Cómo evitar errores como trader


Te pones frente a la pantalla y ves que el precio se mueve rápidamente en una dirección, y sientes que se escapará sin ti, sientes que debes lanzarte, participar, actuar ya, ahora. Así que, sin analizar más, sin seguir tu check list, saltándote tu procedimiento, actúas, ya estás dentro. La suerte está echada, y efectivamente el precio se mueve a tu favor y te alegras de haber actuado.

Pero imagina que el precio va en tu contra, y tú, una vez estás dentro, te das cuenta de tus errores: estás cerca de noticias, o la zona está mal definida, o la hora no es la buena. Te has precipitado, improvisado, te has dejado arrastrar por miedo a quedarte fuera.

Estás dentro de una operación positiva, se mueve a tu favor, pero de repente ves un retroceso rápido en tu contra, y sientes en todo tu ser que debes salir de esa operación, que debes tomar lo que está aún disponible, así que cortas la operación. El precio sigue retrocediendo y te alegras de haberte llevado algo en vez de nada.

Pero imagina que ese retroceso que te ha decidido a salir, es en realidad insignificante y una vez estás fuera ves con desesperación como sigue el desarrollo del precio sin ti, y avanza, avanza, avanza, como si no hubiera límites, podías haber logrado un recorrido asombroso, estabas dentro, en la dirección correcta, habías hecho un buen análisis, pero has salido por miedo a perder, una vez más.

Analizas el mercado y ves que el precio llega a una zona de trabajo, que desarrolla un comportamiento que encaja con uno de tus patrones, pero dudas, buscas una mayor claridad, una mayor confirmación, esperas, no entras, y el precio finalmente se mueve en contra del patrón. Menos mal que no entrase, menos mal que no tomaste esa operación.

Pero imagina que esperas, que no entras, que dudas y que finalmente el precio escapa sin ti, Y desde fuera, ves que la oportunidad era clara, todo encajaba y no has actuado, no has ejecutado, ¿por qué tantas dudas? ¿Por qué esa parálisis?

Has tomado una entrada bien definida y el precio ha retrocedido lentamente en tu contra, sigues analizando la información que arroja el precio y ves que tu entrada está bien planteada pero tu stop está cerca, tal vez demasiado cerca, así que lo alejas un poco, para que el precio “respire”y el precio se acerca al punto exacto en el que habías protegido inicialmente, y hace una reacción a tu favor. Si te hubieras quedado ahí ahora estarías en pérdida, por suerte apartaste el stop así que sigues dentro.

Pero imagina que no, que el precio se acerca al punto exacto en el que habías protegido inicialmente, y sigue retrocediendo hasta sacarte con una pérdida mayor a la prevista ¿Por qué esta tendencia a evitar la pérdida más pequeña? ¿Por qué no asumir el resultado negativo y buscar otra oportunidad?

Imagina que estás andando por el bosque, y de repente escuchas el sonido de unas ramas romperse a tus espaldas.

Puedes quedarte a ver qué es lo que ha producido ese ruido para descubrir a un gran oso hambriento y terminar siendo su cena, o puedes echarte a correr como un loco hasta una zona segura para descubrir que ese ruido era un amigo tuyo haciendo sus necesidades.

Siempre es más adecuado equivocarte en la predicción de una amenaza, y que realmente esa amenaza no exista, que desestimar una potencial amenaza y que termine convirtiéndose en un peligro real.

Huir de un oso imaginario puede arrancar unas risas entre tus compañeros de excursión, pero te permitirá seguir viviendo.

No huir de un oso real puede acarrear la muerte.

Estamos programados para sobrerreaccionar ante posibles amenazas. Es mucho más barato que te equivoques al anticipar un peligro y que ese peligro no exista realmente, a que falles en anticiparlo y que resulte ser un peligro real.

Muchos de los errores que cometes como trader son la respuesta evolutiva a estos mecanismos.

Ves un movimiento rápido del precio y actúas sin analizar a fondo toda la información. Es como lanzar una piedra a un arbusto pensando que esconde un faisán y que no esconda nada, o no lanzarla pensando que ese ruido no es nada y que resulte ser un faisán. Puede ser la diferencia entre cenar o no cenar.

En una operación ganadora ves un pequeño retroceso del precio e imaginas las potencial pérdida así que cierras la posición ante esa amenaza, has sobreponderado el movimiento en tu contra y te quedas con una parte muy pequeña del beneficio por miedo.

Está en nuestra programación por defecto porque, evolutivamente el coste de un falso positivo es mucho más pequeño. Equivocarse ante la detección de una amenaza nos permite seguir vivos, equivocarse ante la detección de una amenaza nos puede costar la vida.

Lo que quiero destacar es que, si comprendes esa programación por defecto, si entiendes que tu cuerpo sobrerreaccionar ante potenciales amenazas porque está programado para actuar así, debes poner tu foco de atención en eso.

Debes tener claro que no hay ninguna amenaza en el mercado, el precio no te ataca, el precio no va en tu contra, el precio no muerde tu cuenta. El precio hace lo que debe hacer. Tu explotas una ventaja que se expresa en forma de una probabilidad. La forma de aprovechar esa oportunidad es actuando de manera sistemática ante un mismo escenario una y otra vez, manejando lo único que está en mano manejar, que es el riesgo que asumes. Debes implementar tu sistema una y otra vez, una y otra vez. Desapegarte del resultado. Poner el foco en el procedimiento.

Paso número uno, paso número dos, paso número tres, y vuelta a empezar. Los resultados llegan como la consecuencia lógica de la aplicación de tu sistema, no porque tu anticipes amenazas, no porque detectes osos hambrientos, sin porque aplicas un sistema bien diseñado.

Entiende primero esa tendencia que vive en ti, agradece que vele por tu supervivencia, y deja que sea tu sistema el que decida qué debes hacer en todos y cada uno de los momentos.



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