Como hacer una mascarilla facial hidratante


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Mantener una adecuada hidratación de la piel es siempre fundamental, a la par que imprescindible, en especial si deseamos disfrutar de una piel más suave, tersa y, sobre todo, debidamente hidratada. Aún cuando creas que la hidratación es solo algo por lo que únicamente deben preocuparse las personas con la piel seca o deshidratada, la realidad es que aún cuando tengas la piel normal, mixta o grasa, es esencial hidratarla debidamente.

Y es que como opinan muchos expertos, hidratar la piel es como hidratar nuestro cuerpo: es necesaria para verla y sentirla mejor, con independencia del tipo de piel que podamos tener.

Como hacer una mascarilla facial hidratante

En este sentido, no hay duda que las cremas hidratantes se convierten siempre en la mejor opción. De hecho, debe formar parte del final de nuestra rutina diaria relacionada con el cuidado de la piel. Son ingredientes a base de aceite, que incluyen agentes oclusivos (como el aceite mineral o la vaselina), además de emolientes (como aceites vegetales y ésteres). 

Funcionan creando una barrera o sello en la superficie de la piel, útil para evitar que el agua se escape. Además, ayuda a que la piel se sienta menos seca y muchísimo más suave. Además, la mayoría de lociones para la piel suelen contener ingredientes emolientes y oclusivos, así como ingredientes con cualidades humectantes, ayudando a hidratar y a nutrir la piel al mismo tiempo.

Pero, ¿sabías que las mascarillas faciales también pueden convertirse en una opción excelente? Especialmente si vamos a utilizar una mascarilla facial hidratante, proporcionan cualidades hidratantes sumamente interesantes para hidratar la piel en profundidad, y se pueden combinar a la perfección con el resto de cremas y lociones hidratantes, con independencia -volvemos a recordar- del tipo de piel que tengas.

Cómo hacer mascarillas faciales hidratantes

Mascarilla de miel, jugo de limón y canela molida

Se trata de una maravillosa combinación de ingredientes hidratantes, antiinflamatorios, cicatrizantes, antibacterianos y antioxidantes. Es el caso, por ejemplo, de la miel, mientras que la canela proporciona cualidades antioxidantes y antimicrobianas. Aunque, eso sí, hay que tratarla con precaución y nunca de manera excesiva, puesto que puede ser muy irritante para la piel. Por otro lado, el jugo de limón proporciona una excelente cantidad de vitamina C, un gran antioxidante natural, con propiedades astringentes y antimicrobianas.

Ingredientes: 

  • 2 cucharadas de miel
  • 2 cucharadas de jugo de limón
  • 1 cucharadita de canela molida

Elaboración:

Solo tienes que partir el limón por la mitad, y exprimirlo para obtener su jugo. En un cuenco pequeño, añade el jugo de limón en la cantidad indicada, la miel y la canela molida, y combínalo todo muy bien hasta que los ingredientes se mezclen entre sí.

Cómo usarla:

Solo tienes que aplicártela sobre la piel después de haberla limpiado, dejándola actuar durante 15 minutos en total. Luego, enjuágate la piel con la ayuda de agua tibia, para eliminarla.

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Mascarilla de aguacate, miel y yogur

El aguacate es un alimento maravilloso, repleto de vitaminas, antioxidantes y grasas saludables, que proporcionan beneficios hidratantes. Además, el yogur, gracias a su riqueza en ácido láctico alfa hidroxiácido, actúa como un exfoliante químico muy ligero. Mientras que la miel, como ya te hemos indicado en la receta de belleza anterior, añade un impulso adicional de hidratación.

Ingredientes:

  • Medio aguacate
  • 1 cucharada de yogurt
  • 1 cucharada de miel

Elaboración:

Parte el aguacate por la mitad, pélalo con cuidado de no cortarte y tritúralo con la ayuda de un tenedor, hasta formar un puré o pasta. Bate el yogur agitándolo antes de abrirlo, y luego añádelo a la pasta de aguacate. Para terminar, añade la miel y mezcla todos los ingredientes.

Cómo usarla: 

Después de haberte limpiado la piel normalmente, solo tienes que aplicarte esta mascarilla de aguacate, miel y yogur, por toda la piel del rostro, dejándola actuar durante al menos 15 minutos. Dado que no contiene jugo de limón (que podría acabar siendo irritante), puedes dejarla durante más tiempo si lo deseas.

Para terminar, enjuágate la piel con ayuda de agua tibia. Y disfruta de sus cualidades.

Mascarilla de aceite de coco y azúcar moreno

Aunque el azúcar moreno, como probablemente sepas, se caracteriza por ser un ingrediente con cualidades exfoliantes (tanto físicas, por su textura granulosa, como químicas al ser una fuente natural de ácido glicólico, un ácido alfa hidroxi), el aceite de coco proporciona una auténtica oleada de hidratación tanto durante como después de la mascarilla. Esto ayudará de forma muy positiva, puesto que la piel no se secará después de la exfoliación.

Además, ejerce propiedades antivirales, antifúngicas y antibacterianas, sumamente interesantes cuando son aplicadas sobre la piel.

Ingredientes:

  • 3 cucharadas de azúcar moreno
  • 3 cucharadas de aceite de coco

Elaboración:

El proceso de elaboración es probablemente uno de los más sencillos. Solo tienes que poner el aceite de coco en un cuenco pequeño, y añadir el azúcar moreno. Finalmente, mezcla bien hasta que se forme una pasta ligeramente pegajosa.

Cómo usarla: 

Después de lavarte la cara, aplícate esta mascarilla sobre el rostro, pero con cuidado dado que la piel puede acabar irritándose muy rápido. Para evitarlo, aplícala con suavidad, con la ayuda de pequeños movimientos circulares. Deja actuar durante 10 minutos, y luego enjuágatela con agua tibia.

Aunque es posible que en un primer momento te haya preocupado ver un poco de irritación sobre la piel, no te preocupes, una vez eliminada la mascarilla comprobarás no solo como la irritación habrá desaparecido, sino que la piel del rostro se volverá hidratada y perfectamente suave.

Mascarilla de avena, miel y yogur

Nos encontramos, posiblemente, ante una de las mascarillas más populares y tradicionales que existen. Y es que en lo que a la hidratación se refiere, se trata de una opción que no solo limpia y exfolia, sino que también hidrata. Por ejemplo, la avena es un cereal que aporta cualidades calmantes y antiinflamatorias, útiles para ayudar a que la piel pueda mantener su función de barrera. Por otro lado, como ya te hemos comentado, la miel actúa como un hidratante y antimicrobiano natural, y el yogur funciona como un exfoliante químico ligero.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de avena
  • 1 cucharadita de yogur
  • 1 cucharadita de miel

Elaboración:

Aunque puedes utilizar copos de avena enteros, también puedes optar por triturarlos un poco con la ayuda de un procesador de alimentos. Luego, pon la avena en un cuenco de pequeño tamaño. Agita bien el yogur, y añádelo al cuenco, junto con la miel. Mezcla bien.

Cómo usarla:

Dado que puede costarte un poco más aplicarla sobre el rostro (fundamentalmente por la textura de la avena), lo recomendable es alisarla para disfrutar así de un poco de exfoliación, presionándola un poco para dejar que se integre mejor en la piel, y no se caiga. Deja actuar durante 15 minutos.

Luego, a la hora de retirarla, quizá sea un poco más complicado de enjuagar. Pero lo aconsejable es eliminarla, con cuidado y suavidad, con la ayuda de agua tibia. Finalmente, disfrutarás de una piel perfectamente limpia e hidratada.

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Mascarilla facial de plátano, jugo de limón y miel

Aunque en las distintas recetas de mascarillas faciales sobre las que te hemos estado hablando anteriormente ya hemos utilizado la miel y el jugo de limón, en esta ocasión es la primera vez que vamos a utilizar plátano. Lo cierto es que se convierte en un ingrediente natural excelente en este sentido, gracias a que proporciona antioxidantes, vitaminas y potasio, que funcionan de forma conjunta con la vitamina C -del jugo de limón, para iluminar la piel. Además, no debemos olvidarnos de la acción de la miel, la cual hidrata y calma la inflamación.

Ingredientes:

  • 1 plátano maduro
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • 1 cucharada de miel

Elaboración:

Pela el plátano, y tritúralo con la ayuda de un tenedor hasta formar una especie de puré. Luego, parte el limón por la mitad y exprímelo para obtener su jugo. Añade el jugo de limón en la cantidad indicada, y la miel. Y mezcla bien hasta que todos los ingredientes se combinen entre sí, y obtengas una maravillosa pasta con cualidades hidratantes.

Cómo usarla: 

Tan solo tienes que aplicártela sobre la piel perfectamente limpia, con la ayuda de movimientos circulares. Deja actuar durante 10-15 minutos, y para retirarla solo tienes que utilizar un poco de agua tibia.

Mascarilla de aguacate y rosa mosqueta

El aceite proveniente de las semillas de rosa mosqueta actúa mejorando la textura natural de la piel, a la vez que fortalece las paredes celulares. Por otro lado, el aguacate, como ya te hemos comentado en otros apartados, es capaz de hidratar y calmar la piel. Por ello, esta mascarilla es ideal para pieles secas.

Ingredientes:

  • 1 cucharadita de miel
  • 8 gotas de aceite de semillas de rosa mosqueta
  • 1/4 aguacate maduro

Elaboración:

Pon todos los ingredientes en un procesador de alimentos, lo que ayudará a suavizar el aguacate lo máximo posible, para facilitar posteriormente su aplicación sobre la piel del rostro. 

Cómo usarla:

Aplícate esta mascarilla sobre la piel limpia del rostro, dejando secar y actuar durante 15 minutos. Luego, elimina con agua tibia.

Mascarilla hidratante de miel, leche y avena

¿Existe algo más suave para una receta de belleza que la leche? Combinada con la miel y la avena nos encontramos con una mascarilla que no solo proporciona interesantes cualidades hidratantes. También puede ayudar a disfrutar de una piel perfectamente limpia y saludable, gracias a que la avena contiene una serie de propiedades anti-acné, útiles incluso a la hora de evitar los incómodos y molestos brotes.

Ingredientes:

  • 3 cucharadas de avena
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharada de leche entera

Elaboración:

Pon en la licuadora la avena y la leche entera, y licúa bien hasta que se forme una pasta más bien suave. Luego, pon esta pasta en un cuenco pequeño, y añade la miel para mezclarla y combinarla bien.

Cómo usarla:

Solo tienes que aplicarte esta maravillosa pasta hidratante sobre la cara, asegurándote, eso sí, de cubrirte toda la piel de manera uniforme. Deja que la mascarilla se seque, dejándola actuar durante 20 minutos. Para terminar, retírala con la ayuda de agua tibia.

Mascarilla hidratante de pepino y áloe vera

Esta mascarilla, con cualidades calmantes e hidratantes, es ideal para quienes sufren de piel seca o reseca. Incluso es interesante para quienes han sufrido quemaduras solares, porque como probablemente sepas, el áloe vera ayuda a curar, hidratar e incluso revertir el proceso de envejecimiento natural. De ahí que se convierta en un excelente remedio para la piel seca. El pepino, además, se convierte en un ingrediente sumamente refrescante, por lo que posiblemente nos encontramos ante una de las mascarillas faciales más interesantes para terminar nuestra rutina de cuidad de la piel.

Ingredientes:

  • Pepino en rodajas
  • 2 cucharadas de gel de áloe vera

Elaboración:

Lava bien el pepino. Luego, corta la mitad del pepino en rodajas. Coloca estas rodajas en una licuadora, y mezcla bien hasta que estén acuosas. Añade ahora las cucharadas de gel de áloe vera, y mezcla bien hasta que se forme una pasta lo más suave posible.

Cómo usarla:

Para conseguir los mejores resultados, lo ideal es aplicarte esta mascarilla facial masajeándotela de forma uniforme sobre toda la cara. Relájate y deja actuar durante al menos 30 minutos. Para terminar, en esta ocasión enjuágate la mascarilla con la ayuda de agua fría. Y, finalmente, sécate la piel con una toalla suave.

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Mascarilla hidratante de uva

Las uvas pueden proporcionar un exfoliante suave, gracias a la presencia del ácido péptido, que actúa suavemente sobre la piel, ideal por tanto para eliminar, de forma efectiva, las células muertas. También es rica en vitamina E, la cual actúa ayudando a la piel a retener la humedad.

Ingredientes:

  • 10 uvas
  • 1 cucharadita de harina de avena

Elaboración:

Lava bien las uvas, colócalas en un cuenco o tazón, y tritúralas bien. Espolvorea la harina de avena por encima, y mezcla bien hasta que se forme una pasta.

Cómo usarla: 

Después de haber creado una pasta con el puré de uvas y harina de avena, extiéndete esta maravillosa mezcla sobre la piel del rostro. Deja que la mascarilla repose durante 15 minutos. Eso sí, en caso de que empieces a sentir algún tipo de molestia, como consecuencia del ácido de las uvas, lo más recomendable es que te la retires de inmediato. En caso contrario, deja actuar el tiempo indicado, y luego lávate la cara con la ayuda de agua tibia.

Mascarilla hidratante de manteca de karité y aceite de coco

No hay duda que la manteca de karité se ha puesto muy de moda en los últimos años, de forma que podemos encontrarla fácilmente como un ingrediente más en muchos productos cosméticos. En esta ocasión, si combinamos la manteca de karité con el aceite de coco podremos disfrutar de una maravillosa mascarilla con cualidades hidratantes, suavizantes y restaurantes de la elasticidad.

Ingredientes:

  • 1 cucharada de manteca de karité
  • 1 cucharada de aceite de coco

Elaboración:

En un cuenco pequeño pon la manteca de karité y añade el aceite de coco. Luego remueve bien, hasta que ambos ingredientes estén completamente combinados. Finalmente, mezcla y remueve hasta que se forme una pasta lo más suave posible.

Cómo usarla:

Extiéndete esta mezcla sobre la piel, añadiendo una mayor cantidad en aquellas zonas de la piel que se encuentren más secas o resecas. Deja actuar durante un período máximo de 15 minutos. Para terminar, enjuágate la piel con la ayuda de agua tibia.

Mascarilla hidratante de manteca de karité y aceite de coco

Mascarilla hidratante y exfoliante de miel con sales de Epsom

Las sales de Epsom son consideradas como un mineral puro (sulfato de magnesio), que aplicadas sobre la piel pueden acabar haciendo maravillosas: ayudan a combatir los radicales libres, son útiles para eliminar las toxinas presentes en la piel, y además, alivian la inflamación. Por otro lado, la miel actúa como un maravilloso ingrediente con cualidades hidratantes. Por tanto, nos encontramos en esta ocasión ante otra combinación excelente en lo que al cuidado e hidratación de la piel se refiere.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de sal de Epsom
  • 2 cucharadas de miel

Elaboración:

Pon en un tazón o en un cuenco las sales de Epsom, agrega la miel, y mezcla bien hasta que se haya formado una pasta.

Cómo usarla: 

Una vez tengas la piel limpia, alisa la pasta sobre la piel. Déjala actuar durante 30 minutos, tiempo durante el cual la pasta se secará. Para terminar, lávate la piel del rostro con la ayuda de agua limpia, y sécala suavemente.

Mascarilla hidratante de fresas y miel

Quizá puedas tener la tentación de probar esta mascarilla facial hidratante. Aunque puedes hacerlo, ya que su sabor es tremendamente delicioso (a la par que se trata de una mezcla maravillosamente nutritiva), la clave está en utilizarla sobre la piel, a modo de máscara facial. No obstante, es cierto que puedes utilizar una mayor cantidad de ingredientes, y así dejar un poco para reservarla para el postre.

En cualquier caso, nos encontramos ante una maravillosa combinación capaz de ayudar contra los brotes de acné, y exfoliar suavemente la piel eliminando las células muertas acumuladas sobre ésta. ¿El motivo? Las fresas contienen alfa y beta hidroxiácidos, como por ejemplo podría ser el caso del ácido salicílico, los cuales actúan exfoliando y aclarando la piel. De hecho, el ácido salicílico puede ayudar a mejorar el acné, mientras que también proporciona vitamina C, antioxidantes, vitaminas, minerales y ácido elágico, útiles para nutrir la piel desde fuera.

Ingredientes:

  • 3 fresas
  • 1 cucharada de miel

Elaboración:

En primer lugar comenzaremos lavando bien las fresas, para retirar la posible suciedad que puedan tener. Luego, corta la parte superior, y córtalas por la mitad. Añádelas a una licuadora, y procésalas hasta que se forme un puré. Si no dispones de licuadora o de algún procesador de alimentos, puedes ayudarte de un tenedor (aunque en este caso debes ser bastante paciente y constante). Finalmente, pon las fresas trituradas en un cuenco pequeño, añade la miel, y mezcla bien hasta que se forme una deliciosa pasta suave.

Cómo usarla:

Tan solo tienes que aplicarte la piel después de haberla debidamente limpiado y secado. Debido a la textura de las fresas, es posible que puedas sentir algo de exfoliación suave cuando te la aplicas. Finalmente, deja actuar durante 15 minutos, y retira con agua tibia.

Mascarilla de mantequilla de cacahuete, frambuesas y fresas

Las bayas, como por ejemplo es el caso de las frambuesas, o las fresas en sí, ayudan a nutrir la piel gracias a su riqueza tanto en vitamina C como biotina. Esto significa que actúan aumentando la elasticidad, y además ayudan contra el envejecimiento. Por otro lado, la mantequilla de cacahuete es sumamente interesante cuando la aplicamos sobre la piel gracias a su riqueza en ácidos grasos omega-3 y proteínas, útiles para la hidratación y regeneración celular.

Ingredientes:

  • 1 taza de bebida vegetal de almendras (leche de almendras)
  • 1 cucharada de mantequilla de cacahuetes
  • 1/2 taza de frambuesas frescas
  • 1/2 taza de fresas

Elaboración:

Lava bien las fresas y las frambuesas. Retira la parte superior de las fresas. Luego, coloca todos los ingredientes en una licuadora, y tritura y mezcla bien durante un minuto, o hasta que la mezcla quede suave.

Cómo usarla:

Si lo deseas, puedes disfrutar de este maravilloso líquido como un batido o smoothie más, mientras guardas un poco para aplicártela sobre la piel del rostro a modo de mascarilla. Para ello, solo tienes que ponértela sobre la piel limpia, y dejar actuar durante 15 minutos. Luego, retira y enjuaga con agua tibia.

Mascarilla hidratante y calmante de aguacate y vitamina E

Sobre las cualidades tanto del aguacate como de la vitamina E ya te hemos hablado en otros momentos. Por un lado, el aguacate es especialmente rico en grasas saludables, vitaminas y otros nutrientes con beneficios hidratantes. Por otro lado, la vitamina E es un poderoso antiinflamatorio, útil para reparar y proteger la piel, de manera totalmente natural. Ambos ingredientes, combinados, forman una maravillosa mascarilla calmante, ideal también para pieles inflamadas y sensibles.

Ingredientes:

  • La mitad de un aguacate
  • 1 cucharadita de aceite de vitamina E

Elaboración:

Parte el aguacate por la mitad, retira la piel y tritúralo en un tazón o cuenco. Añade la vitamina E, en la cantidad indicada, y mezcla bien hasta que ambos ingredientes se integren.

Cómo usarla: 

Para calmar la piel inflamada, solo tienes que aplicarte esta mascarilla sobre la cara, y dejar que se seque, dejando actuar durante 20 minutos. Pasado este tiempo, lávate la piel con agua tibia, enjuagándotela bien para eliminarla.

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¿Por qué usar una mascarilla facial hidratante?

Incluso aunque no tengamos la piel seca o reseca, las mascarillas faciales son excelentes porque se pueden utilizar para satisfacer una amplia diversidad de necesidades y problemas de la piel.

Independientemente de que se trate de una mascarilla de arcilla o de carbón, particularmente útil para aliviar la piel grasa y los brotes de acné, o una mascarilla mejorada con algún sérum hidratante, son tan enormemente variadas que siempre podrás encontrar aquella que más necesites.

En el caso de las mascarillas faciales hidratantes, proporcionan la hidratación que la piel necesita en todo momento, y sus efectos positivos se notan incluso aunque no tengas la piel seca o reseca.

¿Cuál es el mejor momento de la rutina para aplicarte una mascarilla facial hidratante?

Es posible que en algún momento te hayas preguntado acerca de cuál es el mejor momento para aplicar una mascarilla facial. Es decir, si es más recomendado hacerlo antes o después de la ducha, y sobre todo, en qué momento de la rutina debes aplicarla para que sus efectos sean los deseados.

La clave está en el tipo de mascarilla que vayas a usar, así como el tipo de piel que tienes. Lo fundamental es limpiar siempre la piel primero. Luego, si la mascarilla facial debe enjuagarse, lo ideal es aplicarla después de la limpieza facial, pero antes del resto de la rutina de cuidado de la piel. Es decir, después de enjuagarla, secarla y limpiarla con la ayuda de un limpiador facial, pero antes de humectarla e hidratarla.

En caso de que se trate de una mascarilla nocturna, de las que se dejan actuar durante toda la noche, lo ideal es aplicarla siempre como último paso de la rutina de cuidado nocturna, para dejar que sus cualidades y efectos actúen durante toda la noche.

Eso sí, en el caso de que sea una mascarilla facial hidratante, la realidad es que la mayoría no necesitan ningún tipo de enjuague. Aunque en caso de tener la piel muy seca, lo más recomendable es aplicarla, dejando actuar el tiempo aconsejado, y finalmente utilizar el humectante facial.

Cuál es el mejor momento de la rutina para aplicarte una mascarilla facial hidratante

¿Qué hacer después de haber utilizado una mascarilla hidratante? ¿Es necesario humectar la piel?

Después de que la piel haya absorbido todas las cualidades ofrecidas por la mascarilla facial hidratante, quizá pueda parecer un poco redundante aplicar otra nueva capa de humedad encima. Pero lo cierto es que, siempre, es imprescindible continuar con tu crema hidratante habitual.

Las mascarillas faciales se encuentran formuladas específicamente con ingredientes para penetrar en la piel de forma eficiente, y proporcionar así todos los principios activos en las zonas de la piel donde más se necesitan; esto es, precisamente, lo que las convierte en unos productos excelentes tan efectivos. Pero mantener esos ingredientes activos sobre la piel, para que actúen el mayor tiempo posible, es cuanto menos, complicado (a la par que difícil).

Y aquí es donde actúa la crema hidratante. Al crear una barrera física en la piel, la crema hidratante es muy útil para prevenir la pérdida de agua, así como sellar los ingredientes activos. Por tanto, si se siguen los pasos adecuados siempre conseguirás ver los mejores resultados, manteniendo ese brillo durante muchísimo más tiempo.

Pero, ¿cómo hidratar la piel debidamente después de haber retirado la mascarilla facial? Es muy sencillo, cuando sea la hora de humectarte, solo tendrás que calentar un poco la crema hidratante con la ayuda de los dedos, lo que la ayudará a que penetre de manera más profunda. Luego, aplicarla masajeándote la piel con la ayuda de movimientos ascendentes.

Los mejores ingredientes para la hidratación de la piel

Aunque es cierto que ya te puedes hacer una ligera idea acerca de cuáles son los principales ingredientes que podrían formar parte de tu receta de belleza casera, para elaborar una excelente mascarilla facial con cualidades hidratantes, a continuación vamos a hacer un breve resumen acerca de qué beneficios proporciona cada uno de ellos. De esta forma, solo utilizarás los que más te interesen. Incluso podrías combinarlos (o sustituirlos) siempre que prefieras. Toma nota:

Aceite de coco. Es uno de los ingredientes más populares, no solo a la hora de elaborar cualquier tipo de mascarilla facial, sino en prácticamente una amplia diversidad de diferentes recetas de belleza. Se trata de una grasa vegetal que se obtiene a partir de la trituración de los cocos. Además, ofrece cualidades interesantes no solo cuando se aplica sobre la piel, sino cuando se consume (por ejemplo, es una opción útil para cocinar, siempre y cuando no se tome en exceso por su contenido en grasas saturadas). Sobre la piel, no solo se convierte en un ingrediente excelente como hidratante, también es un calmante tópico, y un interesante antiinflamatorio. Por ejemplo, el aceite de coco el útil para combatir la piel seca o reseca, con picazón, y en caso de enfermedades cutáneas como por ejemplo podría ser el caso de la psoriasis o el eczema. Eso sí, hay que tener cuidado: no es adecuado para las áreas propensas a determinadas imperfecciones, dado que puede empeorar los problemas de acné (al ser comedogénico, lo que significa que tiene la capacidad de obstruir los poros).

Avena. Ya sea en forma de copos de avena (interesante en esta ocasión como exfoliante suave), o en forma de harina, se convierte en una opción excelente para calmar la piel irritada, así como para aliviar el eczema, gracias a que contiene una serie de químicos con cualidades antiinflamatorias y antiirritantes, conocidas bajo el nombre de avenantramidas. También destaca por sus beneficios hidratantes, gracias a la presencia de almidones y beta-glucanos.

Manteca de karité. La manteca de karité se ha convertido en un ingrediente muy popular en una amplia variedad de humectantes. Se trata de un producto natural, derivado de la nuez del árbol del karité. Ayuda a hidratar la piel de manera efectiva gracias a su riqueza en ácidos grasos. Además, también proporciona nutrientes con efecto antiinflamatorio y calmante, pudiendo ser útil incluso para tratar y aliviar el eczema.

Miel. La miel se convierte en una de las mejores fuentes naturales de nutrientes, vitaminas, minerales, enzimas y ácidos, capaces de estimular la piel. No solo destaca por sus propiedades hidratantes, también por sus cualidades antisépticas, ayuda a reducir las cicatrices, estimular la curación de las heridas e incluso combatir las alergias. También proporciona un efecto antimicrobiano muy interesante, siendo adecuada como apósito para la curación de heridas y quemaduras leves.

Aguacate. Nutritivo y exquisito, cuando se consume internamente, se convierte en una fruta muy rica en grasas saludables, con vitaminas A, D y E, capaces de penetrar en la piel y proporcionar excelentes cualidades hidratantes. Ayuda a reducir la inflamación de la piel, cuando se aplica de forma tópica, y también podría ser útil para calmar la piel quemada por el sol, tratando las manchas de edad de manera natural, y aumentar la producción de colágeno.

Áloe vera. Posiblemente ya sepas cuáles son algunos de los beneficios más interesantes del gel fresco de áloe vera, principalmente porque se trata de un ingrediente natural enormemente popular. Es interesante, por ejemplo, para aliviar las quemaduras solares, gracias a sus cualidades calmantes útiles para combatir las bacterias, reduciendo por tanto la inflamación, el enrojecimiento y la inflamación. Además, se convierte en un poderoso refrescante, y en una opción hidratante sumamente interesante.

Leche o yogurt. Mientras que la leche contiene propiedades antiinflamatorias naturales, útiles para calmar la piel enrojecida e irritada, el ácido láctico (un alfa hidroxiácido natural), se convierte en un maravilloso exfoliante suave, útil para rejuvenecer la piel dañada por el sol, y mejorar la apariencia de las pieles opacas. Además, es útil para reducir las células muertas de la piel, pudiendo disfrutar así de una piel mucho más suave. La leche también suele utilizarse comúnmente para aclarar la piel, convirtiéndose en un tratamiento altamente efectivo en el tratamiento de las manchas oscuras, y los problemas de hiperpigmentación. Además, el citado ácido láctico es útil para mantener la piel debidamente hidratada, aliviando incluso los parches secos que pueden surgir en algunas partes de la piel, al actuar como un maravilloso humectante. Pero sus cualidades no quedan aquí: es útil para eliminar las células muertas y otras sustancias que pueden acabar obstruyendo los poros de la piel.

Pepino. Las rodajas de pepino pueden convertirse en una opción tremendamente relajante para la piel inflamada o cansada. Por este motivo es común encontrarlo en muchas recetas desinflamantes y relajantes, como por ejemplo podría ser el caso de las mascarillas oculares y reductoras tanto de las ojeras como de las bolsas bajo los ojos. Posee un elevado contenido en agua, lo que lo convierte en una opción hidratante excelente, y también contiene una serie de nutrientes útiles para reducir la hinchazón.

También existen otros ingredientes naturales que pueden ser sumamente interesantes a la hora de hidratar la piel. Por tanto, la clave a la hora de preparar tus propias mascarillas faciales hidratantes es probarlos, y desechar aquellos que no te funcionen tanto.

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¿Cuáles son los síntomas de la piel deshidratada?

Es habitual confundir la piel seca con una piel deshidratada. La piel seca, por ejemplo, se caracteriza fundamentalmente por disponer de una menor cantidad de glándulas productoras de grasa no solo en la piel del rostro, sino en definitiva de prácticamente todo el cuerpo.

Sin embargo, no es necesario tener la piel seca para tenerla deshidratada. Al contrario, una piel normal o incluso una piel grasa o mixta también puede sufrir de deshidratación, motivo por el cual es imprescindible conocer cuáles son las señales para evitarlo, prevenirlo o tratarlo.

Como ya te hemos explicado en algunos momentos, básicamente la sequedad se refiere únicamente a un tipo de piel. Pero la deshidratación tiene que ver con una condición o problema de la piel. La piel seca carece de aceite porque produce una menor cantidad de sebo, en comparación con la piel normal, esa falta de sebo significa que la piel no dispone de los lípidos necesarios para retener la humedad de manera eficaz, así como construir una barrera fuerte para protegerse contra los diferentes agresores externos (y contaminantes ambientales).

Mientras que la piel deshidratada no tiene la suficiente cantidad de agua. Es causada por factores externos, como el clima o distintos elementos relacionados directamente con el medio ambiente. Aunque también pueden influir distintos factores internos, como por ejemplo la dieta que se siga, un consumo excesivo de sal y/o cafeína. Todo ello puede reducir el contenido de agua en el interior de la piel.

¿Y cuáles son los síntomas de la piel deshidratada, en comparación con las de la piel seca? Las señales comunes de la piel deshidratada incluyen fundamentalmente enrojecimiento, inflamación y demasiada congestión. Como vemos, las diferencias con la piel seca pueden ser bastante evidentes, puesto que la piel seca se muestra escamosa, con picazón y muy incómoda. 

Además, suelen verse afectadas algunas zonas determinadas del rostro, como alrededor de las esquinas de la nariz y la boca, o las cejas, además del cuello, los muslos y el interior de los brazos. Mientras que cuando tenemos la piel deshidratada, toda la piel del cuerpo se ve afectada.



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