Cuando falla tu sistema | Trading de Futuros


Esta es una experiencia muy habitual: Lo que parecía que era un éxito seguro se convierte en un fracaso.

Si el sistema que sigo no funciona aprendo otro ¿verdad? Si parecía bueno, pero no lo es, busco uno que sí lo sea. Y en ese caso, lo estudio, práctico, logro resultados, pero cuando llega la hora de la verdad, y lo llevo a la práctica, pero vuelve a fallar. ¡Es una maldición! ¿Cómo puede ser? ¿He elegido dos sistemas “malos”, que no sirven para operar? No fallan las ganas así que vuelvo a la carga y aprendo un sistema nuevo, En esta ocasión redoblo mi esfuerzo y elijo con prudencia: observo los resultados, parecen prometedores, los verifico, y cuando estoy convencido me comprometo a aprenderlo y a hacer las prácticas necesarias. Cuando lo domino de arriba a abajo y resulta evidente que funciona, lo llevo a la práctica y, para mi asombro, vuelve a fallar.

¿Qué está pasando?¿Cómo puedo elegir sistemas tan malos? Y lo más asombroso ¿cómo puede ser que logre encontrarle sentido antes de aprenderlo, que luego consiga resultados aceptables en simulado, pero que falle al pasar a real?

Casi cualquier trader que conozcas te dirá que ha vivido esta experiencia repetida una y otra vez. Y algunos te dirán que siguen en ese proyecto de encontrar “un buen sistema”, y que siguen estudiando. Con cada nuevo concepto, teoría, modelo y sistema sienten que están más cerca del éxito ¿pero es realmente así? ¿Lo están? ¿Cuanto más  necesitan aprender?

Imagina que entras en un local en el que se celebra una fiesta, los invitados están hablando entre ellos en voz baja, de repente un grupo ser ríe con fuerza, y el grupo de al lado ve interrumpido su discurso, así que suben el tono de voz para que se pueda escuchar lo que dicen por encima de las risas. Otro grupo cercano, al notar que han subido el volumen, se ve impelido a levantar también el tono de voz. Si no lo hacen no escucharán lo que están comentando, y poco a poco todos los invitados van subiendo el tono de su voz, con lo que cada vez escuchan menos lo que dicen, y tienen que seguir subiendo el tono. Al final todo el mundo termina gritando por encima de las voces de sus vecinos.

¿Lo has vivido alguna vez? Al principio se podía hablar con tranquilidad, y al final aun con gritos apenas se entiende lo que se cuenta.

¿No será que, en el intento de solucionar un problema, se ha generado otro?

¿No será que en el intento de solucionar el problema de la falta de resultados se ha generado otro problema? Pregúntatelo. Si fuera un tema de conocimiento, ¿no deberías saber ya lo suficiente? Pregúntate también ¿cuánto más debes aprender?

Entiende que un problema mal planteado es de difícil solución.

Un hombre va al médico y le dice al doctor tocándose la muñeca “me duele aquí”, luego se toca la rodilla y dice “me duele aquí”, luego se toca la barbilla y dice “me duele aquí”. El doctor le examina y le dice “tiene el dedo roto”.

Si el problema que tienes como operador es de desempeño, no lo solucionaras con más conocimiento. Simplemente estás planteando mal el problema. Si no consigues el resultado que deseas puede ser que no se deba a que sabes, si no a que no haces lo adecuado, puede ser que no tengas un problema de falta de conocimiento, si no un problema de ejecución.

Y entiende que no vas a poder solucionar un problema de desempeño con más conocimiento. Son dos cosas distintas: por un lado saber, por otro lado saber hacer. Conocimiento y aplicación de ese conocimiento.

Debes librarte de esta trampa ¡ya! No sigas por ahí, por favor. Verifica si tu falta de resultados en la práctica se debe a que sabes, o a que no ejecutas correctamente. Porque si es un tema de ejecución NO lo podrás solucionar sabiendo más.

En cambio, si crees que es un tema de conocimiento te verás arrastrado a seguir coleccionando sistemas, modelos, y métodos. Pero puede ser que tu falta de resultados esté justo en este proceso acumulativo.

Para operar con éxito cualquier sistema, necesitas superar un umbral de desempeño. Es decir, debes ser capaz de aplicar el sistema con cierto grado de maestría. Esta maestría, este nivel de desempeño técnico llegará solamente después de determinado tiempo de práctica. La aplicación sostenida de un comportamiento, con el feedback correctivo adecuado, es lo que te permitirá cruzar ese umbral.

Si no logras resultados y cambias de sistema necesitarás acumular de nuevo el necesario tiempo de vuelo: nuevas distinciones adecuadas al nuevo sistema, nuevas observaciones, nuevas prácticas.

No es un tema de teoría, de conocimiento, del mundo de las ideas, es un tema de desempeño, de aplicación práctica, de conducta.

Generalmente no es que debas saber más, es que debes saber hacer mejor. Y saber hacer no se teoriza, no puedes lograr el desempeño con la imaginación. Por más que leas sobre el esquí, por más que entiendas conceptualmente qué debes hacer con el cuerpo, con los bastones, y con los hombros, para lograr un desempeño exitoso en una pista de “bumps” necesitas practicar. Una y otra vez, una y otra vez, y en cada práctica debes aplicar un sistema de feedback correctivo: en el caso del esquí tu cuerpo te va dando información, si lo haces así, te caes y tienes que levantarte de nuevo, si lo haces así no giras lo suficiente, y debes dar un mayor impulso, si lo haces de este modo t pasas y vuelcas, tu cuerpo te informa a cada momento y estás en disposición de volver a intentarlo. Tras determinado tiempo de práctica cruzas el umbral y puedes lograr una cierta competencia técnica.

Y con el trading no es distinto: necesitas aplicar un sistema el suficiente tiempo, obtener feedback adecuado, para hacer las modificaciones necesarias sobre tu desempeño, en el mismo sistema, hasta que logres el desempeño necesario.

Pero eso no sucederá si cambias de sistema antes de tiempo. Si te pones los esquíes y te caes, y lo dejas, y te dedicas  a la lucha grecorromana, y te abaten, y te aficionas al windsurf y caes al agua y lo dejas, si vas pasando de una actividad a otra ¿cuando se supone que desarrollarás la competencia ejecutiva?

Y si aprendes un sistema y pierdes, y aprendes otro y pierdes, y otro más y pierdes ¿cuando se supone que lograrás ser consistente?

En el intento de solucionar un problema creas otro. ¿Cómo vas a solucionar un problema de desempeño con más conocimiento? Son dos niveles diferentes.

Como sea que el conocimiento potencial que podemos adquirir es casi ilimitado, la trampa del conocimiento parece infinita: por más que aprendas siempre te quedarán muchas más cosas por aprender. Por ahí no hay salida. Si estás en esta situación para. Cuando te encuentres en un agujero debes dejar de cavar. La salida está en otra dirección.

La pregunta adecuada es: ¿cuanto es lo mínimo que necesitas aprender? 

Elige un sistema que tenga sentido para ti, y céntrate en tu desempeño práctico. Y si no logras el tipo de resultados que buscas. ¡para! Pregúntate ¿está fallando el sistema? O  ¿estoy fallando yo? ¿Es lo que sé? o ¿lo que sé hacer?

Hemos dicho que, para evaluar el precio que hay que pagar podemos atender a tres variables:

  1. Capacidad ejecutiva.
  2. Recursos en tiempo y dinero.
  3. Marco mental.

La capacidad ejecutiva tiene dos dimensiones:

  • Conocimiento.
  • Ejecución práctica.

El conocimiento no suele ser el problema, aunque lo parezca. En cambio, en la ejecución de dicho conocimiento suele haber mucho por hacer.

Podría ser que no estuviera aplicando el sistema en la forma adecuada, aunque te lo pareciera, podría ser que incluyeras modificaciones aparentemente inocentes, que no tuvieras en cuenta elementos fundamentales, que pusieras tu esfuerzo en algo que no lo merece y descuidaras otras variables.

Por ejemplo, en muchas ocasiones los aspirantes a trader, creen que el elemento clave es determinar el punto de entrada, yo creo que hay factores mucho más importantes, por ejemplo la política de money management, la gestión de las salidas, o la creación de contexto.

Con una buena generación de contexto casi cualquier sistema, mediocremente ejecutado dará resultados positivos, pero con un mal contexto, casi cualquier sistema bien ejecutado arrojará resultados negativos.

Cuando digo que la clave está en el entrenamiento y no en el sistema, quiero señalar la importancia del feedback. Es decir, para poder saber si lo haces bien debes obtener información de calidad sobre qué tal lo haces ahora. Si crees que ya lo estás haciendo bien pero lo estás haciendo mal, estás condenado. Pero si lo haces mal y te das cuenta estás en disposición de hacerlo diferente. Por esto es tan importante que estés en condiciones de evaluar qué tal lo estás haciendo, eso te permite adaptarte y mejorar.

El entrenamiento es la parte de tu aprendizaje que se centra en el feedback: estos son tus fallos, y debes eliminarlos. Si lo logras avanzar al siguiente nivel y pules otros aspectos, y luego otros, hasta lograr el desempeño necesario y cruzar el umbral.

Pero ¿cómo vas a hacer eso si estás constantemente en la dimensión del conocimiento? La clave es la ejecución no la teoría, la práctica, no los modelos. Aplicas, mides, analizas, corriges, aplicas de nuevo, mides de nuevo, analizas de nuevo Ese es el círculo del feedback.

Una vez aprendas un sistema el foco debes ponerlo en tu entrenamiento: cómo mides, cómo analizas, cómo corriges.

Cuando antes te libres de la trampa del conocimiento antes podrás poner tu esfuerzo en la ejecución y antes lograrás cruzas el umbral.

En el próximo vídeo nos centraremos en evaluar los recursos que necesitas para operar con éxito. Específicamente el tiempo que deberás invertir y el dinero con el que debes contar. Veremos que estas variables dependen del sistema que elijas, qué podemos hacer una aproximación bottom up, y hablaremos de las opciones de financiación que están disponibles.

Mientras tanto recuerda que si quieres, tú serás trader.



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