Consejos para el cuidado de la piel a los 50


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A medida que vamos cumpliendo años, lo más común es que tendamos a preocuparnos más a la hora cuidar nuestra piel lo máximo posible. ¿Lo ideal? Empezar con la rutina tanto de cuidado como de belleza desde bien temprano, cuando de hecho aún no han empezado a aparecer los síntomas más típicos y comunes del envejecimiento. No obstante, la realidad suele ser bien distinta, dado que en la mayoría de las ocasiones no comenzamos a aplicarnos cremas hidratantes y nutritivas hasta el momento en el que aparecen las primeras líneas de expresión, y también las primeras arrugas (a no ser, claro está, que surja algún tipo de problema cutáneo, como por ejemplo piel seca o agrietada).

De hecho, tal y como opinan la mayoría de expertos, cuando tendemos a comenzar a cuidarnos la piel desde bien temprano, en muchas ocasiones es más sencillo conseguir que los primeros síntomas comunes del envejecimiento no sean tan evidentes. Es más, es especialmente útil a la hora de prevenir el envejecimiento prematuro

Consejos para el cuidado de la piel a los 50

No obstante, la realidad es que cada vez que envejecemos pasando a una nueva década, es necesario cambiar las rutinas de cuidado de la piel, con el fin de responder mucho mejor a los desafíos tanto internos como ambientales que empezarán a surgir poco a poco.

Además, no solo es necesario seguir una rutina diaria de cuidado de la piel. También es imprescindible protegerla debidamente cada vez que salimos a la calle, y particularmente, cada vez que vayamos a tomar el sol a la playa o la piscina. Y es que, como posiblemente sepas, uno de los principales enemigos de la piel, y además culpable del envejecimiento prematuro del mismo, es el sol, y más concretamente la acción de los rayos ultravioleta.

No obstante, llegados a este punto, es muy común que te hagas la siguiente pregunta: ¿cómo debería ser el régimen de cuidado de la piel a seguir a los 50 años de edad? ¿Cambia en algo, en comparación al régimen o a la rutina que deberíamos seguir a los 20, 30 o 40 años?

Empezando por el principio. Los cambios hormonales y su efecto sobre la piel

Aunque es común que, a medida que vayamos cumpliendo años, nuestra piel se resiente al igual que se suele resentir nuestro cuerpo en general, muchos expertos coinciden en señalar la barrera de los 39-45 años como el momento en el que estos cambios se hacen muchísimo más evidentes.

En el caso de las mujeres, de hecho, los cambios hormonales que habitualmente ocurren durante el embarazo, y posteriormente con la llegada de la menopausia, suelen influir muchísimo. Es más, la mayoría de estos cambios pueden tener un enorme impacto en la piel, algo sobre lo que muchas mujeres no son del todo conscientes. Así, las hormonas (más concretamente, la falta de éstas) introducen la mayoría de los cambios físicos relacionados directamente con la piel.

Podemos poner un ejemplo sencillo. El estrógeno es una hormona útil para mantener la función de “barrera” de la piel, manteniéndola más robusta, reteniendo la humedad y promoviendo la síntesis saludable de colágeno.

Sin embargo, cuando sus niveles disminuyen, también lo suele hacer la capacidad de la piel para poder retener agua. El resultado es más que evidente: la piel tiende a volverse deshidratada, más seca, lo que no ayuda demasiado a que la piel disminuya su producción de aceite o sebo, a medida que se va envejeciendo, y se van cumpliendo años. Es decir, la piel pierde su capacidad natural de recuperación, y su aspecto juvenil, y se irrita con mayor facilidad.

Por otro lado, tanto la síntesis del colágeno como el recambio celular normal tienden a estancarse, haciendo que la piel no solo se muestre mucho más cansada, sino también opaca.

La solución: Por suerte, el régimen de cuidado de la piel que se puede seguir a partir de esta edad tiende a ayudar muchísimo. ¿Lo más aconsejable? Como conoceremos de forma detallada a lo largo de los siguientes apartados, es fundamental utilizar productos hidratantes por la mañana, y por la noche productos útiles para limpiar la piel. De ahí que sea especialmente importante encontrar los mejores productos antienvejecimiento, con ingredientes que funcionen mejor en las pieles maduras, así como alterar los distintos regímenes tanto matutinos como vespertinos, en consecuencia. 

En este sentido, es mucho más recomendable utilizar cremas y serums más ricos, con cualidades emolientes, útiles no solo para hidratar la piel, sino para calmarla, protegerla e iluminarla. Y, como veremos detalladamente en un futuro apartado, los mejores humectantes serán aquellos que contengan aceites y ceramidas útiles para ayudar a reponer la barrera lipídica natural de la piel.

No te pierdas: Mejores cremas antiarrugas para mujeres de 50 años

La importancia de rehidratarse la piel

Con la pérdida de muchas de las cualidades protectoras ofrecidas por los estrógenos también se produce cierto desequilibrio con la testosterona, una hormona habitualmente relacionada con el sexo masculino, pero que las mujeres también tienen, aunque en menor cantidad. Esto ocasiona que la piel carezca de la hidratación necesaria, por lo que suele mostrarse una textura reseca.

Con el fin de tratar esta sequedad, y ayudar además que la piel sea capaz de retener una mayor cantida dde humedad, es necesario buscar fórmulas que incluyan algunos ingredientes útiles en este sentido, como el ácido hialurónico, manteca de karité, glicerina y ceramidas.

Cuidado con la mayor sensibilidad de la piel

Independientemente del tipo de piel que hayas tenido a lo largo de la vida, lo más común es que ésta tienda a volverse más sensible a partir de los 50 años. Y, nuevamente, el motivo lo encontramos en las hormonas, las cuales también afectan a la capacidad de la piel para recuperarse del enrojecimiento, dado que los vasos sanguíneos comienzan a perder su capacidad para volver a contraerse co nnormalidad, por lo que es más común experimentar la dilatación de los capilares.

Esto significa que es mucho más común que la piel sensible se vuelva enrojecida, y que además este síntoma permanezca por un mayor período de tiempo. Como resultado, es posible que la crema hidratante que has estado utilizando durante años, y que tan bien funcionaba, ahora acabe por causar irritación, picor y quemazón.

Si esto ocurre, lo ideal es sustituir la crema hidratante común por alguna especialmente concebida para pieles sensibles, como por ejemplo podría ser el caso de la crema facial con áloe vera desarrollada por Nezeni Cosmetics. Y es que el áloe vera proporciona cualidades calmantes, antiirritantes, humectantes y suavizantes, especialmente útiles y beneficiosas en este sentido.

¿Y cómo saber si tienes la piel sensible? Muy sencillo: si se muestra habitualmente enrojecida, irritada o deshidratada, lo más probable es que tu piel haya acabado por volverse así, aún cuando antes fuera normal o incluso grasa.

Duerme y descansa debidamente

No hay nada peor para el envejecimiento prematuro que el estrés, especialmente si es prolongado, la ansiedad y dormir poco o mal. Y no solo porque nuestro rostro pueda acabar mostrándose cansado a la larga, ni porque surjan incómodas ojeras y bolsas bajo los ojos. El cansancio, sobre todo si se mantiene en el tiempo, puede acabar afectando a nuestra salud en general, y la piel es una de las principales afectadas, volviéndose de hecho una de las más evidentes.

Además, existen algunos consejos útiles que, según los expertos, pueden acabar siendo de enorme ayuda en este sentido. Y es que no solo es recomendable dormir y descansar bien, sino hacerlo boca arriba, puesto que hacerlo de lado, o boca abajo, aumenta el riesgo de que surjan las conocidas como “arrugas de sueño”.

¿Sabías que el estrés suele ser una causa habitual de envejecimiento prematuro? Además de descansar correctamente, practicar algún tipo de ejercicio o método relajante es igualmente fundamental, puesto que ayudará a reducir los altos niveles de estrés y ansiedad, y te ayudará a disfrutar de una mente muchísimo más calmada y relajada. Tu piel, de hecho, te lo agradecerá (y también tus ojeras).

Cuidado con dejarte el maquillaje antes de acostarte

Lo cierto es que nos encontramos ante un consejo de belleza que no solo es aconsejable seguir a partir de los 50 años, sino prácticamente a cualquier edad, incluso cuando aún eres bastante joven, y todavía -de hecho- no has empezado con ningún tipo de rutina de cuidado de la piel.

Quizá sea posible que, después de un día ajetreado, o incluso luego de una noche de diversión, llegues a casa a altas horas de la madrugada, y fruto del cansancio, directamente te cambies de ropa, te asees un poco y te acuestes, dejándote el maquillaje en el rostro (o, al menos, la mayoría). En realidad se trata de un grave error, puesto que irse a la cama con el maquillaje puesto acabará obstruyendo los poros, y el rostro no solo se verá sucio, sino que también se mostrará hinchado a la mañana siguiente.

Por suerte, solucionarlo es verdaderamente sencillo y fácil. Solo tienes que limpiarte el maquillaje y la contaminación propia del día antes de irte a la cama. Esto ayudará no solo a disfrutar de una piel mucho más limpia, sino que es especialmente útil para reducir al máximo el riesgo de irritación, lo que puede acabar envejeciendo la piel de manera prematura, además de irritarla.

Cuidado de la piel mayor

Sigue una dieta lo más saludable posible

Cumplidos los 50 años es muy probable que ya sepas la importancia que, para el cuidado y la salud de la piel tiene el mantenimiento de una dieta nutritiva y saludable. Ciertos alimentos son excelentes para mejorar tanto la elasticidad como el brillo natural de la piel, y además, proporcionan nutrientes esenciales para su cuidado.

Es el caso de alimentos coloridos como las verduras de hojas verdes y las bayas (y frutos rojos), especialmente ricos en antioxidantes naturales. Los cereales y granos integrales también son interesantes por su riqueza en vitaminas y minerales. Mientras que los alimentos ricos en ácidos grasos, como las nueces, las semillas o el pescado azul, proporcionan una mejora tanto del tono como de la textura de la piel.

Mantente alejada del sol

Tanto la Academia Estadounidense de Dermatología, como la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), recomiendan la protección solar como la base principal para cualquier rutina de cuidado de la piel.

¿Sabías que el sol se convierte en una de las principales causas del envejecimiento prematuro? Por este motivo, y a la hora de reducir el riesgo de cáncer cutáneo, es fundamental tomar precauciones para evitar el daño solar y el cáncer de piel. ¿La clave? Mantenerse alejada del sol tanto como se pueda, y en caso de acudir a la playa o a la piscina, utilizar protector solar.

De acuerdo a los expertos, si vamos a estar fuera de casa por un período de tiempo prolongado, y no es posible evitar el sol, es fundamental utilizar ropa protectora adecuada contra el sol, la cual es capaz de bloquear los rayos UV. No obstante, en caso de pasar un día en el campo, o en la playa, es fundamental el uso del protector solar, renovándolo cada cierto tiempo.

Descubre: La mejor Rutina de Cuidado de la Piel a los 50 años

¿Qué ingredientes y compuestos deben contener los productos de belleza a partir de ahora?

Además de los productos con agentes hidratantes, también es necesario que contengan una serie de ingredientes útiles para cuidar la piel a partir de los 50 años de edad, que sean evidentemente adecuados para reducir la inflamación, la sensibilidad y el enrojecimiento, y proporcionen un extra tanto de hidratación como de humedad:

  • Agentes hidratantes. A partir de los 50 años de edad, no hay duda que la hidratación de la piel es tan clave como fundamental. En esta ocasión, lo ideal es buscar humectantes ricos en aceites y ceramidas, dado que son útiles para reponer la barrera lipídica natural de la piel, que se ha ido perdiendo como consecuencia de la disminución de hormonas esenciales en este sentido, como por ejemplo es el caso de los estrógenos.
  • Retinol y retinoides. Mientras que los pruductos de retinol se pueden comprar libremente (es decir, son de venta libre), no ocurre lo mismo con los productos con retinoides (dado que requieren receta). Tanto unos como otros son interesantes para ayudar a contrarrestar la piel opaca, ayudando además a aumentar la producción de colágeno.
  • Factores de crecimiento. Son proteínas naturales que forman parte del colágeno, y que en definitiva son fabricadas por todo tipo de células con el fin de mantener la piel lo más saludable posible. Efectivamente, en el cuidado de la piel, este tipo de proteínas -o factores de crecimiento- son igualmente útiles, dado que mejoran la síntesis de colágeno, engrosando la piel y disminuyendo las líneas de expresión.

Tampoco podemos olvidarnos de las enzimas útiles para reparar el ADN, dado que, para cuando hemos cumplido los 50 años de edad, las células de nuestra piel han ido acumulando varias décadas de daño en el ADN, mientras que sus enzimas reparadoras naturales (las cuales, por ejemplo, nos protegen de la acción negativa de los radicales libres o los rayos solares) han disminuido. 

Algunos tratamientos estéticos de enorme utilidad ahora

Como puedes imaginar, el proceso de envejecimiento que ya empezó a hacerse más evidente a partir de los 35-40 años de edad, continúa una década más. Pero la menopausia, como opinan y coinciden en señalar muchos expertos, puede amplificar sus señales todavía más para las mujeres. Los cambios en los niveles de estrógeno ocasiona una pérdida de colágeno, lo que hace que la piel se vuelva seca. Además, la pérdida de colágeno sobre la que ya te hemos hablado conduce a la aparición de la flacidez en zonas tremendamente comunes, como alrededor de los ojos y la zona de la mandíbula.

Dermarolling

Conocido también bajo el nombre de terapia de inducción de colágeno, consiste en un procedimiento cosmético en el que se insertan miles de pequeñas agujas en la superficie de la piel, a través de un dispositivo diseñado de tal manera que rueda por la piel.

Funciona de forma muy sencilla y simple, dado que crea o genera una serie de heridas microscópicas que inducen e inciden en la producción tanto de colágeno como de elastina. Dado que el colágeno es la proteína responsable de mantener unido la piel y el tejido conectivo, nos ayuda a mantenernos más joven. De hecho, ¿sabías que a partir de los 20 años de edad la producción de colágeno se ralentiza? Los expertos coinciden en señalar que, cada año a partir de entonces, la producción tiende a ralentizarse alrededor de un 1 por ciento por año. De forma que, en definitiva, ello se traduce en algo que tarde o temprano acabamos temiendo todos: envejecimiento.

A pesar de que el hecho de utilizar agujas pequeñísimas, y de que el procedimiento funcione creando o generando microlesiones de pequeño tamaño, la realidad es que es mínimamente invasivo. Además, la persona puede continuar casi inmediatamente con su vida y sus quehaceres diarios, dado que requiere poco o prácticamente ningún tipo de inactividad. Eso sí, es necesario tener en cuenta algo fundamental: cuanto mayor sea el tamaño de las agujas más profundas será la harina, por lo que al final el tiempo de recuperación será evidentemente mayor.

De acuerdo a los especialistas, el dermarolling proporciona diferentes beneficios, entre los que se encuentran: reducción de arrugas, reducción de estrías, reducción tanto de cicatrices causadas por el acné como la propia decoloración de la piel (natural o causada por el sol), aumento del grosor de la piel, ayuda en el rejuvenecimiento facial y, además, permite que los productos que se apliquen de forma tópica sean mejor absorbidos.

Aunque es posible optar por un derma-roller casero, ya que este dispositivo -evidentemente el no profesional- está disponible para su compra y uso doméstico, lo más recomendable es optar porque un dermatólogo o un experto en belleza lo lleve a cabo.

No obstante, en caso de que prefieras probar a comprarlo, y a usarlo tu misma, a continuación te explicamos cómo puedes hacerlo:

Paso 1: Desinfecta el rodillo

Es un paso fundamental, en especial a la hora de evitar problemas de infecciones innecesarios. Para ello, simplemente tienes que desinfectar el rodillo dejándolo remojar en una solución de 70 por ciento de alcohol isopropílico durante al menos 10 minutos (bastará entre 5 a 10 minutos como mucho).

Paso 2: Lávate la cara

Con la ayuda de un limpiador suave (que contenga un pH equilibrado), límpiate el rostro a fondo. De esta forma conseguirás que el tratamiento de dermarolling casero sea muchísimo más efectivo. 

Eso sí, en caso de que vayas a utilizar un rodillo con agujas de más de 0.5 mm, es también necesario limpiarte la cara con alcohol isopropílico al 70 por ciento, antes de empezar con el procedimiento.

Paso 3: Si es necesario, aplícate un poco de crema anestética

Este paso dependerá directamente de cuál sea tu tolerancia al dolor. Si tiende a ser baja, y sueles sentir bastantes molestias, es posible que necesites aplicarte un poco de crema anestésica.

Aún cuando no sientas mucha molestia o dolor, es muy probable que prefieras aplicártela igualmente, en particular para no sentir ningún tipo de molestia.

No obstante, si usas una crema anestética es de vital importancia seguir las instrucciones proporcionadas por el fabricante. También es esencial asegurarse de que la zona del rostro donde te lo vayas a aplicar se encuentre perfecta y completamente limpia. 

Paso 4: El momento de utilizar tu rodillo

La técnica que sigas es de vital importancia a la hora de conseguir los resultados esperados. Y de acuerdo a los expertos, lo ideal es dividir tu cara en secciones, lo que ayudará a facilitar el proceso. Lo recomendable es dividir la cara en dos, con una línea que vaya desde la frente al mentón, pasando por la nariz de manera vertical, y luego dividirla con otra línea (esta vez horizontal), a la altura de las cejas.

Es imprescindible evitar rodar por la zona situada alrededor de los ojos, puesto que es un área bastante sensible.

A la hora de usar el rodillo, es aconsejable rodar en una sola dirección entre 7 a 8 veces, dependiendo tanto de la sensibilidad como de la tolerancia que tenga tu piel. También es adecuado levantar el rodillo después de cada pasada, en lugar de continuar dejándolo directamente sobre la piel. Es decir: rodar en una única dirección, levantar el rodillo, y volver a repetir nuevamente.

Una vez hayas rodado el dispositivo entre 7 a 8 veces, ajústalo ligeramente y repite el proceso. Así hasta que hayas cubierto toda la sección de la piel que estés tratando.

Después de rodar en una dirección, es hora de volver -de nuevo- sobre el área que acabas de pasar, repitiendo el proceso esta vez en dirección perpendicular. Básicamente, al final de todo el procedimiento, deberías haber utilizado el dispositivo sobre cada área entre 13 a 16 veces, lo que significa que entre 7 a 8 han sido de forma horizontal, y entre 7 a 8 de manera vertical.

Paso 5: Lávate la cara con agua

Una vez que hayas acabado con el uso del rodillo, enjuágate el rostro únicamente con agua tibia. Es fundamental evitar tanto el agua fría como el agua caliente (sobre todo para reducir al máximo el daño que se pueda producir).

Paso 6: Limpia el rodillo y desinféctalo

Limpia el rodillo con un poco de jabón. Lo mejor es crear una combinación de agua jabonosa en un recipiente o cuenco de plástico, y agítalo vigorosamente alrededor del rodillo. ¿Y por qué es necesario el uso del jabón en lugar de alcohol? Muy sencillo: el alcohol no es capaz de disolver el total de las proteínas que se encuentran en la piel y en la sangre, y que se han acumulado en el rodillo.

Una vez hecho esto, es conveniente desinfectar el rodillo dejándolo en remojo en alcohol isopropílico al 70 por ciento, durante al menos 10 minutos. 

Paso final: Continúa con tu rutina de cuidado de la piel

Simplemente después de aplicarte el tratamiento es fundamental continuar con el resto de tu rutina básica de cuidado de la piel. No obstante, no es recomendable utilizar un exfoliante químico o determinados productos que contengan algunos ingredientes activos, como el ácido salicílico o el peróxido de benzoilo.

Microneedling

Consiste en un procedimiento de dermaroller en el que se utilizan agujas de pequeño tamaño con las que se pincha la piel para permitir así que se genere nuevo colágeno y un nuevo tejido de la piel, ayudando a que se forme una piel muchísimo más suave, firme y tonificada.

Se trata de un procedimiento cosmético mínimamente invasivo que se utiliza especialmente para tratar distintos problemas de la piel, ayudando a reducir las estrías y la aparición de cicatrices causadas por el acné. Pero, en esta ocasión, nos interesa especialmente su uso en determinados tratamientos antienvejecimiento, con el fin de reducir o disminuir al máximo las manchas solares.

Se considera eficaz a la hora de conseguir una piel muchísimo más suave, firme, rejuvenecida y brillante. Además, también es interesante para reducir cicatrices menores, especialmente las relacionadas con las heridas y el acné. Se convierte, por tanto, en una opción muy útil para quienes desean luchar contra el envejecimiento.

Láser Fraxel

El Fraxel consiste en un tratamiento con láser que se utiliza especialmente a la hora de disminuir las arrugas y las líneas finas de expresión, además de renovar la superficie de la piel, con lo que conseguimos una apariencia muchísimo más juvenil, y un brillo algo más fresco. También se utiliza para los problemas relacionados con la pigmentación (por ejemplo, las manchas de la edad), y para la cicatrización del acné.

De acuerdo a los expertos, este tratamiento es ideal para prácticamente cualquier persona con edades comprendidas entre los 25 y los 60 años de edad, especialmente si desean mejorar la textura de su piel con el fin de suavizar las líneas finas de expresión, curar cicatrices traumáticas (es decir, las ocasionadas por quemaduras, lesiones y cicatrices quirúrgicas), disminuir las cicatrices causadas por el acné y reducir las estrías.

Además, también es muy interesante a la hora de conseguir equilibrar el tono desigual de la piel (esto es, problemas de hiperpigmentación), al ayudar a aclarar las manchas tanto de la edad como las manchas de color marrón causadas por la acción negativa de los rayos ultravioleta.

Eso sí, aún cuando cualquier persona pueda someterse a este tratamiento, no es tan recomendable para quienes tienen problemas activos de la piel, como rosácea, acné o eccema, y tampoco para quienes tienen la piel sensible.

Por otro lado, aún cuando es un tratamiento útil para aclarar las manchas de la edad, quienes tienen tonos de piel oscuros podría ser más interesante evitar los tratamientos con láser de acción más agresiva, dado que pueden acabar causando todavía más problemas de pigmentación.

¿Y cómo funciona este láser? Básicamente tienden a generar una serie de microlesiones que forman una especie de patrón de luz de rejilla, puesto que el rayo láser se termina dividiendo en muchos rayos pequeños. Genera una serie de microlesiones específicas, desencadenando una reacción útil para la curación, pero sin que la piel se dañe. Podríamos decir que actúa de la misma manera que lo haría el dermarolling, ayudando a que la piel sea capaz de generar nuevo colágeno.

Dermaroller

Cómo rejuvenecer el rostro después de los 50 años

A la hora de rejuvenecer la piel del rostro, con independencia de la edad que tengamos, es de vital importancia mantener una rutina de cuidado de la misma prácticamente diaria. O, al menos, intentar llevarla a cabo de forma regular cada dos días, o cada semana. Esto, de hecho, es aún más destacado a partir de los 45-50 años de edad, cuando la llegada de la menopausia (como consecuencia de los cambios hormonales) influye notable y directamente en el estado de la piel.

De hecho, como ya te hemos comentado, aún cuando a lo largo de tu vida hayas tenido la piel normal -con algunos momentos en los que puede volverse momentáneamente seca como consecuencia de los cambios estacionales-, lo más normal es que a partir de la menopausia (y a medida que seguimos cumpliendo años), la piel se torne seca o muy reseca. Por lo que la hidratación es, cuanto menos, tan fundamental como imprescindible.

No hay duda que, a la hora de cumplir con el tratamiento hidratante, lo mejor para no olvidarnos es seguir la rutina de cuidado de la piel diariamente. De esta manera, a la vez que nos limpiamos la piel en profundidad, aplicamos el sérum o el tóner, y la exfoliamos de vez en cuando, también nos aplicaremos la crema hidratante y el humectante. Así, nunca nos olvidaremos de este paso tan esencial.

Para ayudarte en el proceso, a continuación te ofrecemos algunos consejos que te serán de mucha ayuda:

  • No te saltes el cuidado de la piel, diariamente o, al menos, con cierta regularidad. Aún cuando la mayoría de cremas y productos tópicos únicamente ayudan a rellenar y a suavizar las líneas de expresión y las arrugas propias de la edad ligera y suavemente, proporcionar a la piel el cuidado diario que tanto necesita es de enorme utilidad a la hora de disfrutar de un rostro mucho más hidratado, iluminado, brillante y ¿por qué no? más joven. Aunque los rellenos sean temporales y visuales, una crema hidratante es ideal para humectar la piel en profundidad, ayudando a retener la humedad al máximo.
  • Opta por fórmulas a base de aceite. Ahora, más que nunca, las cremas formuladas principalmente a base de aceite brindan el cuidado que la piel necesita. Basta solo con aplicarte unas cuantas gotas, mezclándola con tu humectante habitual, y aumentar -eso sí- la cantidad en invierno. Son útiles para relajar y nutrir la piel. Y, además, están repletos de antioxidantes adicionales. Eso sí, para conseguir un efecto muchísimo más específico, es más aconsejable masajear el producto en cuestión hacia arriba, a lo largo de las líneas de la nariz hacia la boca, y a lo largo de las líneas de la frente. Por otro lado, recuerda que los limpiadores a base de aceite pueden ser menos astringentes con la piel seca, por lo que puedes utilizarlos para sustituir el jabón o los lavados con espuma.
  • Céntrate principalmente en la zona de los labios y los ojos. Si no lo has hecho antes, este es el mejor momento para empezar a utilizar una crema específicamente concebida -y diseñada- para la zona de los ojos. Aún cuando puedes considerarlo como un gasto más (puesto que suelen ser productos por lo general más caros al estar llenos de ingredientes activos que trabajan directamente en esta área), son tremendamente interesantes al ayudar a aumentar la circulación y/o reducir las bolsas que aparecen debajo de los ojos. Tampoco debes olvidarte de la zona de los labios, donde la piel tiende a ser más delgada. Ahora más que nunca se seca con mayor facilidad, dado que se estira constantemente. ¿Lo mejor? Optar igualmente por un bálsamo labial que actúe tanto como hidratante, como protector.
  • No te olvides nunca del protector solar. Independientemente de la época del año en la que nos encontremos, cada vez que vamos a salir de casa es esencial proteger nuestra piel con un protector solar adecuado. Esto significa que debemos utilizarlo todos los días, ya sea invierno o verano, incluso aunque el cielo esté nublado y no se vea el sol por ningún lado. Se sabe que apenas 25 minutos al sol sin la debida protección reduce los niveles de vitamina C, lo que si se une a la utilización de cremas faciales con retinol, puede terminar causando una mayor sensibilidad al sol (temporal). Como opinan la mayoría de dermatólogos, cuanto antes se empiece a utilizar un protector solar con al menos un Factor de Protección Solar (FPS o SPF) de 30, más prevendremos el envejecimiento de la piel, puesto que los rayos ultravioleta disminuye la síntesis de colágeno y aumenta su descomposición. Si es posible, lo mejor es optar directamente por un protector solar con un íncide de protección de 50.

Algunos errores comunes que debes evitar siempre

Además de seguir una rutina de belleza adecuada a partir de los 50 años, también es necesario prestar especial atención a algunos de los errores más comunes que se suelen cometer, y que arruinarían cualquier tipo de rutina que sigas. Presta atención:

  • Utilizar el mismo humectante por la mañana y por la noche. No es aconsejable saltarse el protector solar durante el día, incluso aunque el cielo esté nublado, llueva, haga frío o simplemente no haya ni rastro del sol. No hay duda que una opción interesante es la de utilizar, diariamente, una crema hidratante con amplio espectro, a ser posible de al menos FPS 30, lo que evitará que los rayos UVA influyan directamente en la salud de nuestra piel. Este tipo de productos han sido especialmente diseñados para ser utilizados debajo del maquillaje, por lo que no son grasosos y presentan una textura ligera. No obstante, es evidente que por la noche no es necesario utilizar la misma crema que por el día, especialmente si dispone de la acción protectora solar. Aunque usarla no supondrá ningún problema, no estarás disfrutando de otras cremas, especialmente diseñadas para su uso nocturno, que contendrá una serie de ingredientes específicamente utilizados con el fin de ayudar a reparar la piel.
  • Los productos maquillantes con FPS no siempre son buenos sustitutos del protector solar. Algunos humectantes con color, cremas y bases de maquillaje suelen venir con protección FPS 30. Aunque estos productos son útiles cuando vas a salir a la calle, y evidentemente no vas a tomar el sol, es muy común no aplicarte el maquillaje con la misma minuciosidad a como te aplicarías la crema hidratante o el propio protector solar. Por lo que si vas a permanecer al aire libre durante demasiado tiempo, o vas a estar expuesta al sol durante un período prolongado, lo ideal es aplicarte un protector solar de textura ligera con una protección FPS de al menos 30. La clave está en aplicártelo correctamente, con una capa de al menos 2 milímetros por cada metro cuadrado de piel, y sin dejarte ninguna zona. Tampoco te olvides de áreas igualmente sensibles, como la zona de detrás de las orejas o el cuello. ¿Sabías que los labios también pueden quemarse? Utilizar un bálsamo protector labial es igualmente aconsejable.
  • Usar productos poco adecuados. Aún cuando utilizaras algunos productos que anteriormente te ofrecían buenos resultados, una vez se hayan cumplido los 50 años lo mejor es evitarlos, ya que podrían simplemente no ser tan adecuados con la piel que tienes ahora. Es el caso, por ejemplo, de los exfoliantes con una composición más dura, dado que pueden eliminar el aceite que existe en la piel, aumentar la sequedad y aumentar el riesgo de irritación, sobre todo cuando además te lo aplicas de forma agresiva, frotándolo y frotándolo sobre la piel. A esta edad lo más aconsejable es sustituirlos por exfoliantes suaves, que incluso puedes hacer fácilmente en casa con ingredientes cien por cien naturales. También se deben evitar las lociones que contengan alcohol, sustituyéndolos por cremas y ungüentos con cualidades humectantes, con mayor contenido de aceite. Esto es aún más importante si tu piel tiende a ser seca o sensible, puesto que puede irritarse todavía más, secarse y enrojecerse.
  • Evita la exposición solar sin la debida protección. Siempre que se vaya a tomar el sol, independientemente de la edad que se tenga, es de vital importancia hacerlo con la debida protección. Dado que el daño es acumulativo, incluso a los 50 años aún sigue siendo de vital importancia proteger la piel de los dañinos rayos ultravioleta, ya que el riesgo de cáncer de piel, precisamente por esa acumulación del daño, es mucho mayor. ¿Lo más aconsejable? Usar siempre un protector solar con un Factor de Protección recomendado según tu fototipo de piel, con al menos un FPS de 30. Por otro lado, especialmente si tomas el sol en la playa o en la piscina, es fundamental volvértelo a aplicar de nuevo cada vez que sudes o te mojes en el agua, o al menos cada 2 horas. También es imprescindible aplicarte el protector al menos 30 minutos antes de salir de casa, puesto que es el tiempo que habitualmente toma el protector para penetrar y llegar hasta las capas más profundas de la piel, proporcionando así el mayor efecto de protección posible.
  • Cuidado con la exposición excesiva al frío y al viento. No hay nada peor para la piel que las temperaturas frías, así como los días ventosos. ¿Por qué? Muy sencillo: son dos condiciones climáticas que tienden a secar y a irritar la piel, sobre todo a partir de los 50 años. A ello se le unen los cambios de temperatura tan comunes en invierno, cuando lo habitual es que en la calle haya muchísimo frío, y en el interior de nuestras casas haya calor como consecuencia del uso de calefactores. Esto ocasiona cierto desequilibrio que puede provocar que la piel se seque todavía más. De ahí que sea esencial hidratarse la piel de la cara cada día. ¿Sabías que la piel de los labios es más delgada y delicada? Por este motivo, aplicarte también un bálsamo labial es igualmente útil, para mantenerlos debidamente hidratados. Además, a diferencia de lo que posiblemente pienses, no es adecuado intentar humedecértelos con la saliva (algo muy habitual que tendemos a hacer mucho, casi de forma inconsciente), puesto que al evaporarse hará que la piel presente en esta zona del rostro se seque todavía más. 
  • No te excedas aplicándote los productos para el cuidado de la piel. Nunca es recomendable aplicarse un exceso de producto, independientemente de que se trate de un suero o tóner, una crema hidratante, el limpiador profundo o simplemente el aceite. Bastará únicamente con aplicarte una cantidad equivalente a una pequeña moneda. En este sentido lo que conseguirás, básicamente, es no desperdiciar un producto muy valioso, y que podrías utilizar durante un período mayor de tiempo. Además, en algunos casos el uso excesivo no solo no proporcionará más beneficios o un mayor efecto, sino que podría incluso ofrecer el resultado contrario.



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