrazos. Son el resultado de la exposición solar, y suelen volverse muchísimo más evidentes a medida que vamos envejeciendo. Por suerte, con la ayuda de los sérums faciales adecuados es posible tratar este tipo de decoloración, aunque igualmente es fundamental el uso regular de un protector solar, lo que será de enorme utilidad a la hora de evitar daños mayores.

En el caso de la hiperpigmentación posinflamatoria, sin embargo, suele aparecer después de algún brote de acné, en forma de enrojecimiento de la piel, la cual luego tiende a volverse más pálida, para formarse finalmente manchas marrones que, generalmente, acaban desvaneciéndose con el tiempo.

Teniendo todo esto en cuenta, llegamos al punto que nos ocupa: ¿Cuándo es, verdaderamente, el mejor momento para comenzar a integrar un sérum con cualidades antimanchas en nuestra rutina de belleza?. Lo cierto es que aún cuando las manchas sean completamente inofensivas, no causen ningún tipo de problema, y además sean superficiales, sí pueden acabar convirtiéndose en un auténtico problema estético, que la mayoría de las mujeres -y también, es cierto, algunos hombres- tienden a preocuparse en corregir. Es más, aunque en algunas ocasiones no sea del todo posible deshacerse de las manchas por completo, su apariencia sí puede ser minimizada si utilizamos para ello el producto más adecuado.

Antes de escoger tratamientos más radicales, como por ejemplo podría ser el caso de los peeling químicos, el tratamiento con láser o la crioterapia, es posible recurrir a determinados cosméticos con fórmulas específicas, y adaptadas, para el tratamiento de las manchas. Son productos que respetan la piel, mejorando de forma más o menos significativa las diferentes irregularidades que han aparecido en la piel como consecuencia de los problemas relacionados con la hiperpigmentación.

Y es aquí cuando nos encontramos con un sérum antimanchas. Como ya te hemos explicado en diferentes ocasiones, después de habernos ya familiarizado con el uso del limpiador profundo, el tónico y la crema hidratante cada día, añadir un producto más puede convertirse en una tarea extraña y complicada, sobre todo integrarlo -y aplicarlo- en el momento idóneo (es decir, en el más oportuno). Si bien es cierto que este tipo de productos no son indispensables en lo que al cuidado de la piel se refiere, si los añadimos a nuestra rutina de belleza diaria, es cierto que nuestra piel -y en este caso, nuestras manchas- lo agradecerán bastante. ¿Sabes esencialmente por qué? 

A diferencia de una crema antimanchas, los sérums faciales presentan una base soluble en grasa, lo que permite que sus diferentes ingredientes activos puedan penetrar muchísimo mejor, de forma más fácil y sencilla, en la epidermis, en lugar de permanecer únicamente en su superficie. Si tenemos en cuenta, además, que los sueros poseen elevadísimas concentraciones de ingredientes activos, podemos ofrecer a nuestra piel dosis altamente concentradas, de ahí que se conviertan en opciones de tratamiento excelentes para abordar problemas específicos de la piel, entre los que, como puedes imaginar, se encuentran las manchas oscuras (y no solo eso, también problemas asociados a la hidratación, el brillo, el acné, las líneas finas de expresión y las arrugas).

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¿Qué sérum facial antimanchas utilizar?

El objetivo con el tratamiento antimanchas a base de sérums es intentar, al menos, reducir la pigmentación al máximo, hasta el punto en que la mancha no sea tan visible como por ejemplo lo era antes. Y lo cierto es que los sueros antimanchas pueden ser tremendamente útiles y efectivos cuando la mancha oscura ha aparecido sobre la piel del rostro hace poco. Es decir, cuando en definitiva se trata de una mancha de reciente aparición.

A la hora de conseguir una piel mucho más clara y brillante, los sérums iluminadores pueden convertirse en una opción excelente, puesto que actúan aclarando la piel suavemente a la vez que le proporcionan una hidratación ligera, y la preparan para la aplicación, por ejemplo, de cualquier otra crema antimanchas, de acción más pronunciada y específica (como por ejemplo podría ser el caso de las cremas con ácido kójico, un ingrediente derivado de un hongo, y que se convierte además en una alternativa total y completamente natural a la hidroquinona, útil por tanto para disminuir la decoloración cutánea).

Entre los ingredientes activos más interesantes en este sentido, no hay duda que el ácido cítrico pasa a convertirse en uno de los más adecuados, puesto que cuando se combina con vitamina C (podríamos pensar, por ejemplo, en aromáticos y maravillosos extractos de limón, lima o naranja), puede ser de enorme utilidad a la hora de ralentizar la acción de las células productoras de melanina, que como hemos visto, terminan haciendo que la piel se oscurezca.

No en vano, los sueros antioxidantes, sobre todo los que poseen un mayor contenido en vitamina C, son capaces de actuar ayudando a estabilizar la piel después de una lesión o daño causado por los rayos ultravioleta. Mientras que, además, combatimos las líneas finas de expresión y conseguimos suavizar la textura de la piel. 

Pero como ocurre con la rutina de cuidado de la piel en sí que sigamos cada día, los productos que utilicemos en nuestra rutina de belleza dependerán directamente de qué tipo de piel tenemos. Así, si tienes la piel por lo general grasa o con cierta propensión al acné, los sérums antimanchas con vitamina C son también muy interesantes, al igual que aquellos que contengan retinol (un derivado de la vitamina A con interesantes cualidades como exfoliante suave y aclarador de la piel), y el ácido salicílico (un ácido alfa-hidroxiácido que también proporciona beneficios para renovar las céluas suavemente). Ambos ingredientes ayudan a reducir la inflamación, desatascando y desobstruyendo los poros.

Si, por el contrario, en lugar de tener la piel grasa la tienes por lo general seca o reseca todo el tiempo, lo más adecuado y aconsejable es optar por un sérum facial rico en vitamina E. Esta vitamina es de reconocida acción antioxidante, lo que se traduce en que es adecuada a la hora de combatir la acción negativa de los radicales libres sobre la piel, los cuales, cuando se les deja actuar a sus anchas, pueden acabar influyendo de forma incidiosa -y por tanto negativa- en la aparición del conocido como envejecimiento prematuro (esto es, cuando el envejecimiento se forma antes de tiempo, a una edad más temprana). Y lo que es aún mejor: hidrata y lucha contra las manchas oscuras. Lo mismo ocurre con otros dos ingredientes tan esenciales como útiles en este sentido: el ácido hialurónico, que brinda una mayor humedad, elasticidad y una exfoliación suave, y el ácido glicólico.

Si tu piel se caracteriza por ser más madura, y por mostrarse también ligeramente envejecida, algún ingrediente con cualidades antioxidantes puede ser de mucha ayuda. Un ejemplo lo encontramos en la gayuba, o en el extracto de morera blanca y niacimida (vitamina B3), una maravillosa y única combinación que ha demostrado ser capaz de reducir la producción de melanina. 

¿Y si tienes la piel por lo general con una apariencia opaca y deslucida? En este caso, lo mejor es optar por un sérum antimanchas con efecto brillante y liso, unas cualidades que encontrarás sobre todo en aquellos sueros faciales que contengan principalmente ácido ferúlico y extracto de té verde.

En resumidas cuentas, a continuación te ofrecemos un breve resumen de las principales cualidades que nos ofrecen la mayoría de los ingredientes activos mencionados hasta el momento, para que en definitiva escojas aquel que mejor te convenga:

  • Vitamina C. Un sérum facial con vitamina C se convierte en un producto naturalmente excelente, que proporciona cualidades antienvejecimiento, ideal para disfrutar de un cutis más suave y uniforme. De hecho, se ha demostrado que la aplicación de vitamina C puede impedir la producción de melanina, por lo que puede conducir a una tez mucho más uniforme al ayudar a desvanecer las manchas oscuras.
  • Vitamina E. Nos encontramos ante otra vitamina sumamente interesante y útil en este sentido. Actúa fortaleciendo la barrera cutánea, de manera que la piel retiene agua mejor y se mantiene hidratada con mayor facilidad. Pero, sobre todo, destaca por sus cualidades altamente antioxidantes, lo que ayuda enormemente a la hora de prevenir y reducir al máximo el daño ocasionado por los radicales libres. Además, actúa aclarando las manchas oscuras en la cara, principalmente las causadas por el daño solar, puesto que sus cualidades de reparación de la piel se dirigen principalmente a estas áreas.
  • Ácido cítrico. Solemos confundir la vitamina C con el ácido cítrico, y esto se convierte en un completo error, puesto que esta vitamina es un compuesto que encontramos principalmente en los cítricos, pero en nada tiene que ver con el ácido cítrico en sí. De hecho, el ácido cítrico consiste en un ácido alfa-hidroxi, que actúa restaurando la piel, exfoliándola suavemente, lo que se traduce en que ayuda a mejorar la apariencia de los problemas relacionados con la pigmentación, así como las manchas oscuras en la piel. Puede trabajar en las capas externas, reparando la función de barrera, evitando por tanto que los rayos ultravioleta penetren en las áreas de ésta que comúnmente sufren fotodaños.
  • Retinol. Es un derivado de la vitamina A, de reconocida acción exfoliante. Especialmente si lo encontramos en un sérum antimanchas combinado con vitamina C, se convierte en la mejor combinación que existe a la hora de desvanecer las manchas oscuras, ya que es una mezcla altamente efectiva, gracias a que es una potente combinación de antioxidantes, que actúan disminuyendo y aclarando las manchas, pero sin irritar la piel.
  • Ácido salicílico. Consiste también en uno de los ingredientes antiinflamatorios más conocidos que existen. Y, particularmente, ayuda activamente a la hora de eliminar el exceso de grasa presente en los poros, por lo que puede ser de enorme ayuda a la hora de prevenir la formación de brotes de acné, y con ello, la aparición de manchas asociadas a estas lesiones de origen inflamatorio. Por otro lado, consiste en un exfoliante suave que renueva las células, actuando además como un limpiador tremendamente útil.
  • Ácido hialurónico. Posiblemente nos encontremos ante uno de los ingredientes que más popularidad ha conseguido en los últimos años. No hay duda que se convierte en una agente activo tremendamente hidratante, puesto que es capaz de retener hasta 1.000 veces su peso molecular en agua. O, lo que es lo mismo, penetra en la piel y une el agua a las células de la piel, infundiendo a todas las capas cutáneas una humedad enriquecedora y valiosa. Además, mejora la barrera lipídica, lo que significa que protege mejor la piel del daño causado tanto los rayos ultravioleta como por la contaminación ambiental, y que pueden producir una mayor cantidad de líneas finas, arrugas y manchas oscuras. 
  • Ácido glicólico. Se caracteriza por ser un alfa-hidroxiácido, derivado naturalmente de la caña de azúcar o de la remolacha azucarera, el cual es comúnmente utilizado en la realización de una exfoliación química de resistencia media. Es especialmente útil en caso de hiperpigmentación posinflamatoria, reduciendo o disminuyendo la apariencia de esos incómodos parches planos de color marrón oscuro.
  • Vitamina B3 (Niacinamida). Se convierte en un nutriente esencial cuya deficiencia puede contribuir a la aparición de determinados trastornos de la piel. Pero, a su vez, aplicado en forma de sérum, puede actuar minimizando tanto los problemas relacionados con el enrojecimiento como las manchas. En este sentido, algunos estudios han encontrado que concentraciones de vitamina B3 o niacinamida al 5 por ciento pueden ser de enorme utilidad a la hora de aclarar las manchas oscuras. Se cree que este beneficio puede deberse principalmente a que incide en una mayor producción de colágeno.
  • Ácido ferúlico. Consiste en un antioxidante de origen vegetal, obtenido a partir de diferentes alimentos, entre los que podemos mencionar sobre todo la avena, el arroz, el salvado o las semillas de manzana. Posee una elevada cantidad de antioxidantes útiles para combatir los radicales libres, y podría funcionar a la perfección cuando se combina en sérums y otros productos con vitamina C, al ayudar a estabilizarla al tiempo que aumenta su fotoprotección. Podría convertirse en un preventivo muy interesante en este sentido, puesto que esta combinación de antioxidantes de origen natural podrían reducir el riesgo de fotoenvejecimiento, y de ahí la formación de nuevas manchas oscuras.
  • Extracto de té verde. De origen cien por cien natural, y lleno de beneficios no solo para la salud interna, sino especialmente para la piel cuando es aplicado de forma tópica, ¿sabías que el té verde también podría ser de enorme utilidad a la hora de aclarar tanto las manchas oscuras como las diferentes imperfecciones de la piel? Es perfectamente suave con la piel, y puede ayudar incluso a la hora de reducir la inflamación. Todo ello gracias a su riqueza en diferentes compuestos antiinflamatorios, y sobre todo, a su elevado contenido en antioxidantes, entre los que destacan principalmente los polifenoles y las catequinas.

Obviamente, existen muchísimos más ingredientes activos que podríamos encontrar en un sérum facial,y que también podrían ser de enorme utilidad a la hora de luchar contra los problemas asociados con la hiperpigmentación, y de ahí con las molestias y antiestéticas manchas oscuras. Pero los que te hemos mencionado anteriormente suelen, dicho sea de paso, proporcionar algunos de los efectos más deseados e interesantes.

Cómo utilizar tu sérum facial antimanchas para maximizar sus resultados

Cuando nos referimos a la rutina de cuidado de la piel, tan importante es seguir los pasos adecuados, en su justo orden, como utilizar los productos más efectivos -o recomendados- en función de los diferentes objetivos o fines que deseemos conseguir. Y es que, en la rutina de belleza que podemos (y deberíamos) seguir diariamente, el orden de los factores sí que altera el producto. O, lo que es lo mismo, si no aplicamos los productos en el orden correcto, podríamos terminar arruinando muchos de sus efectos beneficiosos, y nuestra rutina se vería seriamente perjudicada.

Como coinciden en señalar todos los expertos de belleza, es de vital importancia aplicarnos los productos que utilicemos cada día en nuestra rutina de cuidado de la piel de la siguiente manera: de más líquido a más espeso, lo que dependerá en la mayoría de las ocasiones de la consistencia que tenga el producto. ¿Y sabes por qué esto es simplemente tan importante? Los productos más líquidos tienden a preparar la piel para los tratamientos más espesos, ayudando incluso a que estos puedan acabar actuando de forma más efectiva, y mejor.

Recuerda que los sérums faciales llegaron a la rutina de belleza de muchos hogares hace bien poco, por lo que muchas mujeres -y algunos hombres- han necesitado integrarlos en su régimen de belleza diario. Hasta poco antes de ese momento, lo habitual era utilizar primero un limpiador profundo con el que limpiar la piel en profundidad después de un día agotador y extenuante. Así, si por ejemplo te aplicaste a lo largo del día algún tipo de maquillaje o producto cosmético, podríamos beneficiarte muchísimo de la conocida como doble limpieza facial, y que consiste en la aplicación, primero, de un limpiador a base de aceite, eficaz para disolver el maquillaje, y acabar con algún limpiador de base acuosa, como por ejemplo podría ser el caso del agua micelar, el cual termina con el trabajo del primero, retirando los restos de cosméticos que hayan podido quedar.

Ahora le toca el turno al tónico facial, que prepara la piel para la aplicación posterior de nuestro sérum antimanchas favorito, o cualquier otro producto humectante, a la vez que actúan eliminando el exceso tanto de aceite como de suciedad más rebelde, o incluso los restos de maquillaje que hayan podido quedar en la cara después de haberla lavado y limpiado. Eso sí, el líquido tonificante no debe ser concebido como un reemplazo del limpiador, sino como un producto que puede incluso enriquecer todavía más la acción del sérum, al abordar una amplia variedad de diferentes problemas, como el acné, la sequedad, las manchas u otras señales del envejecimiento.

Y, efectivamente, después del tónico facial le llega el turno al sérum antimanchas. Para aplicarlo correctamente, debes hacerlo con la ayuda de la yema de los dedos, dando ligeras palmas, y luego alisándolo. No es conveniente masajear la piel sino dejar que la fórmula se absorba por sí sola. Eso sí, dado que el sérum facial se caracteriza por contener ingredientes activos altamente concentrados, no es necesario aplicarlo en exceso, ni mucho menos en grandes cantidades. Al contrario, bastará con usar apenas una cantidad estándar, similar al tamaño de un guisante. De esta forma, te garantizarás que toda la piel del rostro lo recibirá.

Finalmente, le llega el turno al corrector de los ojos (si utilizas), aceite facial si tienes la piel especialmente seca y deshidratada, y acabamos con la crema hidratante. Aunque dependiendo del momento en que apliquemos la rutina de cuidado de la piel, tendremos que finalizar aplicándolos un protector solar, o una crema hidratante con factor SPF. Evidentemente, si la rutina la seguimos por la mañana, es imprescindible aplicarnos el protector si luego vamos a salir a la calle.

En cualquier caso, en lo que se refiere a los momentos en los que deberíamos aplicarnos nuestro sérum facial antimanchas, y cuántas veces al día, la mayoría de expertos coinciden en señalar que, para aprovecharnos mejor de sus diferentes beneficios y propiedades, lo más recomendable es aplicarlo por la mañana, en la rutina de cuidado de la piel matutina, y por la noche, en nuestra rutina nocturna.



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