¿Cómo llegó el hombre occidental a América?


El descubrimiento de América: ese acontecimiento histórico que marcó un antes y un después para el curso de la humanidad, un evento plagado de luces, sombras, y consideraciones a tener en cuenta.

A pesar de haber sido visto durante cientos de años como un hito y un apasionante proceso de descubrimiento, las revisiones históricas a lo largo de los años y una percepción menos “europeizada”, cada vez más desafiada por un mundo globalizado, han ido matizando a este evento histórico, pues ni los colonos fueron tan buenos, ni los indígenas, unos salvajes.

Más allá de las consideraciones éticas y los problemas morales que todo este proceso de colonización acarreó, no podemos negar que el viaje y la logística que acompañaron al descubrimiento de américa son, cuanto menos, hechos fascinantes para la época. Así pues, sumérgete con nosotros en esta revisión histórica, en la que te explicamos cómo llegó el hombre occidental a América y todo lo que esto conllevó.

La llegada del hombre occidental a América: una proeza logística

Normalmente, la divulgación en lo que al descubrimiento de América se refiere suele centrarse en el momento de la partida de Cristóbal Colón. Financiado por los reyes católicos de Aragón (España), este aguerrido navegante partió de la península el 3 de agosto de 1942 con el fin de llegar a tierras asiáticas por el Oeste, con una tripulación de 90 hombres y tres barcos, cuyos nombres resuenan en cualquier lección de historia: La Niña, La Pinta y la Santa María.

El resto es parte de la historia: en este viaje se produjo el descubrimiento de América, al cual le siguieron otros tres más con diferentes fines. Podemos resumirlos en las siguientes líneas.

1. Primer viaje

Durante el primer viaje se realizó el descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492, produciéndose el primer desembarco en la isla de Guanahani. Más allá de lo que ciertos medios quieran narrar, la llegada a esta isla no fue tarea fácil: se produjeron diversos conatos de amotinamiento entre la tripulación, y a la llegada de estos hombres en tierra Americana, la provisiones y reservas de las embarcaciones estaban bajo mínimos.

Aquí tuvieron los españoles su primer contacto con la sociedad taína, una etnia dividida en ese momento por cinco cacicazgos, dirigidos cada uno de ellos por un jefe al cual se le rendía tributo. Cabe destacar que los colonos se encontraron con una sociedad relativamente desarrollada, basada en el cultivo de maíz, mandioca y algodón, una estructura esencialmente agraria. Los taínos y los españoles intercambiaron productos pacíficamente, pero a pesar de esta relación (tal y como indican los propios diarios de Colón), la idea de la esclavización comenzó a rondar la mente de los marineros desde el primer momento.

Carabelas

Las tres carabelas que zarparon en dirección al continente americano.

2. Segundo viaje e interacciones posteriores

Está claro que muchos más eventos acontecieron entre el primer y segundo viaje, pero vemos de especial interés realizar ciertas matizaciones en líneas posteriores, por lo que comentaremos estos eventos a grandes rasgos. Colón volvió a estas exhuberantes tierras tras volver a España, zarpando de Cádiz el día 24 de septiembre de 1493. En este caso no se trataba de una expedición, sino de una flota con claras intenciones de asentarse: 17 barcos, 5 naos (un tipo de embarcación específica) y 12 carabelas. Entre todas estas embarcaciones se repartieron, aproximadamente, unos 2.000 marineros.

Aquí comenzaron a desarrollarse los primeros conflictos entre indígenas y colonos, pues para su desgracia, Colón encontró a uno de los asentamientos situados en la isla bautizada como “La Española” (actualmente República Dominicana y Haití) destruido y sin rastro de los 39 marineros que allí se asentaron. Desde luego, no todos los pueblos originarios estaban de acuerdo con el proceso de colonización que se estaba desarrollando ante sus ojos.

Durante este segundo viaje y los dos posteriores (1492, 1493, 1498 y 1502, respectivamente), Colón y sus tripulantes descubrieron y se asentaron sobre diversas islas: Cuba, Jamaica, tierras de América del sur y otras muchas localizaciones geográficas. Más allá de la descripción de cada evento, conflicto, o descubrimiento, tras describir los primeros pasos de Colón y su tripulación, vemos de especial interés ahondar en otras facetas menos conocidas de este proceso histórico.

La instrumentación que posibilitó la llegada

Desde luego, las carabelas, unas embarcaciones ligeras, altas y largas (auténticas proezas de la ingeniería en la época) fueron las grandes protagonistas de este viaje de épicas proporciones. Estos vehículos marítimos basaban su funcionamiento en jacias, poleas y palos, de tal forma que la nave se concebía como una estructura orgánica capaz de adaptarse a las numerosas circunstancias que un viaje transoceánico supone.

Por otro lado, conocer el espacio tridimensional ocupado era una tarea cuanto menos compleja, pues tras meses solo viendo agua a su alrededor, la ubicación en un espacio tridimensional por parte de los marineros era verdaderamente imposible. Por ello, se sirvieron de varios instrumentos sofisticados:

  • Astrolabio: un instrumento astronómico que permite determinar la posición y altura de las estrellas sobre el cielo. Consistía en un círculo dividido en grados.
  • Cuadrante: una placa metálica con forma de cuarto de círculo. Se utilizaba para medir la altura de los astros sobre el horizonte, calculado la latitud y la hora.
  • Ballestilla: utilizada para medir la altura del sol sobre el horizonte.
  • Ampolleta: una suerte de “reloj de arena” que permitía a los tripulantes medir cortos periodos de tiempo.
  • Aguja de marear: una especie de compás rudimentario con un mecanismo sofisticado.

Como podemos ver, la localización tridimensional y temporal durante el viaje fue tan esencial como la infraestructura misma de las naves, por lo que sin estos rudimentarios pero útiles instrumentos, es posible que ninguno estuviéramos leyendo estas líneas en este momento.

Ya que no queremos transformar las líneas restantes en una amplia lección de ingeniería, podemos resumir la funcionalidad de las carabelas y los naos en las siguientes líneas: su funcionamiento se basa en la aplicación de la ley de la palanca, pues tal y como decía Arquímedes, «dame un punto de apoyo y moveré el mundo».

Astrolabio

Un astrolabio, un instrumento que permite orientarse en función de la posición de las estrellas.

La colonización, muertes y cambio climático

Diversas estimaciones científicas subrayan que, antes de la llegada de Colón, en 1492 vivían en el nuevo continente de forma aproximada 60,5 millones de personas. Las epidemias traídas en forma de enfermedades por los colonos y diversos actos violentos esquilmaron a estos grupos étnicos, pues solo en 100 años, este número poblacional se redujo en un 90 %.

Debido a esta reducción poblacional tan evidente, miles de hectáreas cultivadas fueron desatendidas. Por ello, estos terrenos fueron ocupados por plantas y árboles silvestres, los cuales absorbían una cantidad de carbono considerable en comparación a los medios cultivados. El análisis actual de los glaciares nos permite estimar que, entre 1500 y 1600, la cantidad de dióxido de carbono atmosférico se redujo entre 7 y 10 partes por millón, lo que se traduce (de forma teórica) en 0,15 grados centígrados menos en todo el mundo.

En resumen, la desaparición de las poblaciones indígenas (más allá de las consideraciones éticas que esto pueda conllevar) pudo suponer una reducción de dióxido de carbono atmosférico, lo que explicaría, al menos en parte, los primeros pasos de la pequeña Edad de Hielo, un periodo marcado por la bajada de temperatura a nivel mundial que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX.

Más allá de estimaciones y cavilaciones climáticas, está claro que la población indígena sufrió un duro golpe de identidad y bienestar por parte del proceso de colonización: las lenguas y religiones occidentales fueron impuestas, los recursos extraídos (sobre todo oro y plata) y diversas epidemias fueron expandidas por el continente: viruela, tifus y fiebre amarilla, entre otras muchas. Todo esto se tradujo en un declive poblacional indígena drástico, el cual, como hemos visto, pudo notarse en todo el globo.

Resumen

En este espacio hemos tratado de ir más allá de una mera revisión histórica de los viajes de Colón por las Américas: desde el descubrimiento de tierra firme, hemos ramificado el conocimiento a la instrumentación utilizada por los marineros y a los efectos tanto poblacionales como climáticos de tal acontecimiento histórico.

Desde luego, este tipo de viajes por la historia nos hacen darnos cuenta del camino que hemos recorrido como civilización y de lo mucho que nos queda por andar a día de hoy. Actos antes vistos como heroicidades se transforman hoy en día en hechos de moral dudosa (si es que queda alguna duda de lo atroz que fue) sometidos a tela de juicio, pero, desde luego, no podemos negar que la llegada del hombre occidental a América fue un evento sin parangón desde un punto de vista meramente histórico y tecnológico.

Referencias bibliográficas

  • Prieto, J. J., Ceccarelli, M., Fortes, J. C., Cabrera, J. A., & Gonzalez, R. E. (2015). Estado del arte de la tecnología medieval y su contribución al descubrimiento de América. Ingeniería naval, (940), 85-91.
  • Koch, A., Brierley, C., Maslin, M. M., & Lewis, S. L. (2019). Earth system impacts of the European arrival and Great Dying in the Americas after 1492. Quaternary Science Reviews, 207, 13-36.
  • ColónPorto-Gonçalves, C. W. (2011). Abya Yala, el descubrimiento de América. CDD 306., C. (1992). el descubrimiento de América. Caracas: Monte Ávila Editores.

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