Cómo desarrollar nuevos hábitos si tu trading no funciona


Si tienes el hábito de la improvisación delante de la pantalla.

Si hoy sigues un trading plan y mañana otro, y pasado ninguno.

Si tomas beneficios rápidamente porque no quieres perder lo que el mercado te da.

Si aspiras constantemente a operaciones demasiado grandes y no tomas beneficios en absoluto para ver luego como el precio regresa a tu punto de entrada.

Si dudas al tomar tus operaciones y te quedas fuera de las buenas.

Si te lanzas a perseguir el precio y entras en niveles difíciles de defender.

Si aumentas tu riesgo dilatando tus stops porque no quieres realizar pérdidas y terminas con la madre de todas las pérdidas.

Si superas tu riesgo máximo para intentar recuperar las pérdidas y terminas empeorando tu operativa.

Si devuelves tus ganancias en la parte final de tu sesión de trabajo.

Si has desarrollado estos o cualquiera otros hábitos perniciosos y tienes claro que no los quieres más, que no te apoyan y que no te sirven, ¿cómo haces para desarrollar nuevos hábitos?

¿Cómo puedes crear el tipo de hábito que sí puede apoyar tu desarrollo como trader?

En esta ocasión quiero contestar una petición muy directa que me han hecho llegar por email:

Hola Vicens

Mi nombre es Carlos, llevo tres años en el mundo del trading, hace dos años sigo tus videos de Youtube, me encuentro en una etapa en la que no se como avanzar, a pesar de ver tus videos desarrollé malos hábitos que me tienen de pérdida en pérdida.

¿Qué proceso debo seguir para desarrollar nuevos hábitos? 

Muchas gracias

Para comenzar lo que debemos hacer es aceptar que más de lo mismo no nos llevará donde pretendemos y por lo tanto debemos cortar con lo que hemos estado haciendo. Cortar completamente. Descartar. 

Eso implica dejar de hacer. Debes dejar de hacer lo que haces para crear el espacio necesario desde el que hacer otro conjunto distinto de cosas.

Debes desintoxicarte de los hábitos que te llevan a ser consistente en tus pérdidas. Cortar, de un solo movimiento. Se trata de una decisión. Tienes que decidir que dejarás tus viejos hábitos a un lado.

No funcionará si mantienes lo que hacías e incorporar otros elementos. No se trata de añadir sino más bien de substituir.

Pero ¿por qué uno haría lo que ha venido haciendo aún cuando no le funcione? Por un lado porque es lo que sabe hacer, le es fácil hacer eso. Por otro lado porque obtiene un beneficio secundario de hacerlo.

Mientras haya algún tipo de ganancia, mientras tu mente reciba algún tipo de recompensa por mantener ese viejo hábito será muy difícil dejarlo a un lado.

Pero si lo que obtengo son pérdidas, frustración y rabia ¿Qué ganancia ni ganancia? No gano nada haciendo lo que hago. Ya, pero si no ganases nada no lo harías. Ganas lo que pasa que no es lo que crees.

¿Pero qué me estás contando? ¿Cómo voy a ganar si estoy perdiendo? Ganas en satisfacción, por ejemplo. Tu mente recibe un premio cada vez que tomas una operación improvisada y arriesgas tu capital, ese riesgo que asumes, esa apuesta que haces es la promesa potencial de una ganancia, y a tu mente le pone esa posibilidad, una sola operación, abierta en cualquier lugar y en cualquier momento, puede hacerte rico, sin más: de repente el precio comienza a ir a tu favor y el marcador se pone por las nubes. Eso es posible y tu mente lo sabe.

Ya, podría ser que ganara si tomara operaciones improvisadamente, lo veo, pero ¿qué ganancia voy a tener si salgo antes de tiempo? El precio va a mi favor pero no dejo que llegue al objetivo de profit que he fijado con anterioridad, me descubro moviendo la mano para salir con una pequeña ganancia, y eso destroza mi ventaja ¿qué ganancia tengo ahí? La tienes al mitigar tu tensión emocional. Estás en una operación potencialmente ganadora y temes que ese dinero se esfume. Temes que el precio retroceda y puedas perder lo que de momento ya has visto en tu haber, eso genera tensión psicológica y una forma de mitigar esa tensión es tomar ganancias, aunque sean pequeñas.

Lo veo, es posible, si, al salir con un pequeño beneficio me libró de la tensión, pero ¿qué hay de los casos en los que saltó a mercado para que no se me escape el precio. Al final lo que sucede es que entro en medio de la nada y un pequeño retroceso termina expulsándome con una pérdida. Eso me pasa una y otra vez ¿qué gano yo con saltar de forma impulsiva? Ganas porque evitas el miedo a quedar fuera de una potencial ganancia. Ganas porque no soportas la idea de haber estado analizando el precio y de haberte perdido una oportunidad brillante. En vez de esperar con una orden limitada en un nivel de precios razonable para que un retroceso te sirva, entras a mercado para no quedarte fuera y el retroceso que te serviría es el que termina expresándote. Tu ganancia es mitigar el miedo a perderte una buena oportunidad.

¿Y qué me dices que los casos en los que he estado ganando durante toda la sesión y me alargo más y más, y al final termino devolviendo mis ganancias? Esto también me ha pasado muchas veces. ¿Dónde está ahí la ganancia? En este escenario veo como mínimo tres potenciales ganancias: por un lado está el que puedas operar más y más porque cada operación esconde la semilla de la riqueza que anhelas. Cada vez que tomas una operación te haces creer que estás comprando un boleto que puede hacerte rico. Ya lo hemos visto. Por otro lado está el que operas forzando entradas al final de la sesión que, sin estar bien definidas, te dan la sensación de hacer algo. No quieres terminar la sesión sin una operación más, y en tercer lugar está la operación final en la que te autodestruyes y te haces devolver el dinero que crees que no mereces, porque debes ajustar tus resultados a la imagen que tienes de ti mismo. Mientras creas que no eres merecedor de ese nivel de éxito ajustarás tus resultados a tu autoimagen. En los tres casos estás ganando y mientras mantengas ese beneficio potencial, mientras tu mente crea que ese beneficio es mejor que el beneficio económico seguirás anclado a utilizar tus viejos hábitos.

Esos viejos hábitos han demostrado a lo largo del tiempo que tienen el potencial de darte esos beneficios: mitigar la tensión psicológica, darte un subidón de dopamina, encender la llama de la esperanza. Debes librarte de ellos de un solo movimiento.

Mientras seas adicto a esas recompensas secundarias las preferirás al dinero.

Vamos a suponer que has visto la trampa que se esconde ahí, que comprendes que en esa dirección no hay salida, ¿qué haces a continuación? ¿Cómo instaurar el tipo de hábitos ganadores que necesitas?

Mi sugerencia es que comiences con una hoja en blanco en la que escribas lo básico, lo fundamental, lo esencial.

Necesitas un sistema que te permita participar con una ventaja, necesitas gestionar tu riesgo para que puedas permanecer en el mercado el tiempo necesario para que esa ventaja se exprese y necesitas ejecutar el sistema acorde a su diseño.

Estoy intentando señalar un procedimiento que se ajuste a todos los escenarios posibles sin tener que entrar en los pormenores aunque soy consciente de que distintos operadores deberán enfatizar unos aspectos por encima de otros. No obstante quedémonos con la esencia: un sistema que te de una ventaja, la gestión del riesgo, y la disciplina para ejecutar.

Un sistema puede ser muy básico y es mejor que lo sea: más complejidad no te ayudará necesariamente pero más simplicidad si lo hará porque eliminará dudas.

Define una ventaja, en un mercado, en un marco de representación y con una sola entrada. Tu política de gestión del riesgo debe ser arriesgar el 1% del capital en cada operación. Tu salida debe ser fija y tu gestión de la posición también, esto quiere decir que una vez has establecido el punto de entrada y el punto de salida en pérdidas (esta es tu R) tu salida debe ser a veces tu R. Si el % de operaciones ganadoras de tu sistema es mayora al 50% utiliza una salida en R1, y si es menor utiliza una salida en R2 (son cifras orientativas).

Un sistema muy sencillo, basado en lo que ya sabes y dominas, para que tengas la experiencia de ganar lo antes posible. Y ganarás aplicándolo tal como es, sin cambios, sin alteraciones. Ganarás cada vez que lo ejecutes como lo has diseñado, independientemente de los resultados.

Ahora bien, saber lo que uno debe hacer no implica que uno lo haga. Mucha gente quiere perder peso y sabe que tiene que comer menos pero no es capaz de hacerlo. Mucha gente quiere hacer deporte y no lo hace. ¿Quieres dejar de fumar? Deja de fumar. Pero no funciona en muchos casos. Entonces ¿qué opciones hay? 

Quieres desarrollar nuevos hábitos para dejar a un lado los que te han llevado a este callejón sin salida, pero ese deseo no es suficiente. Primero tienes que cortar con lo que haces. Pero saber que eso es lo que hay que hacer puede ser insuficiente. Si fuese fácil ya lo habrías logrado ¿entonces qué opción tienes?

Hemos visto las ganancias secundarias asociadas a lo que hacemos. Muchas veces tienen que ver con la gratificación inmediata. Son beneficios en este momento a costa de beneficios mucho mayores en el futuro. Es una pequeña dosis de dopamina ahora que te impide nadar en dopamina el resto de tu vida. Es contentarte con las migas ahora y alejarte de los manjares del mañana.

Sales de una posición ganadora antes de tiempo y ganas el alivio de la tensión psicológica, pero te pierdes el beneficio de una ganancia mucho mayor.

Saltar a perseguir el precio y alivia el miedo a quedarte fuera, ese miedo es una sensación que sientes en este momento y tu acción irreflexiva e improvisada te da satisfacción ahora: palías una sensación desagradable, la mitigas en este instante, ganas en el ahora, pierdes en el resto de tu vida.

¿Cómo puedes luchar contra esas ganancias en el momento presente siendo que son tan reales, tan inmediatas? No sabes qué pasará mañana pero tu mente te convence de que, tomar una operación más, es obtener el boleto de una posible ganancia ilimitada, y fuerzas esa entrada a última hora.

¿Qué puedes hacer con el hambre que sientes ahora? ¿Vas a utilizar tu fuerza de voluntad para resistir la tentación? Es un mal plan. Antes o después ganará la tentación.

¿Qué vas a haces con ese deseo de una bebida más, de un cigarrillo?

Algo que puedes explorar (por tu cuenta, o con la ayuda de un psicoterapeuta), es la naturaleza de ese impulso previo a tus malos hábitos. Cuando estás delante de la pantalla con una posición que va en tu contra, y sientes que el precio puede tocar tu stop ¿qué te dices exactamente? ¿cómo es eso que sientes? Antes de que muevas tu mano para dilatar ese stop e inclumplir tu trading plan, ¿qué está pasando por tu cabeza? Tienes que cazar ese momento.

Tienes que entrenarte de forma sistemática para observar tu pensamiento sin identificarte con él, debes ser capaz de sentir el impulso y no verte obligado a hacer nada. A aceptar ese miedo, esa tentación, o ese deseo sin responder de manera alguna. Ni forzando, ni doblegarse, ni alejándote.  Sin atacar, negar o  cambiar.  Simplemente prestando atención sin hacer nada.

Es falso que debas actuar, pero tienes que descubrirlo por ti mismo.

Puedes ver como llega esa sensación de que realizar una pequeña ganancia en este momento es positivo, puedes dejar que la tensión psicológica aumente y no hacer nada solamente observar.

Como viene se irá. Es un tigre de papel, parece un tigre, pero no puede atacarte, obligarte ni someterte.

Tal vez te ayude comprender que cualquier comportamiento en esos escenarios de tensión psicológica están al servicio de tus emociones y no al de tu trading. 

Tu tienes una ventaja, mover el stop a BE antes de tiempo, salir con una pequeña ganancia, o saltar a perseguir el precio son respuestas de un esclavo a su amo. El esclavo eres tú y el amo es tu parte emocional. No están al servicio de tu trading. Tu trading ya contempla el escenario en el que el stop salta. Deja que salte si así debe ser. Tu ventaja permanece inmutable porque tu sistema computa esas operaciones perdedoras. Es tu mente y su aversión a la pérdida la que, en aras de evitar perder, te pierde a ti y pierde el camino de la consistencia.

Para que puedas desarrollar nuevos hábitos debes ser capaz de librarte de los que te están dominando ahora. Ese es un camino de liberación. No de lucha. No hay esfuerzo alguno.

Observa a tu mente, permítete sentir lo que sea que estés sintiendo, y no hagas nada. Así como nace esa emoción se desvanecerá.

El impulso de tomar una copa más porque estás nervioso también desaparecerá si te mantienes solamente un instante más observándolo.

Y luego, con cada victoria sobre tu yo anterior, con cada aplicación del trading plan que hagas acorde a sus reglas, con cada vez que no “necesites responder” a la tensión psicológica te irás acercando al tipo de trader que quieres ser. Comenzarás paso a paso, sin prisa pero sin pausa. Una victoria sobre otra que irán reforzando esa nueva forma de ser, esos hilos nuevos se tornarán hebras que trenzan las cuerdas con las que sostenerte.

Los nuevos hábitos se irán reforzando con cada nueva victoria y comenzarán a llegar los resultados, primero sobre ti mismo, luego sobre el mercado.

Recuerda lo que decía Max De Pree: No puedes convertirte en lo que quieres ser quedándote con quien eres



Leave a Reply

Il tuo indirizzo email non sarà pubblicato. I campi obbligatori sono contrassegnati *