biografía y fundamentos de la narrativa fotográfica


Duane Michals es un fotógrafo noerteamericano que empezó a introducirse en este mundo cuando era muy joven, fruto de la casualidad, cuando ni tan solo tenía una cámara propia, pero cambiaría para siempre el futuro de este arte.

Rompió con las tradiciones visuales establecidas durante la década de los sesenta, una época marcada por el fotoperiodismo, planteando una nueva manera de fotografiar que no pretende documentar la verdad, sino todo aquello que la envuelve. En el artículo de hoy veremos quién fue y por qué es tan importante.

¿Por qué fue importante Duane Michals?

Acercándose a la narración cinematográfica, en 1966 introdujo la técnica de la secuencia fotográfica, para contar historias imaginadas. Pero posteriormente se frustró: vio que con las fotografía no le bastaba para explicar todo lo que quería narrar, por lo que decidió introducir textos en sus imágenes.

Se podría definir como un fotógrafo comprometido, que decidió usar la fotografía para narrar todo aquello que se escapa de la realidad, siendo los temas metafísicos, aquellas cosas impercentibles a ojo humano, alguna de sus grandes pasiones. Muchos lo definen como una persona amable que se mueve con la ligereza y la alegría de un niño, pero que contempla el mundo con la conciencia de un sabio.

Autodidacta, Michals no se ha visto condicionado por las convenciones de la fotografía tradicional, al contrario. Su técnica siempre se ha basado en el ensayo y error, hecho que le ha permitido traspasar los límites del lenguaje fotográfico. Sus copias son de muy pequeño tamaño y sus escritos a mano generan una sensación de intimidad que sobrecoge al espectador que las mira.

Biografía de Duane Michals

Duane Michals nació en 1932 en Pennsylvania en el seno de una familia obrera. Desde muy joven se interesó por el arte, dando sus primeros pasos en el instituto Carnegie de Pittsburg, donde recibió clases de acuarela. Más adelante estudió Bellas Artes en la Universidad de Denver.

Poco a poco, irá viendo que su ciudad natal, McKeesport, se le está haciendo pequeña. Es por este motivo que decidió embarcar una aventura hacia Nueva York, donde empezó a estudiar un postgrado en diseño gráfico el cual nunca acabó y donde trabajó de maquetista por la revista Time.

Su pasión por la fotografía surgió por azar, gracias a un viaje que hizo a la antigua Unión Soviética en 1958, bajo la curiosidad de ver con sus propios ojos lo que estaba sucediendo en Moscú bajo el contexto de la Guerra Fría. Aquel viaje supuso una verdadera revolución, ya que en él descubrió su curiosidad e interés por la fotografía.

Sin haber recibido ninguna formación fotográfica y con una cámara prestada, se dedicó a hacer retratos a personas que se encontraba por la calle, las cuales obtuvieron un éxito inmediato gracias a su simplicidad y franqueza.

Cuando regresa a Nueva York, abandona el trabajo de diseñador gráfico e inicia su carrera fotográfica. Su primera exposición se realizó en 1963 en la Underground Gallery de Nueva York, donde expuso las fotografías del viaje a la antigua Unión Soviética.

Se debe tener en cuenta que en aquella época Estados Unidos y la URSS se encontraban sumidos en la Guerra Fría y el trabajo no sentó nada bien a la conservadora sociedad norteamericana. Pero este hecho hizo que la expo llamara suficiente la atención y empezó a trabajar para revistas de numeroso prestigio, como Esquire y Vogue entre otras.

Posteriormente, empezó a especializarse en hacer retratos de personajes relevantes, llegando a retratar figuras como Clint Eastwood, Madona o Andy Warhol. Entre ellos destacan los que tomó a su admirado René Magritte, el famoso pintor surrealista, los primeros de los que él llama “retratos prosaicos”, en los que pretende explicar al público quién es realmente esa persona. Aun así, señala que nunca podrá captar de pleno el alma del fotografiado y les desea suerte a aquellos fotógrafos que creen que podrán.

Sin embargo, su primera obra artística realizada en completa independencia no llegaría hasta 1964, cuando presentó su primera serie, “Empty New York”, donde fotografió una Nueva York desierta, sin la presencia de la vida humana. Retrató pues, una Nueva York muy alejada de la denominada ciudad que nunca duerme. Sin el ajetreo, Nueva York se vestía de melancolía.

Duane Michals biografía

Michals: el pionero de la narrativa fotográfica

Fue justamente fue en estas escenas neoyorquinas, donde Michals descubrió unos escenarios de teatro que esperaban a que entraran los actores y que dieran el comienzo de la función. Entendió que la realidad humana podía ser vista como teatro, y entendió la fotografía como un vehículo para contar historias.

Por este motivo, en el año 1966 introduce la técnica de la fotosecuencia para contar historias imaginadas. Compone relatos haciendo posar a sujetos fotografiados para trasladar posteriormente estas escenas en fotogramas.

Estas secuencias son lo que propulsaron a la fama a este artista. Construye historias con series de fotografías que desarrollan una narración en el tiempo, dejando a un lado la imagen aislada y permitiéndole llegar más lejos con la imaginación. Se dice que sus secuencias son para el cine lo mismo que los poemas para la novela.

Varias de sus secuencias exploran sus grandes curiosidades: qué sucede después de la muerte, qué es la memoria o cómo se debe representar la condición humana. Por ejemplo, si lo tradicional era representar la muerte a través de cementerios y lápidas, para él, esto era una de sus consecuencias fatídicas. A Michals le interesaban más las implicaciones metafísicas, aquello que siente la persona cuando muere y hacia dónde va su alma.

Podemos ver ejemplo de ello en “The Spirit Leaves The Body”, una fotosecuencia donde Michals retrata un cuerpo sin vida y de él, mediante la técnica de la doble exposición, hace surgir un espíritu, creando unas imágenes muy poética.

The spirit leaves the body

The Spirit Leaves the Body.

Otra de esas piezas donde habla de la muerte es “Grandpa Goes to Heaven”, una serie de fotografías que muestra a un niño al lado de la cama de su abuelo. De una fotografía a la siguiente, el abuelo del niño despliega unas alas, se levanta de la cama y se despide de su nieto antes de salir por la ventana.

Dice que la fotografía es muy restrictiva, porque está basada en la realidad y la realidad está tan prescrita que aceptamos algunos de sus factores. Mientras que muchos fotógrafos te muestran lo que ya conoces, él lo que hace es romper con esta realidad y plasmar el momento anterior y posterior, todo creando un relato. Otros fotógrafos no hacen esto, porque el “momento decisivo”, aquello que querían mostrar, era su propio concepto de la fotografía.

Él inventó su propio concepto. No se trata de solo fotografiar, sino de expresar. A Michals le encanta leer, y por este motivo, no se nutre de otros fotógrafos sino de otros escritores. Otros fotógrafos se limitan a captar sólo lo que ven y lo que no ven no lo fotografían. Para él su problema era el siguiente: ¿Cómo podía fotografiar lo que no se ve?

Es por este motivo que en el 1969, Michals empieza escribir a mano, en la superficie de sus fotografías, breves textos que sirven para guiar al espectador de aquello imperceptible de sus historias. Sin querer, o queriendo, estaba desmintiendo así la convicción de que una imagen vale más que mil palabras.

Las frases son un complemento de aquello que no se puede apreciar en las imágenes. No son, pues, un complemento auxiliar, sino que son un elemento fundamental para la comprensión de la obra.

Son en estas obras donde Michals revela en mayor medida su filosofía existencial y su posición política de absoluta tolerancia y defensa de los derechos humanos. Un ejemplo de ello es de “The Unfortunate Man” (1976), donde retrata a un hombre con las botas en las manos, cómo metáfora de la persona hemosexual que no puede tocar a la persona que ama porque se lo han prohibido.

The Unfortunate Man

The Unfortunate Man.

Un artista que sigue creando

A día de hoy (en octubre de 2020), con 88 años, Michals se ha consolidado como una de los artistas de mayor importancia del siglo XX. Su trabajo se compone de muchos elementos abstractos, en gran parte como consecuencia de la gran influencia que recibió del surrealismo, específicamente de artistas como Balthus y Magritte. El juego y la ironía caracterizan muchas de sus obras, y Michals también emplea estos instrumentos para analizar sus miedos de forma inocente.

En constante evolución, Michals rodó, en 2016, el primero de una serie de cortometrajes. Ha encontrado en el vídeo un nuevo lenguaje para seguir jugando con su gran creatividad. Él es el guionista, el director, y a veces actor, de vídeos que vuelven a indagar sobre temas íntimos, existenciales o políticos, con toda la sabiduría de quien ha bebido del cine de autor.

No importa cuál sea el medio, lo que de verdad cobra valor para él es inventar nuevas maneras de comunicarse con el resto del mundo, llegando a lo más profundo del ser o riéndose de uno mismo.

Referencias bibliográficas

  • Benedict-Jones, L. (2014). “Storyteller: The Photographs of Duane Michals”. Prestel.
  • Viloria, I. (2016). “¿Quién diablos es Duane Michals?”. Líneas sobre arte.
  • Crespo, G. (2016). “Duane Michals, la fábula de un sueño”. El país.

Leave a Reply

Il tuo indirizzo email non sarà pubblicato. I campi obbligatori sono contrassegnati *