100 ideas para mejorar tu trading. Ideas: de 11 a 20


En esta serie quiero aportarte ideas y conceptos sencillos con las que colorear tu trabajo como trader. Comencemos:

 

Idea 11: Pon tu foco en los procesos

Se trata de que aprendas a confiar en tus procesos y no en tus intuiciones ni en tus corazonadas. No vas a observar el precio para “ver” que haces. No vas a improvisar según tu estado de ánimo o según te parezca. Vas a seguir un proceso sistemático para asegurarte de que tienes una ventaja.

El éxito de tu operativa depende de esa ventaja, y no quieres dejarla en manos del azar. En vez de tener que pensar cada día si abrirás largos o cortos, y cómo manejarás tu riesgo y tus posiciones, seguirás una serie de procesos que irás perfeccionando con el paso del tiempo. Cuanta más experiencia acumules mejor serán tus procesos y por ende tus resultados.

Un proceso es una secuencia de pasos que buscan lograr un objetivo. En tu día a día como operador puedes establecer tantos procesos individuales como necesites. Por ejemplo el proceso de preparación, el proceso de ejecución, el proceso de gestión, el proceso de documentación, el proceso de investigación y desarrollo, el de análisis.

La idea es que puedas ir volcando en ellos tu experiencia y tus aprendizajes.

Sin una serie de procesos claros lo que tienes es improvisación: ahora te acuerdas de un aspecto y lo tienes en cuenta, y luego piensas en otra cosa y la valoras, y más adelante tal vez recuerdes otro elemento, pero si procedes así progresarás muy lentamente. Por un lado, si confías en tu memoria solamente tendrás en consideración aquello que recuerdes, lo que puede que deje fuera algunos aspectos importantes, por otro lado la secuencia no será necesariamente la más óptima sino la que vaya apareciendo en tu memoria. Hay algunos temas que debes hacer primero y otros que pueden esperar, por ejemplo, debes revisar que no haya noticias relevantes que vayan a ser publicadas justo en el momento en el que consideras tomar una oportunidad, o debes tener claro que hay recorrido potencial por delante antes de entrar al mercado, o debes establecer el porcentaje de tu capital que comprometes antes de confirmar una señal.

Si confundes la secuencia y primero válidas la señal y entras al mercado, y más tarde verificas el riesgo, te has equivocado, si primero entras y luego descubres que no hay recorrido despejado por delante y libre de obstáculos, también te has equivocado, y si resulta que operas con el riesgo adecuado, con el recorrido necesario pero justo antes de la publicación de noticias que puede ir en tu contra y sacarte con slippage también te has equivocado.

En cambio, al dejar en manos de tus procesos la forma de trabajar, procederás a hacer lo correcto en el orden pertinente.

Por lo demás, trabajar con procesos te permitirá operar desde la confianza. La responsabilidad de poner la ventaja a tu favor está en el proceso, no en ti. No tienes que poner a prueba tu “inteligencia”, tu “capacidad técnica”, tu “conocimiento experto” cada vez que estés frente al mercado. Al contrario, al utilizar procesos derivas en ellos estos aspectos y ganas tranquilidad y paz mental.

Si tus procesos están bien diseñados ellos contendrán las ventajas que te permiten ganar de forma consistente. Ya está. Fin del problema. 

Sin esos procesos es como si tuvieras que salir a cazar con un cuchillo cada vez que tienes que comer. Esa presión puede ser estimulante pero también devastadora a nivel mental.

Relájate. Cuando abres el ordenador ya está establecido qué harás y en qué orden lo harás. Cuando cierras el ordenador igualmente está claro qué debes hacer.

Si has diseñado un proceso de documentación con la finalidad de obtener información de calidad con la seguir perfeccionando tus resultados, por ejemplo, y tiene que permitirte aprender de tus errores, encontrar áreas de mejora, y cuantificar las ventajas que explotas, eso puede ser tan sencillo como: 

-Paso 1. Al finalizar mi sesión exporto mis datos a mi diario bitácora (Edge Wonk es una excelente herramienta de trabajo que permite la exportación de datos de múltiples plataformas de negociación)

-Paso 2. Hago una captura de pantalla de mi escritorio en la que se vean los precios de entrada y de salida de todas mis operaciones. 

-Paso 3. Me aseguro de tener notas suficientemente detalladas sobre los motivos por los que he tomado las operaciones de hoy. 

-Paso 4. Tomo nota de mi diálogo interno en mi diario emocional. Paso 5 Fin.

Al seguir ese proceso a diario, ya sé lo que tengo que hacer, no me voy de mi estación de trabajo sin haber recopilado los datos, ni los comentarios sobre el porqué de mis operaciones, y tampoco me voy sin recoger por escrito mis pensamientos en ese momento.

Establecer procesos es algo que haces una vez y que trabaja para ti el resto del tiempo.

Poner el foco en el proceso también quiere decir no ponerlo en los resultados, esto es, desapegarte de si una operación resulta ganadora o perdedora. Tu ejecutas tus procesos y dejas en sus manos lo que sea que el mercado quiera darte. Este enfoque es muy liberador, insisto, en el sentido de que dejas de señalarte a ti como el responsable de cada resultado: no, el proceso que sigue te dará el resultado asociado si tu te centras en ejecutarlo tal como ha sido diseñado.

 

Idea 12: Utiliza un check list

Lo utilizan los pilotos de avión y otros muchos profesionales que deben seguir secuencias de pasos con precisión. Al recoger en una lista los distintos pasos y condiciones que debes seguir, tu mente queda libre de la necesidad de recordar con precisión cada vez, y ganas confianza y seguridad.

Dentro de algunos de tus procesos puedes incluir check lists, esto es, elementos que debes validar dentro de una secuencia.

La aplicación más rápida es sobre el proceso de ejecución que se encarga de determinar el punto en el que tienes entrada confirmada. A mi me gusta que sean una serie de preguntas encadenadas, por ejemplo: 

¿El precio está en una área relevante?
¿He identificado un proceso de manipulación institucional claro?

¿Ha aparecido volumen climático?

¿Se han generado velas de rango amplio?

¿Tengo clara la siguiente zona de liquidez?

¿El objetivo potencial está suficientemente lejos como para correr el riesgo?

¿Puedo defender la entrada con claridad?

¿Cuento con el apoyo horario?

¿Tengo apoyo mayor?
¿Se ha generado el máximo o mínimo de día?

¿Tengo seleccionada la estrategia de gestión correcta?
¿Estoy operando con el número de contratos correcto?

¿La historia que me cuenta el precio es coherente?

Si el resultado es que sí a todas estas preguntas, y aparece un disparador, hay entrada.

Al utilizar un check list complementas tus procesos y los haces más efectivos y sencillos. Igual que pasa con ellos, tus check lists permiten que descargues tu mente de tener que estar pensando en los detalles una y otra vez. Deja tu mente para otras tareas de más valor añadido y confía en unos buenos check lists.

 

Idea 13: Necesitas que te auditen

El trading resulta muy atractivo entre otras cosas por la libertad que conlleva: eliges tu horario, el lugar en el que trabajarás, el mercado de tu interés, el tipo de subyacente, el modelo de análisis, los indicadores, etc.

Nadie te dice cuando tienes que entrar, con cuanto, cuando tienes que salir, de qué manera etc. Es una profesión ideal para los espíritus libres. Todas esas personas a las que les cuesta seguir las directrices de un jefe autoritario, y todos los que llevamos un artista dentro.

Pero en esa libertad se esconde un peligro tremendo. La posibilidad de expresarse de una forma tan abierta termina convirtiéndose en un monstruo que devora los sueños de la gran mayoría de aspirantes.

Esto es así porque, aunque puedas hacer lo que quieras, en realidad para ganar debes renunciar voluntariamente a ello, y especificar una secuencia cerrada de pasos y procesos, algo que los castristas y los rebeldes llevan muy mal.

Si nadie  te está mirando ¿por que no ibas a apartar tu stop loss? Al fin y al cabo es evidente que el precio lo va a tocar y luego va a continuar en la dirección que has establecido.

Para ganar en una profesión que se desarrolla en un entorno de extrema incertidumbre es imprescindible poner las probabilidades a tu favor, y la única forma de inclinar la balanza a tu favor de manera consistente es confinando tu conducta y encajonándola dentro de unos parámetros cerrados que puedas replicar una y otra vez.

En ese proceso es habitual que uno sienta la tentación de hacerse trampas, eso es, de decidir qué hará determinada cosa y termine haciendo la contraria. Decidir que solamente se entrará en el escenario X y terminar entrando también en el escenario Z y W. Decidir que el stop se quedará a 12 ticks del punto de entrada pase lo que pase, pero terminar moviéndolo en contra de la posición si el precio retrocede. Establecer que no se moverá el stop a BE hasta que el precio no haya recorrido dos veces el riesgo, pero terminar ajustándolo a una vez el riesgo, las posibilidades son ilimitadas. 

Uno dice que hará determinada cosa, y que no hará otra. Pero termina haciendo de todo menos lo que ha establecido.

Este tipo de comportamiento sería inaceptable en cualquier otro ámbito profesional y sabes que tu carrera sería muy corta si te saltases las normas y los procedimientos de forma habitual. En cambio, al estar en “libertad” puedes sentir que no haya consecuencias para ti, cuando en realidad si las hay: Estás pagando con tu falta de éxito esa improvisación reiterativa.

Cualquier empresa dedicada al trading institucional para la que trabajases lo primero que haría sería incluirte en un equipo de trabajo. Ese equipo estaría formado por entre 5 y 12 miembros y se te adjudicaría un jefe de equipo al que deberías responder de tus actos. Todas tus operaciones debería estar justificadas y ajustadas al procedimiento, a las políticas de gestión del riesgo y de gestión de la posición, etc. Algo que también tendrías que hacer con todas las operaciones que no has tomado.

Ese control es obligatorio para esas empresas: se están jugando su capital y saben que su éxito depende de seguir los procesos que tienen establecidos. No pueden dejar sus resultados en manos de la improvisación o de las intuiciones de sus traders.

Al auditar tus resultados generan estructura y establecen unas reglas muy claras: si trabajas para ellos lo harás ajustándote a sus políticas y cualquier movimiento lateral te dejará fuera.

Es muy interesante que consideres crear esa estructura por ti mismo y que “cierres” tus conductas y las subordines a tus propias reglas.

Es altamente recomendable que pases por un proceso de auditado periódico, esto es, que determines una figura que valore en qué medida te estás ajustando a tus propias reglas. Una persona que pueda comparar por un lado qué es lo que has decidido que harás, y por otro en qué medida lo has hecho.

Esta persona debe enseñar simplemente si estás ajustándote o no a tu plan de trabajo. No debe juzgarte, ni darte lecciones de moral, sino preguntarte por tus entradas, tus resultados, y tus oportunidades. ¿Qué has hecho? ¿Cómo lo has hecho? ¿Por qué lo has hecho? ¿Qué has dejado de hacer? ¿Por qué motivos?

No hace falta que sea un trader experto, ni tan siquiera es requisito que entienda de mercados o de análisis técnico. Puede ser un amigo o un familiar de confianza que esté en tu equipo y quiera que lo logres. 

Le tienes que explicar primero porque es imprescindible que sigas un plan de trabajo sistemático una y otra vez, qué plan has decidido que seguirás, y finalmente qué es lo que has terminado haciendo.

Debe ser claro para él poder decir si lo que has hecho es lo que has establecido si has improvisado, y en caso de que no lo sea debe poder confrontarse, no en el sentido de pedirte explicaciones, sino simplemente en el de señalar tu posible inconsistencia.

 

Idea 14: Trabaja con otros compañeros

En la medida en que te sea posible, y en la que tengas disposición, no dudes en aliarte con otras personas para sumar esfuerzos. El trading es bastante solitario y eso encaja perfectamente con determinado perfil personal, pero hay que recordar que todos tenemos puntos ciegos y que por más que nos esforcemos, podemos no darnos cuenta de los errores que estamos cometiendo.

Si encuentras un compañero con el que compartir este proyecto tendrás un aliado con el que sumar esfuerzos, alguien que te acompañará durante los momentos más duros, con el que podrás dividirte las tareas más tediosas (como el back testing), que te ayudará a generar estructura y a permanecer disciplinado.

No te vale cualquier persona, no te equivoques. Quieres alguien que tenga como mínimo tu mismo nivel de compromiso y entusiasmo. Si a tu estás super motivado con tu proyecto como trader pero para él si un mero pasatiempo, antes o después os encontréis en puntos distintos. Y también es importante que seáis compatibles a nivel emocional. Si tu eres marcadamente positivo y él es un redomado pesimista te será difícil poder avanzar sin tener que invertir energía a gestionar su estado de ánimo o sus objeciones.

En cambio, si encuentras una o varias personas con las que trabajar codo a codo podrás sumar esfuerzos y dividir penalidades.

En el proceso de convertirte en trader deberás superar muchos retos, tanto internos como externos, desde la falta de confianza, las dudas y la frustración, hasta la necesidad de aprender aspectos técnicos complejos, o de hacer backtesting y conseguir el apoyo de los números. Sentir que formar parte de un equipo puede ayudarte a superar esos momentos con eficacia.

Pero es importante que no dejes que la opinión de los demás interfiera en tu camino: ni sus opiniones sobre lo que puedes lograr son la realidad, ni sus propias limitaciones son las tuyas, ni sus juicios sobre lo que hará el precio son necesariamente verdad.

Algunas personas pueden creer que saben lo que te está dado conseguir, pero tus talentos son ilimitados y pueden expresarse de infinitas formas si cuidas el entorno, por este motivo no debes permitir que otros corten tus alas. Tampoco debes confundir las limitaciones de otros con las tuyas. Que un compañero o un conjunto de compañeros tire la toalla, o llegue a la conclusión de que no les  es posible conseguir determinada meta, no implica que a ti tampoco te sea posible conseguirla. 

Algunas personas tienen tendencia a contagiar sus emociones negativas a los demás y tu quieres estar prevenido ante esta posibilidad. Y finalmente debes entender que, aunque en un momento puedas trabajar mano a mano con otras personas tu finalidad como operador es ser alguien autosuficiente. Mientras estás estudiando puede ser muy interesante contar con la opinión de otras personas, por ejemplo, al analizar determinado escenario puedes añadir, a tus propias observaciones las de los demás, pero no deberías atraparte en la necesidad de contar siempre con esas opiniones.

Si un compañero ve un escenario bajista y tu lo ves alcista, debes aprender a confiar en tus juicios. En ese caso pregunta por los motivos y analiza si lo que dice tiene sentido para ti, pero no confíes en opiniones externas. El trading es un juego individual en su esencia y tu objetivo es ser capaz de tomar las decisiones por ti mismo.

Si las dejas en manos de terceros perderás un activo valiosísimo: tu confianza. Tú tomarás un lago, pero otros compañeros ven cortos, y finalmente te abstienes, y el precio termina yendo en la dirección que anticipabas. Eso no debe suceder. Mantente fiel a tus propios juicios aunque que apoyes en el de los demás.

 

Idea 15: Estudia con un mentor

En la medida en que te lo puedas permitir capitaliza en la experiencia de los demás. No tienes que reinventar la rueda. Hay una serie de modelos y procesos que han probado su valía a lo largo del tiempo y con fuego real. No es necesario que comiences de cero por más lobo solitario que seas.

Sin duda hacer las cosas por libre puede ser muy divertido y apasionante, y tal vez lo disfrutes muchísimo y te aporte la satisfacción de un pionero, pero también es poco eficiente. Más bien apóyate en la experiencia de los demás, aprende un modelo e interioriza una forma de trabajar eficiente y funcional, consigue la consistencia en pequeño y capitaliza sobre la confianza que te dará estar ganando. Ya progresarás más adelante.

Gana primero y mejora esas ganancias más adelante. Para conseguir esa confianza y esas primeras victorias te ahorrarás mucho tiempo, mucho dinero y mucho capital psicológico yendo de la mano de un mentor.

En ese caso asegúrate de trabajar con alguien que tenga una visión del trading que tenga sentido y encaje con tu forma de ser. Es mejor cambiar de enfoque hasta encontrar uno con el que te sientas cómodo, que forzarte en integrar una forma de trabajar, o de analizar, o de ejecutar y gestionar que no sean naturales para ti. 

 

Idea 16: Especifica tus objetivos

¿Has vivido la experiencia de fijarte en algo y que ese algo “aumente”? Quieres comprar un coche, por ejemplo, y estás pensando en determinado modelo y, a partir de ese punto, ves ese tipo de coche por todas partes, o tu mujer está embarazada y de repente ves mujeres embarazadas por doquier. Obviamente, ni han aumentado los coches del modelo que te interesa, ni el número de mujeres embarazadas, pero en cambio tu mente ha generado un cambio. Un conjunto de estructuras altamente especializadas conocidas como Sistema Reticular Anterior Ascendente se encargan de esa función: destacan un conjunto de información de tu interés del resto de informaciones disponibles.

Eso está muy bien si tienes que recolectar bayas, o setas, tu mente se enfoca en ese objetivo y las destaca del entorno.

Y como trader quieres aprovechar esa función de tu cerebro a tu favor dándole objetivos claros que alcanzar.

En vez de tener un deseo más o menos difuso en tu mente, del tipo: quiero ser consistente, o quiero ganar mucho dinero, o quiero vivir del trading, te irá mejor si especificas y aclaras el detalle de lo que quieres conseguir. 

Ser consistente, en bruto, es algo borroso que puedes transformar en un objetivo que te de foco de manera sencilla. Especifica qué es ser consistente para ti, esto es, cómo sabrás que lo eres, qué estará pasando, qué sucederá.

Seré consistente cuando esté ganando semana a semana, de manera que, aunque pueda tener días negativos, en un bloque semanal tendré una ganancia.

O seré consistente cuando esté ejecutando mi plan de trading X, sin errores por mi parte, independientemente de los resultados que consiga.

O seré consistente cuando siga todos los procesos que forman parte de mi trabajo como trader de forma secuenciada sin cometer errores. 

En vez de desear ganar “mucho dinero” aclarale a tu mente qué es eso a lo que llamas mucho: ¿El doble de lo que ganas ahora?¿Mil veces más? Y ¿en qué periodo de tiempo?

Prueba algo como: Quiero ganar un 5% de rentabilidad a la semana. O quiero ganar 100.000$ este año. O quiero lograr 200 ticks de media al mes.

En vez de pensar algo  borroso del tipo: quiero vivir del trading, prueba a especificar qué es eso para ti, y para cuando se supone que lo deseas.

Quiero llegar a fin de año estando en condiciones de vivir del trading, y lo sabré si en los seis meses anteriores, esto es, desde Julio hasta Diciembre he mantenido unas ganancias medias de 6.000$ al mes, con un drawdown máximo de un 5% de mi cuenta y bla, bla.

Cuando más claridad le des a tu mente más fácil será que reconozca las oportunidades en circunstancias que estás viviendo.

No es que mágicamente las cosas vayan a cambiar, no se trata de ningún secreto, es que, al estar enfocado en las bayas, tu mente las puede hacer destacar por encima de lo demás. No hay más bayas que antes, hay las mismas, pero las ves con claridad, y con el trading pasa lo mismo. Si tienes foco, si está claro qué quieres lograr, y qué forma tiene eso, tu mente puede localizar aquel conjunto de acciones que te acerca a eso.

Por lo general tus objetivos deberían estar escritos de manera que caigan dentro de tus posibilidades, y que dependan de tus acciones. En caso contrario se trata de sueños o de meros deseos. Quiero que me toque la lotería es un sueño y un deseo, pero no un objetivo válido. Quiero lograr una cuenta fondeada en los próximos tres meses es un objetivo. 

Y me permito recordarte que, tan importante como tus objetivos, son tus razones. Los motivos por lo que los quieres. Qué crees que conseguirás con esos objetivos? Qué te tienen que aportar? Qué te darán? Para qué los quieres? 

Durante este año en curso quiero ser capaz de conseguir una rentabilidad de un 5% de mi cuenta a la semana, porque de esta manera estaré en condiciones de considerar que soy consistente revalorizando mi capital y podré plantearme dejar mi actual negocio para convertirme en un operador profesional. Esto es importante para mi porqué me siento muy identificado con esta profesión y con el tipo de trabajos y tareas que tengo que realizar, creo que encajan con mi personalidad, me gusta ir por libre y que mis resultados dependen íntegramente de mis decisiones, adoro no tener jefes ni tener que seguir las órdenes de personas menos competentes que yo, y además podré entrar en una actividad en la que mis ingresos serán escalables lo que me permitirá dar a mi familia acceso un tipo de recursos educativos, de salud, y de estilo de vida muy especiales. 

Otro concepto importante una vez tienes un “para qué” suficientemente motivador, es la consideración ecológica de tu objetivo, esto es, cómo encajará ese logro con quién tu eres y con tu vida actual. Si te planteas vivir del trading, por ejemplo, y te imaginas trabajando desde tu casa, ¿cómo encajará eso con tu vida familiar? Tal vez a tu pareja no le cuadre, puede que sea fuente de tensiones, o que te deleguen un conjunto de tareas domésticas que no tenías previstas. O puede que te plantees una operativa en la que te especializas en la apertura el mercado de Londres los lunes por la mañana. Si eres consistente con esta aproximación y comienzas a apalancar contratos, puede que con unas pocas horas un día a la semana logres tus objetivos de rendimiento y estés liberado de trabajar, ¿entonces qué harás con tu vida? Son consideraciones que quieres tener en cuenta.

 

Idea 17: Piensa en probabilidades

Realiza lo antes posible el hecho de que no tienes que ser adivino para ser consistente, que tu trabajo no va de determinar qué hará el precio, que no se trata de que analices el mercado para saber qué sucederá, sino más bien que lo que te lleva a la consistencia es un trabajo impecable en la implementación de un proceso que te permite operar en el mercado con una ventaja.

Esta ventaja es, en su naturaleza, probabilística, esto es, lo que haces es posicionarte del lado del movimiento más probable. Que no tiene nada que ver con analizar el mercado para “adivinar” qué es lo que sucederá. Al contrario, no tienes que adivinar nada: ejecutas un sistema que contiene, en su diseño, una ventaja, y esta ventaja es la que se encarga de inclinar la balanza a tu favor.

No eres tu, con tu esfuerzo, tu trabajo, tu inteligencia, o tu mente privilegiada la que logra adivinar qué hará el precio. El precio hace lo que debe y tú lo aprovechas a tu favor porque participas con un sistema que te permite determinar qué dirección es más probable y te posicionas en esa dirección, manejas tu riesgo y gestionas tus salidas para aprovechar esa ventaja. Punto y vuelta a empezar.

Imagina que tienes una moneda en el bolsillo y que debes determinar si saldrá cara o cruz en un futuro lanzamiento. ¿Por dónde comienzas? Si la moneda es regular ¿es a caso posible determinar el resultado de algo que aún no ha sucedido y que está en manos de la varianza? Ese camino tiene un recorrido muy corto. Perderás el tiempo y no lograrás “saber” lo que está por venir a menos que lo “traduzcas” a probabilidades, esto es, podrás saber con absoluta certeza que existe una probabilidad del 50% de que salga cara o de que salga cruz, y eso es todo lo que debes saber. No debes saber qué sucederá, tu trabajo no es de mago.

Lo que el mercado tiene que hacer que lo haga, tu te libras de ese trabajo abrumador y sinsentido, y te centras en lo que sí que puedes hacer: explotar el mercado conociendo las probabilidades que suceda determinado movimiento.

Lo que harás como trader será localizar escenarios en los que las probabilidades son asimétricas, esto es, en la que el movimiento en una dirección es más probable que el movimiento en la dirección contraria. Esta es tu ventaja, tu clave y el meollo del asunto.

¿Qué tiene que ver eso con tu inteligencia, tus dones naturales, tus capacidades o tu valor como persona? Nada. para lograrlo no tienes que ser mejor que nadie, ni más listo, ni más capaz, simplemente tienes que haber aprendido un procedimiento específico que, paso a paso, te lleve a poder sacar esas conclusiones.

Pero el caso es que, si no tienes eso claro, puedes perderte en la trampa de confundir tu trabajo como trader, con el trabajo de un mago adivino que lo que hace es que, gracias a sus poderes” conoce y predice el futuro. Si ves tu trabajo así terminarás frustrado y triste, y para salir de ahí sentirás la tentación de buscar un sistema que “si te permite adivinar el futuro”, con lo que te moverás de sistema en sistema, y de escuela en escuela persiguiendo lo imposible (y lo innecesario).

Si pones el foco en realizar tu trabajo de forma impecable y ejecutas los procedimientos que has aprendido pondrás la ventaja a tu favor y terminarás ganando de forma consistente, una y otra vez.

Cualquier operación que tomes, de forma aislada, llevará asociada una completa incertidumbre y diremos que su resultado es aleatorio. No hay nada de raro en eso. Es lo mismo que pasa con cada lanzamiento que hagas con una moneda. No puedes saber si saldrá cara o cruz, pero sí que hay un 50% de probabilidades de que salga cara o cruz. Eso es todo lo que hay y todo lo que necesitas. 

Imagina una serie de 100 lanzamientos de una moneda. Esperas que salgan 50 caras y 50 cruces y probablemente eso es lo que lograrás si haces el ejercicio. Cuanto más grande sea el número de lanzamientos más te acercarás a ese 50% perfecto. En cualquier caso lo que no puedes saber es qué lanzamientos individuales serán cara y qué lanzamientos serás cruz. No te es dado saber eso.

Como trader es muy fácil que tu mente te haga creer que necesitas saber qué operaciones serán ganadoras y qué operaciones será perdedoras, y en consecuencia que hagas dos cosas: solamente tomas las operaciones ganadoras, y no gestionas el riesgo. No participas en operaciones que no sean ganadoras ¿si puedes conocer su resultado para qué ibas a tomar operaciones que no fueran ganadoras? Y en ese caso ¿por qué ibas a gestionar el riesgo? Si conoces el resultado no hace falta que manejes tu riesgo. Olvídate de arriesgar el 1% de tu cuenta, ves a por todas: arriesga el 100% ¿no?

Si comprender que el resultado aislado es aleatorio y que solamente puedes conocer el resultado estadístico, NECESITAS gestionar el riesgo para estar en condiciones de tomar una serie suficientemente grande de operaciones como para que la probabilidad asociada haga su aparición.

Todo encaja. 

Debes librarte del pensamiento predictivo y liberarte de tu responsabilidad en el resultado de tus operaciones. Eso te hará sentir mucho mejor. Si ya no tienes que adivinar nada no te frustras cuando no lo logras.

Paso dos: al comprender la naturaleza probabilística del trading te obligas a gestionar muy férreamente el riesgo porqué necesitas una serie grande de operaciones para que la probabilidad asociada a un sistema haga su aparición.

En el caso del lanzamiento de una moneda, aunque sepas que la probabilidad de que salga cara es de un 50%, eso no quiere decir que si lanzas una vez y salga cara en el próximo lanzamiento “tenga” que salir cruz. Las monedas no tienen memoria y todos los lanzamientos son independientes. Pero si lanzas 100 o mejor 1000 veces una moneda tendrás la mitad de caras y la mitad de cruces.

 

Idea 18: Trabaja tus números

Para tener resultados necesitas confiar en lo que haces y para confiar en lo que haces necesitas resultados, ¿cómo salir de ahí? Con decisiones informadas. Trabaja en tus números para que sepas què puedes esperar en cada situación: qué porcentaje de éxito tiene determinado set up tomado en las condiciones actuales del mercado y en la zona actual. Si sabes eso puedes actuar con mayor seguridad. Si se que la probabilidad asociada a esta set up ejecutado en este momento y en esta zona es de un 70% espero ganar 70 de cada 100 operaciones. 

Ese conocimiento me ayuda a desapegarse del resultado individual de determinada operación. Ya no siento que tenga que reaccionar con agravio si la operación sale negativa, ya no desafío al mercado volviendo a entrar porque estoy enfadado por el resultado, ni aumento el riesgo en la siguiente operación para recuperar mi perdida, ni aparto el stop porque “se” el resultado de la operación. Al revés, me relajo y dejo que sea el sistema el que me haga ganar.

Con eso consigo una gran tranquilidad de espíritu. Desapego total del resultado individual de cada operación. ¿qué más da? Conozco mis números y sé que, cada vez que opero los tengo a mi favor, con lo que también se que, antes o después los resultados me acompañarán.

Si trabajo con un set up que me hace ganar el 40 por ciento de las operaciones y que me da una R 3, esto es, que en cada operación ganadora obtengo tres veces el riesgo, y pongo un 1% de mi capital en juego cada vez que aparece ese set up, lo que, a modo de ejemplo, supongamos que son 100$, cada vez que aparece esa formación de precio gano 60$ Veámoslo:

Tomo 10 operaciones, de las que gano 4 y pierdo 6 (40% ganadoras)

Cada operación perdedora me cuesta 100$ con lo que las 6 operaciones me cuestan 600$

Cada operación ganadora me da 300$ con lo que las 4 me dan 1200$

1.200$ menos los 600$ de las operaciones perdedoras me da un resultado de 600$ por cada 10 operaciones que tomo.

Esto quiere decir que cada vez que tomo una operación de este tipo, estoy ganando 60$

Saber eso me da paz mental. No tengo que adivinar qué hará el precio, haga lo que haga yo ganaré 60% así que, cada vez que aparezca ese set up mi trabajo consistirá en tomarlo a la perfección y en desapegarse del resultado individual.

Conocer tus número también quiere decir tener muy claro el drawdown máximo de tu sistema, quiere decir saber qué días es mejor que no operes (porque tus números indican que son días en los que sueles perder), qué tipo de entradas debes desestimar porque no son suficientemente rentables como para correr el riesgo, qué situaciones de mercado se te dan mejor y por lo tanto quieres perfeccionar, qué momentos del día te hacen ganar más y qué momentos suelen suponer pérdidas, qué mercados debes operar y qué mercados es mejor que dejes a un lado.

Trabajar tus números te dará esa información, y esa información te dará una ventaja.

 

Idea 19: Ordena tu vida fuera del mercado

Lo que está dentro se refleja fuera, lo que está fuera se refleja dentro.

Tu actividad como trader será una parte de tu vida y encajaría con las demás responsabilidades. Es importante que tengas orden fuera del mercado paras que puedas tenerlo frente a la pantalla. Si tu vida es un caos, si no sabes donde vas, si tienes problemas de relaciones, problemas de dinero, problemas de salud, problemas de autoestima, es fácil que se filtren en tu trabajo como trader. 

Cuando te sugiero que ordenes tu vida no me refiero simplemente a un orden estructural y estético, que también, sino a gestionar adecuadamente cualquier otro aspecto de tu día a día que pueda generar ruido. Ese ruido competirá con tu necesidad de generar foco y de permanecer centrado en el presente.

No creo que sea sensato pensar en tu trading como en una isla en el pacífico, alejada de cualquier otra influencia, más bien es una calle de Manhattan por la que transitan miles de personas con sus propios objetivos, deseos, anhelos y metas. Todas entrelazadas en un mismo entorno.

Tu ejecutas tu trading a través de ti mismo y ese “ti mismo” ejecutor no es un ser aislado, sino más bien un ser social que se expresa en un entorno social y que tiene múltiples dimensiones. Cuida de ese ser en todos los niveles. Ayúdale a superar los retos que pueda tener en otras áreas.

Procede de forma sistemática, por ejemplo con la rueda de la vida. 

Imagina una rueda con varios ejes. Cada uno de ellos representa una área de tu vida: el ejercicio, la pareja, la alimentación, el trabajo, las finanzas, la espiritualidad. Traza tus propias categorías para que tenga el máximo sentido para ti.

Y puntúa cada área del cero al diez. Estando el cero en el eje central de la rueda, traza la silueta de tus puntuaciones en las distintas áreas tal como en la siguiente imagen.

Rápidamente verás qué áreas destacan y qué áreas se están quedando atrás.

Si esa rueda tuviese que servirte para desplazarte en bicicleta, ¿cómo de eficiente sería? Obviamente si hay áreas en las que puntúan muy bajo la rueda presentará una abolladiura que entorpecerá tu avance.

Esas son las áreas en las que deberías poner tu foco de entrada. Es conveniente, de forma general, que recuperes las áreas más rezagadas.

Te pongo otra analogía: imagina una cadena en la que, cada eslabón representa una de esas áreas y es tan fuerte como tu puntuación. Comprende que la tensión máxima de esa cadena depende de la fuerza de su eslabón más débil. No importa que tengas una área en la que puntúes un 10 si tienes otra en la que puntúas un 1. La cadena se romperá por el eslabón más débil y ese es el punto que debes priorizar.

Si tienes temas pendientes del pasado que extienden sus tentáculos hasta el presente considera gestionarlos. No los tapes ni los entierres en la memoria necesariamente. Y en ese sentido puedes hacer dos tipos de trabajo: uno externo que tiene que ver con la posibilidad de actuar sobre esos asuntos directamente, por ejemplo si has tenido un desencuentro con un viejo amigo y vuestra relación se ha resentido y eso es algo que te duele y sobre lo que piensas de forma recurrente, tal vez puedas hablar con esa persona y expresarle tu malestar. 

Otro enfoque es interno: puedes reencuadrar los temas pendientes del pasado para que hagan ruido en tu mente ni interfieran tu día a día. Por ejemplo, en el caso de esa supuesta relación con un viejo amigo, también podrías renunciar a hablar con él, pero encontrar un enfoque que apague el ruido y te deje en paz. La idea de fondo es que no tengas que estar dándole vueltas a tu cabeza a temas pendientes. Imagina todo lo bueno que ha tenido esa relación, todo lo que te ha aportado, las experiencias, las vivencias, las experiencias compartidas, y acepta que la vida ha seguido adelante en un curso diferente, que eso te ayudó a ser quien eres, y que ahora lo puedes vivenciar como algo positivo aunque no terminase como te hubiera gustado.

Si tienes temas pendientes de salud, ocúpate de ellos, no los dejes en manos del azar. Lo mismo con los tema de pareja, con tu situación financiera, profesional, etc. Verás que muchos de estos temas, por más pereza que te generen, pueden ser reencuadardos rápidamente.

Con este trabajo buscamos que los corderos dejen de chillar.

Idea 20: Págate cada mes y aparta el dinero

Retira dinero de forma periódica de tu cuenta de trading. Sí, lo que buscas es ir apalancando contratos, lotes o acciones, y aprovechar el interés compuesto y la escalabilidad para conseguir ser más y más eficiente, y si, al retirar parte de tu capital te impides acelerar el crecimiento de tus activos, pero hay una razón de peso para hacer esos reintegros.

Imagina que comienzas tu periplo como operador de futuros con una cuenta de 10.000€. Tu objetivo es operar con un solo contrato hasta que hayas realizado una ganancia de 5.000€. Momento en el que aumentarás a dos el número de contratos. A partir de ahí tu plan consiste en seguir aumentando el número de contratos en uno más por cada 5.000€.

Si vas retirando dinero cada mes retrasarás el momento en el que podrás aumentar tus contratos ¿verdad? Lo que te sugiero puede parecer contraintuitivo porque pospone al futuro ese aumento de contratos. La razón de mi sugerencia es que por lo general los planes no salen siempre exactamente como los hemos planificado.

Podría ser que aumentase tu cuenta 3.000€ y que luego los perdieras y volvieras al punto de partida, otro mes de trabajo y una ganancia de 4.000€ y luego un retroceso de 2.000€, y nuevamente un aumento de 4.500€ y un nuevo retroceso. El tiempo va pasando y tu notas que progresas y que te acercas a tu objetivo, pero en el camino tu experiencia es de ganar y de devolver, volver a trabajar para generar nuevos ingresos y nuevamente volver a devolver.

Mi sugerencia busca la experiencia positiva de pagar tu trabajo. Quiero que tu mente experimente la sensación de ganar y de tener ese dinero a su disposición. Aumentar la cuenta en 3.000€ y retiras una parte, por ejemplo 500€, y luego vuelves a la carga y tal vez tu cuenta retroceda a los 5.000€ con los que comenzaste, pero tú ya has apartado 500€. Sigues trabajando y llevas tu cuenta a los 4.000€ y de nuevo te pagas 500€. Tal vez la cuenta retroceda de nuevo pero en tu haber hay 1.000€ fruto de tu trabajo.

Son dos experiencias muy distintas, creéme. En la primera trabajas con esfuerzo pero al final solamente tienes “buenas intenciones”. En la segunda trabajas con esfuerzo y al final tienes un pago por tu esfuerzo.

Claro que no se trata de que te descapitalices y que te impidas aprovechar el interés compuesto. No quieres ganar 3.000€ y retirarlos todos. Solamente una parte relativamente pequeña pero suficientemente significativa como para mandarle a tu mente un mensaje inequívoco: tu trabajo y tu esfuerzo son recompensados.

 

Deseo que alguna de estas ideas te inspire a hacer algo un poco mejor y que eso suponga un paso adelante para ti.



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