Cómo se celebra Halloween en España


Hoy es noche de Halloween, muy diferente este año a causa del coronavirus pero nada impide hacer una fiestita en casa, en familia, si cumples con las normas que se hayan establecido en tu comunidad. Hoy te mostramos cómo se celebra Halloween en España, una fiesta importada de Estados Unidos pero que en muchos lugares de nuestro país ya contaba con tradiciones propias.

El éxito de Halloween es imparable en nuestro país, en los últimos años se ha desatado una gran euforia por esta celebración, que sin duda resulta muy divertida tanto para los más pequeños como para los adultos. La noche más terrorífica del año, el momento perfecto para convertirte en zombi, bruja o vampiro.

Así se celebra Halloween en España

Samaín, en Galicia

Herencia de la época celta, se ha recuperado especialmente en los últimos 20 años, y cada año son más los que apuestan por ponerla en práctica. Es el origen, la fiesta que los irlandeses llevaron a Estados Unidos y que derivó en lo que es hoy Halloween. Según la leyenda, la noche del Samaín desaparece el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos, y se colocan calabazas con velas en puertas y ventanas de las casas para ahuyentar a los malos espíritus. Es tradición disfrazarse y comer castañas asadas.

El Amagüesto de Difuntos, en Asturias

En Asturias en esta fecha es época de cosecha de castañas y manzanas, por lo que la sidra dulce y las castañas asadas son las grandes estrellas de esta fiesta. La tradición es recoger castañas en familia y sentarse alrededor del fuego para asarlas y comerlas, y lo que sobre lo tirarán al fuego al grito de “esto ye pa que coman los difuntos”. Después es la Ronda de las Ánimas Benditas, en la que se hace una oración por los difuntos de la familia.

El Samuín, en Cantabria

Al igual que sucede con Galicia, la tradición cántabra también es herencia celta, y esa noche se celebra el desfile de la Güeste (almas en pena), las Guajonas (viejas con un diente que chupan la sangre de los niños), las Verrugonas (calabazas iluminadas), las Magostas (degustación de castañas y sidra) y las hogueras (realizando conjuros).

Gaztanerre Eguna, en País Vasco

En tierras vascas, como en todas las fiestas de por allí, la comida tiene una gran importancia, especialmente las castañas asadas y los caracoles en salsa y motokil. Antiguamente solo podían participar hombres, pero hace ya tiempo que es para todo el público y se lleva a cabo incluso en bares y restaurantes, aunque no este año por culpa de la pandemia.

Día de las Calaveras, en La Rioja

También es una tradición heredada del Samaín celta, y los niños vacían calabazas para tallarlas en forma de calavera, encendiendo después una vela en su interior. Por la noche, los niños recorren las calles pidiendo dulces y cantando alguna canción.

Noche de las Ánimas, en Aragón

Antiguamente, en esta noche, en los pueblos aragoneses se hacía un camino hacia el cemenerio con calabazas iluminadas para guiar a las almas que están atrapadas en el mundo de los vivos. También se suelen contar historias misteriosas.

La Castanyada, en Cataluña

Es otro de los lugares en los que Halloween en España está protagonizado por las castañas, y en este caso proviene de una antigua fiesta ritual funeraria que estaba vinculada a cultos paganos. Las castañas se toman con panellets, boniatos, fruta y vino moscatel.

La Feria, en la Comunidad Valenciana

Una de las fiestas más antiguas de Todos los Santos es La Feria que se celebra en Alicante desde el año 1346, en principio como un mercado agrícola y que se suele visitar antes o después de visitar el cementerio.

Sa trencada y Bunyols, en Baleares

En las diferentes islas tienen diferentes tradiciones para esta fiesta. En Ibiza y Formentera toda la familia se junta para hacer sa trencada, que es una cena a base de buñuelos, frutos secos y panellets. En Mallorca y Menorca, antiguamente se solían envolver las personas en sábanas para simular que eran fantasmas, y actualmente se suelen regalar collares de dulces entre padrinos y ahijados.

La Moragá y Bécquer, en Castilla y León

La Moragá es una tradición cristiana que tiene su origen en la época medieval, y se basa en que familia y amigos se reúnen en el campo para asar castañas. Se suele hacer antes o después de ir al cementerio. En la noche del 31 de octubre, en Soria, se recrea la leyenda de El Monte de las Ánimas, obra escrita por Gustavo Adolfo Bécquer y que es una de las historias de terror más conocidas en nuestro país.

Holywins, en Castilla La Mancha

Antiguamente la tradición mandaba hacer una gran hoguera en cada pueblo para que estuvieran protegidos de la Estantigua, una procesión de los muertos vivientes. En la actualidad se celebra Holywins, una fiesta católica en la que los niños se disfrazan de ángeles, santos o sacerdotes y que se suele llevar a cabo en Talavera de la Reina, Toledo y Madridejos.

Don Juan Tenorio, en la Comunidad de Madrid

En la noche del 31 de octubre es tradición que se represente Don Juan Tenorio en Alcalá de Henares, una representación al aire libre a la que suelen acudir miles de personas, algo que este año no será posible por la pandemia.

Tosantos, Gachas y Maroween, en Andalucía

En tierras andaluzas hay tradiciones diferentes casi en cada provincia, siendo las más conocidas el pequeño Carnaval de Cádiz, las Gachas en la provincia de Jaén o la fiesta de castañas y boniatos llamada Maroween que se celebra en Nerja, en la provincia de Málaga.

Día de la Chaquetía, en Extremadura

Tradicionalmente, los mayores comían migas o gachas mientras los niños y jóvenes iban por las calles pidiendo castañas, almendras, nueces, higos, membrillos, manzanas y todo tipo de dulces caseros. Al recorrer las calles se entonan diferentes canciones, la más famosa “tía, la chaquetía, los pollos de mi tía, unos cantan y otros pían, y otros piden castañas cocías”.

El Mercadillo, en Murcia

Similar a la tradición de Alicante que mencionamos más arriba, en la plaza de San Pedro se suele celebrar un mercadillo con repostería tradicional que sin duda merece la pena probar.

La Noche de Finaos, en Canarias

Es otra de las tradiciones en las que la familia se reúne de noche para recordar a los que ya no están, y tradicionalmente la persona de más edad cuenta anécdotas de los familiares fallecidos mientras se toman dulces y frutas típicas de la época.



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