Cómo eliminar tus errores en el trading


Tienes una idea de lo que debe suceder para que tengas una oportunidad de inversión, y ahora te toca esperar. El precio se mueve un poco pero no muestra claridad, y tú sigues esperando, y ese proceso mismo de esperar ya es desesperante. Parece mucho más divertido ver como crece la  hierba, así que tu mente comienza a divagar, ¿y si tomas este escenario? Tu no operas este tipo de divergencias pero las conoces. Está en tu pantalla, ahí tienes la tentación que acabará con el aburrimiento.

Cuando has reprimido esa impulsividad y has esperado paciente, y el mercado te ha premiado con una entrada de manual, te toca esperar de nuevo a que otros participantes muevan el precio hacia tus objetivos ¿porqué va tan lento? Esa falta de velocidad reclama paciencia.

Si el precio se mueve a tu favor sientes que tienes algo en la cuenta, una ganancia potencial. No quieres devolverla ¿verdad? Eso ya es tuyo, lo ver reflejado en el balance. Tienes tus objetivos de salida y el precio se va moviendo hacia ellos pero aún está lejos, y si demora te sientes mal. Te angustia la idea de que el precio retorne y tu te quedes sin nada ¿qué harás ante esa ansiedad? La tentación de tomar lo que está ahora disponible está ahí, puedes aliviar esa tensión con un solo movimiento.

Y si esperas y el precio va en tu contra antes de llegar a tus primeros parciales ¿qué harás? Tienes un plan, te sabes el modelo, tus stops están donde están por un motivo, pero ¿aguardarás paciente a que el precio llegue a ellos? Esa idea genera nuevamente una cierta ansiedad, pasar de una operación favorable a una pérdida te molesta mucho, y nuevamente estás tentado, puedes aliviar esa tensión tomando lo que está ahora disponible.

Claro que si haces eso, si  sales antes de tiempo en una posición ganadora, y ves luego que el precio reanuda en la dirección inicial te sentirás como un idiota. Tu análisis indicaba que la probabilidad mayor era en ese sentido y tus parciales están definidos en esa zona por un motivo. Si sales y el precio se mueve sin ti ¿esperarás a que se defina una nueva oportunidad en un escenario ideal? ¿Tendrás esa paciencia? ¿o preferirás saltar a perseguir el precio?

Ahora ves que se escapa pero puedes mitigar esa angustia de quedarte fuera con un solo movimiento, un click de tu mouse y esa angustia quedará fuera, tu estarás dentro, tu emoción será otra.

Si saltas al mercado te asaltara un sentimiento de improvisación, al fin y al cabo estarás actuando fuera de tu trading plan. Te sabes la teoría. Tienes claridad sobre lo que debes hacer, pero la tentación es tan fuerte y tu tan débil, y en ese caso, en una operación improvisada ¿dónde estará la defensa? ¿En qué nivel vas a poner tus órdenes de stop? El precio parecía ir muy rápido cuando estabas fuera, pero ha sido entrar tú y de nuevo la lentitud.

Esa parsimonia desesperante, que es la madre de la desesperación y la angustia. Estás expuesto, lo sabes, el precio retrocede. Tal vez sea un movimiento menor, pero ¿qué harás? ¿Dejarás que vaya a por tu stop?¿permitirás que tu posición entre en pérdidas? ¿vale la pena asumir un riesgo prudente siendo que has improvisado la entrada? ¿O es mejor que cierres la operación y asumas tu error?

¿Y si no hay ninguna otra oportunidad en todo el día? ¿te quedarás mirando la pantalla con paciencia o te ganará la tentación una vez más? Prefieres ver secar la pintura que aguardar sin hacer nada. Todo ese dinero moviéndose ante tus narices y tu fuera de la fiesta. Pero te basta con un solo movimiento para estar dentro. Un click y nuevamente la adrenalina bombeando en tu corazón.

Estás mirando la tele después de un día agotador. La relación de pareja es demandante. Tu trabajo es exigente. Tus hijos vacían tus reservas, y la tele, siendo un escape, está ahí: más de 300 canales a tu disposición, arriba y abajo, ves uno, otro, otro. No hay nada especial, nada que te llene, pero el simple movimiento exploratorio, el recorrido por todo el dial, te genera una sensación de posibilidad. Tal vez des con algo que valga la pena, ¿Y el chocolate? ¿Está ahí esa variedad que tanto te agrada? ¿O es el helado lo que de verdad te hará levantar? La tentación tomará la forma que necesite tomar para llevarte fuera de tu camino. Un trozo de bombón y tu sangre quedará bañada en feniletilamina. Esa sensación será tal vez un alivio temporal, pero en este momento lo que cuenta es que te aliviará. Tu mente ya no estará embotada, no sentirá esa angustia.

Otra cosa es el arrepentimiento que tendrás después de arrasar con el chocolate, el helado o lo que sea que anheles, esa sensación de saber que estás yendo en contra de tu mejor interés, que estás poniendo en juego tu salud. Dices que quieres bajar de peso pero lo que haces grita por encima de lo que dices, igual que en tu trading. No es cuestión de saber. Tú ya sabes lo que te conviene. Ya sabes ganar. Ya sabes hacer trading, pero la tentación es tan real.

La verdad es incómoda porque señala que, en la raíz de tus contradicciones, está tu mano intentando satisfacer un sentimiento real. Debes esperar pacientemente a un escenario ideal y eso genera incomodidad, y puedes salir de esa incomodidad con un pequeño movimiento del mouse. Igual que cuando estás esperando a que el precio alcance tu objetivo de salida pero el precio retrocede ligeramente, eso genera incomodidad, y esa es una sensación que no te gusta, no quieres sentirte incómodo, no quieres aguantar estoicamente a que el precio haga lo que deba hacer respirando esa incomodidad si en tu mano está aliviarla. El chocolate lo hace cuando estás nervioso, el sexo también, las compras impulsivas también, y también salir del mercado, o improvisar una entrada en vez de esperar, o tomar lo que está disponible en vez de explotar la ventaja de tu sistema tal como está recogido en tu trading plan.

Detrás de cada movimiento de tu mano en contra de tu interés está el deseo de aliviar una emoción incómoda.

Te has entrenado durante toda tu vida para lograr cambios en tu estado de ánimo utilizando elementos externos. Cada vez que te sientes incómodo vives una emoción que te grita que hagas algo. Que te muevas, que salgas de ahí, que te atiborres de calorías grasientas, que juegues a un vídeo juego, que te distraigas del presente con una película. Hacer, moverte, salir, escapar.

Y sabes que puedes conseguirlo. Eres muy bueno en eso. Saltar al mercado y se acabó la sensación de impaciencia. La has borrado de un plumazo. Ahora tienes otra emoción. Tal vez mejor. Tal vez peor, pero distinta. Sales de una posición ganadora con una fracción de lo que estaba disponible y cesa tu angustia ante una potencial pérdida. Ya están las migajas en tu cuenta. Ahora tienes una emoción distinta. La culpa tal vez. La voz de tu conciencia diciendo que no paras de ir en contra de tu mejor interés, pero has logrado un cambio emocional. Te has librado de esa incomodidad.

Tienes que generar contexto, pero ese es un proceso exigente. Debes integrar información en un relato coherente y mientras lo haces el mercado se mueve. Tal vez desarrolles un movimiento direccional sin ti, esa posibilidad existe, es real, y eso te incomoda, y esa incomodidad se puede aliviar entrando ya, sin atender al contexto, o atendiendo a medias. Un movimiento y has cambiado la emoción, y eso es lo que haces. De hecho eso es lo que has venido haciendo en todo tu trading, y si observas con atención verás que te acompaña desde antes del trading.

Entonces ¿qué? Comprenderlo no implica necesariamente que serás capaz de trascenderlo. Entender lo que está detrás de tus pifias no te libra de ellas, ¿y en ese caso?

Respira.

Todo llega, todo pasa, todo se olvida. También esto. Lo que sientes, tu estado emocional, la configuración con la que colorear tu experiencia es como una ola, se acerca, y pasa, luego llegará otra, y otra y otra, y todas pasarán, el cambio es lo único que permanecerá constante, solo observa que no necesitas hacer nada.

Sientes la ansiedad y el impulso de lanzarte a por el chocolate, pero esa ansiedad y ese impulsos son transitorios. Tú puedes medir tu fortaleza como la capacidad de respirar a través de esa aparente necesidad. Puedes disolver. Desvanecerla. 

Es más un movimiento que nace de la comprensión que de tu fuerza de voluntad. Es más la realización de que existe otro movimiento sin movimiento, que el hecho de apelar a tu fuerza. Es ganar sin luchar.

Aguanta. Observa cómo tiembla tu cuerpo, cómo nace esa emoción que te grita que actúes. Interésate por poner bajo la llama de tu atención esa llamada a la acción, y deja que se desvanezca como una pompa de jabón. 

Tu eres quien forja su destino con cada decisión que toma. Decide qué observamos cómo nace esa tentación y que te quedarás mirando hasta que desaparezca, y antes de lo que imaginas pasará, y luego volverá con fuerza, y tu harás lo mismo de nuevo: observarás cómo nace, cómo crece, como se acerca amenazante, y como se desvanece, hasta que descubras que no puede obligarte si tu no le dejas.



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