Así puedes “dejar correr las ganancias” en el trading


Para comenzar deberíamos dejar claro que, lo que nos pone en problemas cuando operamos, no es solamente la parte emocional del trading, no es solamente fruto del miedo, o de la codicia, o de la frustración, sino también de la forma como pensamos, pero claro, para nosotros la forma como pensamos es “invisible”: pensamos de la forma “normal”, como tiene que ser, pero ¿es así realmente?

Deberíamos tener en cuenta los heurísticos que disparamos y los sesgos cognitivos porque nos acompañan durante toda nuestra vida en todas las áreas en las que estamos tomando decisiones.

Estás de viaje con tu pareja por una carretera que no os es familiar, es mediodía y queréis parar a comer algo. Veis un restaurante en el que hay bastantes coches aparcados fuera y también algún que otro camión, el restaurante tiene un bonito cartel y os dáis cuenta de que hay gente que sale sonriendo. Le dices a tu pareja que parece un buen lugar y os ponéis rápidamente de acuerdo para entrar y comer. 

Dáte cuenta de lo que ha sucedido: habéis tomado una decisión que no se ha basado en la calidad de la comida, no le habéis pedido al cocinero una muestra ni les habéis preguntado a los clientes si han comido bien y si os lo recomiendan, ni tan siquiera habéis analizado a fondo el menú, habéis tomado la decisión basándoos en la información que estaba más a mano, en la apariencia, utilizando un atajo cognitivo, y esto es perfecto para elegir un restaurante y para muchas decisiones más en el día a día, pero cuando estamos operando los mercados, este tipo de atajo cognitivo, estos heurísticos son muy peligrosos.

Imagina que un operador está analizando sus gráficos y ve una figura de hombro cabeza hombro bajista, se trata de una figura de giro que indica que puede haber un giro en la tendencia que lleva el desarrollo del precio. El trader ve esta figura y se dice: “Es un buen momento para vender ese mercado”, así que entra corto a la confirmación. Tal vez esté en lo cierto y sea un buen momento para vender, pero tal vez no. Lo que está haciendo ese operador es basar su decisión de vender en la forma de un patrón en su pantalla. De la misma forma que uno podría tomar la decisión de entrar en un restaurante por la forma que tiene el cartel, por la apariencia.

Ese patrón de HCH podría formar parte de una maniobra de reacumulación para que el precio siguiera en un desarrollo alcista. Esa figura podría haber sucedido muy cerca de una zona de soporte que invalidará el recorrido potencial bajista. En un momento del día previo a la publicación de noticias que trajeron aparejada una gran volatilidad.

Identificar ese patrón, o cualquier otro, y basar la operativa en eso, es utilizar una forma rápida de tomar decisiones, un heurístico, es la decisión fácil y sencilla: Oh una figura de HCH, vamos a vender. Igual que tomamos la decisión fácil de entrar a un restaurante en el que vemos que hay otros clientes y que tiene una buena imagen.

Si estamos operando el mercado y vemos un HCH queremos tener en cuenta muchos otros elementos contextuales: ¿qué dice el marco temporal superior? ¿Qué previsión de noticias tenemos a la vista? ¿Estamos ante una posible maniobra de absorción para una continuación alcista según nos dice el volumen? ¿Qué señala la estructura y la facilidad del movimiento? Etc, etc.

En muchos casos este análisis pormenorizado y sistemático no se realiza. El trader ve una figura de giro y la toma, ve una figura de continuación y entra, ve un patrón que forma parte de su sistema y lo explota, pero ninguna figura o patrón, aislado del contexto y sin tener en cuenta los elementos de gestión de la posición nos harán rentables.

Sea cual sea la combinación de indicadores que utilices, o los patrones de velas que sigas, prefieras los perfiles de volumen, el foot print o los patrones armónicos, cuando tomamos decisiones cayendo en uno de esos atajos cognitivos pagamos un precio muy alto al dejar a un lado la información contextual.

Nuestras mentes están cableadas para realizar ese proceso de toma de decisiones porque es mucho más efectivo desde un punto de vista metabólico. A nuestras mentes les resulta más “barato” decidir de forma sencilla porque el precio se asemeja a determinado patrón que realizar un análisis pormenorizado y sistemático que le llevaría más tiempo y más energía, pero esa eficacia computacional suele estar contrapuesta con la eficacia en los resultados.

La pregunta que deberías mantener en tu mente no debería ser: ¿Esta acción del precio se parece a un patrón de HCH? O al patrón que sea que operes, sino más bien ¿Quién está en control del mercado en este momento, los compradores o los vendedores? Identificar un patrón es algo que le resulta muy sencillo a tu mente: si es blanco con rayas negras y se comporta como una cebra es una cebra, y le resulta mucho más “costoso” decidir qué participantes están en control del mercado. Pero tener claro que los profesionales están comprados o vendidos, si su interés es alcista o bajista, es mucho más efectivo para determinar ventanas de oportunidad de alta probabilidad.

¿El precio ha retrocedido al 61.8% de fibonacci? Esto es muy sencillo de ver, pero ¿lo ha hecho en el contexto adecuado para una continuación alcista? ¿Está el mercado listo para un movimiento direccional rentable en este punto? Esto es mucho más efectivo.

Y cuando tomamos una decisión en este entorno disparamos otro sesgo cognitivo: la asimetría entre el placer que obtenemos de una ganancia y el dolor que nos da una pérdida. Los psicólogos Daniel Kahneman, y Amos Tversky, cuantificar esta asimetría: una pérdida es mucho más aversiva que una ganancia.

Nos duele mucho más perder 1000$ que el placer que obtenemos ganando 1000$.

Cuando un trader toma una operación ganadora, ya sabe que debe dejar correr sus ganancias, pero es habitual que el operador tome beneficios muy rápido y deje correr las pérdidas, y en ambos casos estará intentando hacer lo mismo: evitar perder. Es la aversión al riesgo la que está en la raíz de este problema.

El trader entiende el problema y sabe lo que debe hacer, las pérdidas se deben cortar rápido y los beneficios se deben dejar correr, pero sucede que, cuando está en una operación y esta comienza a ir a su favor, entran en juego estos factores.

Cuando el mercado va en nuestra contra, es evidente que si salimos minimizamos la pérdida, pero muchos operadores no son capaces de hacerlo y aguantan posiciones en contra para no aceptar una pérdida, o incrementan a la baja doblando posiciones, o cruzan los dedos con la esperanza de que el mercado cambie lo que está haciendo y no deban asumir una operación perdedora. Esta parte de la ecuación es fácil de ver, lo que suele ser más difícil de realizar es porque salir antes de tiempo es también un intento de minimizar esas potenciales pérdidas.

Imaginemos un operador que entra comprando en un escenario de alta probabilidad, el mercado se mueve a su favor y lleva ganados 20 ticks. La idea detrás de su análisis es que el precio se desplace 50 ticks a su favor y él estima que ese recorrido, libre de obstáculos, es posible, pero al llegar a los 20 ticks el mercado comienza a retroceder en su contra, ahora está en positivo solamente 15 ticks, y la mente se activa y comienza a decirle que es mejor salir con 15 ticks que con nada o con una pérdida. Tu objetivo son los 50 ticks pero no quieres perder, más vale que tomes los 15 ticks que ahora tienes, y puede que nuestro amigo el operador esté dispuesto a aguantar su posición, pero su mente comenzará a levantar la voz: Toma ese dinero. Sal ya antes de que sea peor. Y es algo que notará en su cuerpo: existirá una tensión fisiológica real, sus músculos se tensaran, aumentará su presión sanguínea, y le resultará verdaderamente difícil aguantar su posición comprada en ese estado y con la mente gritándole que salga, y si sale, si toma lo que está disponible para él en ese momento sucederá algo instantáneamente: esa tensión se mitigará, estará instantáneamente más relajado, más aliviado. Se ha embolsado 15 ticks, no está mal, un pequeño beneficio para la cuenta, pero luego, como era de esperar, el mercado reemprenderá el movimiento original sin nuestro amigo dentro, y se limitará a ver cómo sigue el ascenso que había previsto: 20, 30, 45 y 50, ahí está. 

La operación alcanza el objetivo anticipado pero el operador está mirando desde la barrera, y en ese momento lo que escuchará en su cabeza será la crítica: Debías haber aguantado, siempre haces lo mismo, la operación estaba prevista para 50 y has salido con 15 ¿por qué has salido? Eres un idiota, podrías haber ganado mucho dinero y te has contentado con las migajas. Nuestro amigo dice eso y se siente fatal, se siente decepcionado con lo que ha hecho.

Pero la pregunta que nuestro amigo debería hacerse es, ¿qué mente estaba en lo cierto? ¿La que le decía que tenía que salir rápidamente para no perder, o la que le decía que debería haberse quedado dentro del mercado?

De hecho ninguna de las dos.

Los traders deben basar sus decisiones en sus procesos, y deben ejecutar sus planes de trading. No deberían tomar decisiones de gestión bajo presión, lo que es mejor, lo que le da una ventaja estadística, no es algo que deba improvisar o adivinar bajo presión, sino algo que debe estar sustentado por datos. Es su backtesting el que debe ayudarte a tomar decisiones informadas, no el estado de activación en el que se encuentre su mente.

El trading es muy simple, de la misma manera que lo es dejar de fumar: no te pongas en la boca ningún cigarrillo más. Punto.

Es muy simple de la misma forma que lo es perder peso: come menos y haz más ejercicio.

Es muy simple como lo es ganar un torneo de tenis contra Rafa Nadal: pon la bola por encima de la red, en su campo, una vez más que él.

O ganar un gran premio de motociclismo: llegar a la meta antes que los demás competidores.

Es muy simple en ese sentido, cuando tu mente se activa a nivel emocional y te grita que salgas, aguanta, cuando te diga que tomes beneficios antes de tiempo, dile que no, cuando te diga que muevas el stop, simplemente no lo muevas.

Es muy simple en ese sentido, pero eso no nos ayuda a ganar de forma consistente, porque no es lo que sabemos que debemos hacer lo que nos da nuestros resultados, sino lo que hacemos de hecho con lo que sabemos. ¿Cómo se supone que haremos lo que ya sabemos que es lo correcto? ¿Cómo aprendemos a actuar siempre a favor de nuestro mejor interés?

Una de las claves para transformar tu mente en el tipo de mente que necesitas para operar con éxito es que te entrenes para observar tu pensamiento sin responder, para darte cuenta del discurso que hay en tu mente, comprenderlo, y no hacer nada con él. El hilo de tus pensamiento está ahí, pero en vez de impulsarlo a actuar simplemente es observado y reconocido: mi mente me grita para que salga con 15 ticks, los músculos de mi cuello se tensan, estoy entrecortando mi respiración.

No es fácil de hacer, pero es un camino que deberías explorar, sobre todo si aún no has logrado ser consistente.

Piensa en todo lo que has intentado para tener éxito hasta este momento, para evitar las pérdidas, para evitar estos estados emocionales de miedo, ansiedad y frustración: has cambiado de indicadores o has intentado mejorarlos, has cambiado de mercados y de marcos de representación, has leído libro de autoayuda, tal vez incluso has ido al psicólogo, has operado en otro tipo de gráficos, con paquetes de software que prometían analizar por ti, o a lo mejor has participado en un foro, o en un canal de Telegram ¿Cómo intentas librarte de tu ansiedad, de tu tensión emocional que te hace salir antes de tiempo de una operación ganadora, o que te empuja a cualquier otro comportamiento equivocado? ¿Comes y picoteas comida basura? ¿Ves porno o te entretienes con vídeos sobre gatos, accidentes, o memeces?  Toma el contacto con tu experiencia personal, y evalúa qué tal te han funcionado estas estrategias. 

Tal vez te des cuenta de que todas ellas tienen algo en común: te hacen ganar a corto plazo pero te condenan a perder al final. Te hacen ganar porque te liberan del estado emocional negativo en el que te encuentras cuando te entregas a ellas: al comer algo dulce tu cuerpo segrega insulina y eso altera tu estado de ánimo. Al distraerse con el nuevo meme tu mente cambia el foco. Al operar con un nuevo indicador ganas la esperanza de que esta vez sí lo lograrás.

A corto plazo todos estos intentos te hacen ganar una cierta distensión emocional: sales del estado de tensión en el que estabas, la mitigas, la aplacas, pero a largo plazo no hay ningún beneficio real y sostenible.

En el intento de hacerte sentir mejor te condenas a seguir en la rueda del hamster, pero ese alivio emocional no es lo que debería regir tus decisiones como operador, todos los traders sentimos el discurso de nuestra mente ante un entorno incierto, pero para poder tener éxito y sostener tus ganancias debes aprender a observar ese discurso sin responder. Mi mente me dice exactamente igual que la tuya, que salga con los 15 ticks. Reconozco su intención y sus palabras, pero no me siento obligado a responder. Me he entrenado para observar el discurso de mis pensamientos sin sentir que debo responder a ellos en forma alguna.

No es que debas silenciar tu mente, es más bien que debes entrenarte para observar los hilos que va enhebrando sin que necesites responder a ellos ¿Dónde pongo mi foco de atención? ¿Qué significa eso para mi? ¿qué es lo mejor que puedo hacer a continuación?

Pongo mi foco en el discurso que genera mi mente cuando estoy en una posición ganadora.

Ese discurso significa que una parte de mi mente se configura para alertar ante una potencial pérdida. Lo mejor que puedo hacer es reconocer su intención positiva y seguir ejecutando mi plan de trabajo al margen de mi tensión.

No es algo fácil, pero es sencillo e importante. Puedes, y debes aprender a vivir con esa incomodidad emocional y psicológica sin que te domine y arruine tu operativa.



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