Como aplicar correctamente una mascarilla facial


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Posiblemente te apasione la idea de sentarte en un lugar cómodo, tomarte un descanso después de un día ajetreado y sumamente estresante en la oficina, disfrutar de las cualidades relajantes que te proporciona una buena mascarilla facial, y, finalmente, cosechar sus diferentes beneficios mientras la dejamos actuar sobre la piel. Sin embargo, ¿sabías que podría ser muy probable que no te la estés aplicando de manera correcta?

Es muy común cometer algunos errores habituales, que al final terminarán por reducir su efectividad. Esto puede acabar suponiendo un problema, sobre todo si tenemos en consideración que, al verse disminuida su acción, es evidente que sus beneficios no serán los mismos, por lo que en algunas ocasiones el resultado sería el mismo a no habernos aplicado nada.

Como aplicar correctamente una mascarilla facial

Y es que no es lo mismo aplicarse una mascarilla facial sobre el rostro, y ya está, que hacerlo de la forma correcta. Aún cuando tengas cierta experiencia porque llevas tiempo disfrutando de sus cualidades, lo cierto es que usarlas de la manera correcta sí puede proporcionarnos muchísimos beneficios, dado que se pueden utilizar, incluso, para curar la piel. 

No en vano, gracias a que las mascarillas faciales son enormemente fáciles y sencillas de usar, es normal que su popularidad simplemente haya despegado en los últimos años. Pero, como ya te hemos comentado en otros momentos, existen tantas fórmulas actualmente disponibles en el mercado que tratar de descubrir cuál podría funcionar mejor dependiendo de nuestro tipo de piel, o del problema cutáneo que tengamos, puede ser muy confuso.

Empezando por el principio: ¿Cuál es el mejor momento para aplicarse una mascarilla facial?

Quizá sea la primera vez que te has comprado un envase de mascarilla facial que te han recomendado, y que tuviste la suerte de encontrar en tu tienda de belleza y cosmética preferida. O tal vez hayas elaborado alguna de las recetas de belleza que te proponíamos en otra ocasión.

Aunque tengas muchas ganas de aplicártela inmediatamente sobre la piel, no solo es importante saber hacerlo bien; también es esencial hacerlo en el momento más oportuno y adecuado del día

Para ello, el mejor momento para aplicarte una mascarilla facial es después de una ducha o baño, esencialmente como una parte más de tu rutina diaria de cuidado de la piel. Y es que se convierte en una opción excelente para hidratar y nutrir la piel después de un día -tal vez- agotador y estresante, por lo que ayuda a reforzar y a fortalecer la piel, calmándola, energizándola e iluminándola.

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Cómo aplicarte la mascarilla facial de forma correcta, paso a paso

1. Preparando la piel

Para que la piel pueda absorber mejor todos los nutrientes, ingredientes y principios activos contenidos en la fórmula de la mascarilla facial, es de vital importancia prepararla con anterioridad.

Es necesario quitarse todo el maquillaje y exfoliarse la cara, incluyendo el área de la frente, la línea de la mandíbula y la conocida como “zona T” del rostro. Además, también podrías aplicarte un buen limpiador facial (no hay problema en que abuses un poco de él, al contrario, sus beneficios serán aún mayores, ya que conseguirás maximizar los beneficios de la mascarilla).

Esto ayudará a que los poros se abran y no se obstruyan, permitiendo con ello que la mascarilla penetre de forma más profunda, y extraigamos los contaminantes ambientales, la suciedad, las bacterias y los puntos negros.

2. Abriendo los poros

Para aumentar al máximo el potencial de la mascarilla facial, una buena idea es intentar humedecer la piel de antemano, para conseguir abrir aún más los poros. ¿Y cómo conseguirlo? Una opción útil puede ser tomarse una ducha caliente, colocando un paño caliente sobre la cara durante algunos segundos, o utilizar un vaporizador facial.

En este sentido, una opción útil es poner una cacerola con agua al fuego, y dejar que hierva. Una vez alcance empiece a hervir, apaga el fuego y sírvela en un tazón. Luego,  inclínate sobre el tazón mientras mantienes tanto la cabeza como el tazón tapados o cubiertos con una toalla, con el fin de atrapar el vapor al máximo.

Si prefieres utilizar una toalla o paño caliente, simplemente tienes que humedecerlo e agua caliente (con cuidado, eso sí, de no quemarte), y aplicarlo sobre la cara presionando suavemente.

3. La aplicación de la mascarilla facial

Nos encontramos ahora ante uno de los pasos más importantes. Y es que en caso de no hacerlo bien, nuestra rutina de cuidado de la piel podría simplemente no servir para nada. Para ello, es imprescindible seguir los pasos adecuados en función del tipo de mascarilla que vayas a utilizar:

  • Cómo aplicarte la mascarilla de crema o gel. Aplícate la mascarilla suavemente sobre el rostro, con la ayuda de las yemas de los dedos. Para ello, aplícate una capa uniforme tanto de crema como de gel. Eso sí, evita ponerte la mascarilla de crema o gel sobre los labios, las cejas o los ojos.
  • Cómo aplicarte la mascarilla de hojas. En este caso debes retirar la mascarilla de su embalaje original, alinearla con la forma de tu cara, teniendo en cuenta la boca, los ojos y la nariz, y sin rasgarla presionar suavemente sobre la forma del rostro, hasta conseguir que se agarre de forma uniforme.
  • Cómo aplicarte la mascarilla de barro o de arcilla. Solo tienes que sumergir las yemas de los dedos en la mascarilla y utilizar únicamente una cantidad del tamaño de un cuarto. Con cuidado, extiéndetela de forma uniforme por la cara, empezando por la parte superior del cuello y siendo poco a poco por la cara. Evita los ojos y los labios.
  • Cómo aplicarte la mascarilla nocturna. La mascarilla nocturna tiene la cualidad de que puede ser dejada actuando durante toda la noche sobre la piel, sin riesgo de manchar la funda de almohada. Para aplicarla, simplemente debes alisarla en una capa delgada, de la misma manera que lo harías con una crema hidratante común. Eso sí, evita los labios y la zona de los ojos.

Descubre: ¿Qué mascarilla facial necesito segun mi tipo de piel?

4. Déjala actuar el tiempo necesario

Una buena opción en este caso es hacerte con un temporizador. Y es que para que la mascarilla sea eficaz, y actúe de forma óptima, es muy interesante dejarla sobre la piel el tiempo necesario.

El riesgo no está en quitarla demasiado pronto, sino en hacerlo demasiado tarde. Esto es muy común cuando aprovechas la ocasión, mientras te relajas, para leer o escuchar música, de manera que puedes olvidarte de ello y dejártela durante más tiempo.

Si es así, la piel puede acabarse resecando, debido a que a su vez la mascarilla facial también se seca, de manera que, al final, acabará arruinando la rutina de belleza porque no ejercerá la acción o el efecto deseado.

5. El momento de cerrar los poros

La rutina que sigas posteriormente, una vez te hayas aplicado y retirado la mascarilla facial, es igualmente fundamental. Aunque dedicaremos este tema a un futuro apartado, donde lo trataremos en profundidad (debido a su importancia), cerrar los poros adecuadamente se convierte en una parte esencial del proceso, ya que conseguiremos bloquear los ingredientes proporcionados sobre la mascarilla.

Esto ofrece también excelentes beneficios, puesto que evitaremos que los poros se ensucien aún cuando se encuentran recién limpiados. Lo mejor, por tanto, es lavarte el rostro con agua tibia, para retirarla, y humedecerla o enjuagarla luego con agua fría.

6. Hidratación

Otra forma óptima de sellar los ingredientes y principios activos sobre la piel es humectarla. Así, tratar la piel mediante un masaje suave ayudará a la absorción de los ingredientes, al promover la circulación sanguínea.

Esto brinda excelentes beneficios, puesto que optimizará la hidratación de la piel con los ingredientes necesarios.

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¿Cómo retirar la mascarilla facial?

Aunque el paso al que tendemos a prestar una mayor atención es el de descubrir de qué manera podemos aplicar la mascarilla facial (en especial a la hora de hacerlo correctamente), no debemos menospreciar otro elemento importante: su eliminación de la piel.

La mayoría de las mascarillas faciales, excepto las que deben ser utilizadas durante la noche (en este caso, lo aconsejable es dejarlas sobre la piel durante toda la noche), deben utilizarse por un período de tiempo de entre 15 a 20 minutos, para que sus principios activos e ingredientes actúen sobre la piel, y sean debidamente absorbidas por esta. Por otro lado, a no ser que en el envase o en la receta de la mascarilla se exponga la necesidad de dejarla durante más tiempo, se puede correr el tiempo de que comience a secarse en exceso, y que al final también seque o reseque la piel.

En la mayoría de las ocasiones, sobre todo si se trata de un tipo de mascarilla facial sencilla, lo fundamental es seguir los pasos que te proponemos a continuación para eliminarla de forma efectiva:

  1. Una vez haya pasado el tiempo de acción necesario, es aconsejable utilizar agua tibia, para ayudar a cerrar los poros. Para ello, simplemente ayúdate con los dedos, para frotar con suavidad la mascarilla sobre el rostro hasta eliminarla.
  2. No es recomendable frotar de forma vigorosa, para no terminar dañando la piel.
  3. Finalmente, una vez retirada toda la mascarilla facial, sécate la piel suavemente con la ayuda de una toalla de algodón, a modo de pequeños golpecitos.

En el caso de que se trate de una mascarilla de hoja o de láminas, los pasos a seguir son distintos a los indicados anteriormente. Toma nota:

  1. Con cuidado, despega suavemente la mascarilla de la piel del rostro. Hazlo con paciencia, evitando tirar con fuerza para no acabar dañando la piel.
  2. Una vez retirada la máscara, no es necesario enjuagar. Al contrario, puedes continuar con tu rutina regular de cuidado de la piel.

El uso de la mascarilla facial

Qué hacer antes y después de quitarte la mascarilla facial

El momento de aplicarte la mascarilla facial, especialmente si se hace debidamente, es fundamental. Pero también lo es el momento anterior a aplicarla, e igualmente una vez hayamos terminado con ella. Y es que, ¿qué deberíamos hacer tanto antes como después?

Como ya te hemos explicado, para que la mascarilla facial haga el efecto esperado no solo es imprescindible aplicarla correctamente; también es fundamental prepararla. Para ello, es importante limpiar la piel con cuidado, usando para ello un limpiador facial específicamente diseñado para tu tipo de piel. Es recomendable, incluso, utilizarlo de forma abundante para intentar limpiar la piel al máximo.

Este paso anterior a la aplicación de la mascarilla es esencial, dado que conseguiremos preparar la piel para absorber mejor tanto los nutrientes como los ingredientes activos de la mascarilla, maximizando con ello -y mejorando- su efectividad.

Por otro lado, una vez te hayas retirado la mascarilla facial siguiendo los pasos que te indicábamos en el apartado anterior, es necesario humectar la piel mientras aún permanece húmeda. Para ello, escoger una crema hidratante diseñada también para tu tipo de piel, y aplícate una ligera capa después de retirarte la mascarilla facial.

Esto proporciona también excelentes beneficios, puesto que será útil para maximizar los efectos de la mascarilla facial al mantener la piel debidamente hidratada.

Conoce: Como hacer una mascarilla facial iluminadora

Algunos errores que debes evitar a la hora de aplicarte la mascarilla facial

No tener en cuenta tu tipo de piel

Aunque existen mascarillas faciales con cualidades hidratantes que pueden ser utilizadas independientemente del tipo de piel que se tenga, en ocasiones esto no es del todo adecuado, sobre todo si se trata de una mascarilla especialmente concebida para un determinado tipo de piel en concreto. Digamos que ocurre de forma similar con los humectantes y cremas hidratantes, que se escogen en función del tipo de piel.

Por ejemplo, en caso de que se tenga la piel grasa, lo mejor es una mascarilla facial con cualidades matificantes. Mientras que, si tenemos la piel seca, lo más adecuado es optar siempre por una mascarilla con cualidades hidratantes.

Saltarse la limpieza de la piel

No es adecuado aplicarse la mascarilla facial porque sí, sin tener en cuenta el momento más oportuno del día. Como te hemos comentado, lo ideal es introducir la mascarilla facial dentro de nuestra rutina de cuidado de la piel, pero para conseguir que los efectos sean los deseados, es de vital importancia limpiar la piel antes de aplicártela.

En caso de no hacerlo así, estarás colocándote una mascarilla facial sobre todo tipo de bacterias y de suciedad, por lo que al final no proporcionará los resultados -y beneficios- deseados. Podríamos decir incluso que, simplemente, no servirá para nada.

Aplicarte la mascarilla con las manos sucias

Aunque muchas rutinas y guías relacionadas con el cuidado de la belleza no hacen especial hincapié en este problema, sí se convierte en un error a tener muy en cuenta. No es solo importante que la piel haya sido limpiada en profundidad. También es esencial que las manos se encuentren perfectamente limpias.

Dado que, en caso contrario, acabarás transfiriendo aceites o bacterias de las manos a la cara. En cualquier caso, una opción útil y aconsejada es la de aplicarte la mascarilla en la cara con la ayuda de un cepillo de base limpio, lo que ayudará a aplicar la mascarilla de manera uniforme, y evitar así la propagación de las bacterias presentes en las manos sobre la piel.

Aplicarla de forma excesiva

En el caso de la mascarilla facial no es muy buena idea abusar, ni aplicarse enormes cantidades de producto. Bastará con utilizar solo una capa delgada. Y es que como opinan los expertos: menos suele ser más.

No en vano, una capa demasiado gruesa no aportará más beneficios. Al contrario, odría terminar arruinando la rutina.

Dejarla sobre la piel durante demasiado tiempo

Como te hemos explicado en una ocasión anterior, en muchas ocasiones es común aplicarte la mascarilla facial y dejarla actuar mientras realizas otras actividades relajantes, como leer, escuchar tu música preferida, ver la televisión…

Si bien esto es enormemente ideal, porque estarás alejando el estrés y la ansiedad tan propios del día a día, puede acabar siendo un problema, ya que si te dejas la mascarilla sobre la piel durante demasiado tiempo, se secará y resecará la piel, de forma que no solo no funcionará mejor, sino que podría terminar empeorando sus cualidades hidratantes.

¿Lo mejor? Usar un temporizador (bastará con programar el cronómetro del teléfono móvil), para saber en qué momento exacto deberás retirarla. 

Olvidarte después de la hidratación

Saber cómo aplicarte la mascarilla de la manera correcta es esencial, pero también lo es tener presente qué debes hacer después. Y, además de enjuagarte la piel con agua tibia, y posteriormente con agua fría para cerrar los poros, es excelente hidratarla correctamente. Y es que, después de utilizar la mascarilla facial, aún no has acabado con tu rutina de cuidado de la piel.

Por tanto, es necesario continuar con crema hidratante, puesto que en ocasiones la mascarilla facial, aún cuando sea hidratante y nutritiva, puede provocar piel seca.

No la utilizas con regularidad

Un uso regular de la mascarilla facial nos asegurará aportar y proporcionar a la piel una fórmula especialmente rica en ingredientes naturales y diferentes principios activos útiles para nutrirla e hidratarla.

Por tanto, aún cuando existan mascarillas faciales concebidas para ocasiones especiales, una mascarilla facial hidratante siempre es ideal para utilizarla, por ejemplo, todos los días. Incluso aunque no desees usarla con tanta regularidad, puedes optar por usarla hasta tres veces por semana.

¿Con qué frecuencia deberíamos utilizar nuestra mascarilla facial?

Aún cuando no necesites utilizarlas, todos los expertos coinciden en señalar que, sin importar el tipo de piel que tengamos, no solo no harán daño, sino que proporcionarán interesantes beneficios y cualidades para la salud de nuestra piel.

De hecho, son muchos los que indican que las mascarillas faciales deberían convertirse en una parte más -importante si cabe- de la rutina para conseguir una piel lo más saludable, sana y hermosa posible. 

Sí es cierto que, al menos, los expertos no están del todo de acuerdo acerca de la frecuencia con que podríamos utilizar una mascarilla facial. Aunque algunos recomiendan usarlas entre una a dos veces por semana, otros aconsejan incluso su uso diario, como una parte más de la rutina diaria de cuidado de la piel. 

¿Por qué? Fundamentalmente porque una mascarilla es especialmente útil para proporcionar a la piel la hidratación que necesita. Y no solo eso: también la calma, la energiza, la ilumina y le brinda un brillo excelente y maravilloso, para que siempre tienda a verse rejuvenecida. Y, además, nos ayuda de forma muy positiva a la hora de relajarnos.

Por tanto, ¿qué mejor que usarlas, si es posible, cada día? Dado que poseen una concentración muy elevada de distintos principios activos beneficiosos para la piel, si se trata de una máscara con acción nutritiva o hidratante, no habría problema a la hora de usarla diariamente, puesto que son las mascarillas aptas para ser utilizadas a diario.

No ocurriría lo mismo, ojo, con determinadas mascarillas cuyo uso regular podría no ser tan adecuado. Es lo que sucede, por ejemplo, con mascarillas con acción exfoliante, derivándolas únicamente a su uso semanal (una o dos veces por semana).

Por otro lado, dado que utilizar mascarillas faciales cada día podría acabar suponiendo una enorme inversión (y en definitiva un enorme desembolso de dinero), no hay duda que lo mejor es aprender a hacer nuestras propias mascarillas caseras.

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